lunes, 24 de junio de 2013

PARVOVIROSIS CANINA/PARVOVIRUS CANINO TIPO 2. ACTUALIZACIÓN 2013. Patricio Berríos Etchegaray


Parvovirosis canina/parvovirus canino tipo 2. Actualización 2013

Patricio Berríos Etchegaray

Dos tipos de parvovirus se han descrito en el perro: el parvovirus canino tipo 1 (PVC-1) y el parvovirus canino tipo 2 (PVC-2). Los parvovirus pertenecen a la familia Parvoviridae; el PVC-1 pertenece al género Bocavirus y el PVC-2 al género Parvovirus.
Estos virus  son  pequeños de unos 20 nm de diámetro.  Generalmente son especie específicos. Se comportan en forma estable en el medio ambiente. Poseen una cápside con tres proteínas en que la proteína viral 2 les confiere el rango de hospederos y la antigenicidad viral. Producen cuerpos de inclusión intranucleares. Son hemoaglutinantes. No producen efecto citopático al ser inoculados en cultivos celulares Se multiplican en células de rápida división como son las intestinales y del miocardio.

Parvovirus canino tipo 1

El parvovirus canino tipo 1  o virus diminuto de los caninos fue aislado en 1968 en heces de perros sanos. Curiosamente se ha demostrado por análisis de secuencia de su ADN que  el PVC-1 está estrechamente relacionado con el parvovirus bovino. Inicialmente se aceptó que era un virus no patógeno, sin embargo, se le ha reconocido la capacidad patogénica en el feto y en cachorros. Según Carmichel (2005) se han descrito cerca de 30 casos de muerte neonatal, incluso se han detectado algunos casos de miocarditis en cachorros que murieron antes de la semana de vida. No se sabe con certeza cómo se transmite, pareciera que la vía oronasal sería la ruta natural. La infección transplacental ocurre generalmente cuando las madres se infectan entre los 20 y 35 días de gestación.

Se ha observado muerte súbita en las primeras tres semanas de edad de los cachorros, con problemas respiratorios y diarrea. Los cachorros que sobreviven presentan anorexia, enfermedad respiratoria suave y diarrea; se recuperan en unos pocos días. Infección transplacental con muerte fetal y aborto ha sido demostrada experimentalmente. Neumonía viral es común. A pesar de que no se conoce bien la patogenicidad del virus diminuto, estudios preliminares indican que sería responsable de gran parte de las muertes que ocurren en cachorros menores de 4 semanas. El diagnóstico se basa en el hallazgo de cuerpos de inclusión intranucleares (Truyen, 2000).

No existen estudios en Chile sobre el parvovirus canino tipo 1.

Parvovirus canino tipo 2/parvovirosis canina

El PVC-2 es un típico virus emergente  en constante evolución. Este virus es el causante de la parvovirosis canina.

La parvovirosis canina es una clásica enfermedad emergente que apareció en Texas USA en 1978. Nunca antes se había detectado. Sin embargo, estudios serológicos retrospectivos sugieren que es probable que el primer caso se haya presentado en Grecia en 1974. Rápidamente se extendió por el mundo llegando a Chile en 1980, aislándose el virus causal en 1981 (Abalos et al, 1982).
La primera descripción de la parvovirosis canina en el mundo fue realizada por la médico veterinaria Irene McCandlish de la Universidad de Glasgow en 1978.  La enfermedad arrasaba comunidades enteras infectando a una elevada proporción de perros, observándose  casos de mortalidad en cachorros y en perros de mayor edad. Llamaba la atención que en al menos tres continentes se estaba dando simultáneamente el infarto en cachorros y la diarrea grave en perros mayores, enfermedades hasta entonces desconocidas  (Marantz, 1994).

Etiología. El virus causal de la parvovirosis canina, enteritis viral canina o gastroenteritis hemorrágica es un virus ADN del género parvovirus familia Parvoviridae que se denomina parvovirus canino tipo 2. Este virus, desde un punto de vista antigénico, está estrechamente relacionado con el parvovirus que causa la panleucopenia felina. El PVC-2 no produce efecto citopático lítico en cultivos celulares. Su multiplicación se demuestra por la prueba de hemoaglutinación de eritrocitos porcinos. Además produce cuerpos de inclusión intranucleares basófilos tipo A. El PVC-2 es muy resistente a condiciones ambientales desfavorables como pH extremos entre 3,0 y 9,0 y a la acción de enzimas proteolíticas (Berríos, 2013).

Historia. En 1977, en USA, se detectó mediante microscopía electrónica parvovirus asociados con casos de enteritis fatal que presentaban lesiones similares a las observadas en casos de panleucopenia felina. En junio de 1978, en el sur este de USA, se detectaron severos brotes de gastroenteritis en perros causados por el PVC-2, virus diferente al PVC-1.  La parvovirosis canina se presentó inicialmente en una exposición canina en USA, luego se diseminó a Canadá y posteriormente prácticamente a todo el mundo. Según el Dr. Mario Luengo L., los primeros casos se observaron en Chile, en la Comuna de San Miguel en 1980, en perros que provenían de USA (Mendoza y Berríos, 1981).

Entre 1977 y 1978 el PVC-2 provocó una alta mortalidad en perros jóvenes y viejos; desde USA el virus se diseminó a diversos países. Se ha postulado que el PVC-2 se originó a fines de los 70 de una mutación ligera del ADN del virus de la panleucopenia felina, con el cual difiere en 3 ó 4 cambios en la secuencia del ADN, aunque su verdadera naturaleza ancestral es desconocida. Los análisis genómicos han demostrado que el virus siguió modificándose, así en 1980 la cepa original PVC-2 evolucionó a la cepa PVC-2a que desplazó en gran medida al PVC-2. En 1984 surgió una nueva variante la cepa PVC-2b que ha coexistido con el PVC-2a. Estas nuevas cepas tienen estructuras antigénicas diferentes, mayor patogenicidad y un periodo de incubación menor que el PVC-2. Además, estas variantes se replican eficientemente en el gato
( Decaro y Buonavoglia, 2012).

Parrish propuso la teoría que el parvovirus canino se había originado como una mutante derivada de la vacuna preparada con virus PLF vivo modificado, el que había sufrido un error genético en una región responsable de la especificidad de hospedero, lo que en último término le había permitido infectar a los perros. Sin embargo, el mismo Parrish ha descartado esta hipótesis planteando que el PVC-2 pudo haberse iniciado por una transmisión directa de gato a perro o a través de otra especie intermedia. En 1998 se describe que la secuencia de ADN del parvovirus del zorro es un tipo intermediario entre el virus PLF y el PVC, lo que hace pensar que la repentina emergencia del PVC-2 en la población doméstica de perros pudo haber involucrado una transmisión interespecies entre carnívoros silvestres y domésticos

Actualmente la cepa PVC-2b afecta frecuentemente a la población canina en USA, habiendo reemplazado a las cepas anteriores, mientras que en Europa ambas cepas, PVC-2a y 2b, se presentan en la población canina urbana. En Brasil en 1998, la cepa que estaba presente en perros jóvenes era el PVC-2a. Es interesante señalar que en Japón entre 1993 y 1994 se aisló una cepa denominada FPV-314 desde un gato de 1,5 años que presentaba signos de panleucopenia felina el que murió 13 días después. El virus se identificó como PVC; este virus tenía una secuencia de nucleótidos casi idéntica a las del PVC-2a y 2b prevalentes.

