lunes, 7 de noviembre de 2011

LAS 12 PLAGAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO!!!!

Las 12 plagas del cambio climático

Enfermedades como la gripe aviar, ébola, cólera y tuberculosis, se propagarán aún más en el mundo como resultado de los cambios en las temperaturas y los niveles de precipitación fluvial.
Y tendrán un enorme impacto tanto en la salud humana como en la naturaleza y las economías del mundo, dice el documento de la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza.

La lista de las “doce asesinas” fue presentada durante el Congreso Mundial de Conservación que se celebra en Barcelona, España.

Según los científicos la mejor defensa es “una buena estrategia ofensiva de monitoreo para detectar hacia dónde se propagan estos patógenos y prepararnos para mitigar su impacto”.

Patógenos y clima

Cuando hablamos de cambio climático a menudo pensamos en el aumento del nivel del mar y el derretimiento de los glaciares.

Pero igual de importante, explican los científicos, es cómo el aumento en las temperaturas del planeta y la fluctuación en los niveles de precipitación fluvial afectan la distribución de peligrosos patógenos que causan enfermedades.
Es por eso que la mayoría de las enfermedades incluidas en la lista de las “doce asesinas” afectan tanto a animales como al ser humano.

“La salud de los animales está estrechamente relacionada a los ecosistemas en que viven y el medio ambiente que los rodea” afirma el doctor Steven Sanderson, presidente de la Sociedad de Conservación de la Naturaleza.

“Y cualquier alteración, incluso la más pequeña, puede tener enormes consecuencias en las enfermedades que pueden padecer y transmitir a medida que el clima cambia”, agrega.

Además del obvio impacto en la salud humana, estas enfermedades originadas en las poblaciones animales, pueden causar enormes daños económicos.

Por ejemplo, dicen los autores, se calcula que enfermedades que reemergieron desde mediados de los 1990 (como la gripe aviar) han causado pérdidas de US$100.000 millones en la economía global.

Monitoreo

Los científicos afirman que la mejor forma de mitigar el impacto de estas enfermedades es monitorear la salud de los animales.

Con esto, dicen, se podrían detectar los cambios que ocurren a nuestro alrededor y mitigar las amenazas a la salud antes de que se conviertan en un desastre.
Muchos patógenos animales ya están siendo monitoreados por los científicos.

Pero los autores creen que ahora hay que concentrarse en el monitoreo de las doce asesinas porque éstas son las que podrían propagarse como resultado del cambio climático y la fluctuación en los niveles de precipitación.

Éstas son:

-Influenza aviar: se origina en aves salvajes y se propaga vía heces y secreciones de animales infectados

-Babesiosis: enfermedad parasitaria similar a la malaria, que suele afectar a los animales domésticos, en especial a los perros y se propaga por un vector

-Cólera: enfermedad diarréica causada por una bacteria en agua contaminada que provoca una infección intestinal y afecta principalmente al mundo en desarrollo

-Ébola: una de las enfermedades infecciosas más letales que se conocen causada por un virus que provoca fiebre hemorrágica altamente contagiosa y mortal y afecta a primates y otros mamíferos, incluido el humano

-Parásitos intestinales y externos: se propagan en ambientes terrestres y acuáticos y su supervivencia aumenta con el incremento de la temperatura

-Enfermedad de Lyme o Borreliosis: infección causada por una bacteria transmitida por la garrapata, de muy difícil diagnóstico porque sus síntomas pueden confundirse con muchas otras enfermedades, como fibromalgia, esclerosis múltiple, lupus, etc.

-Peste bubónica o peste negra: causada por la bacteria Yersinia pestis, una de las enfermedades infecciosas más antiguas que todavía puede causar muchas muertes en animales y humanos. Se propaga con los roedores y sus pulgas

-Marea roja: una excesiva proliferación de algas dañinas en las costas que crean toxinas que pueden ser letales tanto para animales como humanos

-Fiebre de Rift Valley (RVF en sus siglas en inglés): zoonosis viral que afecta principalmente al ganado doméstico de gran importancia para la seguridad alimenticia, particularmente en África y Medio Oriente

-Enfermedad del sueño o tripanosomiasis: causa por un parásito que afecta a personas y animales y propagada por la mosca tsetse

-Tuberculosis y tuberculosis bovina: ahora distribuida en todo el mundo, la forma animal puede contagiar al humano por el consumo de leche sin pasteurizar, y la forma humana puede afectar a animales

-Fiebre amarilla: afecta las regiones tropicales de África y partes de América central y del sur. Causada por un virus propagado por mosquitos y se extenderá a nuevas regiones con el incremento de temperaturas

Fuente: BBC News

domingo, 6 de noviembre de 2011

ERRADICACIÓN BRUCELOSIS BOVINA EN CHILE VACUNA RB51 Patricia Lopetegui

  • Vacuna RB51 en la erradicación de brucelosis bovina en Chile
  • Tecno Vet 3(3), 1997

Resumen

En la lucha contra la brucelosis bovina se han usado vacunas de distintas características, dentro de las cuales la más efectiva ha sido la Brucella abortus Cepa 19 (C19). El año 1977 en una reunión internacional de brucelosis bovina, realizada en Texas, U.S.A., el Dr. Godfrey Alton describió la que debería ser la vacuna perfecta contra la brucelosis:

No debe producir enfermedad en animales vacunados. Prevenir la enfermedad en ambos sexos a cualquier edad. Prevenir el aborto y esterilidad. Dar protección de largo plazo contra la enfermedad y el aborto mediante solo una vacunación. No estimular anticuerpos persistentes que interfieran con serodiagnóstico de cepas de campo No debe trasmitirse a otros animales si la cepa vaccinal establece una infección latente de largo érmino. Ser biológicamente estable, excluyendo reversiones virulentas bajo condiciones in vitro o in vivo. No debe ser patógena para el hombre. No contaminar carne y productos lácteos Ser cultivable fácilmente mediante tecnología de fermentación en gran escala

Está claro que la C19 pese a ser la mejor vacuna con que se cuenta, tampoco cumple con varias de estas características, lo cual ha estimulado a científicos de diferentes partes del mutratar de desarrollar una nueva vacuna que siendo tan efectiva como la C19 no tenga sus inconvenientes.

¿Que es la vacuna RB51?

En 1984 el Dr. Gerhardt Schurig, Médico Veterinario chileno que trabaja en Virginia Tech (Virginia Polythecnic Institute and State University, USA), a partir de la cepa virulenta 2308 de B. abortus lisa, seleccionó y clonó mediante sucesivos pasajes en medio de cultivo que contenía rifampicina, una cepa rugosa. Este clon fue llamado Brucella abortus RB51 (Rough Brucella subculture 51) y se encontró que había perdido la habilidad de sintetizar la cadena 'O' de la fracción polisacárida que normalmente está presente en la superficie de brucelas lisas y además es un antígeno muy inmunodominante. Figura Nº 1

Figura 1

La importancia de la falta de este antígeno, radica en que la mayoría de las pruebas diagnósticas actualmente en uso para brucelosis bovina (pruebas de aglutinación, fijación del complemento, enzimoinmunoensayo, etc) se basan en la detección de anticuerpos frente a epítopes de la cadena 'O' de B.abortus y por lo tanto reaccionan cuando el animal está infectado cor cepa campo o cuando ha sido vacunado con C19. Lo mismo no ocurre ante la inoculación de la Cepa RB51.

Esta nueva vacuna fue evaluada para su uso en la Unidad de Investigación de Brucelosis del Centra Nacional de Enfermedades Animales (N.A.D.C.) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, donde luego de varios años de pruebas de laboratorio y de campo se determinó que era efectiva y segura. Por ello los Servicios Veterinarios del USDA/APHIS concedieron una licencia de producción a un laboratorio privado y autorizaron su uso en el programa de Erradicación de Brucelosis Bovina en ese país. En Estados Unidos la Cepa RB51 ha reemplazado completamente el uso de la vacuna C 19 y hasta la fecha se han inoculado mas de 4.000.000 de animales.

En Chile el SAG en conjunto con la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile y el Virginia Tech, inició un ensayo cuyo' objetivo era comparar la res­puesta serológica y evaluar la pro­tección frente a la presencia de abortos de C19 y Cepa RB51 en rebaños de alta prevalencia en condiciones de campo. Se procedió en cuatro predios lecheros de la X Región donde había presentación de cuadros de abortos. Para este efecto se inocularon la mitad de las hembras seronegativas mayores de 12 meses de edad de cada predio con Cepa RB51 y la otra mitad con C19. Los animales positivos permanecieron en el predio como una forma de desafío natural y se tomaron muestras serológicas durante un año.

