martes, 21 de abril de 2020

DOSSIER TÉCNICO CANINO/FELINO – RetroMAD1 Huan Ung 2014


Introducción:


La plataforma tecnológica de RetroMAD1 fue desarrollada originalmente en el 2007 por Defensia S/B antes de que Biovalence S/B entrara en un acuerdo de desarrollo conjunto el 4 de Noviembre del 2011. RetroMAD1 es una proteína antimicrobial quimérica de tamaño 41.2 kDA, la cual consta de 3 dominios proteínicos: Retrociclina-101, MAP30 y Dermaseptina 01, los cuales están unidos por conectores. Sus propiedades antivirales de amplio espectro se deben a sus dominios, que bloquean la entrada y fusión de los virus así como la integración del ADN viral con el ADN del portador y el desplazamiento del virus a nivel ribosómico.

Esta proteína desnuda de fusión es particularmente única, ya que a pesar de ser una proteína se puede administrar oralmente y retiene la mayor parte de su bioactividad luego de la ingestión; esto en contraposición a la mayoría de las proteínas, que no pueden permanecer bioactivas luego de pasar por el tracto gastrointestinal. Esta proteína también ha mostrado estabilidad aún bajo condiciones extremas como temperaturas altas de hasta 70° C por 15 minutos sin por ello perder la bioactividad y proteólisis con enzimas gástricas como pepsina al PH2, tripsina y quimotripsina al PH8. Los dominios permanecen separados y activos, sin replegarse ni bloquearse mutuamente.

La tecnología RetroMAD1 ganó el Premio de Oro a la Innovación Farmacéutica en BioMalasia 2011. BioValence S/B también ha participado exhibiendo esta tecnología en BioPharma Asia 2013 así como en la exhibición realizada en Singapur en el 2014. Localmente, esta tecnología ha sido presentada en el 25avo. Congreso Anual de la Asociación de Veterinarios de Malasia 2014, el cual tuvo lugar en el Lotus Desaru Beach Resort, en Kota Tinggi, Johor.

El Departamento de Servicios Veterinarios de Malasia (DVS por sus siglas en inglés) nos otorgó una aprobación especial el 12 de Marzo del 2014 para realizar un estudio de campo a gran escala centrado en un virus canino y seis virus felinos.
El virus canino principal en el cual nos estamos enfocando es el Parvovirus Canino 2 o PVC-2 (n=143). Los ensayos clínicos han mostrado hasta el momento una tasa de recuperación del 80% versus un promedio del 55% en los perros que sólo reciben un tratamiento estándar para el PVC-2.
Los principales virus felinos en los cuales nos enfocamos son: Virus de Inmunodeficiencia Felina (VIF), Virus de Leucemia Felina (VLFe), Peritonitis Infecciosa Felina (PIF), Calicivirus Felino (FCV) y Rinotraqueitis Viral Felina (RVF).

1.- Actividad Antiviral
Figura 1 RetroMAD1.jpg
TRADUCCIÓN DE FIGURA 1A EN ORDEN DE LECTURA:
HIV → Entrada → Env: gp120 + gp41
Las Theta-Defensinas bloquean a las glicoproteínas receptoras virales de entrada.
→ CD4 → Coreceptor – → Fusión → Núcleo Viral →Decapsidación
Péptidos antimicrobiales catiónicos seleccionados bloquean la fusión viral.
→ssARN →Transcripción Reversa → dsADN → ADN del portador
Proteína inactivadora de ribosomas bloquea la actividad de la integrasa y su desplazamiento.
→Desplazamiento → Integración → Desplazamiento → Proteínas estructurales → Germinación → Maduración proteolítica


Figura 1A: RetroMAD1 inhibiendo una infección viral en diferentes fases del ciclo de replicación viral.
RetroMAD1 inhibe a los virus en 4 diferentes fases del ciclo de replicación viral:
·         Entrada del virus: Las Theta-Defensinas (Retrociclina 101), dominio de RetroMAD1, enlazan y bloquean a las glicoproteínas virales que intentan entrar a las células.
·         Fusión Viral: Las proteínas catiónicas antimicrobiales (CAP por sus siglas en inglés) de la Dermaseptina 01, parte de RetroMAD1, evita la fusión y la decapsidación del virus en las células del portador.
·         Integración viral al ADN: La proteína MAP30 bloquea a las enzimas integrasa de tal forma que los virus ARN -como los Retrovirus- no pueden integrarse en el genoma del portador como un ADN proviral.
·         Bloqueo de desplazamiento: La proteína inactivadora de ribosomas (RIP) también inhibe el desplazamiento del mARN viral a nivel ribosomal, deteniendo el pre- ensamblaje de proteínas virales.
Figura1B RetroMAD1.jpg
Figura 1B: Estructura en 3D de RetroMAD1 y sus sitios activos.

Estudios computacionales bioinformáticos se realizaron combinando varios tipos de software bioinformático para construir la estructura 3D de RetroMAD1. (Figura 1B) Cada dominio proteico fue enlazado por conectores. Los sitios activos de cada dominio se muestran en violeta.
·         Sitios activos de Retrociclina 101: Cistina 31, 29, 27, 36, 38, 40.
·         Sitio activo de MAP30: Arginina 217; Tirosina 126, 165; Ácido Glutámico 214.
·         Sitios activos de Dermaseptina 01: Leucina 329; Lisina 330; Treonina 327; Alanina 323.
De este estudio podemos concluir que los diferentes dominios no se replegan ni bloquean los sitios activos de RetroMAD1.

Actividad Antiviral de Amplio Espectro
RetroMAD1 es una droga de amplio espectro que ha mostrado resultados positivos y es efectiva contra virus ADN y ARN en diferentes especies.
Nombre de Virus ARN                                 Tipo        Portador    Familia             Género                       Estudio         
Virus de Inmunideficiencia Felino (VIF)    ssARN    Gato           Retroviridae     Lentivirus                  In Vivo
Virus de Leucemia Felina (VLFe)               ssARN     Gato            Retroviridae     Gammaretrovirus   In Vivo
Calicivirus Felino (FCV)                                ssARN     Gato            Caliciviridae      Vesivirus                  In Vivo
Coronavirus Felino                                       ssARN     Gato            Coronaviridae   Alphacoronavirus  In Vivo e
                                                                                                                                                                           In Vitro
Coronavirus Canino                                    ssARN     Perro           Coronaviridae   Alphacoronavirus   In Vivo
Necrosis Nerviosa Viral (VNN o                ssARN     Peces           Nodaviridae      Betanodavirus         In Vivo
NNV)
Chikungunya                                               ssARN      Humanos    Togaviridae       Alphavirus               In Vitro
Fiebre del Dengue                                     ssARN      Humanos     Flaviridae          Flavivirus                  In Vitro

