sábado, 10 de agosto de 2013

VACUNAS ANTIRRÁBICAS. Patricio Berríos etchegaray

VACUNAS ANTIRRÁBICAS

Patricio Berríos E. (MV,  Ph. D)
pbetch19@gmail.com


Aspectos generales

Desde los primeros trabajos realizados por Louis Pasteur sobre vacunas contra la rabia y carbunco bacteridiano, muchas vacunas han sido ensayadas para proteger a los animales contra enfermedades infecciosas, invirtiendo cifras enormes en investigación y comercialización. El desarrollo de la producción de vacunas ha seguido paralelamente al avance en nuevas tecnologías propias de la microbiología, inmunología y biología molecular. El progreso alcanzado en este rubro se ha debido esencialmente al conocimiento del microorganismo patógeno y su respuesta inmunológica, acompañado del avance arrollador de la biotecnología. La cadena sin fin de estudios de algún modo ha logrado contactar a E. Jenner con L. Pasteur a través de un recombinante del virus vaccinia que expresa la proteína inmunizante (gpG) del virus de la rabia en el gen TK del virus vaccinia.

         Es significativo señalar que Pasteur, junto a Chamberland y Roux, publicaron sus nuevos  
         conocimientos en un trabajo titulado “De l’attenuation des virus et leur retour a la
         virulence” en 1881, es decir hace algo más de un siglo y en plena época heroica de la
         microbiología.


Las vacunas son preparados biológicos que pueden contener virus, bacterias o parásitos, los que al actuar como antígenos serán capaces de inducir una reacción inmunológica humoral y celular; respuesta caracterizada por ser activa, mediada por anticuerpos y células inmunes,  y dirigida en forma específica  contra el antígeno inductor.

La clave del éxito en la preparación de las vacunas descansa en modificar al microorganismo patógeno, haciéndolos inocuos  manteniendo su antigenicidad original. Deben ser además estables, seguras y presentar una potencia mínima.

Las vacunas se clasifican en bacterianas, virales y parasitarias. Pueden ser vivas (infecciosas) o inactivadas (muertas). Las bacterinas son vacunas bacterianas preparadas con bacterias inactivadas. Los toxoides o anacultivos son vacunas inactivadas que contienen productos bacterianos solubles como son las toxinas.

Básicamente existen dos tipos de vacunas antivirales:
  1. Vacunas preparadas con virus vivo que pueden ser virulentas y no virulentas; modificadas, heterotípicas; preparadas con mutantes termosensibles y vacunas recombinantes.  Y vacunas preparadas con cepas apatógenas. En este caso los virus vacunales mantienen su infecciosidad, pueden replicar y diseminarse fuera del animal vacunado.
  2. Vacunas inactivadas o muertas como los inmunosomas, las vacunas subunitarias y las sintéticas. Y las vacunas antiidiotipos. En este caso no hay replicación viral.

Vacunas de última generación o vacunas no tradicionales corresponden a vacunas subunitarias recombinadas, vacunas de vectores virales, vacunas de ADN puro y vacunas conjugadas.


Vacunas iniciales contra la rabia o hidrofobia

La vacuna Pasteur se preparaba con virus fijo. Pasteur adaptó el virus calle por pasajes sucesivos hasta que mataba al conejo entre 6 y 7 días, este virus fijo presenta su máxima virulencia para el conejo y sin virulencia para otras especies. Básicamente esta vacuna se preparaba con médula ósea de conejos inoculados con virus fijo que se desecaba con potasa cáustica.

La vacuna avianizada utilizaba virus vivo modificado con la cepa Flury adaptada al embrión de pollo que no produce la enfermedad en conejos y perros. Las vacunas preparadas con la cepa Flury se presentan en dos modalidades: una con  entre 40 y 50 pasajes en embrión de pollo denominada vacuna LEP (Low egg passage)  que se utiliza solamente en perros, la otra con 178 pasajes denominada vacuna HEP (High egg passage) que  puede ser usada en perros, gatos y bovinos. Actualmente la vacuna Flury Hep se prepara en cultivos celulares

En las vacunas preparadas con virus inactivados  se utilizó  fenol (Método de Semple), cloroformo o luz ultravioleta (Vacuna Fuenzalida-Palacios). La vacuna tipo Semple se obtenía en cerebro de conejos o cabras y se inactivaba con fenol, luz ultravioleta o cloroformo, y se ha discontinuado por provocar reacciones postvacunales de tipo nervioso por el factor encefalitógeno de la mielina.
La primera generación de vacunas antirrábicas era preparada en tejido nervioso de animales (vacuna neurotisular antirrábica), las cuales aún están en uso en algunas regiones del mundo. La inmunogenicidad de esta vacuna es baja, requiriendo múltiples dosis de refuerzo en días sucesivos. La administración produce reacciones de moderada intensidad en el sitio de inyección (especialmente dolor); adicionalmente, un 15% de los individuos presentan alteraciones electroencefalográficas durante el tratamiento, un 5% desarrolla anticuerpos contra mielina y aproximadamente 1 de cada 1.200 presenta una complicación neuroparalítica. Estas complicaciones se asocian a presencia de tejido nervioso mielinizado en la vacuna. A pesar de décadas de uso, hay muy poca información de la eficacia de la vacuna neurotisular antirrábica. En estudios de individuos expuestos (mordidos), se ha demostrado una mortalidad por rabia entre 4,4 y 10,8%, en pacientes que han recibido la serie completa de inmunizaciones con vacuna neurotisular (en comparación con 43% en pacientes no tratados). En 1956, Fuenzalida y Palacios (50) introdujeron una nueva vacuna preparada en cerebro de ratones de menos de 10 días de edad, virtualmente libre de mielina, reduciendo las complicaciones neurológicas significativamente (1 cada 8.000). No se dispone de estudios de eficacia.
En la actualidad se cuenta con vacunas producidas en células diploides humanas (HDCV, Verocell rabies vaccine y otras) o en embrión de pato (purified duck embryo vaccine) cuya antigenicidad es significativamente mayor, permitiendo el uso de un número menor de dosis. Las reacciones adversas son poco frecuentes y de menor gravedad y su eficacia es cercana al 100% (48,49). Esta nueva generación de vacunas, en uso en USA, Canadá y Europa, tienen un costo significativamente mayor.
En Chile se usó la vacuna CRL (vacuna Fuenzalida Palacios, producida en cerebro de  ratón lactante), elaborada por el Instituto de Salud Pública. Esta vacuna no ha producido eventos adversos de tipo neurológico en  más de 40 años de  uso. A contar del año 2003, el Ministerio de Salud descontinuó el uso de la vacuna CRL y en su reemplazo se usará  vacuna antirrábica de cultivo celular en células Vero.  Esta vacuna es de reconocida seguridad y su inmunogenicidad es mayor que la vacuna de la vacuna  CRL. Sin embargo la vacuna CRL se sigue preparando en Argentina y México!

Artículo 23.  REGLAMENTO DE PREVENCION DE LA RABIA EN EL HOMBRE Y EN LOS ANIMALES .- En la vacunación antirrábica, humana y animal, sólo se emplearán vacunas antirrábicas a virus inactivado (muerto), las que deberán estar debidamente autorizadas y registradas en el país, de acuerdo a la legislación vigente.

Características de las vacunas antirrábicas de cultivo celular        

Las líneas celulares más frecuentemente utilizadas para desarrollar este tipo de vacuna antirrábica son: Células diploides humanas (cepa vacunal virus Pitman Moore3-1503-3M) y células Vero (cepa Wistar PM/WI 38-1503-3M), esta última es la que se comenzará a usar en el Programa de Control de la Rabia Humana. Existe también en el mercado la vacuna de virus cultivado en células embrionales de pollo, cepa Flury LEP.

