lunes, 29 de febrero de 2016

VACUNACIÓN DE PERROS Y GATOS WSAVA Day M.J. et al. 2016

DIRECTRICES PARA LA VACUNACIÓN DE PERROS Y GATOS
COMPILADO POR EL GRUPO DE LAS DIRECTRICES DE VACUNACIÓN (VGG) DE LA ASOCIACIÓN MUNDIAL DE VETERINARIOS DE PEQUEÑOS ANIMALES (WSAVA)

M. J. Day1, M. C. Horzinek, R. D. Schultz and R. A. Squires4
University of Bristol, United Kingdom (Anteriormente) University of Utrecht, the Netherlands
3University of Wisconsin-Madison, Wisconsin, USA James Cook University, Queensland, Australia
Autor de contacto: M. J. Day1 M.J.Day@bristol.ac.uk


RESUMEN EJECUTIVO ................................................................................................................................... 3
INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................................. 4
MEDICINA VETERINARIA BASADA EN EVIDENCIA ....................................................................................... 4
EL PROPÓSITO DE LAS DIRECTRICES .......................................................................................................... 5
TEMAS ACTUALES EN VACUNOLOGÍA DE PEQUEÑOS ANIMALES .............................................................. 6
TIPOS DE VACUNA ......................................................................................................................................... 7
DIRECTRICES DE VACUNACIÓN CANINA ...................................................................................................... 7
DIRECTRICES DE VACUNACIÓN FELINA ..................................................................................................... 12
VACUNACIÓN DE PERROS Y GATOS EN EL ENTORNO DE REFUGIO ........................................................ 16
CONSIDERACIONES GENERALES ............................................................................................................... 16
TABLAS 1 a 7 .............................................................................................................................................. 18
AGRADECIMIENTOS .................................................................................................................................... 25
REFERENCIAS ............................................................................................................................................. 25
ANEXOS ....................................................................................................................................................... 32
FICHA TÉCNICA: VACUNAS ADENOVIRUS CANINO (CAV) -2 ...................................................................... 33
FICHA TÉCNICA: VACUNAS DE VIRUS DEL DISTEMPER CANINO (CDV) ................................................... 34
FICHA TÉCNICA: VACUNAS PARVOVIRUS FELINO (FPV) ............................................................................ 35
FICHA TÉCNICA: VACUNAS HERPESVIRUS FELINO (FHV) -1 ..................................................................... 36
FICHA TÉCNICA: VACUNAS CALICIVIRUS FELINO (FCV) ............................................................................ 37
FICHA TÉCNICA: VACUNAS ANTIRRÁBICAS ................................................................................................ 38
PREGUNTAS MÁS FRECUENTES (FAQS) .................................................................................................... 39
PREGUNTAS RELACIONADAS CON EL PROCEDIMIENTO DE VACUNACIÓN ............................................. 43
PREGUNTAS SOBRE EL USO DE PRUEBAS SEROLÓGICAS ...................................................................... 47
PREGUNTAS SOBRE LA COMPROBACIÓN DE SALUD ANUAL ................................................................... 48
PREGUNTAS RELACIONADAS CON REACCIONES ADVERSAS A LAS VACUNAS ....................................... 49