El parvovirus canino tipo 2 (PVC-2) es un virus que todavía se encuentra en proceso de evolución por lo que se le considera como un buen modelo para estudiar la evolución viral. En un principio sólo existía el parvovirus canino tipo 1 o virus diminuto del perro aislado en USA en 1968 y que sólo producía infecciones asintomáticas. El PVC-2 se detectó por primera vez en cachorros con diarrea en USA, en 1977, aunque por estudios serológicos retrospectivos se acepta que los primeros casos ocurrieron en Grecia en 1974. A fines de 1978 se observaron casos severos de gastroenteritis en perros de Australia, Canadá y USA, y posteriormente la enfermedad se diseminó a todo el mundo. En Chile el PVC-2 se aisló y tipificó en 1980.

En 1995 se demostró que el PVC-2 estaba estrechamente relacionado genética y antigénicamente con el parvovirus felino (PVF) y con parvovirus similares de carnívoros silvestres de los que se postula que se originó por un salto de especies con una rápida adaptación al perro. El PVF sólo replica en células felinas, mientras que el PVC-2 replica eficientemente en líneas celulares caninas y felinas. El PVF replica en el timo y médula ósea de perros y no se elimina por las heces, mientras que el PVC-2 no se replicaba en tejidos de gatos.

Clegg et al (2012) al estudiar la presencia de PVC-2a 2b en heces de gatos sanos encuentran una prevalencia de 61/180). No detectan VPF. Se considera a estos gatos positivos como diseminadores del virus.

En la década de los 80 emergieron dos variantes antigénicas del PVC-2 denominados PVC tipo 2a y tipo 2b, las que reemplazaron al tipo original aumentando su patogenicidad  y extendiendo su rango de hospederos al gato.  Los estudios sobre las interacciones del PVF y PVC-2 con su receptor celular que es el receptor de transferrina, indican que el PVF se fija específicamente al receptor de transferrina felino, mientras que el PVC-2 y sus variantes pueden fijarse tanto al receptor de transferrina felino como al canino, incluso se sabe que las variantes antigénicas del PVC-2 se fijan al receptor canino de transferrina más eficientemente que el virus original.

Existen al menos 6 ó 7 cambios de aminoácidos en la secuencia de la proteína 2 de la cápside viral entre PVF y PVC-2, y 5 ó 6 cambios entre las variantes 2a y 2b y el virus original, variaciones que serían responsables de importantes cambios antigénicos y biológicos de estos virus. El PVC-2c se detectó en Italia e inicialmente se denominó mutante Glu-426 debido a la presencia de esta inusual mutación que se encuentra en un sitio antigénico importante como es el epítope A en el eje de simetría triangular de la cápside.  La secuencia  del gen que codifica la principal proteína de la cápside (PV2) fue determinada en 58 PVC-2c junto a recientes cepas PVC-2a y 2b confirmándose que esta proteína está en selección de purificación (Decaro et al, 2009).   Además de los cambios en los aminoácidos descritos inicialmente, recientemente se han descrito mutaciones adicionales lo que sugiere que el parvovirus canino todavía se encuentra en proceso de evolución.

 El PVC-2c  es prevalente en diferentes áreas geográficas  asociándose  a una grave enfermedad en perros adultos e incluso en perros que habían sido vacunados. El PVC-2c se ha identificado en Vietnam, España, Italia, Escocia,  Alemania, Inglaterra,  USA, Brasil, Uruguay y Argentina (Decaro et al, 2006). En 2007, Pérez et al, reportan la primera detección del PVC-2c en Uruguay, al estudiar 25 muestras fecales de perros con gastroenteritis hemorrágica, detectando 24 aislados como PVC-2c y el restante como PVC-2a.

EN 2011, Pérez et al, informan de la expansión de una cepa divergente del parvovirus canino tipo 2a en una población prevalente del tipo 2c. Al estudiar mediante PCR 150 muestras positivas al PVC-2 en Uruguay entre 2007 y 2010, encontraron que el PVC-2c mostró una gran homogeneidad, sin embargo, en 2010 apareció una nueva cepa 2a que causó un aumento de 38% de los casos de gastroenteritis viral. Se considera que es la primera vez que el PVC-2a  aumenta su presentación en una población predominante de casos por PVC-2c indicando la complejidad de la dinámica de los cambios del PVC-2.

Pinto et al (2012)  estudian muestras fecales de 144 perros mediante PCR encontrando que   29,2% (42/144) fueron positivas al PVC-2. De las 42 cepas positivas 30 (71,4%) correspondía a perros con gastroenteritis hemorrágica. La secuenciación del fragmento 583 bp del gen VP2 demostró que  78,6% (32/44) correspondía al PVC-2c; 19% (8/42) al PVC-2b y 2,4% (1/42) al PVC-2a. El análisis filogenético de las variantes que circulaban en perros de Brasil mostró que eran muy similares a las encontradas en otros países. Siendo la variante PVC-2c la más común.

En 2013 Decaro et al informan que en 615 muestras de heces de perros con diarrea en Europa se encontró que el PVC-2c era predominante; 30 cepas fueron caracterizadas como mutantes del PVC-2c. Los autores consideran importante detectar las mutantes A4061G por sus implicancias epidemiológicas.

Castro et al, en 2011, en 37 muestras de heces de cachorros vacunados,  detectan mediante serología y PCR,  PVC-2a en todas las muestras obtenidas entre 1995 y 2004, posteriormente fueron PVC-2a y 2b. Las cepas PVC-2a mostraron una mutación en el residuo 297. Sin embrago, consideran que las fallas vacunales no se asocian con las mutaciones detectadas.

La evolución genética y antigénica del PVC-2 que ha resultado en la emergencia de nuevas variantes, plantea dos interrogantes, una que se refiere al impacto de estas variantes sobre la inmunidad inducida por las vacunas actualmente en uso, y la otra sobre si es útil y necesario reformular las vacunas con la nueva variante PVC-2c.