Nombre de Virus DNA                               Tipo         Portador       Familia                Género                    Estudio
Virus de Panleucopenia Felina (VPF)      ssADN      Gato               Parvoviridae    Parvovirus              In Vivo
Rinotraqueitis Viral Felina (RVF)             dsADN      Gato               Herpesviridae  Vericellorirus        In Vivo
Rotavirus Simio A                                      dsADN       Monos           Reoviridae        Rotavirus                In Vivo
Parvovirus Canino 2 (PVC-2)                  ssADN         Perros           Parvoviridae    Parvovirus              In Vivo
Herpes Simple 1 (HSV-1)                         dsADN        Humanos      Herpesviridae Simplexvirus           In Vitro
Herpes Simple 2 (HSV-2)                         dsADN       Humanos      Herpesviridae  Simplexvirus           In Vitro
Parvovirus Hepatopancreático(HPV)    ssADN        Camarón       Parvoviridae    Parvovirus               In Vivo
Síndrome de Mancha Blanca (VSMB)    dsADN       Camarón      Nirmaviridae    Whispovirus           In Vivo
Baculovirus Monodon (MBV)                  dsADN       Camarón      Baculoviridae   Baculovirus             In Vivo
Herpesvirosis Koi (HVK)                           dsADN        Peces      Alloherpesviridae Cyprinvirus            In Vivo                          

2. Citotoxicidad
TRADUCCIÓN DE FIGURA 2A EN ORDEN DE LECTURA:
Concentración
Tiempo
72 horas
Viabilidad celular (%) (Línea vertical)
Concentración (µg/mL) (Pie de imagen)

Figura 2A RetroMAD1.jpg
Figura 2A: Prueba de viabilidad celular en varias concentraciones de RetroMAD1 en un periodo de 72 horas.
En la prueba de citotoxicidad de RetroMAD1, un cultivo de células CRFK (Crandell-Rees de riñón de gato) fue expuesto a diferentes concentraciones de RetroMAD1 en un periodo de 72 horas. Los resultados son como se detallan en la Figura 2A: Las líneas celulares no mostraron señales de muerte celular excepto a 100 µl/mL, donde la viabilidad celular se reduce al 20%. La información de viabilidad celular muestra que la droga es completamente segura hasta dosis de 80 µg/ml en un tiempo de exposición de 72 horas.

3a. Estudio In Vitro
TRADUCCIÓN FIGURA 3Ag:
Actividad Antiviral de RetroMAD1 contra el PIF vía tratamiento simultáneo (Título)
Reducción del ARN Viral (%) – (Línea vertical)
Tiempo (horas) – (Pie de imagen)
Figura 3A Gatos.jpg
Figura 3Ag: Actividad antiviral de RetroMAD1 contra el PIF (Peritonitis Infecciosa Felina) en varios puntos de tiempo.
Los resultados obtenidos en la Figura 3Ag sugieren que RetroMAD1 muestra actividad inhibitoria contra el PIF vía tratamiento simultáneo en dosis altas no tóxicas (MNTD por sus siglas en inglés) arrojando un 72.33, 90.56 y 85.17% de inhibición en 24, 48 y 72 horas, respectivamente. Este estudio muestra que RetroMAD1 es efectivo contra el PIF in vitro.

3b. Entrada de RetroMAD1 en las células
    Proteína Recombinante               
        (etiquetada FITC)                               Núcleo celular                                Imagen combinada
Figura3A.jpg
Figura 3A: FITC etiquetado a His-Tag en RetroMAD1 muestra que se congrega alrededor del núcleo luego de entrar a la célula.
FITC = Isotiocianato de fluoresceína
DAPI = 4’, 6-diamidino-2-fenilindol
Los exámenes histológicos de fluoresceína revelan que RetroMAD1 no solamente se transporta dentro del citoplasma celular sino también a la periferia del núcleo celular, posiblemente a través del retículo endoplasmático. Aún se especula si RetroMAD1 se transporta dentro del núcleo de la célula o no. De todas formas, esto no compromete su actividad antiviral.
4a. Estudios de campo en perros
TRADUCCIÓN DE FIGURA 4A:
Enfermedad/Infección      # de Muestras      Tasa de  recuperación
                                                                                                                   sintomática

Virus Caninos              Parvovirus Canino (PVC-2)        143                          80.4
                                   Coronavirus Canino (CCV)           3                          100.0

Figura 4A RetroMAD1.jpg

Figura 4A: Estudio a pequeña escala realizado durante ensayo clínico de RetroMAD1  en enfermedades que afectan animales pequeños.
TRADUCCIÓN DE FIGURA 4B:
Grupo A                                                         Grupo B
9 días – 17%                                                  8 días – 9%
8 días – 33%                                                  7 días – 32%
5 días – 33%                                                  6 días – 4%
4 días – 17%                                                  5 días – 18%
                                                                       4 días – 14%
                                                           3 días– 23%

Figura 4B RetroMAD1.jpg
                                                                      
Figura 4B: Gráfico circular de la duración de la recuperación (en días) del Grupo A (tratamiento convencional) y Grupo B (RetroMAD1 + tratamiento convencional).
En un ensayo clínico a gran escala con veterinarios malayos registrados así como veterinarios filipinos, se realizó un breve estudio en perros con resultados sorprendentes. (Figura 4A) RetroMAD1 se utilizó en el tratamiento del Parvovirus Canino 2 mostrando altos índices de recuperación (80.4%, n=143). Adicionalmente, en un estudio comparativo de perros infectados con CPV-2 que fueron tratados únicamente con tratamientos convencionales, los animales tuvieron un 55% de supervivencia. Se observó un aumento en la tasa de recuperación de los perros infectados, así como un tiempo de recuperación más corto, siendo la duración de la recuperación en el Grupo A un promedio de 1.62 días menos que el Grupo B. (Figura 4B)
Resultados similarmente extraordinarios se lograron en un estudio preliminar en donde RetroMAD1 se utilizó en el tratamiento del Coronavirus Canino, con una alta tasa de recuperación (100%; n=3); sin embargo, la muestra de estudio es pequeña.
En la actualidad se realizan más estudios con mayor número de muestras.