Los resultados preliminares del estudio han mostrado igual incidencia de la enfermedad frente a los dos tipos de vacuna pero la inexistencia de títulos de anticuerpos vaccinales al utilizar las pruebas de diagnóstico tradicional en animales sanos vacunados con Cepa RB51.

Considerando los antecedentes internacionales y los nacionales, el SAG decidió utilizar la vacuna RB51 en su estrategia para erradicar la enfermedad del país y desde julio de este año es la vacuna de uso oficial en el país.

¿Por qué hemos introducido esta vacuna?

El año 1994 en SAG empieza a utilizar en el saneamiento del rebaño infectado, la estrategia de vacunación de animales adultos con C19 en dosis diluida, lo cual dio buen resultado aunque su aplicación es ciertamente engorrosa y cara debido a la necesidad de efectuar periódicamente recuentos de bacterias en las vacunas para no inocular una dosis que sea mayor o menor a la indicada. Por otro lado se debe hacer una cantidad de exámenes necesarios para determinar si los anticuerpos encontrados corresponden a infección o vacunación, por este motivo las primeras noticias de la existencia de RB51 nos mueven a requerir mayor información y realizar pruebas de la vacuna en Chile.

Debemos recordar que el mayor problema que se presenta con la Cepa 19, es que en el animal vacunado aparecen títulos serológicos que confunden el diagnóstico al no poder diferenciarlos de la enfermedad, lo cual limita el uso de ese producto.

La vacuna Cepa RB51 no produce serología positiva y por ello no existen confusiones con las pruebas diagnósticas. Esta característica la convierte en una poderosa herramienta para avanzar rápidamente en la erradicación de la brucelosis en Chile, utilizándola en las terneras de predios sin enfermedad y como una acción mas, junto a la eliminación de animales reactores, dentro de las medidas de saneamiento de rebaño infectado.

¿Cuales son las ventajas que tiene su uso?

No se produce ningún tipo de confusión en el diagnóstico, lo cual en la práctica se traduce en:

Se ahorra tiempo y dinero, no siendo necesario remuestrear una y otra vez el rebaño para determinar si los positivos son reaccionantes a vacuna o realmente están con brucelosis.

En el caso que hayan quedado terneras mayores de 10 meses sin vacuna es posible vacunarlas sin riesgo de confusiones posteriores en el diagnóstico (se acaba el problema de edad de vacunación). Al utilizar la vacuna en predios infectados con fines de saneamiento, (vacunación de rebaño completo), permite detectar rápidamente y eliminar los animales que estaban incubando la enfermedad, antes que aborten y diseminen brucela en el medio, ya que no se debe esperar largos períodos de tiempo antes del muestreo. Se pueden iniciar los muestreos de los animales antes de los 18 meses, lo cual permite detectar tempranamente la enfermedad. La cantidad de bacterias por dosis no influye en la serología por lo cual su manejo en terreno es simple.

CUADRO 2 COMPARACION ENTRE AMBAS VACUNAS

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CEPA 19

CEPA RB 51

Protección Diagnóstico

• Protege contra la brucelosis del bovino •Produce falsos positivos porque es detectada mediante los diagnósticos tradicionales en el suero de los animales y no se puede diferenciar de la enfermedad. (confunde el diagnóstico)

• Protege contra la brucelosis del bovino. •No produce falsos positivos porque los diagnósticos tradicionales no la detectan en el suero de los animales vacunados. (No confunden el diagnóstico)

Edad de Vacunación

•Debido a que es detectada en el suero se pueden vacunar solamente las terneras hasta los 10 meses y realizar diagnóstico a partir de los 18 meses de edad.

• Se puede vacunar a cualquier edad debido a que no es detectada en el suero (no confunde el diagnóstico) pero con el fin de prevenir el contagio temprano, se recomienda vacunar las terneras entre 4 y 10 meses ( La edad ideal es cercano a los 5 meses)

• En el caso de rebaños infectados donde es necesario vacunar animales sobre edad, se usa una dosis muy pequeña , no se hacen diagnósticos por un período de tiempo y sus resultados se deben interpretar cuidadosamente para no eliminar animales sanos.

• En predios infectados o de mucho riesgo se usa la vacunación de rebaño completo, incluyendo los animales adultos , y se puede realizar diagnóstico rápidamente sin riesgo de eliminar animales sanos.

Abortos

• Cuando se aplica dosis completa causa abortos.

•Es raro que la aplicación de dosis completa produzca aborto, pero como medida de precaución en las hembras adultas se aplica 1/10 de la dosis.

Riesgo En Humano

• La aplicación accidental en el ser humano genera enfermedad .

•Hasta la fecha en Estados Unidos pese ha que se han inoculado accidentalmente sobre 50 personas ninguna ha desarrollado síntomas.

¿Como se usa la vacuna ?

Vacunación de terneras: 4 a 10 meses de edad (siendo preferible acercar la aplicación a los 5 meses de edad). Se usa dosis completa (10.000 a 34.000 millones de microorganismos en 2 ml aplicada subcutáneamente Se utilizará crotal de vacunación SAG para marcar a las vacunadas.

Vacunación de adulto: a contar de los 10 meses. Se utiliza dosis diluida a un décimo (1.000 millones de organismos) en 2 ml, vía subcutánea, por hembra adulta.

La diferencia en dilución de ternera y adulto se debe a que las hembras mayores son más susceptibles al microorganismo y en caso de estar preñadas podrían abortar. Aunque los estudios hasta la fecha indican que este riesgo es menor que con C 19. En todo caso el SAG está realizando otro estudio al respecto con el fin de establecer definitivamente la dosis en adulto para zonas de prevalencia alta y media, la cual estimamos debe ser dosis completa, ya que los últimos trabajos internacionales también señalan mas efectiva esta modalidad y le restan importancia al fenómeno del aborto, el cual se ha detectado en una mínima parte de los casos vacunados con dosis completa.

La vacuna es vendida por el SAG a veterinarios acreditados, quienes están encargados de su aplicación y deben extender el certificado de vacunación correspondiente del cual queda una copia en poder del ganadero y otra copia se hace llegar a las oficinas sectoriales.

Al igual que en el caso de la C19, la inmunidad del rebaño es lo que en definitiva defiende de la enfermedad, por lo cual deben vacunarse todas las terneras en el predio y cuando se realiza vacunación de rebaño completo deben incluirse todas las hembras mayores de 4 meses.

sábado, 5 de noviembre de 2011

ACTUALIDAD EN PARATUBERCULOSIS. Pedro Avalos

Actualidad en paratuberculosis

Dr. Pedro Avalos

Tecno Vet 7 (3) 2001

A pesar de que la paratuberculosis es una enfermedad que se reconoce desde hace más de un siglo, su importancia adquiere relatividad dependiendo de los avances que se hacen en el control de otras enfermedades, como brucelosis y tuberculosis. Las dificultades en su diagnóstico limitan el conocimiento acabado de su distribución geográfica. Hoy día existe en Chile un creciente interés de Médicos Veterinarios y productores de leche en conocer más sobre la enfermedad y poner en práctica alternativas para su control.

Esta enfermedad bacteriana afecta diferentes especies de rumiantes entre los cuales se encuentran los bovinos, caprinos, ovinos, ciervos y camélidos. Se describen diferencias moleculares y de cultivo entre las cepas que afectan a estas especies, lo que se refleja en la patogenicidad y epidemiología en algunos países, como Australia, donde la presencia de la enfermedad en bovinos no tiene la misma magnitud que en ovinos, a pesar de compartir las mismas praderas. Por otro lado, las cepas ovinas son más difíciles de aislar que las bovinas.

Existe gran preocupación de que M. paratuberculosis pueda estar involucrado en la enfermedad de Crohn del ser humano, sin embargo la evidencia científica es insuficiente para probar o descartar tal relación.

La infección se disemina preferentemente por el movimiento de animales enfermos. Los productos que puedan contener la bacteria presentan un bajo riesgo para la diseminación entre regiones o países, aunque restos de deposiciones y calostro pueden diseminar la infección a animales susceptibles. Se estima que la paratuberculosis a nivel mundial no ha alcanzado su distribución potencial y continúa expandiéndose. Cuando en un país o región se advierte su efecto ya puede haber un estado de hiperendemia.