Vacuna preparada en células Vero: composición para una dosis  vacunal

Vacuna rábica liofilizada, cepa Wistar Rabies PM/WI 38-1503-3M producida sobre células Vero: Inactivada y purificada
Excipientes: maltosa, albúmina placentaria humana
Solvente: Cloruro de Sodio 2,0 mg
Agua para preparaciones inyectables c.s.p.: 0,5 ml.
El virus contenido en la vacuna está inactivado con beta-propionolactona.
La vacuna presenta trazas de estreptomicina y neomicina.
Esta vacuna tiene una potencia igual o mayor de 2,5 U.I. por dosis (Test de potencia de la NIH)

Presentación
Frasco ampolla con una dosis de vacuna liofilizada y 1 jeringa con 0,5 ml de solvente.
Vía de Administración  Intramuscular, en el músculo deltoides.
 Almacenamiento, conservación  y transporte  Entre +2 y +8º C.
No congelar. Una vez reconstituida, usar inmediatamente.
Contraindicaciones
La vacunación post exposición no tiene contraindicaciones, dada la evolución fatal de la enfermedad.
En caso de vacunación pre exposición  de refuerzo, es preferible postergar la vacunación si la persona está cursando un cuadro febril o está embarazada.
Precauciones especiales de uso  La vacuna debe utilizarse con prudencia en caso de existir antecedentes de alergia a la Neomicina y Estreptomicina.
Interacciones medicamentosas  El tratamiento con corticoides y drogas inmunosupresoras, pueden hacer fracasar la vacunación, lo mismo que ser portadores de inmunodeficiencias congénitas o adquiridas.
Se pueden administrar simultáneamente con otras vacuna, siempre que se tenga la precaución de usar un sitio de inyección y jeringa diferente.
Eventos Adversos
Locales: dolor, induración o eritema en el sitio de inyección
Generales: raramente se presenta fiebre o linfoadenopatías.
Inmunogenicidad Después de 14 días de iniciada la vacunación, el 100% de las personas vacunadas muestran seroconversión (anticuerpos protectores) y en la mayoría, los niveles de anticuerpos son detectables a los 7 días post vacunación.
Indicaciones de vacunación       
Vacunación pre-exposición
Se usa para las siguientes personas expuestas a riesgo de infección:
1.     Veterinarios (incluyendo los estudiantes), y sus asistentes,
2.     Personal de laboratorio que trabajen con virus rábico,
3.     Taxidermistas y cuidadores de animales,
4.     Guardias de caza y cazadores,
5.     Visitantes a zonas de alta endemia y con riesgo de exposición
 Esquema de vacunación pre- exposición
Días 0-7 y 28 y primer refuerzo al año
Revacunación cada 3  años
         
Vacunación post-exposición
Todas estas indicaciones se aplican igualmente para adultos y niños de cualquier edad.
 Personas expuestas:
1.     Persona mordida, rasguñada o lamida por un animal con signos sospechosos de rabia o diagnosticado rabioso.
2.     Persona mordida por un animal vago que muera
3.      Persona mordida por un animal vago desaparezca posterior a la mordedura, especialmente si el animal no fue provocado.
4.     Persona mordida por un animal silvestre carnívoro
                  5.      Persona mordida o que haya estado en contacto con murciélagos (juego con murciélagos, manipulación a manos desnudas, haya entrado a lugares cerrados donde viven colonias y sin usar protección respiratoria, entrada de murciélagos a los dormitorios).       
Dosis de vacuna post exposición:
1 dosis los días 0 -3 –7 –14 y 28 (total 5 dosis)
Esquema rápido:
Se usa en aquellos casos en que la vacunación se comienza en forma tardía o cuando la exposición es masiva a un animal identificado como rabioso.
El esquema es el siguiente.
Día 0:   2 dosis, usando deltoides derecho e izquierdo
Día 7:   1 dosis
Día 14: 1 dosis
Día 28: 1 dosis
 Esquema a usar en personas anteriormente vacunadas
1.     Menos de un año de haber sido vacunado: 1 dosis los días 0 y 3
2.     Entre 1 y 5 años de haber sido vacunado: una dosis los días 0 –3 y 7.
3.     Más de 5 años de haber sido vacunado: esquema completo (0-3-7-14 y 28    
        días).
3.      Las personas que no han completado el esquema de vacunación en exposiciones anteriores, independiente del tiempo que haya transcurrido entre esa exposición y la exposición actual deben recibir el esquema completo.


    VERORAB
Composición: Por dosis vacunante: Liofilizado: Vacuna Antirrábica Liofilizada (cepa Wistar, Rabies, PM/W1, 38-1503-3M) producida sobre línea celular VERO, inactivada y purificada, 1 dosis vacunal con un poder protector ³ 2,5 U.I. antes y después del calentamiento durante 1 mes a 37º C.
Excipientes: Maltosa c.s.p. 1 dosis vacunal; Albúmina Humana c.s.p. 1 dosis vacunante. Solvente: Cloruro de Sodio 2 mg; Agua para Preparaciones Inyectables c.s.p. 0,5 ml.

Acción Terapéutica: Inmunización antirrábica.
Indicaciones: Prevención de la rabia en los sujetos expuestos a riesgo de contaminación. Esta vacunación se recomienda particularmente para las especialidades profesionales expuestas a contaminaciones frecuentes: veterinarios (incluyendo los estudiantes), personal técnico asistente de veterinarios, personal de laboratorio que manipula material contaminado con virus rabia, personal de los mataderos, taxidermistas, cuidadores de animales, agricultores, guardias de caza, cazadores y guardabosques en las zonas de endemia, también los naturalistas, los viajeros hacia zonas de endemia de África, América del Sur y Asia. Tratamientos después de la contaminación con el virus de la rabia comprobada o posible. La vacunación debe comenzarse al menor riesgo de infección por el virus de la rabia.
 Tratamiento de los sujetos mordidos por animales rabiosos o sospechosos de estarlo. Tratamiento de los sujetos en contacto. Posología: Estrictamente por vía subcutánea o I.M., de preferencia en la región deltoidea. Reconstituir el liofilizado con el solvente acompañante. La vacuna reconstituida es una solución límpida, homogénea, sin ninguna partícula en suspensión.
Vacunación preventiva: en los sujetos no vacunados contra la rabia, el tratamiento consiste en 2 inyecciones los días D0 y D28 seguidos de un refuerzo 1 año más tarde y de refuerzos ulteriores cada 3 años. En los países que observan las recomendaciones de la OMS, el esquema propuesto es de tres inyecciones de vacuna antirrábica de una actividad por lo menos igual a 2,5 U.I. los días D0, D7 y D28, con un refuerzo 1 año más tarde y luego cada 3 años (una variación en algunos días no es importante). Vacunación preventiva: primera administración: 2 inyecciones los días D0 y D28; primer refuerzo: 1 año después; refuerzos posteriores: cada 3 años. Vacunación según recomendaciones OMS: primera: 3 inyecciones los días D0, D7 y D28; primer refuerzo: 1 año después; refuerzos posteriores: cada 3 años.
Vacunación post-exposición: en las personas no vacunadas contra la rabia, el tratamiento consiste en cinco inyecciones de 1 dosis por vía subcutánea o I.M. los días D0-D3-D7-D14-D30, seguidos de una inyección al D90 después del contacto con el animal rabioso o sospechoso de estarlo. En las personas anteriormente inmunizadas por una vacunación preventiva completa: antes de un año una inyección de refuerzo de 1 dosis por vía subcutánea o I.M. el día D0; después de más de 1 año: 3 inyecciones de refuerzo de dosis por vía subcutánea o I.M. los días D0-D3-D7.
Según el grado y la gravedad del riesgo de infección, en los casos de mordeduras severas, es necesario agregar el día D0 20 U.I./kg de peso, de inmunoglobulina antirrábica específica de origen humano 40 U.I. por kg de suero antirrábico purificado de origen animal.

Conservación: Entre 2º C y 8º C. Presentaciones: Envase conteniendo 1 frasco con 1 dosis de vacuna y 1 jeringa con solvente.
                                                                                                           

Otras vacunas antirrábicas comerciales:
ANTIRRABICâ NOVA-LITTON  Reg. SAGARPA B-0073-008 Vacuna liofilizada de virus vivo modificado conteniendo la cepa Mexicana V319 Acatlán. Recomendada para perros y gatos. Aplicar 2 ml. Intramuscularmente   a perros y gatos sanos de dos meses de edad en adelante. Es recomendable la vacunación anual. Conservar en refrigeración, no congelar.

ANTIRRÁBICAâ BIO-ZOO. Reg. SAGARPA B-0104-001. Vacuna liofilizada preparada en cultivos celulares con la cepa de virus rábico SAD HP de virus vivo modificado para inmunizar a perros y gatos sanos contra la rabia. Aplicar solo por vía intramuscular 1 mL en perros de 2 meses en adelante y revacunación anual. Recomendaciones habituales.

DEFENSORâ 1  PFIZER Reg. SAGARPA B-0001-013. Vacuna contra la rabia de virus inactivado cepa PV-Paris ( Pasteur). Está indicado para la vacunación de perros y gatos sanos a aprtir de los 3 meses de edad la revacunación una dosis al año. Aplicar 1 mL por vía subcutánea, los perros pueden ser vacunados por vía intramuscular.

INRABâ 3 MERIAL Reg. SAGARPA  B-3596-016. Vacuna de virus rábico inactivado  cepa PV-11 (Pasteur) con un mínimo de 2.5 de unidades inmunizantes por dosis de 1 mL. Contiene hidróxido de aluminio como coadyuvante. Aplicar 1 mL por vía subcutánea, los perros pueden ser vacunados por vía intramuscular.

INMUNORABâ MAVER Reg. SAGARPA B-0789-031. Vacuna antirrábica inactivada cepa Pasteur para la inmunización de perros y gatos sanos a partir de los 3 meses de edad y revacunación anual. Aplicar 1 mL por animal. Tomar las precauciones habituales de manejo.

NOVIBACâ RABIA INTERVET Reg. SAGARPA B-0273-047. Contiene la cepa clonada Pasteur RIVM/PTA inactivada con betapropiolactona y como adyuvante el fosfato de aluminio. Para uso en perros y gatos sanos aplicando 1 mL por vía subcutánea o intramuscular. Consérvese en refrigeración y no congelar.