4b. Estudio de campo gatos
Traducción tabla 4Ag:
                                   Enfermedad/Infección       #de Muestras   Tasa de recuperación
                                                                                                             Sintomática (%)

Virus Felinos              Virus de Inmunodeficiencia        25                                   76.0
                                   Felino  (VIF)
                                   Virus de Leucemia Felina(VLFe)   28                       67.9
                                   Virus de Panleucopenia               10                       90.0
                                   Felino  (VPF)
                                   Rinotraqueitis Viral Felina (RVF)  6                        83.3
                                    Calicivirus Felino (FCV)                  8                        75.0
                                   Peritonitis Infecciosa Felina(PIF)  21                          9.5

Tabla 4Ag.jpg
Tabla 4Ag: Estudio a pequeña escala realizado durante ensayo clínico de RetroMAD1 en enfermedades que afectan a animales pequeños.

En un ensayo clínico a pequeña escala con veterinarios malayos registrados, gatos sintomáticos con Virus de Inmunodeficiencia Felina (VIF) tuvieron una alta tasa de recuperación (76%; n=25) mientras que gatos similares con Virus de Leucemia Felina (VLFe) tuvieron también recuperaciones extraordinarias (67.9%; n=28). Otros estudios clínicos incluyeron al Virus de Panleucopenia Felino (VPF) con una muy alta tasa de recuperación (90%; n=10). Las infecciones análogas Rinotraqueitis Viral Felina (RVF) y Calicivirus Felino (FCV) obtuvieron también notables tasas de recuperación (83.3%; n=6 y 75%; n=8, respectivamente).
Un caso de VIF notable fue el del gato Orange, diagnosticado en las últimas etapas de VIF durante el 2007. Este gato inició un régimen de tratamiento con RetroMAD1. Orange logró una recuperación impresionante después de 4 meses de tratamiento, actualmente se encuentra en condición normal y saludable.

5. Seguridad farmacológica

18 ratas macho y 18 ratas hembra fueron colocadas al azar en 3 grupos (dosis alta, dosis baja y control), consistiendo cada uno de 6 ratas macho y 6 ratas hembra. A dos grupos se les administró oralmente diferentes dosis de RetroMAD1 en el periodo de un día. Cada grupo de investigación recibió una dosis única de 20mg/kg  5 ml/kg B.W. (dosis alta). Al grupo de control se le administró placebo oralmente (agua destilada) 5ml/kg B.W.

Estas ratas fueron posteriormente sujetas a ayuno durante la noche (se les permitió solamente tomar agua). Las ratas fueron alimentadas dos horas antes de la administración de la dosis. Después de recibir la dosis, no se les permitió comer o tomar agua por 3-4 horas. Las ratas fueron continuamente monitoreadas en intervalos de 30 minutos, 2 horas, 3 horas, 24 horas y 48 horas para observar si existían signos de cambios de comportamiento o el inicio de síntomas clínicos o toxicológicos.
La tasa de mortalidad se monitoreó por un periodo de 2 semanas. Las ratas fueron sujetas a ayuno y luego se les practicó la eutanasia por sobredosis de xilazina y del anestésico ketamina. La toxicidad se estimó a través del análisis bioquímico del suero, hematología e histología, de acuerdo a los métodos estándar.
Resultados:
No hubo muertes ni se observaron signos clínicos de toxicidad en ninguna de las ratas de los tres grupos durante el estudio.


 TRADUCCIÓN PRIMERA COLUMNA DE TABLA 5A:
Dosis
Machos
Control
Dosis baja
Dosis alta
Hembras
Control
Dosis baja
Dosis Alta

Tabla5A RetroMAD1.jpg
Tabla 5A: Perfil del hígado de las ratas que participaron en el estudio farmacológico.

Evaluar el perfil del hígado permite medir la bioquímica de la sangre producida en el hígado. Basándonos en la lectura de la Tabla 5ª, los grupos de ratas macho y ratas hembra que recibieron dosis altas y el grupo de ratas macho que recibió dosis bajas no mostraron ningún cambio significativo en su nivel de AST y ALT.                 

El grupo de ratas hembra que recibió una dosis baja de RetroMAD1 tuvo a una sola rata con una diferencia en el nivel de ALT cuando se la comparó con el grupo de control. La evaluación de los elementos tóxicos se caracteriza por un aumento del ALT, en cambio un bajo nivel de ALT sugiere que no han existido cambios en la función del hígado. Esta lectura indica que no existen efectos tóxicos en el hígado de las ratas de ambos sexos tras la administración oral de RetroMAD1.                                   


TRADUCCIÓN PRIMERA COLUMNA DE TABLA 5B:
Dosis
Machos
Control
Dosis baja
Dosis alta
Hembras
Control
Dosis baja
Dosis Alta

Tabla 5B RetroMAD1.jpg
Tabla 5B: Perfil renal de ratas que participaron en el estudio farmacológico.

El perfil renal se realiza para observar si existen anormalidades renales. Los exámenes efectuados para este propósito son de electrolitos, creatinina y nitrógeno ureico en la sangre (BUN). Los niveles de creatinina y de nitrógeno ureico en la sangre de ratas saludables es de aproximadamente 12-20 mg/dL (decilitros) y 0.3-0.4 mg/dL, respectivamente.

Ambos grupos no mostraron ninguna diferencia significativa en la lectura de los niveles de electrolitos y creatinina al ser comparados con el grupo de control. Las ratas macho a las que se administró oralmente RetroMAD1 en dosis altas y bajas mostraron una diferencia en los niveles BUN al compararlos con el grupo de control. Los niveles bajos de BUN no son un indicativo de mal funcionamiento renal. Más aún, los valores de los niveles de creatinina, comparados con el grupo de control, sugieren que RetroMAD1 no produce anormalidades renales.


 TRADUCCIÓN PRIMERA COLUMNA DE TABLA 5C:
Dosis
Machos
Control
Dosis baja
Dosis alta
Hembras
Control
Dosis baja
Dosis Alta

Tabla 5C RetroMAD1.jpg
Tabla 5C: Perfil lipídico de ratas que participaron en el estudio farmacológico.

El perfil lipídico es un panel de análisis de sangre que se realiza para detectar anormalidades en los lípidos. El análisis de los triglicéridos, así como los resultados del LDL y HDL, no fueron significativamente diferentes al grupo de control.  La rata hembra a la cual se administró oralmente RetroMAD1 mostró una diferencia en su nivel de triglicéridos.

Un aumento en el nivel de triglicéridos sugiere riesgos para el corazón, al contrario de un bajo nivel de triglicéridos. Esto indica que la administración oral de RetroMAD1 no produce efectos tóxicos en los lípidos.


 TRADUCCIÓN PRIMERA COLUMNA DE TABLA 5D:
Dosis
Machos
Control
Dosis baja
Dosis alta
Hembras
Control
Dosis baja
Dosis Alta
Dosis
Machos
Control
Dosis baja
Dosis alta
Hembras
Control
Dosis baja
Dosis Alta

Tabla 5D.jpg
Tabla 5D: Hematología de ratas que participaron en el estudio farmacológico.