Vías de infección. La vía de infección primaria es la oronasal, por contaminación con heces de animales enfermos, o indirectamente con utensilios o en caniles, hospitales, clínicas y recintos de exposición. El período de incubación es variable. Se ha detectado viremia entre 3 y 4 días después de la infección oral, encontrándose el virus en saliva y orina, en intestino delgado (yeyuno e íleon), tejidos linfáticos y médula ósea, hígado y riñones. La excreción activa del virus comienza en el día 3 ó 4 después de la exposición, generalmente antes de la aparición de los primeros síntomas clínicos. El virus se elimina durante 3 semanas; desde heces se ha aislado durante 1 a 2 semanas. La infección se difunde rápidamente debido a la resistencia del virus en el medio ambiente y a la forma de su eliminación. Como inactivante del virus se utiliza hipoclorito de sodio.

Patogénesis. Luego de la ingestión el virus se replica en el tejido linfático regional de la faringe y amígdalas, después se produce una viremia primaria y se disemina por todo el organismo, encontrándose el virus en diferentes órganos como timo, médula ósea y linfonódulos mesentéricos; en el día 5 post infección el virus alcanza las criptas del intestino delgado donde infecta a las células germinales destruyéndolas, produciendo pérdida del epitelio, acortamiento de las vellosidades, y en consecuencia vómito, diarrea y una deshidratación intensa. El virus puede destruir al precursor de la actividad mitótica de los linfocitos y células mieloproliferativas, lo que en caso de infecciones severas conduce a linfopenia y panleucopenia (Larenas, 1995).

Presentación clínica
Los signos clínicos aparecen entre 5 y 7 días después de la infección. Al inicio de la enfermedad, las heces son de color gris claro o gris amarillento. A veces, el primer signo más evidente es diarrea sanguinolenta (con sangre). Cuadro sobreagudo: se presenta en cachorros entre 4 y 12 semanas, con disnea, gritos y quejidos, vómitos no productivos, postración y muerte en pocas horas. Hay edema pulmonar y congestión cardíaca. Es el Síndrome Miocarditis. Este cuadro puede producir la muerte rápidamente, sin signos clínicos previos, debido a que los virus se multiplican rápidamente en las células musculares cardíacas.  Cuadro subagudo: hay leve diarrea, sin fiebre. El animal permanece como portador sano. Cuadro agudo: se caracteriza por vómitos severos y explosivos, anorexia, decaimiento, meteorismo y diarrea fétida, acuosa o pastosa. La temperatura puede llegar a 40 y 41º C.  Los vómitos y la diarrea conducen al paciente a un cuadro de deshidratación, grave en cachorros. El recuento de la serie blanca presenta leucopenia. Generalmente se presenta en perros entre 2 y 6 meses de edad. Los perros y especialmente los cachorros menores a 3 meses de edad se deshidratan rápidamente ante la existencia de vómitos y diarrea. La mayoría de las muertes ocurren dentro de las 48 a 72 horas después de iniciarse los signos clínicos, especialmente en cachorros menores de 3 meses de edad. Un alto porcentaje de los cachorros muere por 'shock' hipovolémico (producto de la deshidratación) y por septicemia, producto de infecciones oportunistas severas.
Diagnóstico. Muestras de elección: heces. Exámenes de laboratorio: aislamiento viral en cultivos celulares de corteza de riñón canino o felino. La demostración de la presencia viral se puede hacer por hemoaglutinación de eritrocitos de cerdo con el sobrenadante del cultivo celular inoculado o por microscopía electrónica. La presencia de antígenos del PVC-2 se puede demostrar además, en células epiteliales, ganglios linfáticos, bazo y timo, provenientes de animales muertos, mediante la técnica de inmunofluorescencia directa. En Chile se han utilizado, con éxito, pruebas inmunoenzimáticas en el diagnóstico del parvovirus canino tipo 2 (López et al, 1994).

Hariprasad et al (2012) tipifican las tres variantes del PVC mediante análisis de polimorfismo de nucleótidos mediante  secuencias cortas. Recientemente se ha desarrollado un TaqMan real-time PCR para parvovirus canino y felino (Streck et al, 2013).

Diagnóstico diferencial. Las causas de gastroenteritis en el canino son múltiples, las más frecuentes son: intoxicaciones, infecciones virales: principalmente coronavirus, y adenovirus, reovirus y paramyxovirus; infecciones bacterianas (salmonelosis, colibacilosis, clostridiosis, y leptospirosis); enfermedades parasitarias (coccidiosis), giardias. Otras: pancreatitis aguda, cuadros renales y hepáticos agudos, incluyendo a la hepatitis canina infecciosa.

La enteritis viral canina causada por un coronavirus es muy parecida a la parvovirosis, sin embargo, la mayoría de los casos por coronavirus son afebriles, las heces se presentan anaranjadas, no hay leucopenia y la mortalidad en cachorros es baja.

Tratamiento: el tratamiento médico es de tipo sintomático y de soporte, lo que quiere decir que al paciente se le administrarán fluídos para que recuperen  el líquido y electrolitos perdidos en los vómitos y diarreas.

Vacunas: Cuando apareció la parvovirosis canina se usaron vacunas heterotípicas de la panleucopenia felina con escaso éxito; posteriormente se prepararon vacunas con el PVC-2 inactivado las que tampoco fueron eficaces. El uso de vacunas preparadas con virus vivo modificado ha logrado disminuir el número de animales susceptibles y la mortalidad. Las vacunas contra la parvovirosis canina pueden ser muertas o inactivadas, preparadas con virus vivo modificado o convencionales, y potenciadas de altos títulos y de bajo número de pasajes.

Si no se aplica un esquema adecuado de vacunación se puede conferir una protección parcial lo que conduce a una infección subclínica con eliminación de virus infeccioso. La protección parcial sería debida a que la inmunidad local es débil y el virus se elimina por las heces sin causar enfermedad grave, ya que no se ha cortado totalmente el ciclo infeccioso del PVC-2. Las vacunas VVM se aplican generalmente entre 6 y 8 semanas de vida del animal; las vacunas muertas pueden ser aplicadas a las 9 semanas de vida. Se recomienda vacunar a las hembras dos semanas antes del cruzamiento.

Ejemplo de una vacuna contra la parvovirosis canina comercializada en Chile:

Nobivac® Puppy DP Vacuna combinada a virus vivo modificado contra Distemper y Parvovirus canino los dos agentes infecciosos más importantes que afectan a los cachorros. La vacuna contiene las cepas vivas atenuadas y liofilizadas del virus distemper canino (cepa Onderstepoort) y del parvovirus canino (cepa 154) reproducidas en cultivos tisulares de líneas celulares. Mantener en la oscuridad a temperatura entre 2°C y 8°C. No congelar. Cada dosis contiene ≥ 10/7 TCID50 de la cepa atenuada C154 del parvovirus canino y ≥ 10/5 TCID50 de la cepa atenuada Onderstepoort del virus del distemper canino. Nobivac Puppy DP está indicada principalmente para la primo vacunación de cachorros con niveles elevados de anticuerpos maternos contra CPV y CDV. La edad más temprana a la que estos niveles no interfieren con la vacunación es de 6 semanas en la mayoría de los animales. Para asegurar la protección de cachorros individuales que no responden a esta edad por niveles muy elevados de anticuerpos maternos y proporcionar protección contra hepatitis (AVC1), infecciones por AVC2 y parainfluenza, se aconseja revacunar con Nobivac DHPPi: 4-6 semanas de vida - Nobivac Puppy DP; 8-9 semanas de vida - Nobivac DHPPi con Nobivac Lepto; 12 semanas de vida - Nobivac DHPPi con Nobivac Lepto.