NOVIBACâ RL INTERVET Reg. SAGARPA B-0273-130. Contiene la cepa clonada Pasteur RIVM/PTA inactivada con betapropiolactona y como adyuvante el fosfato de aluminio además contiene Leptospira interrogans serotipos canicola e icterohaemorragiae  para uso en perros aplicando 1 mL por vía intramuscular o subcutánea.

RABIGENâ  VIRBAC Reg. SAGARPA B-0042-007. Vacuna antirrábica inactivada cepa Pasteur para la inmunización contra la rabia en perros y gatos contiene al menos dos unidades inmunizantes por dosis administrada en forma subcutánea o intramuscular el total del volumne del vial que equivale a 1 mL. Guardar en refrigeración no congelar.

RABIMUNEâ HOLLAND Reg. SAGARPA B-4196-001. Esta vacuna es una suspensión de virus rábico inactivado cepa Pasteur (CVS-11), producida en cultivos celulares, adicionada de adyuvante y conservadores. Para inmunizar perros y gatos contra la rabia aplicando 1 mL por vía intramuscular, agítese antes de usar, consérvese en refrigeración. No se congele.

RABIPETâ BIOZOO. Reg. SAGARPA B-0104-088.  Suspensión de virus rábico inactivado cepa PV propagada en cultivos celulares BHK-21 clona 13 S inactivada con betapropiolactona y adsorbida en gel de hidróxido de aluminio. Para inmunización activa de perros y gatos. Aplicar por vía subcutánea o intramuscular 1 mL. A partir de los 3 meses de edad revacunando cada año durante la vida de la mascota.

RABISANâ (CEPA ERA) SANFER Reg. SAGARPA B-0132-001. Vacuna liofilizada conteniendo virus rábico cepa Era, modificado en cultivos celulares. Para prevenir la rabia en perros y gatos sanos de todas las edades. Reconstituir la vacuna liofilizada con 1 o 2 mL de su diluyente estéril y administrar por vía intramuscular a partir del mes de edad a criterio del médico veterinario. Revacunar anualmente. Conservar en refrigeración.

RABI-VACâ GOTIE Reg. SAGARPA B-0924-007. Suspensión de virus rábico inactivado cepa PV propagada en cultivos celulares BHK-21 clona 13 S inactivada con betapropiolactona y adsorbida en gel de hidróxido de aluminio. Para inmunización activa de perros y gatos. Aplicar por vía subcutánea o intramuscular 1 mL. A partir de los 3 meses de edad revacunando cada año durante la vida de la mascota.
Vacuna RABORAL  Es una vacuna antirrábica de última generación, recombinante.  En su preparación se eliminó el gen TK del virus vaccinia y en su lugar se insertó el gen que codifica para la glicoproteína G del virus rábico. Esta vacuna se ha utilizado en campañas de vacunación antirrábica en animales de vida silvestre, mediante cebos.
Vacuna RABORAL V-RG y la vacuna genética  SPBNGA-S se han utilizado para vacunar mapaches (Procyon lotor) por vía oral.

Estrategias para la prevención de la rabia.

Constituyen las medidas que puedan dirigirse a los seres humanos o contra los vectores. El uso de modernas vacunas contra la rabia ha reducido drásticamente la tendencia de rabia humana al utilizar la profilaxis post-exposición (PEP). Mientras que las vacunas de cultivos celulares son, sin duda, las vacunas de elección actual, se debe reconocer que actualmente son inaccesibles para uan parte importante del mundo. Si las vacunas fueran entregadas en dosis más pequeñas por vía intradèrmica y patrocinada por el gobierno se aumentaría dramáticamente PEP, como se hizo en Tailandia, por ejemplo, donde la incidencia de rabia humana se redujo en un 80% en 15 años (WHO, 2002), muchos más países también serían capaces de reducir el número de casos de rabia humana.

El uso de las vacunas antirrábicas de tejido nervioso  debe ser eliminado en todo el mundo lo más pronto posible por el riesgo inaceptable de enfermedades neurológicas como complicaciones. El reto consiste en sustituir estas vacunas en forma más barata con el uso de vacunas preparadas en cultivos celulares.

La producción mundial de inmunoglobulina antirrábica humana (HRIG) e inmunoglobulina antirrábica equina (ERIG) para la administración en combinación con la vacuna está limitada por factores económicos. Como reemplazo de inmunoglobulina antirrábica humana y equina se utiliza un anticuerpo monoclonal (Mab) o un cóctel de dos o más anticuerpos monoclonales contra la glicoproteína viral (G) que neutraliza al virus.

La OMS recomienda la vacunación de 70% de la población canina para prevenir la rabia en seres humanos.

Durante la infección, el virus de la rabia es intraneuronal y los antígenos pueden estar ocultos para la detección inmunológica. Usualmente no se detecta respuesta de anticuerpos en humanos infectados antes de la segunda semana de enfermedad. Las modernas VCCs inducen una alta y rápida respuesta de anticuerpos neutralizantes del virus (ASN), frente a la proteína G. La inmunidad mediada por células puede también jugar un papel en la protección frente a la infección.

Con las vacunas de la rabia, no son posibles los ensayos o estudios de cohortes que incluyan grupos no tratados para la comparación; además, la información sobre eficacia de la vacuna se ha basado en la experiencia de campo de la profilaxis postexposición en humanos expuestos a perros con rabia confirmada por laboratorio. Se puede hacer una evaluación indirecta de la eficacia de la vacuna a través de estudios de inmunogenidad, comparando los títulos de ASN inducidos por el test de la vacuna con aquellos inducidos en el mismo estudio por una vacuna de referencia de conocida eficacia protectora. También se han utilizado modelos animales para este fin.

Aunque no se puede establecer en humanos una concentración protectora de ASN, se usa como indicador de protección un nivel mínimo de 0,5 UI/ML. En vacunados sanos, este nivel debería alcanzarse alrededor del día 14 después del régimen de inmunización postexposición, con o sin administración simultánea de IGR, indistintamente de la edad.

Grupo de expertos de la OMS sobre inmunización y vacunas. WER Nº 49/50, 2007, 82 (425- 436).

The efficacy of conventional rabies vaccines for humans and animals and antirabies immunoglobulin (RIG) used in pre-exposure prophylaxis (PEP) and post-exposure treatment (PET) for humans for any new lyssaviruses as well as members of the rabies-related viruses of genotypes 2–7 is a particular
concern.

It is possible that the efficacy of current commercially produced antirabies biologicals can change because of their inability to recognize virus-neutralizing and immunoreactive T cell epitopes on the viral antigens due to mutations arising in the gene sequences of the rabies-related virus variants. The issue that protein structural differences in rabies virus variants might render current commercially produced
rabies biologicals less effective in their function, as they may not provide the cross-protection expected of them in PEP and PET, raises fundamental questions that require clear and decisive investigations using appropriate animal models. This important issue is addressed in detail in this special issue (Hanlon et al., 2005).

Ideally, rabies antigen-subunit and DNA recombinantsubunit vaccines that can be given orally and induce protective immunity after a single dose would provide alternatives to currently licensed rabies vaccines that are based on whole, either live-attenuated or inactivated, virus. The parameters of the immune system that account for protection against rabies virus, including the protective roles of CD4 and CD8 lymphocytes, and of antibodies and B lymphocytes are well defined (Lafon, 2002). The rabies viral glycoprotein subunit, because of its ability to induce a large number of conformational
and linear epitope-specific virus-neutralizing antibodies directed against the surface glycoprotein on the virus, has been selected to mediate protection in most novel rabies vaccines.

 Recombinant virus-based andDNA-based vaccines have been developed as a rather simple, yet versatile approach to the induction of immune responses when injected subcutaneously into the host or administered orally (per os or intranasally) compared with conventional vaccines. All such vaccines that are designed to induce virus-neutralizing antibodies contain the rabies virus glycoprotein gene, which is
expressed in the immunized host. Initial interest in the potential of replication-defective, E1-deleted adenoviral vectors derived from human adenovirus serotypes, such as AdHu5 virus, that express the rabies virus glycoprotein to induce high titers of virus-neutralizing antibodies in animals and protect them against rabies virus challenge focused on rodents and dogs (reviewed by Ertl, 2005). But these same vectors, whether administered to the host by injection or an oral route, were less likely to be as effective in humans due to previous exposure to the human adenovirus serotypes. Consequently, a closely related replication-defective, E1-deleted adenovirus derived from chimpanzee was developed and investigated
(Ertl, 2005). The merits of E1-deleted adenoviral vectors based on the chimpanzee adenovirus, AdC68, and the potential to circumvent the problems associated with similarly designed vectors based on the AdHu5 virus might also reduce the need for RIG, which is currently in limited production and highly restricted in PET for humans.

Also, recent advances in plant bioengineering technology should make it possible to capitalize on the enormous potential of agricultural biopharming resources for production of safe and inexpensive recombinant monoclonal antibodies as an alternative to mammalian-derived RIG for rabies PEP and
PET. Mass production of antirabies monoclonal antibodies in plants might help to overcome the worldwide shortage and high cost of prophylactic antibodies now produced in humans or horses for the RIG that is so urgently needed in rabies PET for animal and human disease therapy (Ko and Koprowski,
2005).