La hematología es el estudio de la morfología y fisiología de la sangre. Se realiza un control hematológico para identificar anormalidades en la sangre. Las ratas macho y las ratas hembra no mostraron una diferencia significativa con el grupo de control dentro de los parámetros examinados. Sin embargo, en las ratas macho que recibieron dosis orales bajas de RetroMAD1 y en las ratas hembra que recibieron dosis orales bajas y altas de RetroMAD1, se detectó una baja en los niveles de MCHC y un aumento en los niveles de WBC. 

La Tabla 5D muestra un aumento en los niveles de neutrófilos B y una disminución en los niveles de concentración local de neutrófilos S. El contenido de los gránulos respectivos podría poseer propiedades antimicrobianas o virales y se evaluaron en cuanto a su participación en combatir la infección según los resultados del análisis. Esto sugiere que una nutrición adecuada es esencial para estabilizar el sistema inmunológico del cuerpo en la presencia de drogas.

6. La farmacocinética de RetroMAD1

 TRADUCCIÓN FIGURA 6A:
Farmacocinética de RetroMAD1 en ratas. (Título)
Concentración de RetroMAD1 (μg/ml) (Línea vertical)
Ø  Suero sanguíneo
Ø  Médula ósea
Ø  Estómago
Ø  Intestinos
Ø  Hígado
Ø  Riñones
Ø  Control
Tiempo (hora) (Línea en pie de imagen)

A.jpg



TRADUCCIÓN FIGURA 6B:
Concentración de RetroMAD1 en el suero de ratones en diferentes puntos de tiempo. (Título)
Concentración de RetroMAD1 (μg/ml) (Línea vertical)
Ø  Ratones tratados
Ø  Ratones en grupo de control

30 minutos – 1 hora – 2 horas – 4 horas – 8 horas – 12 horas – Día 2 – Día 3 – Día 4 – Día 5 – Día 6 – Día 7 – Día 10

Tiempo (línea en pie de imagen)
B.jpg
Figura 6: A.) Farmacocinética de RetroMAD1 en diferentes órganos y en diferentes puntos de tiempo. B.) Concentración de RetroMAD1 en el suero de ratones en diferentes puntos de tiempo.

La farmacocinética se realizó utilizando ratas de laboratorio. Estas ratas recibieron RetroMAD1 y luego de 12 horas se les practicó la eutanasia. Sus órganos fueron extraídos y cuantificados para el estudio de RetroMAD1. La figura 6A muestra que RetroMAD1 es absorbido por el tracto gastrointestinal 30 minutos después de su ingestión (estómago e intestinos) y luego pasa al hígado a través del sistema portal hepático llegando a un pico de una hora después de la ingestión.

Luego abandona el hígado e ingresa al sistema circulatorio en donde la droga es detectada dos horas luego de la ingestión tanto en el suero como en la médula ósea. Después de 12 horas de circulación, la droga es expulsada del cuerpo a través de los riñones.
Una investigación adicional (Figura 6B) corrobora el resultado pues muestra que RetroMAD1 llega a su pico en el suero de los ratones de 1 a 2 horas después de la ingestión. Muestras de sangre obtenidas 30 minutos post alimentación por gavaje en los días 2-10 evidencian una línea recta, lo cual indica que no existe bioacumulación residual de dosis anteriores.

7. Estabilidad de RetroMAD1

Traducción de figura 7A:
Estabilidad de la proteasa (Título)

Marcador  - Tripsina PH8 – Control negativo – Tripsina PH8 – Quimotripsina PH8 – Pepsina PH2

1 hora – 2 horas – 3 horas – 1 hora – 2 horas – 3 horas – 1 hora – 2 horas – 3 horas

Tiempo           Pepsina (pH2)             Tripsina (pH8)            Quimotripsina (pH8)
1 hora             No digerida                No digerida                   No digerida
2 horas            No digerida                No digerida                   No digerida
3 horas            No digerida         Parcialmente digerida       Parcialmente digerida

Figura 7A RetroMAD1.jpg
Figura 7A: Estudio de exposición de RetroMAD1 contra varias digestiones de proteasas.

En este estudio, se expuso a RetroMAD1 a varias digestiones de proteasas hasta por 3 horas, luego se realizó una Electroforesis en Gel SDS para determinar la integridad de la proteína. Los resultados del gráfico muestra que RetroMAD1 no fue digerido por la Pepsina al PH2 incluso luego de 3 horas y fue solo parcialmente digerido por la Tripsina PH8 y la Quimotripsina PH8 luego de 3 horas. Estos resultados muestran que RetroMAD1 se mantiene bioactivo incluso después de ser expuesto a las enzimas digestivas del tracto gastrointestinal.

Termostabilidad

TRADUCCIÓN TABLA 7A:
Primer recuadro: Integridad de RetroMAD1
Tabla 7A.jpg
Tabla 7A: Termostabilidad de RetroMAD1 al ser expuesto a varias temperaturas.

TRADUCCIÓN TABLA 7B:
Actividad Antiviral de RetroMAD1 contra HSV-2 vía tratamiento simultáneo (MOI 0.1) – 24 h (Título)
Reducción de ADN Viral (%) – (Línea vertical)
Ø  Día 1
Ø  Día 7
Ø  Día 30
Ø  Día 180
Temperatura (°C) (Línea pie de gráfico)
Figura 7B RetroMAD1.jpg
Figura 7B: Actividad antiviral de RetroMAD1 contra el HSV-2 luego de ser expuesto a varias temperaturas.

RetroMAD1 es extremadamente estable en el calor. Se diseñó un experimento en el cual se expuso RetroMAD1 a varias temperaturas (Tabla 7A) por 1, 7, 30 y 180 días. Luego, la droga pasa por una Electroforesis en Gel SDS. Los resultados muestran que RetroMAD1 permanece intacto a través de la observación de la banda de RetroMAD1 en el gel.

Para testear la bioactividad de RetroMAD1, su efectividad contra el Virus del Herpes Simple 2 (HSV-2) fue examinada. De acuerdo a los resultados (Figura 7B) RetroMAD1 inhibe al HSV-2, el cual no logró infectar las células del Vero (riñón de mono verde africano). Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que las diferentes temperaturas a las que RetroMAD1 fue expuesto no afectaron su bioactividad.

8. Polvo micronizado de RetroMAD1
Figura 8A RetroMAD1.jpg
Figura 8A: Microscopía electrónica de RetroMAD1 en polvo/mL
Se ha producido con éxito una presentación de RetroMAD1 en polvo, utilizando el Secado de Fluido Supercrítico (SCFD por sus siglas en inglés). Esto es para protocolos de formulación futura utilizando tabletas. Los cristales cúbicos de RetroMAD1 miden aproximadamente 1 μg de diámetro.