RESUMEN EJECUTIV0

El Grupo de Directrices de vacunación de WSAVA (VGG) fue convocado con el fin de elaborar directrices para la vacunación de perros y gatos que tengan aplicación a nivel mundial. La primera versión de estas directrices se publicó en 2007 y se actualizó en 2010. El presente documento contiene una versión actualizada y ampliada de estas directrices internacionales para la vacunación de pequeños animales de compañía e indica la base de la evidencia científica sobre la que se realizan las recomendaciones. El VGG reconoce que el mantenimiento de los animales domésticos pequeños está sujeto a variación significativa en la práctica y la economía asociada en todo el mundo y que las recomendaciones de vacunación que podrían aplicarse a un país desarrollado pueden no ser apropiadas para un país en desarrollo. Estas directrices no son un edicto obligatorio, sino que deben ser utilizadas por las asociaciones nacionales y las clínicas veterinarias individuales para desarrollar esquemas de vacunación correspondientes a la situación local. Sin embargo, el VGG recomienda mucho que siempre que sea posible todos los perros y gatos reciban el beneficio de la vacunación. Esto no sólo protege al animal individual sino que proporciona una óptima "inmunidad colectiva" que minimiza la probabilidad de brotes de enfermedades infecciosas.
Con estos antecedentes en mente, el VGG ha definido las vacunas esenciales como aquellas que, independientemente de las circunstancias o ubicación geográfica, deben recibir todos los perros y gatos. Las vacunas esenciales protegen a los animales de enfermedades graves, potencialmente mortales, que tienen distribución mundial. Las vacunas esenciales para los perros son las que protegen contra el virus del moquillo (distemper) canino (CDV), adenovirus canino (CAV) y las variantes de parvovirus canino tipo 2 (CPV-2). Las vacunas esenciales para los gatos son las que protegen contra el parvovirus felino (FPV), calicivirus felino (FCV) y herpesvirus felino-1 (FHV-1). En las zonas del mundo donde la infección por el virus de la rabia es endémica, la vacunación contra este agente debe ser considerada esencial para ambas especies, incluso si no hay ningún requisito legal para la vacunación de rutina.
El VGG reconoce que los anticuerpos maternos (MDA) interfieren significativamente con la eficacia de la mayoría de las vacunas esenciales actuales que se administran a cachorros y gatitos en la vida temprana. Debido a que el nivel de MDA varía significativamente entre camadas, el VGG recomienda la administración de dosis múltiples de vacunas esenciales a cachorros y gatitos con una dosis final a las 16 semanas o más, y luego seguido de un refuerzo a los 6 o 12 meses de edad. En situaciones culturales o financieras donde un animal de compañía pueda ser vacunado sólo una vez, esa vacunación debe ser con vacunas esenciales a las 16 semanas de edad o más.
El VGG apoya el uso de pruebas simples en la clínica para la determinación de la seroconversión a los componentes de la vacuna esencial (CDV, CAV, CPV-2 y FPV) después de la vacunación, para la determinación de seroprotección en perros adultos y para el manejo de los brotes de enfermedades infecciosas en los refugios.
Las vacunas no deben administrarse sin necesidad. Las vacunas esenciales no deben administrarse más frecuentemente que cada tres años después de la inyección de refuerzo de los 6 o 12 meses luego de la serie inicial del cachorro/gatito, debido a que la duración de la inmunidad (DOI) es de muchos años y puede ser hasta el tiempo de vida de la mascota.
El VGG ha definido las vacunas no esenciales como las que se requieren sólo para aquellos animales cuya ubicación geográfica, medio ambiente local o el estilo de vida, los coloca en riesgo de contraer infecciones específicas. El VGG también ha clasificado algunas vacunas como no recomendadas (donde no hay suficiente evidencia científica para justificar su uso) y no ha considerado una serie de productos minoritarios que tienen una disponibilidad geográfica o aplicación restringidas.
El VGG apoya firmemente el concepto de controles de salud regulares (generalmente anuales) que elimina el énfasis y la expectativa del cliente en la revacunación anual. La revisión anual de la salud todavía puede incluir la administración de ciertas vacunas no esenciales que deben administrarse cada año, ya que la DOI para estos productos es generalmente de 1 año.
El VGG ha considerado el uso de vacunas en el entorno de albergues y reconoce de nuevo las circunstancias particulares de este tipo de establecimientos y las restricciones financieras en las que operan a veces. Las directrices mínimas de albergue del VGG son simples: Que todos los perros y gatos que entran en dicho establecimiento deben ser vacunados antes o en el momento de la admisión con las vacunas esenciales. Cuando las finanzas lo permitan, se deben administrar dosis repetidas de vacunas esenciales según los programas establecidos en las directrices y se pueden incluir las vacunas no esenciales contra las enfermedades respiratorias.
El VGG reconoce la importancia de los sistemas de reportes de reacciones adversas pero entiende que éstos están desarrollados de forma variable en los distintos países. Siempre que sea posible, los veterinarios deben ser alentados activamente a informar al fabricante y/o la autoridad reguladora sobre todos los posibles eventos adversos para expandir la base de conocimientos que impulse el desarrollo de mejoras en la seguridad de las vacunas.
Estos conceptos fundamentales propuestos por el VGG se pueden encapsular en la siguiente declaración:
Debemos tratar de vacunar a todos los animales con las vacunas esenciales.
Las vacunas no esenciales no deben ser administradas con más frecuencia que la que se considere necesaria.