Bacilos de M. paratuberculosis teñidos mediante Ziehl-Neelsen en frontis de mucosa intestinal aparecen agrupados en forma características

La enfermedad se caracteriza por una enteritis granulomatosa infecciosa específica, que se manifiesta en diarreas persistentes o recurrentes, que no remiten a los tratamientos y es causada por Mycoba cterium aviuni subespecie paratuberculosis, conocida comúnmente como M. paratuberculosis. Este es un bacilo ácido alcohol-resistente, intracelular facultativo, de lento desarrollo y difícil cultivo. La bacteria es eliminada profusamente durante la fase clínica, contamina praderas e instalaciones ganaderas, siendo muy resistente a condiciones ambientales y a desinfectantes suaves. Se describe que puede permanecer viable 163 días en corrientes de agua, 270 días en charcos, 11 meses en deposiciones y suelos fertilizados, 47 meses en materia orgánica desecada. Los desinfectantes deben actuar por lo menos 10 minutos siendo los de elección la formalina al 5%, cresol 1:32, cresol 1:40, todos idealmente junto a un buen detergente.

La infección se establece en las células M de la placas de Peyer, invadiendo progresivamente la mucosa de íleon terminal, válvula ileocecal, ciego, cólon proximal y ganglios mesentéricos. Se produce una edematización de estas estructuras, adquiriendo un color pálido y aumentando de volumen, desarrollándose una hipertrofia difusa de la mucosa de yeyuno e íleon con apariencia rugosa. La bacteria puede establecerse en la glándula mamaria en el 35% de los casos clínicos y 10% de los casos sub-clínicos por lo que el uso de calostros conservados puede ser un factor de riesgo de diseminación.

La paratuberculosis cursa principalmente en forma subclínica, tiene un largo período de incubación y los signos clínicos son sólo una manifestación terminal de la infección. La infección se establece en los terneros y los primeros 30 días son los de mayor riesgo, siendo los animales mayores de 6 meses refractarios a ella. Se describe un alto riesgo post parto debido a la contaminación fecal de pezones y se recomienda la separación de vaca y ternero antes de las 12 horas del nacimiento.

Sólo una minoría de animales infectados presentan signos clínicos y existen factores de riesgo definidos para su establecimiento, como: producción intensiva, suelos ácidos, mala nutrición, estrés relacionado al transporte, lactancia prolongada, parto, deficiencia de elementos esenciales e inmunodepresión por agentes como el de la diarrea viral bovina. Los signos clínicos raramente se manifiestan antes de los dos años de edad y la mayoría de los casos se encuentran entre los 2 y 6 años. Se estima que por cada caso clínico hay 25 casos inaparentes de vacas infectadas, de las cuales solo un tercio puede ser detectada con las pruebas de diagnóstico actuales.

En cabras y ovejas el período de incubación es al menos de un año y generalmente más largo y los signos clínicos intestinales son menos aparentes. La enfermedad se manifiesta como pérdidas en producción de lana, disminución de la producción de leche y rendimiento reproductivo.

En todos los rumiantes la enfermedad clínica se caracteriza por ser afrebil, pérdida de peso progresiva hasta la emaciación, edema submandibular, mala calidad del pelaje a pesar de un buen apetito. En bovinos, la diarrea puede ser intermitente y no sede a tratamientos, aunque mejora por el cambio a dietas secas. En los rebaños infectados los animales se pueden categorizar en 4 grupos:

- Animales clínicamente enfermos, grandes diseminadores, alta tasa de anticuerpos, bajo nivel de inmunidad celular.

- Diseminadores esporádicos, sin signos clínicos excepto por disminución en la producción, respuesta inmune humoral y celular intermedia. A medida que avanza la infección, aumenta la excreción, aumentan los anticuerpos y disminuye la inmunidad celular.

- Animales portadores, que no son detectados por pruebas serológicas o cultivo de deposiciones.

- Animales resistentes no-infectados, nunca se infectaron o desarrollaron inmunidad activa protectiva que resultó en la eliminación completa de la bacteria.

Los signos clínicos son un reflejo de la patología intestinal que se traduce en un síndrome de mala absorción, caracterizado por una fermentación anormal en cólon y una diarrea con olor peculiar. Hay antecedentes que la presencia de la infección en el rebaño incrementa la incidencia de mastitis e infertilidad y acorta las expectativas de vida de los animales. En los rumiantes menores los cuadros de diarrea son menos evidentes y se presentan al final de la enfermedad cuando la mucosa está muy comprometida.

El impacto económico es difícil de evaluar pero se han establecido ítems de costos:

- Costos directos, generados principalmente por la enfermedad clínica que implica pérdidas por disminución de la producción, costo de medicamentos, diagnóstico y tratamiento, eliminación y muerte de animales, menor pago por canal por baja de peso. Las vacas de alta producción son más propensas a desarrollar la enfermedad y la malabsorción causa una menor eficiencia de conversión. Los animales con infección subclínica producen un 6% menos de leche y en la última lactancia esta baja se estima en 16%.

- Costos indirectos, como resultado de restricciones comerciales, de movimiento de ganado, disminución del precio de la tierra, aumento de costos de manejo y mantenimiento del estatus sanitario, etc.

- Costos inaparentes, debidos a pérdida de potencial genético y en muchos países desarrollados, estigma social del propietario.

Se ha calculado que un animal con cultivo de deposiciones positivo pesa 60 kg menos y que la infección subclínica implica una pérdida anual de U$700 por vaca lechera.

El diagnóstico de paratuberculosis ha tenido en los últimos años grandes avances. La detección del agente mediante cultivo de deposiciones es el método definitivo de diagnóstico y aunque es lento, mediante nuevos protocolos se ha mejorado ampliamente su eficiencia. También se están desarrollando pruebas moleculares de detección de M. paratuberculosis, como PCR, pero que aun no tienen utilidad práctica.

Aspecto de vaca con diarrea crónica por paratuberculosis

Debido a la característica de la infección, en que al inicio se establece un equilibrio entre la respuesta inmune celular protectiva y la retención del agente en un estado latente, para luego al cabo de unos años, deteriorarse y dar paso a un incremento en la actividad de anticuerpos y eliminación de la bacteria desde el intestino, es que se puede recurrir a técnicas de detección de la respuesta inmune celular y humoral para afinar el diagnóstico.

La respuesta celular puede ser detectada mediante pruebas de hipersensibilidad retardada cutánea utilizando como antígeno un preparado proteico de la bacteria denominado 'johnina'. Sin embargo esta prueba carece de sensibilidad y especificidad adecuada para asegurar un buen diagnóstico. Hoy se cuenta con otra prueba que tiene una mejor eficiencia y que se basa en la detección de interferón gamma bovino que puede ser usada en el período sub-clínico de la infección donde predomina la respuesta inmune celular.

Al final de la fase sub-clínica la inmunidad celular se deteriora y surge una actividad humoral con anticuerpos detectables que se asocian al comienzo de la etapa de eliminación de bacterias por las deposiciones. Por ello un diagnóstico positivo de anticuerpos nos indica una alta probabilidad de estar ante un animal que ya está diseminando la infección.

Hoy en día en el Laboratorio de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile contamos con las herramientas de diagnóstico que permiten un mejor control de esta enfermedad. Estas incluyen desde tinciones utilizando Zielh-Neelsen y Auramina O, pasando por el aislamiento, que involucra medios de cultivo mejorados y uso de mycobactina J, hasta pruebas de ELISA para la detección de anticuerpos y, eventualmente , la prueba de interferón gammabovino para determinar una respuesta inmune celular.

Nos hemos dado cuenta después de dos años de estar realizando diagnóstico, que la paratuberculosis está cada vez siendo más reconocida y que su control no se logra sólo con un diagnóstico adecuado sino con la adopción de una serie de medidas de manejo derivadas de la investigación epidemiológica de cada rebaño.

TUBERCULOSIS BOVINA. Patricio Retamal

  • Tuberculosis bovina: Una breve actualización
Monografías de Medicina Veterinaria Vol 20 Nº 2, 2000

1 Médico Veterinario. Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias. Universidad de Chile

Resumen

Introducción

La tuberculosis bovina es una enfermedad infectocontagiosa que afecta al ganado bo­vino produciendo un cuadro crónico, que genera pérdidas económicas por muerte de los animales, decomisos a nivel de matade­ros, menor productividad y valoración de la leche. Tiene además carácter zoonótico, por lo que adquiere gran importancia en salud pública.

Los agentes etiológicos de la tuberculosis en los mamíferos son Mycobacterium tuber­culosis (el principal causante de tuberculo­sis humana), M. bovis (tuberculosis bovina) y M. africanum (tuberculosis humana en Afri­ca tropical). El agente principal de la tuber­culosis zoonótica es M. bovis. En general, estas micobacterias se consideran dentro del llamado complejo tuberculosis, para di­ferenciarlas de aquellas que no producen la enfermedad como tal. Estos microorganismos son bacilos ácido alcohol resistentes, aerobios estrictos y de lento crecimiento en medios de cultivo.