El contenido de un frasco de vacuna reconstituida deberá inyectarse por vía subcutánea. Reconstituir inmediatamente antes de usar con la adición del contenido de un frasco (1,0 ml) de Nobivac Diluyente. La vacuna deberá utilizarse antes de los 30 minutos posteriores a su reconstitución. En ocasiones después de la vacunación puede ocurrir una reacción moderada de hipersensibilidad tipo anafiláctica. Este tipo de reacción puede ocurrir después de la inyección de cualquier proteína extraña y es, en la mayoría de los casos, auto limitante. Deben vacunarse sólo perros sanos y se debe realizar un examen clínico adecuado antes de la inoculación.

Spiberg et al (2008) prueban una vacuna (Nobivac Leptospia + Nobivac Pi) preparada con virus vivo modificado (PVC-2a) en 6 cachorros Beagle, inmunizados entre 8 y 10 semanas de edad, y 3 semanas después con vacuna combinada (Nobivac DHPPi). Estos animales junto a un grupo control fueron desafiados con el PVC-2c, encontrándose que los animales vacunados no se enfermaron mientras que los controles si lo fueron.


Situación en Chile de la parvovirosis canina

Los primeros casos de parvovirosis canina en Chile se detectaron a fines de 1980 (Mendoza y Berríos, 1981). Según Abalos et al, (1982) los primeros casos sospechosos de parvovirosis canina, observados en los Servicios de Policlínicas para Pequeños Animales de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, se presentaron entre octubre y diciembre de 1980, y entre enero y abril de 1981.

El virus (PVC-2) fue aislado en 1981, desde heces de caninos provenientes del área sur de Santiago, describiéndose un cuadro de aparición repentina, caracterizado por estados depresivos asociados a anorexia, vómito secretorio inicial, deshidratación y signos de enteritis con deposiciones diarreicas de tipo sanguinolento discreto o hemorrágico leve. En perros jóvenes se presentó leucopenia caracterizada por neutropenia y eosinopenia. Los exámenes anatomopatológicos revelaron enteritis hemorrágica con intensa congestión de la pared intestinal y exudado mucoso hemorrágico en yeyuno e íleon. Las placas de Peyer y ganglios mesentéricos se presentaban aumentadas de volumen y congestivas. En el íleon se encontró enteritis hemorrágica que comprometía además de mucosa, a capas musculares y serosas, y una evidente necrosis de vellosidades intestinales. Se observaron inclusiones basófilas intranucleares en las células de los restos de las criptas de Lieberkühm. Tres cepas virales se aislaron en cultivos celulares de corteza de riñón (Madin-Darby Canine Kidney). Los aislados virales se tipificaron como PVC-2 utilizando la prueba de inhibición de la hemoaglutinación con un suero de referencia anti parvovirus canino tipo 2 (Abalos et al, 1982).

En 1983, Fuentealba et al.,  informan del diagnóstico clínico, anatomopatológico y virológico de un caso de parvovirosis canina en Valdivia ocurrido en una hembra Poodle de 2 meses de edad que presentaba vómitos repetidos, diarrea sanguinolenta, abulia, anorexia y deshidratación. En la necropsia se observó la mucosa del intestino delgado hemorrágica, contenido intestinal rojo-anaranjado y consistencia líquida. Los ganglios linfáticos mesentéricos estaban aumentados de tamaño y hemorrágicos. El examen histopatológico detectó necrosis en el epitelio intestinal desde la base de las criptas hasta la punta de las vellosidades las que presentaban atrofia degenerativa. En células epiteliales de las criptas se observaron cuerpos de inclusión intranucleares. Partículas semejantes a parvovirus se observaron en microscopía electrónica en muestras teñidas con fosfotungstato de potasio.

En 2004 se reporta el aislamiento y estudio de parvovirus canino tipo 2 en líneas celulares de riñón de perro y de gato, detectándose el PVC-2 mediante efecto citopático, presencia de cuerpos de inclusión intranucleares, hemoaglutinación y microscopía electrónica. La tipificación del virus se realizó mediante inhibición de la hemoaglutinación utilizando un suero hiperinmune preparado por los autores del trabajo. No se indica si el aislado nacional es PVC-2a o 2b. Es interesante destacar el hallazgo  simultáneo de otros virus que no corresponden al PVC-2 (Cerda et al, 2004).

A nivel nacional las gastroenteritis hemorrágicas de origen viral son enfermedades muy frecuentes en cachorros menores de 1 año de edad, especialmente si no han sido vacunados o debido a que el esquema de vacunas recibidas no fue adecuado; sin embargo, no existen estudios epidemiológicos con cobertura nacional que orienten sobre la prevalencia específica de los virus que causan gastroenteritis en caninos (Valdés, 1999).


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Tecno Vet 5(2)


viernes, 14 de junio de 2013

DIARREA VIRAL BOVINA/ENFERMEDAD DE LAS MUCOSAS ACTUALIZACIÓN 2013. Patricio Berríos Etchegaray



DIARREA VIRAL BOVINA/ENFERMEDAD DE LAS MUCOSAS. ACTUALIZACIÓN 2013
Patricio Berríos Etchegaray
Médico Veterinario Ph. D
pbetch19@gmail.com


Introducción

La diarrea viral bovina fue descrita por primera vez en Nueva York USA, en 1946. Siete años después aparece la enfermedad de las mucosas. En 1957 se identifica al virus causante que se denomina virus de la diarrea viral bovina (VDVB). Posteriormente se comprueba que ambos cuadros son causados por el mismo virus y se denominan como complejo diarrea viral bovina/enfermedad de las mucosas (DVB/EM). Desde un punto de vista económico esta enfermedad ha sido considerada como la más importante infección viral de los bovinos (Moennig, 2013).