Persistence of multiple variants of rabies virus in wildlife animal reservoirs presents a continuing challenge to those dealing with medical, veterinary and wildlife management. In 1995, the first oral rabies vaccine, a recombinant vaccinia virus containing the rabies glycoprotein gene (V-RG), was approved in the United States to control the spread of rabies in raccoons, particularly in the northeastern States. While VRG may be effective in other reservoir species, e.g. foxes and coyotes, some species, e.g., skunks do not immunize well with the V-RG vaccine given orally. In today’s world in which rabies management in wild Chiroptera and Carnivora is continually being evaluated, optimization of oral vaccination strategies, which includes developing new vaccines and setting new priorities in surveillance programs for them to succeed, is a priority in itself. The goals for any new rabies vaccine are to make them safe and genetically stable in targeted host species after oral immunization, produce longlasting immunity with a single dose in a variety of reservoir species and be cost effective for use in both the developing and developed world (Dietzschold et al., 2003; Rupprecht et al., 2005).With the technology of reverse genetics it has been
possible to engineer both replication-competent (Morimoto et al., 2001; Rupprecht et al., 2005) and live replicationincompetent (Morimoto et al., 2005), non-pathogenic rabies vaccines that confer protective immunity and are cost effective in large scale for oral immunization programs. Such genetically
engineered rabies vaccines offer new prospects for rabies oral vaccines to control the spread of rabies in wildlife species. Perhaps the most daunting of all species to immunize with an oral vaccine approach is the vampire bat (Desmodus rotundus). Yet, results of one investigative team’s attempt to administer the V-RG vaccine on the backs of bats and allow them to indirectly protect other bats are encouraging
(Almeida et al., 2005).

The strategies that are developed for the deployment of oral rabies vaccines that rely on the rabies virus glycoprotein to induce the production of antirabies virus-neutralizing antibodies in targeted wildlife, together with optimal baits for their delivery, are absolutely critical for wildlife management professionals to achieve elimination of enzootic rabies. Just as important and critical for these strategies to be successful will be their reliance on coordinated collaboration and cooperative surveillance programs within and between countries in the Americas.

In this issue, several priorities are identified that must be addressed for these programs to succeed (Slate
et al., 2005). At the same time, surveillance programs must make use of modern sensitive and specific laboratory-based diagnostic methods if they are to be deemed adequate. This is demonstrated in the need to standardize rabies virus diagnostic procedures and evaluate and regulate reagent quality and formulation to meet the highest possible standards of sensitivity and accuracy (Rudd et al., 2005).

This special issue focuses on the epidemiology of rabies in the domestic dog and the wild Chiroptera and Carnivora species in the Americas during the past decade and more. It highlights the essential issues that will continue to have an impact on effective methods to limit the spread of rabies and possibly eliminate rabies in wildlife reservoirs, species by species, including the establishment of coordinated surveillance
programs and a need for standardized rabies virus diagnostic procedures. An understanding of the pathogenesis of rabies and rabies-related viruses can play an integral part in the development of new live attenuated rabies virus vaccines with an impaired neuronal transport capability. Using the technology of reverse genetics, it is possible to produce recombinant rabies viruses with selected structural changes
in the viral proteins, such as deletions and mutations, that knock out putative functional sites and determine the functional importance of these sites in comparative viral pathogenesis studies (Rasalingam et al., 2005). This special issue also updates the status on the development of new vaccines and oral vaccination programs, and highlights the challenges facing these strategic aspects of rabies control. “Rabies in the Americas” is reviewed annually in an international conference.
Preface / Virus Research 111 (2005) 1–4 3



 Rev. Inst. Med. Trop. Sao Paulo
52(5):231-235, September-October, 2010

PATHOGENICITY OF DIFFERENT RABIES VIRUS ISOLATES AND PROTECTION TEST IN VACCINATED MICE
Elenice M.S. CUNHA(1), Alessandra F.C. NASSAR(1), Maria do Carmo C.S.H. LARA(1), Eliana C.M. VILLALOBOS(1), Go SATO(2), Yuki KOBAYASHI(2), Youko SHOJI(2), Takuya ITOU(2), Takeo SAKAI(2) & Fumio H. ITO(3)
SUMMARY
This study was aimed to evaluate and compare the pathogenicity of rabies virus isolated from bats and dogs, and to verify the efficacy of a commercial rabies vaccine against these isolates. For evaluation of pathogenicity, mice were inoculated by the intramuscular route (IM) with 500MICLD50/0.03mL of the viruses. The cross-protection test was performed by vaccinating groups of mice by the subcutaneous route and challenged through the intracerebral (IC) route. Isolates were fully pathogenic when inoculated by the IC route. When inoculated intramuscularly, the pathogenicity observed showed different death rates: 60.0% for the Desmodus rotundus isolate; 50.0% for dog and Nyctinomops laticaudatus isolates; 40.0% for Artibeus lituratus isolate; 9.5% Molossus molossus isolate; and 5.2% for the Eptesicus furinalis isolate. Mice receiving two doses of the vaccine and challenged by the IC route with the isolates were fully protected. Mice receiving only one dose of vaccine were partially protected against the dog isolate. The isolates from bats were pathogenic by the IC route in mice. However, when inoculated through the intramuscular route, the same isolates were found with different degrees of pathogenicity. The results of this work suggest that a commercial vaccine protects mice from infection with bat rabies virus isolates, in addition to a canine rabies virus isolate.
(1) Laboratório de Raiva e Encefalites Virais, Instituto Biológico de São Paulo. Av. Conselheiro Rodrigues Alves 1252, 04014-002 São Paulo, SP, Brasil. Tel.: 55 11 5087 1779. E-mail: cunha@biologico.sp.gov.br
(2) College of Bioresource Sciences, Nihon University, Fujisawa, Kanagawa, 252-8510 Japan.
(3) Departamento de Medicina Veterinária Preventiva e Saúde Animal, FMVZ-USP, São Paulo, SP, Brasil.

Correspondence to: Elenice M.S. Cunha, Lab. Raiva e Encefalites, Instituto Biológico de S. Paulo, Av. Cons. Rodrigues Alves 1252, 04014-002 Sao Paulo, SP, Brasil. E-mail: cunha@biologico.sp.gov.br

martes, 16 de julio de 2013

DISTEMPER CANINO. ACTUALIZACIÓN 2013 Patricio Berríos Etchegaray


 Distemper canino. Actualización 2013 
Patricio Berríos Etchegaray

La palabra distemper proviene del prefijo de origen griego "dis" que denota anomalía, dificultad o trastorno, y de la palabra "temper" que en inglés significa genio o humor. En español, temperamento (del latín temperamentum) significa carácter, manera de ser o de reaccionar. Distemper significa entonces alteración del carácter.

El distemper canino (DC) también llamado moquillo canino o “hard pad” (cojinetes plantares duros), se admite que se originó en España en el siglo XVIII. Sin embargo, según Charles Federic Hensinger (1853) el distemper canino fue llevado desde Perú a España durante el siglo XVIII. La enfermedad había sido descrita en 1764 por Ulloa en su trabajo “Relación histórica del viaje a América meridional”. En 1760 la enfermedad fue reportada en España, luego en Inglaterra e Italia (1764) y Rusia (1770). En 1763, novecientos perros murieron en un solo día en Madrid.   
Según Laosson la epizootia que arrasó Bohemia en 1028  habría sido el distemper canino (Encinas, 1945). Los últimos brotes de distemper en perros no vacunados han sido descritos en Finlandia (1977), Suiza (1985), Polonia (2002) y USA (2004).

En 1844, Karle tuvo éxito en la primera transmisión experimental de la enfermedad mediante el raspado de los labios de cachorros con la descarga de perros enfermos. El agente causal sólo fue descubierto en 1905 fecha en que el virus fue descrito como un virus filtrable por Henri Carré, de allí el nombre de enfermedad de Carré del DC.  Carrè comprobó la existencia de un virus filtrable en las decargas serosas; serosidades con un gran poder patógeno logrando transmitir la enfermedad inoculando perros jóvenes con exudados provenientes de de la cavidad nasal, bronquial, pleural, pericárdica y peritoneal luego de haberlas pasado por filtros Chamberlain (Carrè, 1905). Anteriormente el DC había sido descrito magistralmente por Edward Jenner (Jenner, 1809)..