TRADUCCIÓN FIGURA 8B:
Actividad Antiviral de Polvo Micronizado de RetroMAD1 contra el HSV-2 vía tratamiento simultáneo (MOI 0.1) – (Título)

Reducción del ADN Viral (%) – (Línea vertical)

RetroMAD1 – 10 μg/mL                               RetroMAD1 – 15 μg/mL                               RetroMAD1 - 5 μg/mL
(en agua + NaOH)                           (en agua + NaOH)                                          (en agua)
(Pie de imagen)

Figura 8B.jpg
Figura 8B: Actividad Antiviral de RetroMAD1 en polvo en varias concentraciones contra el HSV-2 en un tratamiento simultáneo.
La actividad antiviral del polvo micronizado de RetroMAD1 fue evaluada en cuanto a su actividad antiviral contra el HSV-2. El resultado obtenido, tal como sugiere la Figura 8B, sugiere que RetroMAD1 en polvo exhibe actividad inhibitoria contra el HSV-2 con un 80-100% de inhibición.

Por lo tanto, el polvo micronizado de RetroMAD1 puede ser introducido como una nueva ruta en la administración de la droga en el futuro.

9. Instalaciones
TRADUCCIÓN DE PIES DE FOTO DE ÚLTIMA PÁGINA DE DOSSIERS EN INGLÉS:
Ø  Instalaciones de cGMP
Ø  Laboratorio de Investigación y Desarrollo
Ø  Laboratorio de procesos de optimización

miércoles, 5 de febrero de 2020

ENFERMEDAD VIRICA HEMORRÁGICA DEL CONEJO. S. Pacho, E. Dahdouch y M. Suárez.

Enfermedad hemorrágica del conejo

El virus RHDV-2, conocido como la nueva variante de la enfermedad vírica hemorrágica del conejo, fue detectado por primera vez en la región de Nantes (Francia) en 2010 (Le GallReculé et al., 2011). Desde entonces se ha extendido a gran parte del territorio europeo y ha sido capaz de llegar al Norte de África, Australia y Canadá (OIE, 2016).

Sonsoles Pacho, Elías Dahdouh, Mónica Suárez* * Facultad de Veterinaria. Universidad Complutense de Madrid.

Por otro lado, el conejo doméstico ha sufrido reiteradamente la aparición de enfermedades que han provocado muertes y sacrificios masivos. Sin embargo, se podría decir que este problema lo han sufrido el conejo silvestre y el doméstico en paralelo, y desgraciadamente existen ejemplos muy recientes de ello.
Una de las crisis sanitarias más importantes para el conejo fue la aparición de la mixomatosis a mediados del siglo XX. Este virus diezmó las poblaciones tanto a nivel industrial como en el campo, y la sombra de la enfermedad aún está presente.

Etiología Desde su descripción en 1984, el estudio del virus de la enfermedad hemorrágica (RHDV, Rabbit Haemorrhagic Disease Virus) ha sido constante. En los años 90 se determinó que el virus pertenece a la Familia Caliciviridae, y se ha englobado en el Género Lagovirus. Este género incluye dos importantes enfermedades que afectan a los lepóridos: la Enfermedad Hemorrágica Vírica del Conejo, y el Síndrome de la Liebre Parda Europea. Ambas enfermedades comparten proximidad filogenética y ciertas características, aunque su capacidad de producir infecciones cruzadas aun está en entredicho. Asimismo, existen una serie de virus no patógenos que se han determinado Calicivirus del conejo (RCV), y que parecen capaces de inducir una respuesta inmune frente al RHDV. Se ha determinado que el RHDV es un virus ARN, sin envoltura y con simetría icosahédrica. Quizá el dato más importante sobre este virus sea la presencia en su cápside de una proteína denominada VP60, elemento clave en la elaboración de vacunas, así como en la producción de la Respuesta Inmune por parte de los animales. A día de hoy, se han descrito 6 genogrupos de RHDV y una variante antigénica. Por un lado, se han descrito los genogrupos G1-G5, responsables de la variante clásica de la enfermedad y el genogrupo G6 o tipo a, que se agrupan bajo un tronco común. Por otro lado, en 2010 se describió una variante antigénica del virus que se ha denominado RHDV tipo b, y que muestra diferencias significativas con los grupos anteriormente descritos. Epidemiología La enfermedad muestra varias presentaciones clínicas, dependiendo fundamentalmente de la variante implicada. La variante clásica afecta a conejos adultos, con morbilidad cercana al 100%, y mortalidad del 80-90%. Los gazapos pueden presentar una infección subclínica que les confiere inmunidad, y se ha determinado que hasta un 10% de los animales pueden desarrollar un cuadro crónico. Todos estos animales excretan partículas virales al medio ambiente, por lo que son una fuente de infección. La nueva variante, por el contrario, afecta a los gazapos, produciendo un cuadro agudo cuya mortalidad se eleva hasta el 70%. Esta variante puede afectar también a los animales vacunados frente a la variante clásica de la enfermedad, ya que no existe protección cruzada entre ambas. La transmisión del virus se produce generalmente por vía oronasal, por contacto directo con las secreciones de otros animales, así como a través de fómites y de reservorios animales. La capacidad del virus para sobrevivir amplios períodos de tiempo en el medio ambiente o en restos de animales muertos debido a la infección, también se ha descrito.Además es posible la transmisión a través de vectores, que estarían implicados en la diseminación de la enfermedad a distancia. Figura 1. Detalle del ojo de un conejo infectado por RHDVb, en el que se aprecia hiperamia conjuntival (imagen propiedad de los autores)