El VDVB pertenece al género  Pestivirus de la familia Flaviviridae. Inicialmente se le consideró como patógeno sólo para el bovino, aunque puede infectar a otros rumiantes. El género Pestivirus incluye a los  virus de la peste porcina clásica y de la enfermedad de Border, y a dos especies del VDVB, VDVB-1 (virus tipo NADL) y VDVB-2 (virus tipo 890).  Todos los pestivirus tienen un cierto grado de reacción cruzada lo que no permite diferenciarlos solamente  por serología.  El VDVB es un ribovirus cuyo ARN genómico está envuelto por una membrana bilipídica en que se insertan dos glicoproteínas que contienen los principales determinantes antigénicos del virus los que además participan en la unión y  fusión celular;  una tercera glicoproteína actúa en la inmunosupresión. Las cepas del VDVB presentan una considerable variabilidad genética.  El VDVB infecta a los bovinos como una población de variantes virales, diversidad que se creía era debida a su replicación en animales previamente infectados o vacunados; actualmente se acepta que los cambios genéticos ocurren más rápido en hembras gestantes en una serie de infecciones  y en ausencia de una respuesta inmune. Se acepta que esta diversidad genética se debe a una falta de corrección de lectura en la enzima ARN polimerasa ARN dependiente por lo que se incorporan nucleótidos en forma equivocada introduciendo mutaciones que producen poblaciones de virus diferentes llamados “cuasi especies”  (Neil, 2013).

Existen dos genotipos del virus, VDVB1 y VDVB2. Además de una subclasificación en subgenotipos basada en diferencias antigénicas y genómicas, con 12 VDVB1 (a-1) y dos VDVB2 (a y b). En USA se describen tres subtipos, VDVB-1a, 1b y 2a. Y un reporte de un VDVB-2b.  Otra categorización se basa en la presencia o ausencia de efecto citopático viral en cultivos celulares, biotipos citopáticos (cp) y no citopáticos (ncp). En las infecciones naturales se indica un 90% de cepas ncp y un 10% de cepas cp. En USA las cepas predominantes en los casos naturales son ncp (Neil, 2013).

La DVB/EM es una enfermedad cosmopolita.  El VDVB afecta a los sistemas digestivo, respiratorio, reproductivo e inmunológico. Y a los fetos. Generalmente se presenta como una enfermedad sistémica.  Debido a su efecto inmunodepresor este virus está estrechamente relacionado con el complejo respiratorio del bovino.  El virus también  ha sido detectado en ovinos, caprinos y porcinos, así como en rumiantes silvestres y búfalos africanos.  Muchos años necesitó la medicina veterinaria para conocer en detalle la evolución del VDVB, sus implicancias patogénicas y epidemiológicas, entre ellas la recombinación del ARN viral,  las consecuencias de la infección intrauterina y su efecto sobre el sistema inmunológico (Moennig, 2013).

Esta enfermedad compleja y complicada, se inició con la presentación de cuadros agudos de diarrea los que paulatinamente fueron decreciendo en intensidad. Luego apareció la enfermedad de las mucosas de mayor gravedad, relacionada con el biotipo ncp,  en que animales inmunotolerantes luego de la reinfección con el biotipo cp desarrollan una diarrea aguda con erosiones en todo el tracto digestivo. En 1992 se describió un síndrome hemorrágico que se presenta con alta mortalidad y asociado con el biotipo  ncp.  El virus causante se conoce como VDVB tipo 2. En el complejo DVB/EM se describen animales persistentemente infectados, con viremia, y que eliminan  continuamente el virus. Estos animales son inmunotolerantes contra el biotipo ncp.

En esta actualización que resume más de 60 años de investigación, se entrega información en aspectos prácticos tales como diagnóstico, vacunas e  inmunología contra la infección por el VDVB, así como también sobre la biología  del virus y sus interacciones con el sistema inmunológico del hospedero.

La situación en Chile de la DVB/EM comprende trabajos realizados entre 1985 y 2012. Se consideraron las excelentes revisiones realizadas por Reinhardt en 1992 y Celedón en 1993.


Impacto de la infección por el VDVB en la inmunidad adaptativa

Estudios recientes sobre los efectos de la infección por el VDVB en la respuesta inmune abarcan desde la presentación del antígeno hasta la apoptosis de células B. La infección por el VDVB causa inmunosupresión de la inmunidad adaptativa, efecto que es cepa dependiente.  Se ha enfatizado  el estudio de la respuesta inmune en pulmones y tracto intestinal.  Las cepas ncp  activan la rama humoral del  sistema inmune (SI) adaptativo en forma más rápida que las cepas cp, además trafican más a órganos del SI asociados con la respuesta inmune de las mucosas, y persisten más tiempo en tejidos inmunológicos que la cepas cp. Las infecciones agudas con cepas cp  son más bien raras, mientras que las cepas ncp son las predominantes en el terreno. En infecciones agudas o peragudas  las interacciones  son con el sistema inmune intacto, mientras que  en las infecciones persistentes el sistema inmune presenta inmunotolerancia hacia el VDVB que se ha producido durante el desarrollo fetal. Los animales con infección persistente y que presentan  EM tienen ambas cepas, la cepa ncp persistente y la cepa cp mutante, las que juntas son responsables del desarrollo de la enfermedad (Chase 2013).

Diagnóstico de laboratorio de la DVB/EM

Para el control y eventual erradicación de esta enfermedad es fundamental contar con adecuadas pruebas de diagnóstico, de hecho estas pruebas son esenciales para realizar cualquier programa. La idea que la DVB/EM podría ser erradicada de la población bovina comercial  descansa en los progresos que se han realizado durante los últimos años para detectar con seguridad la infección el VDVB en el ganado.  La biología molecular ha aportado el desarrollo de los anticuerpos monoclonales y la implementación de la prueba de  reacción en cadena de la polimerasa - transcriptasa reversa. Tres acciones  son importantes para intentar el control: identificación y eliminación de animales persistentemente infectados, aumentar la respuesta inmune post vacunación e implementación de medidas de bioseguridad (Dubovi, 2013).

Técnicas de diagnóstico:

Aislamiento viral. Para el VDVB se utiliza una línea celular de riñón fetal bovina (MDBK). Es importante esta tecnología porque además puede detectar otros virus presentes en la muestra, incluso revelar la presencia de virus DVB como contaminante del suero fetal bovino utilizando anticuerpos monoclonales.
Inmunofluorescencia e inmunohistoquímica. La detección directa del VDVB en tejidos de animales sospechosos ha sido de gran ayuda en el diagnóstico, especialmente en la detección y eliminación de animales persistentemente infectados.
ELISA (Captura antígeno). Utiliza antígeno NS3 (P 80) que se encuentra muy conservado en la mayoría de las cepas del VDVB. Esta prueba es útil para detectar el antígeno viral en sueros de animales persistentemente infectados, biopsias de piel y en muestras individuales de leche. Las muestras de elección para estas pruebas son suero (plasma), y tejidos como biopsias de piel (orejas). La utilización de esta técnica ha permitido realizar planes de control económicamente factibles.
Pruebas de detección de ácidos nucleicos.  La  utilidad de la amplificación de ácidos nucleicos ha sido facilitada por el rápido progreso  en la secuenciación de ácidos nucleicos. La comercialización de la reacción en cadena de la polimerasa transcriptasa reversa y su alta sensibilidad permite trabajar con “pooles” de muestras de rebaños para detectar animales infectados en forma aguda, animales persistentemente infectados y animales inmunizados  con vacunas preparadas con virus vivo modificado. Cabe señalar que estas técnicas no están disponibles rutinariamente por su alto costo.
Pruebas serológicas. Las más utilizadas son  seroneutralización viral y ELISA. Estas pruebas son empleadas para determinar si un animal ha estado infectado por el VDVB, si un ternero posee anticuerpos calostrales específicos, si están inmunizados apropiadamente, si están infectados en forma aguda y si un ternero ha sido infectado “in utero” (Dubovi, 2013).