Las primeras vacunas que se utilizaron en 1923, contra el distemper fueron preparadas con material de cerebro de perros muertos y tratadas con formalina (Laidlaw y Dunkin); estas vacunas no protegían contra la infección y tenían dudosos resultados de protección contra la enfermedad. En 1984 se empleó la vacuna contra el sarampión que no impedía la infección con el virus DC pero sí impedía la presentación de la enfermedad. Las vacunas inactivadas no lograron controlar la enfermedad. La primera vacuna preparada, en 1945, con virus vivo modificado en hurones producía la enfermedad y alta mortalidad. Posteriormente, en 1950, se preparó una vacuna en huevos embrionados y en cultivos celulares de embrión de pollo, utilizando las cepas Lederle y Onderstepoort. La cepa Rockborn replicada en cultivos de embrión de pollo producía una buena inmunidad, pero en algunos casos era responsable de encefalitis post vacunal. Las vacunas (Duramune y Vanguard) que utilizaban la cepa Rockborn inducían una mejor respuesta inmune, pero eran responsables de un alto riesgo de enfermedad postvacunal. La vacuna Galaxy que utilizaba la cepa Onderstepoort inducía una menor respuesta inmune pero una menor posibilidad de riesgo de enfermedad postvacunal (Green, 2000). El uso de las vacunas preparadas con virus vivo modificado en la década de los 60 disminuyó la presencia del DC que, sin embargo, posteriormente reapareció. La última serie de vacunas preparadas en 1997 utilizando un vector recombinante (Recombitek) induce una buena respuesta inmunológica y no presenta riesgo de enfermedad postvacunal.

Agente etiológico: El DC es causado por un morbillivirus perteneciente a la familia Paramyxoviridae, orden Mononegavirales. Se describen varios biotipos del virus DC (VDC) con diferente histotropismo, aunque existe un solo tipo antigénico. Ciertos aislados virales, como las cepas Snyder Hill, A75/17 y R52, son altamente virulentos y neurotrópicos. Las cepas Rockborn y Snyder Hill causan polioencefalomielitis, las otras producen desmielinización. Este virus presenta un estrecho parentesco antigénico con los virus del sarampión o rubeola y la peste bovina o rinderpest.  Además de los cánidos otras nueve familias de mamíferos son susceptibles al virus DC: Mustelidae,  Procyonidae, Ursidae, Viverridae, Hyaenidae, Phocidae y Felidae.

Este morbillivirus posee envoltura y un tamaño entre 150 a 300 nm de diámetro, su genoma está constituido por ácido ribonucleico (ARN) no segmentado, de hebra simple y sentido de codificación negativo, formado por aproximadamente 15,7 kb que incluyen 6 genes organizados en unidades transcripcionales separadas y no traslapadas. En dirección 5' - 3' codifica 7 proteínas: la proteína de la nucleocápside (gen N; de 1,5 kb), la fosfoproteína (gen P; que con un largo total de 1,5 kb codifica en las primeras 500 a 1.000 bases de su extremo 5' el gen C y gen V, de las proteínas C y V, respectivamente), la proteína de la matriz (gen M; de 1 kb), la proteína de fusión (gen F; de 1,9 kb), la hemaglutinina (gen H; de 1,8 kb) y la polimerasa grande (gen L; de 6,5 kb) (Sidhu y col 1993). Las proteínas estructurales corresponden a la proteína de matriz, de la nucleocápside, la polimerasa, la fosfoproteína y las glicoproteínas de envoltura, hemoaglutinina y de fusión. Estas últimas son responsables del reconocimiento e ingreso del virus a la célula blanco, siendo el principal objetivo de los anticuerpos neutralizantes.

Genotipos del VDC. Se han clasificado mediante  estudios de la secuencia de ácidos nucleicos del gen H debido a su gran heterogenicidad (10%), identificándose  12 diferentes grupos de genotipos del VDC: American-1 (que incluye la mayoría de las cepas vacunales), American-2 (Norte América), Arctic (Región Ártica y Europa), Asia-1, Asia-2 y Asia-3, Europa, Silvestres europeos), Sud África, Argentina, Tipo Rockborn y un nuevo genotipo de cepas mexicanas. Los aislados de Serengeti son diferentes a los del resto del mundo. La variación de la secuencia de amino ácidos entre los genotipos es mayor a 4%, y las cepas dentro de cada genotipo tienen menos de un 2% de amino ácido variación (Kapil et al, 2011).

El VDC es muy susceptible al calor y se inactiva por el tratamiento a temperaturas entre 50 y 60º C durante 30 minutos. Es también susceptible a la luz ultravioleta. En tejidos extraídos de perros con DC el virus sobrevive por lo menos una hora a 37º C y tres horas a 20º C o 24º C (temperatura ambiente). En climas tropicales el virus no se mantiene viable en las perreras luego de ser eliminado desde los perros infectados. La sobrevivencia del virus es mucho mayor a temperaturas frías, sobreviviendo en el ambiente durante semanas a temperaturas de 0º C a 4º C. En el laboratorio en congeladores con temperaturas de -70º C, o -192º C (Nitrógeno líquido) se mantiene infectivo durante años. La liofilización, obtenida a bajas temperaturas y en alto grado de vacío, es un medio excelente para preservar la estabilidad y por lo tanto la antigenicidad del virus. En cuanto al pH el virus es estable en un pH entre 4,5 y 9,0. El VDC es un virus envuelto y por lo tanto es susceptible al éter y cloroformo, soluciones de formalina diluida (0,5%), fenol (0,75%) y desinfectantes de amonio cuaternario (0,3%).

La inactivación del VDC ocurre 10 minutos después  de la aplicación con cloruro de benzalkonium (O,O5%) o un compuesto de amonio cuaternario a temperatura ambiente; el etanol al 10% también es efectivo (Kapil et al, 2011).

Pese a ser un virus envuelto muy sensible al medio ambiente, su constante eliminación a través de todo tipo de secreciones, exudados y fluidos corporales a partir del séptimo día postinfección, y su alta infectividad, permiten que se disemine rápidamente en el ecosistema gracias a la existencia de animales infectados que eliminan el virus antes de manifestar signos asociados a la virosis.

Especies susceptibles:

Morbillivirus acuáticos: morbillivirus del delfín afecta a delfines rayados del Mediterráneo; morbillivirus de la marsopa detectado en marsopa de bahía del noroeste de Europa; virus del moquillo focino en focas grises y de bahía del noroeste de Europa y virus del distemper canino en focas Baikal de Siberia.

El VDC afecta principalmente a carnívoros terrestres de las familias Canidae: perros, zorros, lobos, coyotes, chacales; Mustelidae: nutrias, hurones, martas; Procyonidae: coatí y mapache; Hyaenidae: hiena; Felidae: félidos salvajes como leones, tigres, leopardos en cautividad. También afecta a carnívoros marinos como las focas y cetáceos como el delfín. Se han identificado diversos morbillivirus: virus moquillo canino, virus moquillo focino, virus moquillo del delfín, virus moquillo de la marsopa. En el caso específico del virus del moquillo canino éste afectó a focas Baikal en 1980.

Transmisión. Pese a ser un virus envuelto muy sensible al medio ambiente, su constante eliminación a través de todo tipo de secreciones, exudados y fluidos corporales a partir del séptimo día postinfección, y su alta infectividad, permiten que se disemine rápidamente en el ecosistema gracias a la existencia de animales infectados que eliminan el virus antes de manifestar signos asociados a la infección.

El DC es común en las grandes ciudades donde hay un estrecho contacto entre perros. El  VDC es eliminado a los 7 días después de la infección y se puede diseminar en casos extremos durante 60 y 90 días, aunque generalmente los periodos de eliminación son menores. La transmisión ocurre directamente por aerosoles o a través de excreciones oculares y nasales, orina y heces. El virus es muy sensible en el medio ambiente y se inactiva rápidamente por lo que la contaminación indirecta es rara. La persistencia del VDC está asociada con la diseminación de virus no-citolíticos. Los genes NP y M contienen los determinantes de la persistencia viral, generalmente asociada con alteraciones en la gemación. El índice de infecciones es más alto que el de la enfermedad, lo que reflejaría un cierto grado de inmunidad natural o resistencia inducida por vacunación.

Patogénesis.  Luego de la infección por inhalación, el VDC se multiplica primariamente en los macrófagos alveolares; entre 24 y 48 horas después el virus se multiplica en macrófagos de los ganglios bronquiales y tonsilas. El virus se propaga, como consecuencia de la viremia, a todos los órganos linfoides: bazo, timo, médula ósea y ganglios linfáticos mesentéricos y cervicales.

 En esta etapa el virus desarrolla una serie de mecanismos rápidos que permiten neutralizar y evadir la respuesta inmune antiviral innata y adaptativa: (a) utilización de células del sistema inmune como vehículo de transporte a los nódulos linfáticos regionales, (b) replicación deletérea en subpoblaciones de linfocitos entre el primer y tercer día post infección, (c) establecimiento de la viremia primaria asociada a leucocitos, (d) replicación masiva en órganos linfoides con agotamiento selectivo de la subpoblación Th1 y (e) establecimiento del cuadro multisistémico al séptimo día post infección. Si los anticuerpos neutralizantes se sintetizan rápidamente, alcanzando antes de los 10 días post infección, títulos neutralizantes mayores de 100, los síntomas clínicos son leves y el virus prácticamente no se difunde al resto del organismo. Si la respuesta inmune humoral es débil o tardía, el VDC invade todo el organismo, principalmente los epitelios intestinal, urogenital, respiratorio, y piel, glándulas exocrinas y endocrinas, inclusive el cerebro. La replicación viral produce destrucción celular que clínicamente se traduce en vómitos, diarrea, bronquitis, neumonía, dermatitis y alteraciones en el comportamiento. Las manifestaciones neurológicas son: mioclono, espasmos, paresia, hiperestesia cutánea y convulsiones. El daño cerebral conduce a encefalitis precoz o encefalomielitis progresiva con desmielinización y muerte.