Patogenia

Las vías de infección más importantes en el bovino son la aérea, con un 95 a 99% de los casos, y la vía digestiva con el porcen­taje complementario. Con menor importan­cia se describen las vías congénita, genital y cutánea. La fuente infecciosa correspon­de generalmente a secreciones respirato­rias provenientes de animales portadores y diseminadores de la infección. Al interior del organismo, la micobacteria genera una pe­queña lesión granulomatosa en el lugar de la infección, generalmente a nivel pulmonar, y se denomina afección primaria. La bacte­ria es fagocitada por macrófagos, donde puede sobrevivir y ser llevada al linfonódulo regional, donde se genera otra lesión granulomatosa y una respuesta inmune pro­tectora que elimina o encapsula al patóge­no. La afección primaria más la lesión en el linfonódulo se denomina foco primario de la infección.

Si el individuo es inmunocompetente será capaz de vivir normalmente con este cua­dro que además, le inducirá una respuesta inmune protectiva por el resto de su vida. En cambio, si el individuo presenta inmunodepresión, es sometido a factores estresantes o cursa con otras enfermeda­des debilitantes se hace incapaz de conte­ner a la micobacteria, la que puede multipli­carse, generalizarse al resto del organismo, producir la enfermedad y diseminarse al medio ambiente para continuar su ciclo en otros individuos susceptibles.

Mecanismos de patogenicidad

Los mecanismos de patogenicidad más im­portantes de las micobacterias tuberculosas son (Ehlers y Daffé, 1998; Rook y Hernández-Pando, 1996):

a)- Su capacidad de unión a receptores es­pecíficos en la superficie de macrófagos. Aunque se describen varios, el receptor del complemento tipo 3 (CR3) tendría un rol pre­ponderante en la patogenia de la infección, ya que permite el ingreso directo de la micobacteria al interior del macrófago. Ade­más, induce en esta última célula una dis­minución de su capacidad funcional, que se refleja en una menor liberación de radicales libres y de IL-12 en respuesta al patógeno fagocitado.

b)- Una vez que la bacteria ingresa a la cé­lula fagocítica, es capaz de alterar el recam­bio normal de glicoproteínas en la membra­na del fagosoma, impidiendo su maduración y evitando la fusión de los lisosomas.

c)- El macrófago infectado sufre una inactivación funcional, perdiendo su inte­gración con el resto de las células del sistema inmune. Disminuye su capacidad de activarse en presencia de IFNγ y de pre­sentar antígenos, facilitando la evasión de la bacteria a la respuesta celular protectiva.

d)- La micobacteria es capaz de sensibili­zar células del sistema inmune al efecto tóxi­co del TFNα, citoquina que actúa como un potente inductor de apoptosis en células que han sufrido daño morfológico o funcional.

Inmunidad

La respuesta inmune protectiva es de tipo celular, donde participan células macro­fágicas, linfocitos T 'helper I' (LTh1), célu­las NK ('natural killer') y LT CD4-CD8- prin­cipalmente. Todas estas poblaciones celu­lares generan un ambiente inflamatorio ca­racterístico, donde predominan las citoquinas interleuquina 2 (IL-2), IL-12, interferón gamma (TFNγ)y el factor de necrosis tumoral alfa (TFNα). En la infec­ción por mycobacterias tuberculosas, el tipo celular que se constituye en el efector más importante de la respuesta inmune es el macrófago, ya que es el principal encarga­do de fagocitar al patógeno y presentar sus antígenos a las otras poblaciones participan­tes de la respuesta celular. En el macrófago, el óxido nítrico parece ser una molécula de gran trascendencia, ya que participa en las cascadas de señales intracelulares como así mismo en forma citotóxica directa sobre la micobacteria fagocitada (Rook y Hernández-Pando, 1996).

Patología

La lesión tuberculosa corresponde a una inflamación crónica de tipo granulomatosa, donde se observa la aparición de granulomas con células macrofágicas mo­dificadas o epiteloideas.

Estos granulomas dan origen a pequeños nódulos de entre 0,1 a 2 mm según la can­tidad en que se encuentren. Existe en ellos una disposición celular concéntrica alrede­dor del agente patógeno. Predominan des­de adentro hacia fuera: macráfagos activa­dos y modificados (células epitelioides y de Langhans), linfocitos T y fibroblastos Pasa­do algunos días, se observa al centro del granuloma un proceso de necrosis de caseificación determinado por la muerte sucesiva de células inflamatorias. Al cabo de algunas semanas, la lesión es encapsulada por tejido conectivo que más tarde se calcifica. La diseminación de la bacteria por sangre al resto del organismo, genera múltiples granulomas en el parénquima de órganos tales como pulmón, hígado, riñón, testículo, glándula mamaria, médula ósea y meninges, cuadro que se de­nomina tuberculosis miliar. Si la disemina­ción es por la linfa y en forma retrógrada, se afectan las serosas como pericardio, pleuras y peritoneo, dando origen al cuadro conoci­do como tuberculosis perlada. Si el sistema inmune no detiene la multiplicación de la bacteria a este nivel, la infección se propa­ga por los canalículos de los órganos y pue­de llegar a formar cavidades en ellos, lle­gándose al cuadro conocido como tubercu­losis cavitaria, donde la micobacteria ade­más puede ser eliminada al medio ambien­te (Gázquez, 1991).

Diagnóstico

El diagnóstico se puede dividir en tradicio­nal y no tradicional. Este último abarca aque­llas técnicas moleculares dirigidas a identi­ficar biomarcadores de infección, entre las que destacan la prueba de interferán gamma bovino (TFNγ) y reacción en cadena de la polimerasa (PCR) con todas sus variantes.

Diagnóstico Tradicional

a) Prueba de hipersensibilidad retardada. Es el método estándar para la detección de tu­berculosis bovina. Esta técnica implica la inoculación intradérmica del derivado pro­teico purificado (PPD) de M. bovis y la sub­siguiente detección de inflamación en el si­tio de inyección, 72 hrs. más tarde (OIE, 1996). La prueba comparada involucra la inoculación de tuberculina bovina y aviar en diferentes sitios del cuello. Se usa para di­ferenciar entre animales infectados con M. bovis de aquellos expuestos a otras micobacterias, ya que existe gran reactividad cruzada entre antígenos de las distintas especies del género. Según diver­sos estudios, la prueba de hipersensibilidad retardada posee una especificidad general­mente alta (96-98%) y una sensibilidad re­gular (70-88%), (Francis et al, 1978; Cousins et al. 1998a; González et al, 1999). Sin em­bargo, se debe considerar la probable exis­tencia de micobacterias no tuberculosas (atípicas) en el ambiente, lo cual puede modificar y disminuir en forma importante la gran especificidad descrita para la técnica. b) Examen macroscópico post-mortem. De­sarrollado a nivel de mataderos, se define como la visualización, palpación e incisión de órganos y tejidos que lo requieran para la localización de anormalidades que impidan la comercialización y consumo del alimento.

Se encuentra debidamente normado en la circular N°3G del Departamento de Progra­mas Sobre el Ambiente del Ministerio de Sa­lud (1983), y se realiza por profesionales Médicos Veterinarios de este mismo minis­terio. El análisis se centra en la inspección de aquellas zonas y órganos más afectados por las lesiones tuberculosas: cavidad torácica, y linfonódulos retrofaríngeos. Sin embargo, la diseminación de la infección se puede afectar a otros órganos y linfonódulos en cualquier parte del cuerpo. Segun las nor­mas sanitarias, la canal infectada debe ser decomisada en forma parcial o total según la ubicación y amplitud de las lesiones tuberculosas. Es importante considerar que estas lesiones pueden variar entre tamaños que van desde 1 mm a 50 y 60 cm de diáme­tro, por lo que el examen de matadero no es una herramienta diagnóstica infalible (Cousins et. al., 1998a).

c) Tinción de Ziehl-Neelsen. Esta tinción permite la identificación directa del agente, ya que las bacterias se observan de una co­loración rojiza al teñirse con fucsina básica y resistir luego la decoloración con alcohol ácido. Debido a la baja cantidad de micobacterias que normalmente se pueden encontrar en el tejido lesionado, constituye una técnica complementaria que debe ser acompañada por otros análisis de diagnós­tico (OIE, 1996; Cousins et. al., 1998a).

d) Análisis histopatológico. Mediante este examen se intenta visualizar la lesión granulomatosa característica de la infección por micobacterias, y se realiza generalmente en aquellos tejidos u órganos que al exa­men macroscópico presentan lesiones sos­pechosas. Es un análisis rápido y relativa­mente simple, que permite una aproxima­ción bastante exacta al estado infeccioso del animal respecto de esta enfermedad.

e) Cultivo microbiológico. Esta es la técnica confirmatoria por excelencia frente a la sos­pecha de infección tuberculosa. Sin embar­go, M. bovis presenta bastantes dificultades para su aislamiento, ya que además de ser una bacteria escasa a nivel de lesiones, re­quiere de medios de cultivo especiales, cre­ce muy lentamente en ellos y se ve rápida­mente afectada por la contaminación con otros microorganismos (OIE, 1996; Cousins et. al., 1998a).