Pruebas diagnósticas de apoyo en programas de control.  Las pruebas diagnósticas antes señaladas son capaces de apoyar los programas d control de la DVB/EM. Aunque a pesar de detectar infecciones por el VDVB, animales persistentemente infectados siguen existiendo mas bien, debido a la carencia de efectivos programas de manejo. Tres métodos de diagnóstico se utilizan actualmente  para detectar animales persistentemente infectados. Son: pruebas de inmunofluorescencia  e  inmunohistoquímicas en trozos de piel de orejas; pruebas de ELISA en sueros, piel y muestras de leche individuales; y prueba PCR-TR en sangre, leche y piel de orejas. Las pruebas serológicas se recomiendan para pesquisar animales persistentemente infectados en rebaños en que no se vacuna contra la DVB/EM (Dubovi, 2013).


Respuesta del hospedero al VDVB e interacción con agentes infecciosos en el “feedlot” y en ganado de reproducción

La infección por el VDVB puede afectar a varios órganos del hospedero y actuar en concomitancia con otros agentes infecciosos. El virus tiene un tropismo por varios órganos. Es muy específico en el caso de los terneros persistentemente infectados que se han contagiado durante la preñez, y en el caso de que estos animales se sobreinfectan con una cepa cp y se produzca le enfermedad de las mucosas. El papel del VDVB en las infecciones mixtas o sinergísticas se debe a su capacidad inmunosupresora. La inmunosupresión a nivel de inmunidad innata (vías respiratorias) y adquirida condiciona la producción de infecciones secundarias o coinfecciones (Fulton, 2013).

La DVB/EM se puede presentar en diferentes formas asociadas a la inmunosupresión viral:
Infecciones inaparentes  Como muchas infecciones postnatales pueden pasar desapercibidas en forma inaparente, aunque afectando al feto y  sin síntomas en la madre. Los jóvenes terneros se infectan con más facilidad debido a la pérdida de la inmunidad materna. La vida media de los anticuerpos maternos es de unos 23 días. El período de incubación en el ternero es entre 5 y 7 días, y la viremia no dura más de 15 días. Se describe la presencia de anticuerpos específicos en animales no vacunados.
Infección respiratoria. Se ha demostrado la enfermedad respiratoria por infección experimental. La infección sinergística, viral – bacteriana, debido al compromiso de sistema inmune por daño en el epitelio nasal  y traqueal  y la  consecuente alteración del aparato mucociliar de limpieza lo que permite la colonización bacteriana. Se suma la alteración de la inmunidad innata, macrófagos, células fagocíticas y neutrófilos, junto a la supresión de  linfocitos B y T. En casos de infecciones respiratorias con neumonías fatales,  se han aislado junto al VDVB otros agentes que incluyen virus herpes bovino, virus parainfluenza tipo 3, coronavirus bovino, y M. haemolytica, P. multocida, Histophilus somni y varios tipos de mycoplasmas. En un brote de neumonías en un “feedlot” en Oklahoma se aislaron el VDVB-1a, VDVB-1b y el VDVB-2a. Incluso en un caso semejante se aisló el virus vacunal VDVB-1a cp NADL.
Infecciones en el tracto digestivo.  Estas infecciones pueden ocurrir en cualquier edad, desde neonatos a adultos. Esta presentación primaria generalmente ocurre entre los seis y 24 meses de edad y se manifiesta con fiebre, anorexia, depresión, y a veces con diarrea, úlceras y erosiones en la mucosa oral y lingual. Debido al efecto inmunosupresor del VDVB en algunos casos se encuentran infecciones concurrentes con E. coli, Salmonella spp, cryptosporidiosis, rotavirus o coronavirus bovino.
Presentación  trombocitopenia hemorrágica. El síndrome hemorrágico se caracteriza por trombocitopenia, diarrea sanguinolenta, hemorragias en las mucosas y muerte. El biotipo viral es la cepa  ncp. La enfermedad es generalmente fatal.
Enfermedad de las mucosas. Es de baja morbilidad y alta mortalidad. La EM resulta de la infección de un ternero persistentemente infectado con una cepa cp la que probablemente ha evolucionado o mutado de la cepa ncp. La enfermedad se caracteriza por una grave patología digestiva con úlceras y erosiones por todo el tracto digestivo, lesiones en la piel y espacios interdigitales. En la EM se pueden aislar ambas cepas cp y ncp.
Infecciones del tracto reproductivo y fetal. Estas infecciones se presentan dependiendo de la edad de la gestación. Si la infección ocurre en los primeros días hay efectos negativos en la concepción e implantación del huevo resultando menores tiempos de la concepción y repetidos ciclos.  Aborto puede ocurrir debido a la infección viral entre el día 45 y 175 con cepas cp y ncp. Las vacunas preparadas con VDB vivo modificado no deben emplearse en vacas gestantes. Defectos congénitos y malformaciones pueden ocurrir como resultado de la infección viral entre los días 10 y 150. Los posibles defectos son: hipoplasia cerebelar, microencefalía, hidrocéfalo, hidroencefalía, poroencafalía, hipomielinización, cataratas, microoftalmia, degeneración retinal, neuritis óptica, hipoplasia tímica, hipotricosis, osteogénesis alterada y retardo en el crecimiento.
Terneros persistentemente infectados. Fetos infectados con cepas ncp entre los días 42 y 125 pueden sobrevivir, portar el virus y diseminarlo de por vida, siendo los principales reservorios del VDVB. Estos animales son inmunotolerantes a la cepa ncp infectante, aunque pueden responder con producción de anticuerpos contra cepas heterólogas o cepas vacunales.  Las infecciones que ocurren en el último trimestre de la gestación dan lugar a terneros con anticuerpos específicos pero sin virus. El término “infectados congénitamente” se refiere a estos animales con anticuerpos al nacer pero sin virus detectable (Fulton, 2013).