INTRODUCCIÓN
El Grupo de las Directrices de vacunación de WSAVA (VGG) se reunió en 2006 con el objetivo de producir Directrices globales de vacunación para los perros y gatos que tuvieran en cuenta las diferencias internacionales en los factores económicos y sociales que inciden en el mantenimiento de estos pequeños animales de compañía. Por ello, las directrices de WSAVA están destinadas a ser mucho más amplias en su alcance que las que se producen para América del Norte por la Academia Americana de Veterinarios de Felinos (Schenk et al. 2013) y la Asociación Americana de Hospitales de Animales (Welborn et al. 2011) o para Europa por el Consejo Consultivo sobre Enfermedades de los Gatos (Hosie et al. 2013). Las primeras directrices de WSAVA fueron publicadas en 2007 (Day et al. 2007) y éstas se actualizaron en 2010 (Day et al. 2010), con un documento de acompañamiento escrito para los propietarios y criadores de perros y gatos. Entre 2011 y 2013, el VGG se centró en enfermedades infecciosas de perros y gatos y vacunología en el continente asiático y produjo recomendaciones regionales sobre aspectos de vacunación para los profesionales asiáticos (Day et al. 2014). En 2014 y 2015, el VGG ha trabajado en la actualización de las directrices globales de vacunación canina y felina como ahora se presenta en este documento.
El formato y la mayor parte del contenido de esta revisión 2015 siguen siendo similares a las directrices publicadas en 2010; sin embargo, los cambios específicos en el documento actual incluyen:
1. Atención más explícita a la demostración de un enfoque basado en la evidencia para las recomendaciones de WSAVA, con el desarrollo de un nuevo sistema de clasificación para las pruebas relacionadas con la vacunología y la referencia más completa de la literatura científica pertinente.
2. Cambios en las recomendaciones sobre el calendario de vacunación básico de los cachorros y gatitos para tener en cuenta los nuevos datos sobre la persistencia de anticuerpos maternos (MDA) en estos animales. En concreto, el momento de la vacuna final en la serie inicial del cachorro o gatito se ha extendido a las 16 semanas de edad o más.
3. Los cambios en la recomendación de una vacuna de refuerzo a los 12 meses para los cachorros y gatitos ofrecen la opción de reducir este intervalo a 6 meses (26 semanas) de edad.
4. Aclaración y mayor discusión sobre los intervalos de vacunación para gatos adultos que reciben vacunas de virus vivos modificados (MLV) contra herpesvirus felino (FHV-1) y el calicivirus felino (FCV).
5. La inclusión de información sobre las nuevas vacunas disponibles recientemente (por ejemplo, la vacuna de Bordetella bronchiseptica oral para perros, la vacuna de FCV que contiene dos cepas del virus y de vacunas con múltiples serogrupos de Leptospira ).
6. Reclasificación de la vacuna contra el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) a no esencial.
7. Modificación del calendario de vacunaciones básicas para cachorros y gatitos en el ambiente del albergue.
8. Una discusión extendida sobre el uso de las pruebas serológicas internas para medir anticuerpos específicos contra los antígenos de la vacuna esencial, incluyendo la aplicación de estas pruebas al manejo de los brotes de enfermedades infecciosas en el albergue.
9. Consideración adicional de la localización anatómica óptima para la vacunación de los gatos.
10. Actualización de las fichas descriptivas de enfermedades de VGG y la expansión de la lista de preguntas más frecuentes.