Patogenia y sintomatología Una vez que el virus entra en el organismo, se dirige al hígado, donde tiene lugar la replicación; la implicación del epitelio digestivo en este proceso también ha sido objeto de estudio. Transcurridas unas horas, la mayor parte de tejidos orgánicos presentan partículas virales, así como las heces. En 12-36 horas, el animal comienza a experimentar síntomas de infección aguda, que provocan fiebre, congestión conjuntival, apatía, anorexia y postración, y que son letales en la mayoría de los casos. Lo más habitual es encontrar a los animales muertos en posición de opistótonos y, en gran cantidad de ocasiones, mostrando epistaxis. Esta hemorragia nasal, así como las hemorragias internas, son características de la enfermedad. En la necropsia es frecuente encontrar una importante congestión orgánica. El órgano que muestra especial afectación es el hígado, que se aprecia congestivo, aumentado de tamaño y con una consistencia friable. La superficie hepática presenta un patrón lobulillar marcado, que sugiere la hepatitis necrotizante que tiene lugar. El bazo también se halla aumentado de tamaño y congestivo, así como los riñones y, frecuentemente, los linfonódulos. Por último, los pulmones muestran signos de shock, y es frecuente la presencia de edema pulmonar. El resto de órganos pueden mostrar mayor o menor afectación, destacándose la congestión vascular generalizada. Diagnóstico A pesar de los signos casi patognomónicos de la enfermedad, es necesario determinar con precisión la causa de la muerte de los animales, especialmente con el objetivo de garantizar la seguridad sanitaria de la explotación y las explotaciones cercanas. Por este motivo, ante cualquier sospecha de enfermedad, es necesario que el veterinario responsable realice una toma de muestras para su análisis,  El laboratorio determinará la presencia del virus en los tejidos enviados, así como la variante implicada. El Código Sanitario de los Animales Terrestres de la OIE contiene información sobre los protocolos a seguir en estos casos. Existen diversas técnicas para la detección del agente responsable en los tejidos (ELISA, RT-PCR, hemaglutinación, microscopía electrónica, entre otros), que se utilizan fundamentalmente con fines experimentales, ya que el diagnóstico se lleva a cabo por laboratorios oficiales. Sin embargo, el nivel de inmunidad presente en los animales se puede evaluar rutinariamente a través de su estudio serológico (ELISA, inhibición de hemaglutinación). Estas pruebas nos permiten determinar la exposición previa de los animales al virus, así como evaluar la eficacia de las vacunas. Profilaxis y control Puesto que la enfermedad es muy grave y de diseminación rápida, es fundamental extremar las medidas de control para evitar la aparición de brotes. Ante la presencia de un caso sospechoso es necesario comunicarlo a las autoridades competentes y extremar las precauciones. La confirmación del diagnóstico requerirá el sacrificio sanitario de los animales de la explotación, la desinfección exhaustiva de la misma, un vacío sanitario de, al menos, 6 semanas y la instalación de un vallado eficaz que evite el acceso de conejos silvestres a las instalaciones. La explotación podrá ser considerada libre de enfermedad cuando hayan transcurrido al menos 6 meses desde el último caso y se hayan llevado a cabo las medidas higiénicas anteriormente descritas. Como se ha explicado y como desgraciadamente muchas explotaciones han visto de cerca, la enfermedad hemorrágica es una infección rápida y muy agresiva. Por este motivo, es esencial llevar a cabo un programa vacunal que garantice la protección de los animales en todo momento de su ciclo productivo, así como evitar el acceso de animales a las instalaciones. Si bien el conejo silvestre es el portador más probable de la enfermedad, no se descarta que otros animales puedan introducir el virus en la explotación, por lo que resulta realmente importante el control en este sentido. Por otro lado, el control de vectores que se lleva a cabo para proteger a los animales frente a otras infecciones, es también eficaz en la prevención de la enfermedad hemorrágica, puesto que se ha demostrado su transmisión a través de los mismos.
La enfermedad hemorrágica es una de las enfermedades que más ha preocupado y preocupa a veterinarios, ganaderos y cazadores. Sus efectos sobre el Medio Ambiente y las explotaciones son devastadores, como se ha constatado en los últimos 30 años, y su erradicación no parece inminente. Por ello, es importante ser estrictos en la profilaxis y evitar en lo posible su propagación. El estudio de esta enfermedad ha sido exhaustivo y constante desde su aparición en 1984, y en los últimos años se están llevando a cabo importantes avances tanto en su diagnóstico como en el desarrollo de métodos de estudio del virus. Por ello, aunque es fundamental ser cautelosos, es necesario confiar en que poco a poco podamos poner cerco a esta enfermedad que tanto daño ha causado a nuestro sector. u Queda a disposición del lector interesado en el correo electrónico: redaccion@editorialagricola.com BIBLIOGRAFÍA Figura 2. Detalle del exudado nasal serosanguinolento en un animal infectado por RHDVb (imagen propiedad de los autores) Enterostrep S

miércoles, 8 de enero de 2020

LA ENFERMEDAD DE LOS CABALLOS LOCOS (Enfermedad de Borna) Walter ledermann 2018

La enfermedad de los caballos locos Crazy horse disease
Walter Ledermann1 

Rev. chil. infectol. vol.35 no.6 Santiago  2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182018000600700 


1 Centro de Estudios Humanistas Julio Prado
Con la aparición de la enfermedad de las vacas locas a finales del siglo XX, nació la tentación de llamar enfermedad de los caballos locos a una Antigua enzootia alemana, una encéfalo-mielietis conocida desde el siglo XVII y desde 1970 llamada “enfermedad de Borna”, a causa de severos brotes afectando a los caballos en esa ciudad de la Sajonia desde 1885. Como los animales caminaban en círculos, cruzaban las patas, se veían lentos y estúpidos y parecían experimentar fuerte cefalea, algunos observadores ignorantes, entonces y ahora, pudieron pensar que estos caballos estaban locos. Más, no era una encefalitis espongiforme causada por un prion, sino una infección viral que podía afectar a varias especies animales.
Después de setenta años de investigación en busca del agente causal, la aparición de las vacas locas motivó a los investigadores a darse prisa, que se hizo frenética al encontrar el virus en pacientes humanos afectados por diversas patologías psiquiátricas en los años ochenta, hasta llegar a la completa secuenciación del ahora llamado Bornavirus. No terminaba de rechazarse por completo su rol en estas patologías, cuando investigadores japoneses encontraron elementos homólogos al gen de la nucleoproteína N del virus en el genoma de varias especies de mamíferos, incluyendo la humana. Designadas estas secuencias como elementos endógenos Borna-like N (EBLN), que se habrían integrado a nuestro genoma hace dos millones de años, la pregunta que surge es… ¿qué han estado haciendo allí durante tanto tiempo?
With the apparition of the crazy cows disease at the end of twentieth century, great was the temptation for denominate “crazy horses disease” an ancient enzootic encephalo-myelitis, known from the 17th century and now named “Borna disease” in 1970, because severe outbreaks affecting horses in this city of Germany since 1885. But the sickness was not a prion disease but a viral one, causing also encephalopathy in several other animal species. After seventy years of investigation, the finding of the virus in human patients with psychiatric pathology in the eighties gave an incentive to work harder, and the genome structure of the so called Bornavirus was completely described. Recently, japanese investigators found that elements homologous to the nucleoprotein (N) gene of Bornavirus exist in the genomes of several mammalian species, including humans, in which these sequences have been designated endogenous Borna-like N (EBLN) elements. And now the question is what they are doing there since their integration two million years ago.