Respuesta inmunológica contra las vacunas DVB  

Las vacunas contra la DVB/EM están disponibles desde 1960.  Estas vacunas son preparadas con cepas cp. Vacunas inactivadas o preparadas con virus vivo modificado han demostrado ser eficaces bajo condiciones controladas. Tanto la inmunidad humoral como la celular son protectivas. La respuesta de los linfocitos B está dirigida preferentemente contra las proteínas virales E2 y NS2/3, y en menor grado contra las proteínas Erns y E1. El mayor epitope neutralizante se ubica en la mitad N-terminal de la proteína E2.  Las vacunas son efectivas a nivel de rebaño. La vacunación contra la DVB/EM presenta difíciles desafíos debido a que el VDVB carece de lectura de pruebas lo que es responsable de la gran heterogeneidad entre los genomas de las diferentes generaciones del virus. Por otra parte la presencia de animales persistentemente infectados  por toda la vida del animal afecta el control de la enfermedad. El uso de la vacunación para el control de la DVB/EM se justifica porque limita la diseminación del virus, además de reducir la extensión de la enfermedad en animales infectados.  Con respecto a la RI la vacunación induce una respuesta por LC-B y T contra le VDVB, que reducirá la incidencia de la presentación aguda y la presencia de animales persistentemente infectados en un rebaño, aunque no prevendrá la infección de todos los animales debido a la heterogeneidad de las poblaciones virales. Incluso el uso de vacunas preparadas con VVM puede producir un cierto grado de inmunosupresión. Se acepta que para que la vacunación sea efectiva se deben eliminar previamente todos los animales persistentemente infectados (Ridpath, 2013).


Estudios sobre la diarrea viral bovina/enfermedad de las mucosas realizados en Chile

La investigación sobre la DVB/EM en Chile empieza en 1986, y es una de las más amplias en la infectología nacional junto a leucosis enzoótica bovina.  Los laboratorios de virología de la Universidad de Chile y Universidad Austral han sido los más dedicados respaldados con varios proyectos de investigación. Los trabajos iniciales se refieren a aislamiento del virus DVB y estudios de seroprevalencia. Algunos de ellos han incursionado en nuevas técnicas de diagnóstico. Los últimos trabajos inciden en el estudio genético del virus DVB. La bibliografía revisada consiste en los siguientes trabajos publicados:

El primer trabajo sobre DVB/EM realizado en Chile en 1986,  trató sobre el aislamiento de cepas citopatogénicas y no citopatogénicas del VDVB desde muestras de terneros de un brote de la enfermedad ocurrido en la zona sur del país (Reinhardt et al, 1986), lo que confirmó las primeras sospechas de su existencia en Chile dadas por el hallazgo de lesiones típicas de la forma entérica en exámenes anátomo-patológicos (Fiedler et al, 1986).  Previamente, Fiedler y Reinhardt (1986) describieron el modo de infección y la patogénesis de la DVB/EM.

Se considera que el VDVB estaría ampliamente difundido en el país, cuando Reinhardt et al en 1990, en una prospección serológica realizada en 40 predios de la IX y X Región encontraron un 100% de los predios estudiados con al menos un animal seropositivo, y un 73,8% de positividad en las 948 vacas muestreadas, siendo la seroprevalencia en toros de 81,0%.

Reinhardt en 1992 establece que el VDVB se ha detectado frecuentemente en Chile incluyendo animales persistentemente infectados.

En 1993 se aisló el VDVB desde un novillo que presentaba sintomatología nerviosa y dificultad respiratoria, mediante las pruebas de inmunofluorescencia directa e inmunoperoxidasa indirecta en cultivos celulares de pulmón fetal bovino (Meléndez y Celedón, 1995).

En un estudio de prevalencia serológica, realizada en 432 sueros de predios lecheros de la Región Metropolitana, se encontró una prevalencia de 60% demostrándose que el 96% de los predios estaban infectados (Celedón et al, 1996).

En 12 predios lecheros de la provincia de Valdivia la seroprevalencia  predial  para el VDVB fue de un 100% y la individual de 50,9% (Riedemann et al, 1996).
En ganado de carne de la Región Metropolitana se estudiaron 305 sueros de bovinos en engorda provenientes de siete planteles crianceros, detectándose una prevalencia de 86%, de los cuales 262 sueros fueron positivos. Los siete  predios presentaron animales reaccionantes (Celedón et al, 1997). 

En  33 animales en estudio, en 23 de ellos se detectó la presencia del VDVB en el primer pasaje del inóculo en cultivos celulares de PFB, lo que corresponde a un 69.7%. De éstos, 14 correspondían a fetos abortados; uno a un nonato; uno a un mortinato; tres a vacas: una madre de un mortinato, una con síndrome de aborto y una muerta; dos a novillos muertos; dos a terneros: uno con síntomas neurológicos, sacrificado, y uno muerto con síndrome respiratorio (Celedón et al, 1997).

En una investigación realizada en 213 bovinos se detectó un 40% de positivos en 152 animales sospechosos, y un 60% de positivos en 37 animales sin antecedentes, lo que corresponde a un 46% de bovinos portadores e inmunotolerantes (97/213) (Celedón et al, 1997). 1998

En 238 bovinos de predios lecheros de la Región Metropolitana, se detectaron 42 animales con viremia persistente en ausencia o con bajos títulos de anticuerpos específicos, y una prevalencia de 18% de bovinos portadores e inmunotolerantes, presentándose con mayor frecuencia en los animales sin signos clínicos. En 22 de los 34 predios muestreados se detectó la presencia de animales portadores e inmunotolerantes con una prevalencia predial de 65% (Celedón et al, 1998).

En 202 bovinos negativos a  brucelosis por serología, de los cuales 101 casos correspondían a animales sin antecedentes de aborto y/o síndrome vaca repetidora, se detectó una prevalencia de VDVB de 41,6% (85/202). En este grupo el aislamiento viral alcanzó a un 49% encontrándose una diferencia significativa con el grupo sin antecedentes, situación que se interpretó planteando que el VDVB estaría asociado a la presencia de aborto y/o síndrome vaca repetidora (Celedón et al, 1998).

Al utilizar un kit comercial de ELISA indirecto (ELISA-I) para el diagnóstico de anticuerpos de la diarrea viral bovina en suero y leche, se concluyó que este instrumento de diagnóstico tiene alta repetibilidad pero que no mide en igual forma que la seroneutralización, y que es capaz de diagnosticar anticuerpos contra el VDVB en muestras de suero y leche (Celedón et al, 1998) 

En la evaluación del tiempo y valoración del costo de ejecución del diagnóstico del VDVB, mediante aislamiento viral, inmunofluorescencia directa (IFD), ELISA y reacción en cadena de la polimerasa (PCR), se obtuvo un costo promedio, en dólares, de 32,5 para el aislamiento viral, de 9,9 para IFD, 47,1 para ELISA y 7,5 para PCR. En cuanto a tiempo de ejecución operativos los resultados indican alrededor de 21 horas para ELISA, 5 horas para IFD, y al menos 8 días para el aislamiento viral (Ibarra et al, 1998).