Diagnóstico no Tradicional

La experiencia extranjera demuestra que cuando la prevalencia de la infección se va haciendo escasa en un plantel o región, se han requerido otras alternativas diagnósticas que permitan a través de una mejor sensibilidad, la detección eficaz de todos aquellos animales infectados. Ade­más, la existencia de predios con difíciles vías de acceso ha motivado también la apli­cación de técnicas que requieran un solo muestreo, a diferencia de la tuberculina que necesariamente impone una segunda visi­ta al plantel. En este sentido, las técnicas moleculares han probado ser una excelen­te alternativa complementaria al diagnósti­co tradicional de la infección por M. bovis.

a) Ensayo de Interferó.n Gamma (TFNγ) Bo­vino. En esta prueba se cultiva la sangre entera con PBS (control), PPD bovino y PPD aviar durante un periodo de 16 a 24 horas. Posteriormente se extrae el plasma y se somete a un ensayo inmunoenzimático (ELISA) de captura para TFNγ bovino utili­zando anticuerpos monoclonales contra esta citoquina. La infección se determina cuan­do el pocillo con PPD bovino estimula más TFNγ que el pocillo control y que el pocillo con PPD aviar. En Australia esta técnica se adoptó oficialmente en las etapas finales del programa de erradicación, ya que además de una mejor sensibilidad (94%) y excelen­te especificidad (96,3%), es económica, rá­pida y simple (Cousins et. al., 1998a).

b) Reacción en Cadena de la Polimerasa. Quizás sea esta la técnica que ha demos­trado los mejores resultados en el diagnós­tico y tipificación de las cepas de M. bovis que afectan al ganado bovino en diversos países del mundo. Su alto costo es el único obstáculo actual para su incorporación defi­nitiva en el control e investigación de un gran número de enfermedades, incluyendo la tu­berculosis bovina. Sin embargo, a medida que la técnica se perfecciona y masifica en el ambiente científico, se observa una clara tendencia a la disminución en los costos de los reactivos necesarios para su desarrollo. Esta situación, junto a esfuerzos de científi­cos nacionales y extranjeros para la obten­ción de una técnica efectiva y económica, permite vislumbrar su aplicación como prue­ba confirmatoria de la infección tuberculosa en unos pocos años más. El PCR es una técnica de biología molecular que permite la detección y captura de mínimas cantida­des de ácidos nucleicos. En ella se amplifi­can segmentos cortos (100-500 bp) de una molécula de DNA más extensa. Los com­ponentes de la reacción (DNA blanco, DNA polimerasa, partidores oligonucleótidos, desoxinucleátidos trifosfatos, soluciones buffer, magnesio y aditivos opcionales) son mezclados y sometidos a una serie conse­cutiva de distintas temperaturas y tiempos variables, o también conocidos como ciclos de amplificación. Cada ciclo teóricamente duplica la cantidad de secuencia molde ob­jetivo en la reacción, por lo que después de unos 40 ciclos se pueden obtener 1000 mi­llones de copias de la secuencia original. Esta situación le entrega a la prueba una alta sensibilidad y especificidad potencial, permitiendo además la realización de otros procedimientos experimentales complemen­tarios con el ácido nucleico amplificado (Promega Corp., 1996). En los últimos años, la identificación de patrones genómicos de DNA en aislados de M. bovis ha probado ser de utilidad en investigaciones epidemiológicas de tuberculosis en distin­tas especies animales. Dentro de estas, los análisis de polimorfismo en fragmentos de restricción (RFLP) con sondas derivadas del elemento de inserción IS6110, las secuen­cias de repetición directa (DR), las secuen­cias polimórficas ricas en guanina y citosina (PGRS) y la tipificación de espaciadores de oligonucleótidos (ST) han sido los métodos más útiles para la identificación de las ce­pas de M. bovis prevalentes en las zonas estudiadas (Cousins et. al., 1998b; Eamon et. al., 1999). Por otra parte, se han proba­do diversas secuencias del DNA bacteriano, llegando a determinarse que las secuencias de inserción IS6110 e IS1081 entregan los mejores niveles de sensibilidad y especifici­dad. Ambas secuencias se encuentran en todas las micobacterias del complejo tuber­culosis, por lo que su identificación implica la presencia de cualquier especie de este grupo. IS6110 presenta generalmente una o dos copias en el genoma de las cepas de M. bovis a diferencia de IS1081 que se ha encontrado con 5 ó 6 copias. Por este moti­vo, al realizarse trabajos de PCR en tejidos frescos de bovinos, se prefiere utilizar IS1081. En cambio, cuando la detección se realiza sobre tejidos fijados en formalina o embebidos en parafina, la secuencia más útil es IS6110 por ser un segmento más corto y preservarse mejor en estas condiciones (Miller et. al., 1997 Wards et. al., 1995).

Control

Debido a las implicancias sanitarias y eco­nómicas de la tuberculosis bovina, se han generado programas para su control y erra­dicación en diversos países del mundo. Las claves para el éxito de tales experiencias se basan en un enfoque integrador de la en­fermedad, donde se coordinan estrecha­mente los servicios de salud tanto huma­nos como animales. Además, se aprecia una evolución dinámica de las estrategias utili­zadas, donde se va complementando el diagnóstico tradicional con otras técnicas de mejor eficiencia, aplicadas en el contexto de estándares rigurosos. sistemas de identifi­cación y registro de animales, vigilancia e investigación epidemiológica, indemniza­ciones, laboratorios de referencia, etc. En nuestro país, la experiencia en el control centralizado de la enfermedad data desde 1982, cuando el Servicio Agrícola y Gana­dero (SAG) inicia un programa de certifica­ción de predios libres de brucelosis, leucosis y tuberculosis bovina en las regiones VIII, IX y X. Sin embargo, el énfasis institucional se orientó en el objetivo brucelosis bovina, dejando a las otras enfermedades como prioridad alternativa y sin avances claros en sus objetivos de control. La realidad chilena en tuberculosis bovina se ha caracterizado por:

a) Ausencia de un programa nacional efi­ciente y dinámico, capaz de incorporar es­trategias complementarias según el produc­tor, la zona y/o la región que se controla.

b) Falta de incentivos para los propios be­neficiarios del sistema, donde los actores del sector público (estado) y privado (empresas lecheras y de la carne) no han sabido valo­rar la importancia y las consecuencias de la enfermedad o bien, de su erradicación.

El SAG, las empresas lecheras y los produc­tores están trabajando para sentar las bases de un nuevo programa de control y erradica­ción de tuberculosis bovina, que responde a la urgente necesidad de mejorar la calidad y competitividad en un mercado cada vez más exigente y globalizado. Países con experien­cia en el tema (Australia, Reino Unido, Nueva Zelandia, Estados Unidos) debieran constituir­se en un modelo a seguir para aprender de sus logros y no repetir sus errores. Una ca­racterística que los identifica, es el gran apo­yo a la investigación de la enfermedad como factor decisivo en sus respectivos programas de control, puesto que aspectos tan básicos como las cepas prevalentes, su virulencia, las formas de transmisión y los cuadros clínicos entre otros, hacen variar la estrategia ideal en cada escenario epidemiológico distinto (Cousins et. al., 1998a; Miller et. al., 1997; Bourne et. al., 2000).

El desafio en Chile es generar ese conoci­miento y transformarlo en una herramienta indispensable para que la autoridad sanita­ria, los profesionales, los productores, la empresa privada y las universidades poda­mos focalizar eficientemente todos nuestros esfuerzos en la prevención, control y erra­dicación de la tuberculosis bovina.

FIGURA 1

FIGURA 2

Bibliografía seleccionada

BOURNE, J.; C. DONNELLY; D. COX; G. GETTINBY; J. McINERNEY; I. MORRISON; R. WOODROFFE. (2000) Bovine Tubercu­losis: towards a future control strategy. The Veterinary Record, 146: 207-210.

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- MILLER, J.; A. JENNY; J. RHYAN; D. SAARI; D. SUAREZ. (1997). Detection of Mycobacterium bovis in formalin-fixed, paraffin-embebbed tissues of cattle and elk by PCR amplification of an IS6110 sequence specific for Mycobacterium tuberculosis complex organisms. Journal of Veterinary Diagnostic Investigation, 244-249.