Debido a  la infección de linfocitos y células mononucleares periféricas, el VDC bloquea la síntesis y vías de señalización de interferones y citoquinas, fenómeno que produce agotamiento selectivo de linfocitos CD4+ Th1 y disminuye la proliferación de linfocitos B y T los que explican la severa inmunosupresión que caracteriza la infección por el VDC y que conduce a una enfermedad multisistémica asociada a infecciones oportunistas deletéreas. En este punto el virus despliega una serie de mecanismos rápidos que permiten neutralizar y evadir la respuesta inmune antiviral innata y adaptativa: (a) utilización de células del sistema inmune como vehículo de transporte a los nódulos linfáticos regionales, (b) replicación deletérea en subpoblaciones de linfocitos entre el primer y tercer día post infección, (c) establecimiento de la viremia primaria asociada a leucocitos, (d) replicación masiva en órganos linfoides con agotamiento selectivo de la subpoblación Th1 y (e) establecimiento del cuadro multisistémico al séptimo día post infección (von Messling y col 2004).

Las cepas virales que inducen infección aguda fatal afectan principalmente la sustancia gris del SNC y provocan destrucción neuronal e incluye únicamente la corteza cerebral y cerebelar. Las cepas virales que causan una enfermedad más leve afectan la sustancia blanca del SNC y provocan desmielinización del cerebelo, nervio óptico y cordón espinal, en ese caso la recuperación o la muerte puede demorarse por 2 ó 3 meses.
Por otro lado es posible la presencia de signos nerviosos sin otros signos previos de enfermedad generalizada. Después de una aparición retardada de respuesta inmune, el virus puede desaparecer de los tejidos linfáticos y epitelios, pero puede persistir en SNC, ojo y almohadilla plantar

Sintomatología: El período de incubación es extremadamente variable, entre 9 y 14 días y el de diseminación es entre 60 y 90 días. Los síntomas clínicos generalmente aparecen a las dos semanas de la infección, dependiendo fundamentalmente de la relación virus- hospedero. Se pueden observar desde formas inaparentes hasta sobreagudas.  La mayoría de las infecciones por el VDC son subclínicas o agudos leves.   Esta es una enfermedad multiepitelial.  Los primeros signos en aparecer son: conjuntivitis, rinitis serosa y luego mucopurulenta, amigdalitis, traqueítis, tos y bronconeumonia. La sintomatología digestiva inicial es diarrea y vómitos, con dolor hepático y renal. El animal camina encorvado y se observa caída del tren posterior, además se aprecian pústulas en la piel del abdomen, hiperqueratosis de los cojinetes plantares (Hard pad) y del morro.  En la forma aguda de la enfermedad se describe una curva térmica difásica que alcanza su primer máximo entre los 3 y 6 días post infección: el segundo se presenta entre 7 y 10 días después. Leucopenia (linfopenia) acompaña a los primeros síntomas: conjuntivitis, rinitis y anorexia. Los signos gastrointestinales y respiratorios como tos, diarrea, vómitos, anorexia, deshidratación y pérdida de peso pueden seguir a continuación. Las infecciones bacterianas secundarias a menudo complican este cuadro.  En las formas subagudas los síntomas respiratorios y digestivos son discretos, observándose entre 14 y 21 días después síntomas nerviosos característicos tales como incoordinación, convulsiones, alteración del carácter, mioclonías, tortícolis, paresia del tren posterior y problemas visuales. La presentación neurológica incluye: Contracciones bruscas involuntarias localizadas de un músculo o grupo de músculos (Mioclonias o corea del moquillo), paresia o parálisis que comienzan a menudo en miembros posteriores (ataxia), convulsiones, sialorrea, movimientos masticatorios, pedaleo de los miembros, micción involuntaria y/o defecación. Hiperestesia, vocalización, reacciones de miedo. Ceguera.    Pocos animales escapan a la muerte. Muchos sobrevivientes a esta fase son sacrificados debido a las secuelas que la infección produce.   Forma Crónica.  Se presenta en dos formas en perros adultos. Una  se presenta a consecuencia de un proceso inmunomediado que produce una encefalitis multifocal  que progresa lentamente. Esta forma normalmente ocurre en los perros de 4 a 8 años. Se presenta con debilidad en miembros posteriores, falta de respuesta a la amenaza, parálisis y temblores de la cabeza. La recuperación de este tipo de infección por el VDC puede ser posible. Y la encefalitis crónica del perro viejo que  es un desorden progresivo que afecta usualmente a perros mayores de 6 años. Se presenta con ataxia, movimientos en círculo, presión de la cabeza contra objetos y cambios en la personalidad (no hay respuesta a estímulos externos o no reconoce a los dueños). La persistencia del virus en el SNC produce una reacción inflamatoria, instalándose una encefalitis crónica. Estos animales no son infecciosos, pero su recuperación es muy difícil.

Diagnóstico: Los tres elementos para su diagnóstico son: la reseña y anamnesis,  el examen físico y los estudios de laboratorio.  A nivel de laboratorio se utiliza como muestra de elección el raspado conjuntival para detectar cuerpos de inclusión intranucleares e intracitoplasmáticos. En animal muerto se utiliza la prueba de inmunofluorescencia directa en cortes de ganglios linfáticos aumentados de volumen con el fin de detectar antígenos específicos del VDC. También se utilizan pruebas de inmunohistoquímica. Los hurones son muy susceptibles al VDC.  El uso de cultivos celulares para el aislamiento del VDC tiene la limitante del tiempo que demora esta técnica que puede ser de unas 3 semanas. Sin embargo, nuevas líneas celulares  que expresan el  receptor canino SLAM como las células  VerodogsSLAMtag o Vero-DST permiten obtener resultados en algunos días (Kapil et al, 2011)

Las pruebas inmunológicas incluyen pruebas de inmunofluorescencia, y ELISA;  la prueba de la reacción en cadena polimerasa (PCR) y el aislamiento viral es otra técnica utilizada en el diagnóstico de esta enfermedad.  Inmunofluorescencia  se puede realizar en muestras de conjuntiva, tonsilas, epitelio respiratorio, sedimento urinario o LCR para detectar el VDC. En casos subagudos o crónicos estas pruebas pueden resultar negativas, aunque no se descarta la presencia del virus. Las cepas vacunales no se detectan por inmunofluorescencia ya que no se diseminan desde el tejido linfoide hasta las células epiteliales. Serología la medición de anticuerpos séricos IgM (contra las proteínas del núcleo viral NP y P) y las IgG (contra los antígenos de la cápsula H y F), pueden ayudar en el diagnóstico, sin embargo,  la prueba no diferencia anticuerpos maternos, vacunales o por infección. La detección de anticuerpos neutralizantes o   precipitantes  no es suficiente para el diagnóstico, debido a que  perros no vacunados e infectados con presentación aguda pueden morir sin aparición de anticuerpos neutralizantes mientras que los infectados en forma subaguda o crónica, pueden tener niveles de anticuerpos comparables con los perros vacunados. ELISA, una prueba de ELISA  detecta anticuerpos IgG o IgM para el VDC. Títulos de IgM altos son específicos para diagnosticar infecciones recientes del VMC, sin embargo, la vacunación reciente con VVM puede dar resultados falsos positivos.  El método molecular PCR  permite detectar el ARN viral y puede resultar positiva aun cuando las pruebas de aislamiento viral y la inmunofluorescencia no logren detectar al virus. También se puede realizar análisis serológico del líquido cefalorraquídeo. Los signos neurológicos suelen aparecer entre 1 y 3 semanas, luego que el perro se ha recuperado de los signos gastrointestinales y/o respiratorios. La determinación de anticuerpos específicos contra el virus en LCR es diagnóstico de encefalitis por distemper (Wheeler, 2007).

Un "test" de diagnóstico rápido para el virus distemper que se ofrece en el comercio es: Prueba Rápida para el Antígeno del Virus de Distemper Canino: La prueba rápida del antígeno del virus de distemper canino, Quicking, es un ensayo inmunocromatográfico tipo sándwich de flujo lateral para la detección cualitativa del antígeno del virus de distemper canino (CDV Ag) en las secreciones o suero de perros. Tiempo de Ensayo: 5 a 10 min. Muestra: Secreciones o suero.


Vacunas
La mayoría de las vacunas contra el DC utilizadas en USA, Canadá y Europa  corresponden al genotipo  American-1 (Onderstepoort), con la excepción de la vacuna Vanguard  que corresponde al genotipo  America-2.

Una vacuna ideal  contra el distemper  canino debe ser capaz de estimular una respuesta inmune de distribución sérica y de mucosas,  previniendo la enfermedad desde la exposición al virus, e impidiendo el desarrollo de inmunosupresión y de cuadros patológicos de alta letalidad.