En 1998 se implementó la técnica de RT-PCR (Reacción en cadena de la polimerasa) para el diagnóstico del VDVB en bovinos infectados. La técnica demostró tener una sensibilidad similar al aislamiento viral en cultivos celulares además de una alta reproducibilidad (Pizarro et al, 1998).     

Se caracterizaron a nivel molecular 33 pestivirus aislados en Chile,  clasificándose 16 como VDVB-1 y 17 como VDVB-2. Análisis filogenético indicó la presencia de virus pertenecientes a  los tipos VDVB-1a, VDVB-1b, VDVB-1c y VDVB2. La antigenicidad de algunos de estos genotipos se estudió por seroneutralización cruzada encontrándose grandes diferencias entre ellos. Se concluye que en Chile circulan VDVB antigénica y genéticamente heterogéneos de los genogrupos 1 y 2. (Pizarro et al, 2004).

Se  compararon la  seroneutralización (como prueba de referencia), con un "kit" inmunoenzimático (ELISA) comercial, en cuanto a sensibilidad y especificidad en la detección de anticuerpos anti-DVB. Para ello, se analizaron 500 muestras de sueros bovinos provenientes de 50 planteles lecheros de la X Región de Chile.  Los resultados obtenidos indican que, SN detectó 278 sueros como positivos mientras que ELISA detectó 347, lo que representa para ELISA una sensibilidad y especificidad relativas de 91% y 57%, respectivamente. Se postula que ELISA detecta mayor número de reaccionantes en virtud a su mayor sensibilidad diagnóstica en relación a SN, por ello resulta ser un método apto para el diagnóstico serológico de grandes poblaciones animales y de manera absolutamente objetiva (Reinhardt et al, 2001).

Se utilizó un método inmunoenzimático (ELISA-antígeno) para detectar la presencia de animales persistentemente infectados (PI) en planteles lecheros de la Xª Región de Chile, a partir de muestras de suero sanguíneo. Para ello se examinaron 335 sueros de bovinos provenientes de nueve predios.  Los resultados obtenidos indican que el 33,3% de los planteles analizados presentaron algún animal PI y que a nivel de prevalencia intrapredial, ella varió entre 0,7 y 1,0%.  Se concluyó que el método utilizado permite detectar animales PI en forma rápida y sencilla, pudiendo utilizarse en gran cantidad de muestras (Reinhartd et al, 2003).

En un estudio realizado en la región Metropolitana, VI, VII y VIII regiones se encontró  una
prevalencia de rebaños positivos en el rango de 71, 2 a 83% por región, estos datos se obtuvieron del análisis de  tanques de leche de 501 lecherías, con esto se concluye que la DVB está  ampliamente distribuida en el área central de Chile en 1996 (Meléndez y Donovan, 2003)



Se determinó la prevalencia e incidencia de la diarrea viral bovina en individuos entre 6 y 24 meses de cinco predios lecheros de la provincia de Ñuble, mediante la pesquisa de anticuerpos séricos utilizando la técnica de Elisa. La prevalencia de animales seropositivos para el grupo de hembras bovinas  de 6 a 24 meses de edad fluctuó entre un 42,13 y 54 ,08%. La incidencia acumulada de animales seropositivos para el VDVB en el  grupo de hembras bovinas de 6 a 24 meses de edad encontrada en el período de 6 meses fue de un 20,65%.  La prevalencia de animales seropositivos aumentó en relación a la edad de  los animales examinados (p=0,036) (Peralta, 2009).

Se estudió la prevalencia y distribución espacial de brucelosis, leucosis bovina, diarrea viral bovina y rinotraqueítis infecciosa bovina a partir del análisis ELISA de estanques prediales en lecherías de la IX Región, Chile. Este sistema permitió monitorear el estado  de estas enfermedades en 279 lecherías, cobertura que representó al 43%  de las lecherías registradas en la IX Región, abarcando 19.635 vacas  lecheras (14%). Se estableció  por primera vez en
la región una alta prevalencia en la muestra para leucosis (59%), IBR  (76%) y DVB (96%), mientras que se confirmó que brucelosis se encuentra  restringida a unas pocas lecherías (5%) (Felmer et al, 2009).

En el estudio de la eficiencia replicativa de un aislado nacional (CH511) del virus de la diarrea viral bovina, se pudo establecer que los dos virus analizados del subtipo 1j (CH511 y CH1087) presentaron una mayor eficiencia replicativa que los dos virus analizados del subtipo 1b (CH113 y CH1025), en parámetros como duración del ciclo infectivo, rendimiento viral y pendientes en la curva de multiplicación de un paso. En cambio, los virus del subtipo 1b tuvieron significativamente mayores pendientes que 1j en la curva de múltiples pasos y una infección célula a célula más eficiente. Posteriormente, las regiones 5’NCR, 3’NCR, Erns, E2 y NS3 del genoma de la cepa CH511 se secuenciaron  y las secuencias nucleotídicas y aminoacídicas obtenidas se compararon  con las secuencias equivalentes de la cepa estándar NADL del VDVB y con los virus chilenos pertenecientes a los otros subtipos del VDVB, con el objetivo de identificar zonas genómicas sospechosas de ser las responsables de las características replicativas de la cepa CH511.  En este estudio, si bien se pudo encontrar diferencias nucleotídicas en las zonas 5’  NCR y 3’ NCR, la estructura secundaria de estas regiones, que sería determinante para su función, no se vería mayormente alterada. La región NS3 fue la más conservada y la región E2 fue la región más variable de las zonas analizadas. La región codificante para la glicoproteína E2, que corresponde al receptor viral, es una de las proteínas más importantes del virus y por lo tanto es probable que algunas de las diferencias aminoacídicas encontradas entre virus de distintos subtipos, puedan ser las responsables de las diferencias detectadas  en la eficiencia replicativa  y en la diseminación célula a célula. Por último, esta tesis también pudo establecer que la glicoproteína Erns presentó una mutación aminoacídica en el sitio activo de la actividad RNasa de la proteína (Y349H) en ambos virus pertenecientes al subtipo 1j, lo que prácticamente eliminó su actividad enzimática, lo que podría tener incidencia sobre la evasión de la respuesta inmune que induce esta proteína en el VDVB (Ortega, 2012).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Bibliografía

Celedón M. O. 1993. Nuevos antecedentes en el comportamiento del virus de la diarrea viral bovina. Situación en Chile. Av. Cs. Vet. 8(1): 11 – 17.

Celedón M. O., C. Vargas, L. Ibarra, A. Casanova, P. Berríos. 1992.  Prevalencias serológicas para el virus de la diarrea viral bovina en ganado lechero de la región Metropolitana, Chile. XIII Congreso Panamericano de Ciencias Veterinarias. Santiago, Chile.

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