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- OIE MANUAL (1996) Bovine tuberculo­sis. pp. 267-275.

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- WARDS, B.; D. COLLINS; G. de LISLE. (1995). Detection of Mycobacterium bovis in tissues by polymerase chain reaction. Veterinary Microbiology. 43: 227-240.

Robert Koch


Robert Koch

Koch demostró por primera la causa bacteriana de una enfermedad que amenazaba al hombre, enunció los principios y desarrolló las técnicas de la bacteriología moderna y descubrió, entre otras bacterias, el bacilo de la tuberculosis. Koch nació en Klausthal, Hannover, en 1843. Fue un niño aplicado, un coleccionista de plantas, insectos y minerales, más tarde. mostró inclinación por las matemáticas y la física. Estudió en Gotinga, donde tuvo entre sus maestros a Henle, que probablemente influyó en el joven Koch con la hipótesis del contagium animatum. Se graduó en 1866.

Koch era de carácter reservado, modesto, pero digno, sabía ser altivo, era de voluntad firme y constancia sin fin, paciente, de inteligencia luminosa, penetrante y lógica, sistemático, riguroso, de muy buena memoria, de gran habilidad técnica, la exactitud de sus métodos y observaciones todavía admiran a las generaciones actuales. Se daba tiempo para cultivar algunas aficiones: historia natural, arqueología, fotografía.

Después de servir como voluntario en la guerra franco-prusiana, Koch se instaló en 1873 Wollstein como médico sanitario de distrito y permaneció allí hasta 1880: es el período de autodidacta. A los 28 años recibió de su mujer el regalo de un microscopio e instaló un pequeño laboratorio en su casa. Allí hizo su primer y gran descubrimiento: el Bacillus anthracis, cuyo ciclo con esporas describió en detalle. Era la bacteria del carbunco y era la primera vez que se descubría la causa bacteriana de una enfermedad de los animales y del hombre. El trabajo, muy elogiado por eminentes colegas, apareció en 1876. Luego describió los diversos gérmenes que infectaban las heridas y echó por tierra la teoría del polimorfismo, según la cual la variedad de esos gérmenes se debía a una transformación de uno en otro.

En 1880 fue nombrado miembro del Kaiserliches Gesundheitsamt, Servicio Imperial de Sanidad en Berlín. Desde entonces hasta 1892 se extiende el período en que se despliega todo su genio. Ya en 1881 tenía inventados los métodos sobre medio sólido para obtener cultivos bacterianos puros. Cuando Koch mostró sus cultivos puros en el Congreso Internacional de Londres, Pasteur exclamó: ¡Es un enorme progreso!. Por lo demás, Pasteur probablemente no había estado trabajando con cultivos puros. En 1882 descubrió el Mycobacterium tuberculosis y formuló los postulados -que llevan su nombre- para demostrar el origen bacteriano de una enfermedad:

1º, el agente debe encontrarse en cada caso de enfermedad;
2º, no debe encontrarse en casos con otra enfermedad;
3º, debe ser aislado;
4º, debe ser cultivado;
5º, al ser inoculado debe producir la misma enfermedad;
6º debe ser aislado de nuevo del animal inoculado.

En 1883, a la cabeza de la Comisión Alemana en Egipto y la India, descubrió el vibrión del cólera. Simultáneamente desarrolló los métodos de esterilización, principalmente con vapor de agua, la asepsia, superior a la antisepsia con ácido fénico que había introducido Joseph Lister en 1867. En 1890 anunció el descubrimiento de la tuberculina, un preparado de proteínas del micobacterio y que Koch elaboró como remedio contra la tuberculosis. En este sentido, fue una decepción. Resultó, sí, ser un medio importante para el diagnóstico. Al año siguiente el gobierno lo puso a la cabeza del recién construido Instituto de Enfermedades Infecciosas en Berlín. Se retiró en 1903, su sucesor fue Gaffky. En 1905 recibió el Premio Nobel. Murió en 1910 tras haber dejado en el instituto más avanzado de su época, numerosos discípulos: Gaffky y Eberth descubrieron el bacilo tífico; Löffler, el bacilo diftérico; Pfeiffer, el Bacillus influenzae; Welch, norteamericano, el clostridium de la gangrena gaseosa; Kitasato, japonés, descubrió, junto con Nikolaier, el bacilo tetánico. Emil von Behring, otro discípulo, descubridor de la antitoxina diftérica y de la seroterapia, fundador de la toxicología, recibió el Premio Nobel en 1901. Paul Ehrlich, otro discípulo, fundador de la inmunología, recibió el Premio Nobel en 1908 junto con Ilja Metchnikoff, descubridor de la fagocitosis.

jueves, 3 de noviembre de 2011

GENERALIDADES DE LOS ORGANISMOS TIPO VIRUS. INIA LA PLATINA

GENERALIDADES DE LOS ORGANISMOS TIPO VIRUS

Los virus son partículas submicroscópicas capaces de causar enfermedades en las plantas y otros organismos vivos. Debido a que no tienen metabolismo propio, los virus sólo pueden vivir en las células vivas por lo que no pueden multiplicarse en medios de cultivos artificiales. Estos agentes sólo pueden ser observados bajo el microscopio electrónico y consisten en una proteína que encapsula a un ácido nucleico. La clasificación de estos patógenos esta basada en sus propiedades morfológicas, bioquímicas, biofísicas, inmunológicas y moleculares.

A diferencia de otros agentes infecciosos como los hongos y bacterias, los virus muchas veces no presentan síntomas destacados, por lo que puede pasar inadvertidos y/o confundidos con otros factores que afectan las plantas. Los efectos sobre los árboles se manifiestan de diferentes formas, lo cual lleva a que las pérdidas causadas sean difíciles de evaluar. Algunos inciden a nivel de vivero causando disminuciones en el poder germinativo de las semillas, menor prendimiento de yemas e incompatibilidades entre la variedad y portainjerto. En plantas adultas producen distintos grados de disminución del vigor y crecimiento, la mayoría causa disminución en el número y tamaño de fruta como asimismo pérdida en la calidad de los frutos.

Existen a nivel mundial, ejemplos de los desvatadores efectos de las enfermedades virosas en algunos países. Así por ejemplo, el virus de la "Tristeza de los cítricos" causó en Argentina la pérdida de más de 5 millones de árboles. Por otro lado, la producción de frutales de carozo a desaparecido en regiones de Europa donde se ha manifestado el virus causante de la "Enfermedad de Sharka". Estos, son dos ejemplos extremos de pérdidas causadas por estos patógenos. Sin embargo, la mayoría de las enfermedades causadas por virus en las plantas frutales, aún cuando no tienen efectos desastrosos, se manifiestan en forma crónica causando un daño permanente anual a los huertos de frutales de carozo, pomáceas y vides.

La clasificación de los virus está basada en aspectos morfológicos, tipo y cantidad de ácido nucleico, estructura del genóma y tipo de vector. Considerando estos aspectos los grupos de virus más comunes en las plantas frutales son: nepovirus (Figura 1), ilarvirus (Figura 2), potyvirus (Figura 3) y closterovirus (Figura 4).



Figura 1: Nepovirus



Figura 2: Ilarvirus



Figura 3: Potivirus



Figura 4: Closterovirus

El grupo de los nepovirus se distingue por ser transmitidos en condiciones naturales por nemátodos vectores. El virus tiene dos tipo de partículas isométricas de 25 a 28 nanómetros de diámetro. Este virus presenta una gran versatilidad puesto que afecta a una gran variedad de especies frutales, hortícolas y malezas. Esta característica, junto a su capacidad de ser transmitido a través del material de propagación, semillas y polen, le permiten perpetuarse en la naturaleza y ser de muy difícil control.

El grupo de los ilarvirus se distingue por su propiedad de ser transmitido mediante el material de propagación, polen y semillas. Su genóma esta compuesto de tres tipos de partículas isométricas de entre 25 a 35 nanómetros de diámetro. Este es el grupo de virus más común dentro de las plantas frutales y aunque su daño no es severo causan pérdidas consistentes a través del tiempo.

El grupo de los closterovirus se distingue por su tamaño; son filamentosos de entre 800 y 2000 nanómetros de largo. La mayoría se transmite en condiciones de campo mediante áfidos vectores en forma semipersistente. Es decir, el virus sólo permanece pocos minutos viable en el aparato bucal del insecto para ser transmitidos desde una planta enferma a otra sana.