Vacas locas, pero caballos no
Cuando apareció la enfermedad de las vacas locas, surgió la tentación de hablar también de la “enfermedad de los caballos locos”, pero ésta no es una encefalitis espongiforme causada por un prion, sino una de carácter infeccioso, causada por el virus Borna, que afecta no sólo a los equinos sino a varias especies de animales.

Lejos de ser una nueva patología, ya era conocida en Alemania al menos desde 1660, cuando se describiera un mal que afectaba a los caballos, caracterizado por un dolor tan intenso que los volvía “estúpidos e insensibles”. Hay también registros en 1716 agregando que los animales, aquejados de cefalea (¿algún caballo lo dijo?), presentaban insomnio, melancolía y agitación. Por último, en 1822 se publicó una detallada descripción de la inflamación cerebral presente en caballos fallecidos a causa de esta enfermedad. Aunque la enfermedad era endémica en vastas zonas de Alemania y Austria, la ciudad de Borna le daría su nombre definitivo, a causa de un gran brote aparecido en ella, durante el cual los caballos se movían en círculos, completamente atontados, episodio que algunos datan en 1885 y otros en 19201.
Así pues, en el mundo de las ciencias médicas el pintoresco nombre no prevaleció sobre Bornasche Krankheit (BVD, Borna Virus Disease, enfermedad por Bornavirus) adoptado en 1970, y si usted, amable lector, busca en Google “caballos locos”, le aparecerá de inmediato el Gran Jefe Caballo Loco (Crazy Horse), quien en compañía de su aliado Toro Sentado (Sitting Bull) infligieron una terrible derrota al Coronel Custer en Little Big Horn (curioso nombre este contradictorio “Pequeño Gran Cuerno”, un oxímoron, como dirían los infaltables siúticos que escriben en la prensa). En nuestra juventud escuchamos muchas veces a Rose Maddox, artista country de buen vozarrón, cantar con furia una canción sobre esta célebre batalla, cuyo estribillo, que se repetía una y otra vez sobre un fondo de alaridos indígenas, anunciaba la desproporción de las fuerzas y la inevitable derrota de Custer:

Three thousand Indian painted for war
Company B has two sixty four
No one the help
No one the hope
When Custer fights the battle of Little Big Horn…
Pero dejemos la guerra y la música para volver atrás, muy atrás en el tiempo, a la plaza de la ciudad de Borna en 1885, cuando los caballos enloquecieron y comenzaron a girar ciegamente en círculos, para estupor y espanto de los apacibles burgueses que tomaban el sol. La enfermedad se expandió en un santiamén, los pobres animales, como burros de noria, repetían sus locos giros, cruzaban sus patas, abatían sus cuellos y se estrellaban contra los muros, siendo fuerza tener que sacrificar dos mil de estas desdichadas bestias.

En las patas de los caballos
Dos científicos alemanes, E. Joest y W. Zwick, unos caballeros que en las viejas fotografías aparecen con tiesos cuellos blancos y bigotes en punta, motivados por el episodio de la plaza de Borna se metieron, literalmente, en las patas de los caballos, desoyendo la advertencia que de niños nos hacían nuestros mayores en orden a evitarnos problemas, para investigar en el terreno este curioso fenómeno. Sobre sus sobrias tenidas se pusieron blancos delantales, cerrados hasta el cuello; enfundaron sus manos en guantes de goma y sus pies en altas botas de cuero y, montados en briosos caballos, fueron a recoger las muestras y a buscar las evidencias a lo largo y ancho de los campos de Sajonia, viajando y publicando durante veinte años.
La enfermedad había sido siempre -y lo sigue siendo- endémica en dicho antiguo reino, donde está Borna, pero también en Bavaria, Baden-Württemberg, Hesse, Suiza y regiones alpinas de Austria, de manera que ambos sabios debieron viajar mucho, alternando sus investigaciones en el terreno y en el laboratorio, logrando adaptar al entonces invisible virus a los conejos y cultivarlo en ratas y en ratones, permitiendo una vacunación con un extracto de sus enfermos cerebros2–5.
Pero los avances más notables vinieron con la identificación del virus y la aplicación de las modernas técnicas de biología molecular a la investigación, gracias a lo cual sabemos ahora que hay hasta 20% de caballos infectados en Alemania, de los cuales una pequeña parte enferma y de ésta no todos mueren, siendo el curso fatal descrito en el episodio de Borna más bien raro. Sucesivas investigaciones, iniciadas por Lipkin en 1990 describiendo las primeras huellas genéticas del virus, seguidas por las efectuadas por Bode y De La Torre, culminaron con la completa secuenciación del virus en 19966,7. Pero el avance de la ciencia suele traer complicaciones y habían comenzado a aparecer algunas noticias alarmantes.

El Bornavirus ataca al hombre
Se sabía ya que este virus también afectaba a ovejas, gatos, monos, avestruces y quizás cuántas criaturas más, uniéndose a receptores cerebrales en la zona del hipocampo y del hipotálamo, provocando apatía, alteraciones de conducta y hasta de hábitos sexuales. En suma, otra zoonosis viral, no transmisible al hombre, que habría pasado a un definitivo segundo plano si no fuera porque en 1988 un artículo en Lancet narraba el hallazgo por científicos alemanes de anticuerpos específicos para Bornavirus en pacientes con desórdenes mentales infectados por VIH8. Los mismos investigadores, encabezados por Bode, tras una década de trabajo continuo, llegaron a estremecedoras conclusiones, al encontrar en la sangre de pacientes que sufrían de depresión proteínas del virus Borna y también trazas de ARN, afirmando que más de 50% de los casos de depresión pudieran ser causados por el virus, que luego lograrían aislar de la sangre de los enfermos para inocularlo en conejos, animales que también enfermaron, languideciendo y encogiéndose de pena9,10.
La amenaza creció al establecerse poco después la secuencia total del genoma viral y determinarse que era sensible a la amantadina, antimicrobiano usado clásicamente para tratar la influenza y también… ¡el Parkinson!11. Entonces… ¿por qué no probarlo en el tratamiento de la depresión? Se probó en pacientes bipolares y mejoraron, desapareciendo los síntomas clínicos y los virus de la sangre. Se encendió la polémica, que persiste hasta hoy.
Cualquier niño de mente curiosa que se meta a internet y busque “Bornavirus” se encontrará con noticias contradictorias como estas:
En el año 2012 un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia, luego de una ardua investigación que acaba de finalizar en enero, niega por completo la posibilidad de que este virus sea responsable de enfermedades mentales como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión grave, desmintiendo otra publicación de un grupo de científicos japoneses de la Universidad de Osaka.
Los científicos norteamericanos estudiaron un grupo de 189 pacientes portadores de males como esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno depresivo mayor, por supuesto que con un adecuado grupo control de individuos sanos del mismo sexo, edad, región y estatus socioeconómico, tomando a enfermos y controles muestras de sangre en busca del material genético del virus para realizar pruebas de nivel molecular.
El resultado demostró que no había ningún dato que indicara un aumento de carga viral o de anticuerpos durante el período de episodios psiquiátricos, ni se encontraron evidencias de infección activa o histórica en cualquiera de los sujetos.
W. Ian Lipkin, del Centro de Infección e Inmunidad, señala que el estudio se centró en la preocupación de que las técnicas clásicas no permitían conocer el verdadero papel del Bornavirus en las enfermedades mentales estudiadas, para corregir lo cual los autores desarrollaron un método de investigación a nivel molecular.
El trabajo se efectuó en colaboración de otras siete instituciones en Estados Unidos, Alemania y Australia, y sus resultados se publicaron en la revista “Molecular Psychiatry”12.
Al mismo tiempo nuestro agudo e hipotético lector encontrará estudios japoneses de la Universidad de Osaka, que culminan en el año 2003 al encontrar una relación entre una proteína del virus de la enfermedad de Borna, y la aparición de síntomas de enfermedad mental en ratones. “Tras insertar el gen de una sola proteína del virus Borna en embriones de ratones, vimos que, a medida que los ratones crecían, la proteína del virus se expresaba en las células gliales del cerebro, como ocurre con la esquizofrenia”, señalaron los científicos. Estos ratones desarrollaron anomalías en su comportamiento, tales como agresividad y funciones cognitivas y neurológicas alteradas13,14.
La mayor parte de la comunidad científica ha considerado que la investigación norteamericana ha puesto fin a la discusión y el que el virus Borna no afecta a los humanos: la mayor parte, pero no toda.