Se ha descrito que los virus atenuados utilizados actualmente en vacunas polivalentes poseen un cierto  linfotropismo y capacidad de inducir inmunosupresión residual, comprometiendo la respuesta inmune.  Cualquier vacuna preparada con VVM puede ser fatal para especies exóticas por lo que deben utilizarse vacunas preparadas con virus inactivado.

La estabilidad de las vacunas liofilizadas contra el distemper es de 16 meses mantenidas entre 0 y 4º C; 7 semanas a 20º C y 7 días con luz solar y a 47º C. La vacuna reconstituida dura 1 hora en refrigeración.

Los esquemas de vacunación que se aplican son diferentes según sea el riesgo imperante en la ciudad o zona amagada. Considerando que los cachorros no son
inmunocompetentes antes de los 2 meses de vida y que los anticuerpos maternos (94% en calostro) duran en el recién nacido aproximadamente entre 8 y 10 semanas, y que entre las 12 y 14 semanas disminuyen a un valor 0, se aconseja el siguiente esquema con vacuna monovalente: 1ª dosis a los 2 ½ - 3 meses; 2ª dosis a los 3 ½ - 4 meses; 3ª dosis a los 6 meses, si hay un notorio aumento de los casos clínicos. Con vacuna triple (virus distemper, leptospira, y virus hepatitis) o séxtuple (virus distemper, leptospira, virus hepatitis 1 y 2, parvovirus canino tipo 2 y parainfluenza tipo 2) se aconseja aplicar la primera dosis de vacuna parvovirus a los 2 meses; luego a los 2 ½ meses la vacuna séxtuple y a los 4 meses la vacuna séxtuple o la vacuna triple. La vacuna recombinante óctuple se aplica desde las 6 semanas de edad y cada 21 días hasta las 12 semanas (3 dosis) (Mendoza et al, 2005).

Sin embargo en los últimos años la incidencia del moquillo en caninos parece haber aumentado, debido a fallas en la vacunación, inmunización insuficiente y a la posible emergencia de cepas genéticamente distintas.

Considerando que el virus DC afecta a un amplio rango de carnívoros causando brotes de la enfermedad en una amplia variedad de poblaciones de carnívoros y a que las vacunas preparadas con virus vivo atenuado no son seguras en estas especies, se ha producido un virus quimérico combinando la vacuna Moraten del sarampión con la envoltura de aislados recientes del virus DC. El virus resultante no causa la enfermedad ni inmunosupresión en hurones, confiriendo protección frente al desafío con una cepa letal.

Aplicación de interferón. El rFeIFN contenido en Virbagen Omega es producido por gusanos de seda infectados por un baculovirus recombinante. El Virbagen Omega es un producto que cuenta con propiedades antivirales, inmunomoduladoras y antitumorales. Tanto en perros como en gatos ha demostrado tener una excelente tolerancia, situación que contrasta con lo sucedido en medicina humana donde el uso de interferón está asociado a efectos secundarios con grados variables de severidad. El empleo del Interferón Omega Recombinante de origen Felino dentro de la terapéutica del moquillo canino se desarrolló en Japón hacia finales de los años noventa. Virbagen Omega 2MU/animal. El tratamiento con Virbagen Omega permite: Disminuir la mortalidad y severidad de los signos clínicos y disminuir el riesgo de presentación de signos nerviosos en animales que se infecten de moquillo canino.

Con el fin de minimizar el daño inicial sobre la mielina (causado principalmente por radicales libres secretados por la microglia), se recomienda el uso de antioxidantes, vitamina E, vitaminas del complejo B y altas dosis de vitamina A.

Dos drogas con efecto antiviral promisorio sobre  el VDC son azatioprina y ribavirina. La primera ha sido utilizada experimentalmente desde el año 2006 en el tratamiento de esta virosis, que además  de controlar la naturaleza inmunomediada del cuadro neurológico, ha mostrado ser una muy buena alternativa terapéutica, logrando limitar el progreso del cuadro multisistémico, aumentar la sobrevida y disminuir la presentación del cuadro neurológico.  La ribavirina se caracteriza por inhibir la replicación viral a muy bajas concentraciones.

Distemper canino en animales silvestres

Distemper canino en focas. En 1997, más de 11.000 focas del Caspio fueron encontradas muertas a lo largo de la costa de Kazakhstan, atribuyéndose esta mortandad principalmente al VDC y a altos niveles del insecticida DDT. Según Kuiken et al. (2006), más de 10.000 focas (Phoca caspica) fueron reportadas muertas en  el Mar Caspio, durante la primavera-verano del año 2000. La infección por virus distemper canino fue confirmada por análisis filogenético de RT-PCR. Por su parte Harkonen et al.(2006), señalan que epidemias de distemper focino (PDV) resultaron en muerte de más de 23.000 focas (Phoca vitulina) en 1988 y 30.000 en 2002. En ambas ocasiones las epidemias se iniciaron en la isla danesa de Anholt.

En 1999 hubo un brote de DC en la Isla Santa Catalina, California USA,  que afectó a los zorros nativos que disminuyeron desde 1.330 individuos a menos de 100.

Distemper canino en las Islas Galápagos. Entre febrero y junio de 2001 se presentaron 596 casos de DC, de los cuales 275 murieron por causa de la enfermedad y 294 fueron eutanasiados. Los perros enfermos presentaban enflaquecimiento progresivo, secreciones oculares, salivación profusa, estornudos con secreciones nasales, respiración agitada y con dificultad, temblores musculares en cualquier parte del cuerpo, incoordinación de movimientos, entre otros. Las principales medidas tomadas para evitar que la epidemia se extendiera a mamíferos marinos fueron: prohibición de perros en las calles y cerca de los muelles y playas, aplicación de eutanasia a animales enfermos previa solicitud de sus dueños e incineración de cadáveres. Además se realizó un estudio serológico en lobos marinos de diferentes colonias e islas, sin encontrarse seropositivos contra el VDC. Se concluyó que la mejor solución era realizar una campaña masiva de vacunación para disminuir el riesgo de contagio a lobos marinos.

Distemper canino en leones y tigres. El primer caso de distemper en tigres ocurrió en California 1980. En 2003 se describe el distemper canino en un tigre (Panthera tigres) de circo que presentaba una sintomatología de encefalitis (incoordinación y ataxia), opacidad corneal inicial y panoftalmitis severa. El diagnóstico se basó en inmunofluoresencia positiva en muestras de orina y conjuntiva. En leones (Panthera leo) del ecosistema Serengeti-Mara de África del Este se han descrito epidemias de una enfermedad semejante al distemper canino y asociada con el VDC. Entre 2003 y 2004 murieron 1000 leones de un total de 3000 de un parque en Serengeti, Tanzania; en un león enfermo que sufría de ataques epileptiformes se observó salivación excesiva, mandíbulas contraídas, expresión facial alterada con pupilas contraídas y luego dilatadas; los leones enfermos no podían comer ni cazar por lo que eran víctimas de depredadores. Estudios realizados con PCR demostraron que el virus aislado tenía una estrecha relación filogenética con el VDC. Otros animales afectados fueron chitas (Acinonyx jubatus) y perros salvajes africanos (Lycaon pictus). Anteriormente, entre 1991 y 1992, en un parque de vida silvestre de san Fernando, California USA, se enfermaron de distemper, además de leones y tigres, leopardos (Panthera pardus) y jaguares (Panthera onca), animales que presentaban anorexia, enfermedad gastrointestinal o respiratoria y convulsiones, muriendo 17 de ellos. La tipificación del virus aislado se realizó mediante anticuerpos monoclonales contra el VDC; el diagnóstico se corroboró mediante la detección de anticuerpos seroneutralizantes específicos. En 2013 se describe que un 15% de tigres siberianos se infectaron con el virus del distemper en el Este de Rusia; anteriormente en Pokrosvka, Rusia, 2003, se había muerto una tigresa diagnosticada con distemper.

Distemper en mapaches en Medford y Ashland, Oregon, USA, 2005. Se describen casos de distemper canino en mapaches que presentan exudado nasal u ocular, andan desorientados y desinteresados en tomar agua y alimentos. El distemper sería cíclico y ocurriría cuando las poblaciones de mapaches invaden las ciudades. En 1992 también se presentó la enfermedad matando a un cierto número de mapaches. En estas circunstancias los zorrillos o mofetas fueron reubicados con el fin de no sacrificarlos.

Distemper en monos. Un brote de DC ocurrió en monos (Macaca fuscate)  de Japón en 1989.  Desde 2006 se han descrito brotes de DC en monos Rhesus (Macaca culatta) criados en grandes establecimientos de crianza de China. Alrededor de 10.000 monos contrajeron la enfermedad muriendo un poco más de 4.250. El genotipo del VDC correspondía al genotipo Asia. 

En Brasil se describe el DC en lesser grison (Galictis cuja) (Mejid et al. 2013).

Considerando el aumento de casos diagnosticados en especies silvestres es necesario aumentar la vigilancia del VDC en perros y poblaciones silvestres con el fin de identificar nuevos genotipos y seguir la diseminación de las cepas  dentro y entre las distintas especies.