El grupo de los potyvirus se distingue por tener las partículas morfología filamentosa de aproximadamente 800 nanómetros de largo. Este grupo de virus se caracteriza por ser transmitido en forma eficiente por áfidos vectores, lo que le permite diseminarse rápidamente dentro de las plantas de un huerto.

Dentro del ciclo biológico de los virus, siendo parásitos obligados, su mecanismo de transmisión de plantas enfermas a otras sanas es esencial para su perpetuación en la naturaleza. Por esta razón, los diferentes grupos de estos patógenos han desarrollado habilidades para diseminarse por medio de materiales vegetales y vectores. Normalmente, formas de propagación vegetativa de las plantas tales como; yemas, púas, estacas y mugrones son las vías más importantes de transmisión dentro de las especies frutales. No obstante, algunos grupos de virus han desarrollado una eficiente capacidad para ser diseminados rápidamente por medio de vectores. Entre los más importantes están los insectos y nemátodos. Entre los insectos, los áfidos son lejos los más importantes transmisores de virus, tanto a larga distancia como dentro de las plantas de un mismo huerto. En los frutales los géneros de nemátodos que transmiten en forma eficiente la mayor cantidad de virus son Xiphinema sp y Longidorus sp.

Actualmente se considera que los síntomas causados por los virus en las plantas frutales, no es el método más adecuado para su identificación. Síntomas similares pueden ser causados por diferentes virus, o viceversa. Asimismo, otros factores tales como; enfermedades radiculares, déficit hídrico, exceso o déficit nutricional pueden confundir o enmascarar la presencia de una enfermedad virosa. En la década de 1980, se masificó el uso de la prueba inmunológica ELISA ( Enzyme Linked Immunosorbent Assay) que permite con un alto grado de eficiencia y confiabilidad identificar virus específicos. Esta metodología fue clave en el avance del conocimiento de las enfermedades virosas en los frutales. En la actualidad, se dispone comercialmente de estuches de diagnóstico serológico para la mayoría de los virus que afectan los frutales. La prueba ELISA se ha constituido en una herramienta fundamental en los viveros para detectar y propagar material limpio de virus.

El avance en el ámbito de la biotecnología ha repercutido en dos aspectos en relación a los virus. Primero, se han diseñado métodos altamente eficientes, específicos y confiables para la detección e identificación de enfermedades virosas en frutales. La prueba de la reacción en cadena de la polimerasa, comúnmente conocida como PCR (Polimerase chain reaction), permite identificar virus con casi un 100% de confiabilidad y a la vez, ha permitido desarrollar formas de clasificación de estos patógenos basadas en la composición de su genóma. Segundo, la transformación genética de plantas ha permitido desarrollar plantas con características de inmunidad frente a la infección virosa. Existen, ya en la actualidad, comercialmente, plantas resistentes a diferentes virus. Sin duda, en el futuro, la biotecnología jugará un rol importante en el conocimiento y control de estas enfermedades.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

ANTRAX Y CARBUNCLO BACTERIDIANO ¿Son la misma cosa? Pedro Abalos

  • Ántrax y carbunclo bacteridiano ¿son la misma cosa?

TECNOVET Vol 7 Nº 3, 2001

Departamento de Medicina Preventiva Animal Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias, Universidad de Chile

En primer lugar los dos términos corresponden a la misma enfermedad, sólo que el término inglés 'anthrax' nos está llegando muchas veces repetido como ántrax por los medios de comunicación, debido a los acontecimientos recientes que están ocurriendo en los Estados Unidos de Norteamérica.

En segundo lugar vale la pena recordar que el carbunclo bacteridiano es una enfermedad propia de los animales, cuyo ciclo natural se da en ambientes silvestres y agrícolas y donde el hombre puede adquirirla transformándose en una importante zoonosis. De esta enfermedad ya se tiene antecedentes desde épocas neolíticas en que el ser humano cambió su estructura de vida hacia sociedades agropecuarias y comenzó la domesticación y cría de animales. Antes de eso, si no cazaba para obtener carne, consumía animales recientemente muertos con la probabilidad de morir de un carbunclo gastrointestinal. En la antigüedad, los textos bíblicos mencionan plagas que han sido atribuidas a esta enfermedad y en la edad media pudo ser una de las pestes que asolaron Europa y Asia cobrando cerca de 60.000 víctimas. Las grandes epidemias del siglo XIX que hacen responsable al carbunclo del 20 a 30% de la mortalidad animal en Europa, instó a su estudio científico lográndose determinar su causa, su naturaleza contagiosa y la posibilidad de proteger a los animales mediante una vacuna. Fueron hitos claves de las enfermedades infecciosas que llevaron a Koch a enunciar sus postulados y a Pasteur a ser aclamado por su éxito en el clásico ensayo de su vacuna anticarbunclosa de Poully Le Fort.

Bacillus anthracis capsulado en frontis de material patológico. Tinción de M' Fadyean

El agente causal

El responsable del carbunclo bacteridiano, Bacillus anthracis, es una bacteria que se encuentra distribuida ampliamente a nivel mundial, de lo cual no está excluido Chile y cuyo efecto, aunque esporádico, es bien conocido como 'la picada' por la gente de campo y los médicos veterinarios.

Por ello el carbunclo bacteridiano no nos puede ser extraño y bajo las circunstancias actuales es conveniente refrescar algunos conocimientos. La bacteria tiene tres características importantes: por un lado en condiciones adversas para su desarrollo, se trasforma en una estructura de resistencia denominada espora (1 mm de diámetro) que es muy estable a condiciones ambientales y de temperatura permaneciendo por años en el medio ambiente. La otra característica es que su efecto patogénico o el cómo produce la enfermedad está dado por la generación de un complejo tóxico proteico de tres componentes: factor letal, factor edema y factor antígeno protectivo. Estos actúan en conjunto, donde el factor antígeno protectivo sinergiza a los otros dos y sin el cual la capacidad tóxica se pierde. La tercera característica importante es que la célula vegetativa, o bacteria presente en los individuos, posee una cápsula que la protege de la capacidad defensiva de las células macrofágicas. Esta cápsula tiene importancia diagnóstica pues puede ser visualizada en muestras patológicas y se va perdiendo en los cultivos de laboratorio. Por otro lado, las cepas sin cápsula tienen la cualidad de servir como vacunas.

Es pertinente hacer mención sobre algún mito acerca de la resistencia de la espora de B. anthracis y es que, a pesar de su estabilidad, esta no es más o menos resistente que las esporas de otras bacterias y que su gran persistencia en el medio ambiente, hecho que ha dado origen a los renombrados 'campos malditos' donde corrientemente sucumben animales por causa de la enfermedad, hoy tiene otra explicación en las denominadas 'áreas incubadoras'. Se ha demostrado que existe un ciclo saprofítico en el que en condiciones ambientales favorables de temperatura, humedad y donde el terreno presenta una adecuada cantidad de materia orgánica vegetal, la espora germina y se establece un ciclo vegetativo de multiplicación que posteriormente decae volviendo a esporular, con la consecuencia de mantener e incrementar las esporas en el terreno. Sin duda la persistencia de esporas en recintos cerrados o productos animales (cueros, huesos, etc), dependerá de cuan bien protegidos de condiciones adversas estos se encuentren y por supuesto condiciones de esterilización a altas temperaturas por tiempos prolongados o exposición a desinfectantes fuertes terminan por destruir las esporas

La enfermedad en los animales

Los hervíboros y especialmente los rumiantes son los más afectados. El ciclo natural de la enfermedad, que se da por ejemplo en las planicies africanas o terrenos de pastoreo, permite que en épocas de calor o sequías los animales deban recurrir al pasto corto muy a ras de suelo y probablemente contaminado con esporas. Aquellos que se infectan tienen un período corto de incubación de 1 a 3 días y presentan luego un cuadro clínico de carácter sobreagudo a subagudo dependiendo de la susceptibilidad de la especie, para sucumbir en 1 a 5 días como consecuencia de una septicemia. Existen algunas diferencias en la enfermedad que presentan caballos, cerdos y carnívoros (que consuman cadáveres de animales afectados) que en general tienen menor susceptibilidad y demuestran un cuadro más localizado a nivel de cuello o intestino.

Existen antecedentes de transmisión mediante insectos chupadores (tabánidos) pero que cumplen un rol totalmente mecánico, lo que también ocurre con aves y animales carroñeros que diseminan las esporas en grandes áreas transportando trozos de cadáveres o mediante sus deposiciones.