Genes del Bornavirus presentes en el genoma humano
Keizo Tomonaga, defensor de la participación del virus en la esquizofrenia, es un japonés tenaz y no ha dejado de estudiar la relación del Borna con los humanos, hasta encontrar que en nuestro genoma hay genes de este odioso virus.
Como es sabido, en 1990 se inició un ambicioso proyecto para conocer el genoma humano en su totalidad, es decir, cuántos son los genes que constituyen nuestro patrimonio hereditario, en qué orden están dispuestos en los cromosomas, qué funciones tienen, cómo colaboran entre sí, etc. En suma, la idea era confeccionar un mapa con los veinte mil a veinticinco genes que tenemos, lo que todos los ignorantes, al ser entrevistados en la televisión, llaman “mi ADN”.
El Departamento de Energía de EE.UU. y los Institutos Nacionales de dicha nación encargaron la tarea a un grupo de investigadores, que encabezaría el doctor Francis Collins, con un presupuesto de tres mil millones de dólares y un plazo de quince años. Como mucha gente le puso el hombro y colaboró y como la tecnología fue avanzando muy rápido, especialmente en el aspecto computacional, la tarea se cumplió antes, en el año 2000. El 26 de junio de 2000 los gobernantes de EE.UU. y del UK, Bill Clinton y Tony Blair, anunciaron que estaba listo el “borrador”, cuya su versión final y “pasada en limpio” se lanzaría en el 200315.
En términos generales, puede definirse este genoma como la secuencia total de su ácido desoxirribonucleico, conocido por la sigla ADN. Está fragmentado en 23 pares de cromosomas separados, con un total estimado entre 22.500 y 25.000 genes distintos, que codifican la receta para hacer las múltiples proteínas de nuestro organismo. Cada persona tiene un genoma distinto y único, como la huella digital, salvo los gemelos y los clones.
La continuación lógica del proyecto genoma humano es el proyecto microbioma humano, que considera nuestros genes y el de las bacterias que viven felizmente dentro de nosotros, en comunidad, contribuyendo a nuestra economía y desarrollo. Entiéndase que no todos estos genes microbianos están al interior de nuestros cromosomas, habiendo demostrado ya el borrador del año 2000 que un muy pequeño porcentaje de genes podría tener origen no humano, pero la genética sale cada día con nuevas sorpresas y una publicación en la prestigiosa revista Nature, en enero de 2010, corrobora que 8% del genoma humano proviene de virus que tienen ARN en lugar de ADN, como los retrovirus y el Bornavirus. ¿Quién dijo tal cosa? Los sabios japoneses, entre los cuales está ya imaginaréis quién: Keizo Tomonaga.

Tora, tora, Tomonaga ataca de nuevo
La cosa empezó con el japonés Horie buscando en el genoma de 234 células de organismos superiores genes similares a genes del Bornavirus, encontrándolos en varias especies de mamíferos, como el hombre, primates no humanos, elefantes y roedores. Alentado por estos resultados, el grupo de investigadores que acompaña a Keizo Tomonaga ha terminado por encontrar dos genes humanos similares a genes del Borna, que llamó EBLN-1 y EBLN-2, cuya función en el hombre no se conoce. Reconforta, en todo caso, saber que otros genes provenientes de retrovirus injertados en nuestro genoma son beneficiosos, al codificar para la producción de proteínas esenciales para el desarrollo de la placenta16.
En su análisis filogenético, trepando a nuestro árbol genealógico, para determinar aproximadamente en qué momento de la evolución estos genes víricos nos incrustaron, los japoneses coinciden con los norteamericanos Gifford y Coffin, fechando la incorporación de estos genes del Bornavirus a nuestro genoma hace unos dos millones de años17,18.
El conocimiento que tenemos de nosotros como especie ha sido un poquito mal interpretado -dijo Gifford- Tratamos de ignorar que nuestro ADN ha evolucionado gracias a la contribución de bacterias y de otros microorganismos, utilizando nuestro sistema inmune esa información para protegernos de la infección.
De la primera de estas frases, harto críptica, científicos de mucha imaginación, y gente alharaca también, han postulado que nuestro código genético pudiera ser muy antiguo, incluso diseñado haces miles de millones de años, habiendo llegado a la Tierra quizás cómo, resucitando así la antigua teoría de la panspermia, que repuntó cuando Francis Crick, el descubridor de la doble espiral de nuestro ADN, sugirió que la vida pudo haber llegado a nuestro mundo en una espora errante desde el espacio exterior19.
Mucha especulación, pero la duda que persiste es… ¿por qué, si genes del virus Borna ya existían hace dos millones de años, la enfermedad que produce en los caballos no se observó mucho antes?
Frente este misterio en la evolución hípica, quizás exclamaría Darwin:
- ¡Mira, tú, que no eran los caballos los locos, sino estos científicos!

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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