Situación del distemper canino en Chile

El DC es una enfermedad infecciosa de alta prevalencia en nuestro país.

En Chile se ha detectado el DC desde hace muchos años, principalmente a través de diagnóstico clínico y anatomopatológico, y ocasionalmente por inmunofluorescencia.  Históricamente en 1935, se detectó la muerte del 30% de la población canina en el canódromo de Santiago afectada por el distemper.

En un estudio sobre epilepsia epizoótica canina en que se analizaron 50 casos atendidos en el policlínico de animales menores de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, entre julio de 1966 y agosto de 1968, los animales presentaban crisis episódicas de tipo epiléptico caracterizadas por crisis de huida, furor o espanto, con pérdida de conciencia, sin manifestaciones convulsivas de pequeño o gran mal, y con o sin relajación de esfínteres. De acuerdo al análisis de los resultados se plantean tres hipótesis sobre su etiología: a) Una nueva forma clínica de las entidades del complejo distemper, b) Una mutante del virus distemper sin inmunidad cruzada, y c) Una nueva enfermedad, de naturaleza contagiosa, de carácter encefalótropo, posiblemente de origen viral (Román et al, 1968).

En 1994 se informó del aislamiento del virus en cultivos celulares de riñón de perro (MDCK) inoculados con secreción nasal, ocular y traqueal provenientes de un cachorro con signos respiratorios, disnea respiratoria y estertores bronquiales. El animal enfermo presentaba además signos nerviosos con mioclonía unilateral, movimientos masticatorios involuntarios y paresia ascendente del tren posterior. El diagnóstico se corroboró por microscopía electrónica y estudios histopatológicos que demostraron la presencia de cuerpos de inclusión intracitoplasmáticos acidófilos (Cerda et al, 1994).

En perros provenientes de la Región Metropolitana se detectó la presencia de Mycoplasma sp en procesos bronco pulmonares recidivantes en animales afectados de distemper canino (Abalos y Berríos, 1980).

Ernst, Metayer y Huber (1987) plantean que variables climáticas explican el 12,11% de la variabilidad de la prevalencia de distemper, especialmente influido por los parámetros climatológicos de temperatura y humedad.

Al analizar los registros clínicos, entre 1975 y 1984, de la Clínica de Pequeños Animales del Hospital Veterinario de la Universidad Austral de Chile en Valdivia, se identificaron caninos con diagnóstico clínico de distemper y hepatitis infecciosa, encontrándose que los perros menores de 1 año tenían un alto riesgo de contraer distemper canino y hepatitis mientras que en razas mixtas (mongrel) el riesgo de contraer distemper era significativamente mayor (Ernst, Metayer y Martin, 1987).

Luego de inocular un aislado nacional semejante al virus distemper canino en hembras de ratones Balb-C de 8 semanas de edad y al 5º día de ser cubiertas, se concluyó que este aislado viral era un buen inmunógeno, comparable con las cepas vacunales y con la ventaja de ser una cepa nativa actuante en el medio nacional. Los autores consideran que el período ideal de vacunación sería a partir de los 3 meses de edad en caninos, encontrándose que el máximo nivel de anticuerpos se obtiene a los 30 días post inoculación. No se presentaron abortos inducidos por el virus en el primer tercio de gestación, ni malformaciones del sistema nervioso central en las crías nacidas en este período (Cerda y Quinteros, 1995).

En un estudio pionero utilizando el aislado nacional semejante al virus distemper canino se determinó en forma comparativa la capacidad inmunogénica de vacunas comerciales contra el distemper canino, para ello se trabajó con un universo de 40 caninos de 45 días a 10 años de edad, los que se sometieron a tres programas de inmunización: Primer programa, vacunaciones a los 45, 55, 65 y 75 días con revacunación al año de edad; segundo programa, vacunaciones a los 30, 90 y 100 días con revacunaciones al año de edad; tercer programa, vacunaciones a los 45 y 150 días con revacunaciones hasta los 6 meses de edad. Los resultados obtenidos indican que la respuesta inmune es variable dependiendo de las condiciones de estrés y edad de vacunación, encontrándose que frente a situaciones de confinamiento los mayores títulos de anticuerpos se obtuvieron con el primer programa. En mascotas no confinadas se encontró una mayor seroconversión al aplicar el tercer programa. Se señala que los animales bajo la administración de corticosteroides por períodos prolongados presentan una ausencia total de títulos séricos protectivos. En aquellos animales provenientes de madres con altos títulos de anticuerpos y que son vacunados tempranamente se detectó una notoria neutralización de los anticuerpos maternos. En este trabajo se concluyó que para lograr un mayor nivel inmunitario pasivo en los cachorros, es necesario vacunar a las hembras al inicio del celo. Además se establece que se alcanzan niveles protectivos a partir del primer año de edad, los que permanecen estables en el tiempo sometiendo a los perros a revacunaciones bianuales. Los animales mayores de 10 años mostraron un descenso en el nivel de anticuerpos específicos (Cerda y Quinteros, 1996).

En 2002, Navarro et al, informan del aislamiento de una cepa viral diagnosticada como virus distemper canino por inmunofluorescencia. La muestra había sido obtenida desde tejido nervioso de un perro adulto con sintomatología nerviosa.

En el estudio realizado en un total de 535 fichas con diagnóstico de distemper en base a la presencia de signología multisistémica como alteraciones neurológicas, fiebre, signos respiratorios, signos gastroentéricos, hiperqueratosis y otros, en animales atendidos en el servicio de clínica menor de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias, Universidad de Chile, entre mayo de 1975 y septiembre de 1991, se encontró un mayor porcentaje de machos (72,15%) que de hembras (27,85%) y un mayor porcentaje de animales mestizos (84,67%) en relación a caninos finos (15,33%), y una altísima proporción de consultas en animales menores de 1 año (83,55%). La sobrevida por distemper canino en el conjunto total de animales mostró una fuerte pérdida entre el día 1 y día 50. Sin embargo, la prueba log-rango demostró que no había diferencias significativas entre edades, sexo, razas ni estaciones (Morales et al, 1997).

En 2003 se describe una mortandad de zorros Chillas y Culpeos causada por el virus distemper canino en Coquimbo. Caso índice  en chillas en Puerto Velero, cerca de Tongoy y luego de 5 meses en  culpeos  a 50 km al sur de caso índice. Se sospecha de transmisión del VDC  desde perros en los alrededores del parque.

Un posible caso de distemper canino ocurrió en el Parque Nacional Fray Jorge (Limarí, Ovalle) IV Región, donde se detectaron perros y zorros con síntomas de esta enfermedad. En 2003 en al menos dos ejemplares de zorros gris (Pseudalopex griseus) se observó sintomatología tipo convulsiones en los días previos a su muerte. Un zorro moribundo estaba deshidratado, desorientado y presentaba salivación y mioclonías generalizadas. Otros ejemplares recolectados moribundos presentaban diversos síntomas como: secreción ocular purulenta, miooclonías, ataxia, emaciación leve y hemorragias leves. La mayoría de los zorros muertos correspondían a la especie culpeo (P. culpeaus). El examen histopatológico reveló neumonitis, depleción linfocitaria en bazo y presencia de cuerpos de inclusión eosinofílicos intracitoplasmáticos en vejiga y pulmón. El examen citológico de frotis conjuntival fue positivo a cuerpos de inclusión de distemper canino. La determinación de anticuerpos (IgG) contra virus distemper canino reveló un título de 640 y 160 en dos muestras de dos zorros analizados. Los exámenes arrojaron serología negativa a leptospira y ehrlichia. El cerebro de un zorro enviado al Instituto de Salud Pública fue negativo en inmunofluorescencia directa En base a estos antecedentes los autores concluyeron que el evento correspondió a un brote de distemper canino, recomendando evitar el contacto de poblaciones de perros domésticos de turistas y del perímetro del Parque con los zorros (Moreira y Stutzin, 2005).

En 2007 se describe un brote de DC en la isla Robinson Crusoe, Archipiélago Juan Fernández, V Región. En 85 perros enfermos, 83 fueron diagnosticados con DC y 2 con gastroenteritis, con una tasa de ataque de 66,9 casos de DC x 100 animales. Se describe   sintomatología clínica compatible con distemper canino:   anorexia, aumento de temperatura corporal, decaimiento, postración, gemidos constantes, posición de xifosis, con evidente paraparesia flácida, deshidratación; secreción mucosa ocular verde-amarillenta, bilateral y secreción nasal mucopurulenta, bilateral; disnea, dolor abdominal a la palpación, dolor paralumbar como respuesta a compresión de zona paravertebral lumbar, aumento de volumen en articulación carpiana, diarrea acuosa de color café- amarillento. En  vejiga se encontraron abundantes  cuerpos de inclusión eosinofílicos intracitoplasmáticos (Jara, Matus y Moreira, 2007).

El DC en el mundo parece haber aumentado en las últimas décadas (Martella, 2008. En Chile el distemper canino se sigue presentando a pesar de la vacunación.


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