Los cadáveres entran rápidamente en proceso de putrefacción lo que destruye la forma vegetativa de la bacteria y limita, por fortuna, la esporulación. Pero las secreciones sanguinolentas que escapan de las aberturas naturales de estos cadáveres son ricas en bacterias que esporulan y contaminan el terreno, perpetuando la infección. Cualquier ruptura temprana del cadáver como las producidas por animales carroñeros favorecen la eliminación de bacterias al medio ambiente y su esporulación y por ello en sospecha de carbunclo se recomienda no hacer una necropsia.

Bovino muerto por carbunclo bacteridiano. Nótese el gran aumento de volumen de cuello y vientre por el edema

Las lesiones son las típicas de una septicemia, dominadas por hemorragias, edemas subcutáneo del cuello y generalmente un aumento de tamaño del bazo que aparece de consistencia friable y su interior con aspecto de 'mermelada de moras'. Si se toma una pequeña muestra de sangre, mediante una jeringa, de un animal recientemente muerto y se realiza un frotis teñido para detectar la cápsula de la bacteria,se puede tener un prediagnóstico cierto de la enfermedad y tomar las medidas adecuadas para su control inmediato. La muestra ideal en rumiantes para cultivo bacteriológico es enviar un metatarso o metacarpo ('canilla') al laboratorio desde cuya médula ósea será más factible aislar la bacteria. Esta no es muy exigente al cultivo y en 24 horas el laboratorio podría entregar el resultado. En las especies que cursan con cuadros subagudos más localizados (cerdos y caballos) la muestra de elección serán trozos de ganglios linfáticos del cuello o intestino obtenidos en la necropsia de los animales.

En Chile la enfermedad se presenta en forma endémica, con un mayor énfasis en las regiones ganaderas VIII, IX y X y zona central. En estas zonas se debe vacunar a los animales más susceptibles (herbívoros rumiantes) anualmente. La vacuna licenciada y disponible en el país es la esporovacuna de Sterne, cepa de B. anthracis acapsulada, pero que mantiene la capacidad de producir sus toxinas, especialmente el antígeno protectivo y que es muy eficiente en la protección frente a la enfermedad. Esta vacuna puede producir síntomas e incluso muertes en animales débiles y muy jóvenes. Aunque la enfermedad es rara sobre los 2.000 m. de altura y la bacteria no esporula sobre los 4.000 m., los camélidos son especies bastante susceptibles y deben ser vacunados aunque con precaución cuando se trasladan a zonas endémicas. Por ser esta una vacuna a cepa viva, junto con su aplicación se debe evitar todo tratamiento con antibióticos.

Todos estos antecedentes de la enfermedad en los animales los podemos resumir en tres conceptos importantes que inciden en el control:

La espora que es el elemento infectante está en el medio ambiente donde los animales se desenvuelven y al morir éstos de la enfermedad, la espora vuelve al medio ambiente. Por ello es conveniente enterrar los cadáveres, cremándo previamente. Ante la sospecha de carbunclo se puede hacer un diagnóstico precoz en un cadáver fresco mediante una tinción que coloree la cápsula de la bacteria, y por otro lado el cultivo bacteriológico no presenta mayores dificultades. Ello permite tomar las medidas oportunas en forma rápida. Los animales pueden ser efectivamente protegidos mediante la vacunación.

La enfermedad en el ser humano

La ocurrencia de carbunclo en el hombre dice relación con el contacto que se tenga con animales enfermos o sus productos. Se describen tres tipos de carbunclo humano: cutáneo, digestivo y respiratorio.

La forma cutánea de infección corresponde a la introducción de esporas en heridas o pequeñas escoriaciones de la piel de personas que hayan tenido contacto con animales o productos contaminados (gente de campo, de mataderos, veterinarios, etc.) . Esta es la forma más corriente de la enfermedad a nivel mundial y en Chile. La lesión se conoce como 'pústula maligna' y se presenta generalmente en brazos, manos, cara y cuello y aparece luego de unos 6 a 10 días del contacto. La espora germina y produce las toxinas que generan un edema local. Inicialmente se manifiesta una mácula o pápula prurítica que deriva en una úlcera redondeada al segundo día. Luego se desarrollan vesículas con líquido serosanguinolento rico en bacterias y continúa con una costra indolora, cóncava y negra asociada a un extenso edema local. En una a dos semanas la costra se seca y cae, a veces dejando una cicatriz permanente. Puede existir una linfangitis y linfoadenopatía local dolorosa asociado a síntomas sistémicos. El tratamiento con antibióticos no limita el desarrollo de la lesión, pero disminuye la probabilidad de una enfermedad sistémica. Sin tratamiento se estima una letalidad de 20%, pero con éste la muerte por carbunclo cutáneo es rara.

La forma gastrointestinal es rara y se da en lugares empobrecidos donde escasea el alimento y sobreviene por consumo principalmente de carne de animales recién muertos o sacrificados durante el curso de la enfermedad. Las esporas germinan en el tracto digestivo superior o inferior dando origen a dos cuadros, uno a nivel de la orofaringe con compromiso de ganglios, edema y septicemia y otro que resulta de la infección a nivel de ideo y ciego con síntomas de nausea, vómito y malestar general para luego desarrollar diarrea sanguinolenta, abdomen agudo y septicemia. A menos que se haga un diagnóstico precoz y un tratamiento agresivo de antibióticos, la letalidad será alta.

Casos de carbunclo cutáneo en trabajador rural y cargador en matadero

La forma reconocidamente más grave de enfermedad es el carbunclo respiratorio, que es escaso, siendo los trabajadores de manufacturas de lana y pelo de cabras y ovejas los más expuestos a inhalar esporas en forma accidental y personas que han estado expuestas a aerosoles de esporas liberados de plantas productoras de armas biológicas, que constituyen pocos casos reconocidos a nivel mundial. En este caso, sólo las partículas de lmm a 5mm que contengan esporas alcanzan los espacios alveolares del pulmón. Los macrófagos las ingieren y pueden ser destruidas pero aquellas que persisten son transportadas por vía linfática a los ganglios mediastinales donde la germinación ocurre en un plazo de hasta 60 días. Por lo tanto existe un período de latencia bastante prolongado entre la inhalación y la presentación de síntomas. Una vez que la bacteria se desarrolla, la enfermedad cursa rápida y fatalmente. No se describe un cuadro típico de bronconeumonia y los casos descritos presentan una linfoadenitis torácica hemorrágica y mediastinitis hemorrágica con 50% de probabilidad de meningitis hemorrágica. En la fase clínica se distinguen dos etapas donde en la primera sólo hay síntomas inespecíficos como fiebre, disnea, tos, cefalea, vómitos, escalofríos, debilidad dolor abdominal y del pecho. Esto dura de horas a pocos día y luego sobreviene una aparente mejoría para luego progresar directamente a una etapa fulminante de enfermedad respiratoria con shock terminal, en horas. La letalidad de esta forma es de cerca del 90%. El diagnóstico es difícil pues no hay evidencia bacteriológica en secreciones respiratorias y sólo la historia clínica, antecedentes epidemiológicos y una radiografía de torax demostrando una linfoadenopatía masiva y gran expansión del mediastino pueden alertar a clínicos experimentados. Métodos de diagnóstico rápidos como ELISA para detectar el antígeno protectivo o PCR están disponibles en laboratorios nacionales de referencia de algunos países desarrollados.

El uso de esporas de B. anthracis, junto con la enfermedad del muermo, como agentes bélicos ya fue intentado en la I Guerra Mundial por Alemania como arma contra los animales con el fin de minar la capacidad logística de los ejércitos. Sin embargo, en el caso de carbunclo el descubrimiento de una vacuna tan efectiva como la cepa Sterne limitó su extensión en la guerra bacteriológica. Fue durante la llamada 'Guerra Fría' donde se comenzó a experimentar la posibilidad de utilizar este agente en contra de los seres humanos en forma directa. Y a pesar de los tratados firmados en 1975 por diferentes países que reconocían intentos en este camino, las amenazas están cada día más latentes pues ninguno de los firmantes confió en que los demás cumplirían su palabra.

A pesar de la posibilidad del uso de un tipo de bomba de racimo cargada con esporas de B. anthracis para afectar la población la factibilidad de su preparación, que requiere de cantidades de 50 a 100 kg de esporas por unidad, propone un problema técnico cuya solución sólo los Estados serían capaces de financiar. Además, su eficiencia es limitada si no se cuentan con condiciones meteorológicas adecuadas que permitan una buena dispersión y mantención del agente suspendido durante un período adecuado de tiempo de exposición. Sin embargo, aparte de las víctimas que su uso puede producir, la sensación de indefensión y el terror en la población son el efecto más potente de este tipo de arma.

Esperamos que los acontecimientos actuales no nos hagan volver a la época neolítica o de la edad media en que el carbunclo bacteridiano causaba estragos.