MEDICINA VETERINARIA BASADA EN EVIDENCIA
El concepto de la medicina veterinaria basada en la evidencia (MVBE) se ha vuelto cada vez más importante ya que las directrices de vacunación de WSAVA fueron publicadas por primera vez en 2007. Las categorías que definen el peso de la evidencia que subyace en cualquier procedimiento en la práctica veterinaria (por ejemplo, los procedimientos médicos, quirúrgicos o de diagnóstico o de la administración de productos farmacéuticos) se han definido y aplicado con anterioridad en las recomendaciones europeas para la vacunación felina (Lloret, 2009). Para la presente actualización de las directrices de vacunación mundial de WSAVA, el VGG se propuso adoptar un enfoque más explícitamente basado en la evidencia, para que los profesionales puedan hacerse consciente de la naturaleza de la evidencia que respalda las recomendaciones formuladas. En consecuencia, en este documento se hacen referencias más completas que en repeticiones anteriores de las directrices. Además, el VGG deseaba aplicar una clasificación de la evidencia de apoyo, pero se encontró con que los sistemas utilizados actualmente eran poco aplicables al área de especialización de vacunología. Por esta razón, el VGG ha desarrollado su propia clasificación MVBE, proponiendo cuatro niveles de evidencia relacionada con las investigaciones sobre la vacunación de pequeños animales de compañía. Estos son:
Evidencia de Categoría 1: una recomendación respaldada por una publicación científica con referato, de datos experimentales o de campo. La evidencia dentro de esta categoría aún podría ser de calidad científica variable a pesar de contar con referato, debido a que ese proceso de revisión no cumple con un estándar universal.
Evidencia de Categoría 2: una recomendación respaldada por estudios no publicados, comercialmente sensibles, presentados como parte del expediente regulatorio de vacunas veterinarias autorizadas. La asunción para este nivel de evidencia es que la información que aparece en las hojas de datos de los productos con licencia ha sido revisada por las autoridades reguladoras competentes.

Evidencia de Categoría 3: una recomendación respaldada por datos comerciales o experimentales independientes o de campo que no han sido publicados en la literatura científica con referato o no fueron incluidos en un paquete regulatorio formal y sometido al escrutinio de los reguladores.
Evidencia de Categoría 4: una recomendación sin el apoyo de datos experimentales o en el campo, pero asumido a partir del conocimiento de los "primeros principios" de la microbiología e inmunología o apoyado ampliamente por la opinión de expertos.
A lo largo de este documento, las declaraciones pueden ser seguidas por un calificador [EB1], [EB2], [EB3] o [EB4] que refleja una “base de evidencia” de categoría 1, 2, 3 o 4, respectivamente. Para cada ocasión de uso se le dará sólo el nivel más riguroso de la evidencia disponible.

EL PROPÓSITO DE LAS DIRECTRICES
Estas directrices de vacunación de WSAVA no sirven como un conjunto de normas mundialmente aplicables para la administración de vacunas a perros y gatos. Simplemente no es posible producir un conjunto de directrices que sean aplicables por igual a cada uno de los 80 países miembros de WSAVA ya que hay grandes diferencias entre países y regiones geográficas con respecto a la presencia/ausencia o prevalencia de enfermedades infecciosas, la disponibilidad de vacunas, poblaciones de perros y gatos con dueño frente a errantes, práctica y actitudes sociales y economía del cliente.
En su lugar, estas directrices tienen por objeto proveer a las asociaciones nacionales de veterinarios de animales pequeños y a los miembros de WSAVA el asesoramiento científico actual y las mejores prácticas de conceptos de vacunación. Corresponde a las asociaciones nacionales o prácticas individuales leer, discutir y adaptar estas directrices a sus propias situaciones de práctica en particular. Estas directrices no son prescriptivas; por ejemplo, es muy posible que lo que podría considerarse una vacuna no esencial en muchos países o regiones geográficas, podría ser utilizada como una vacuna esencial en otro lugar.
Los médicos a veces se alarman de que las recomendaciones de las directrices parezcan contrarias a las provistas en la ficha técnica del producto (o "resumen de las características del producto” [SPC] en Europa), y por lo tanto sienten que si adoptan las recomendaciones de las directrices, están dejando espacio abierto a litigio. La clara diferencia entre una ficha técnica y un documento de directrices ha sido claramente discutida por Thiry y Horzinek (2007).
La ficha técnica o SPC es un documento que forma parte del proceso de registro de una vacuna específica. Una ficha técnica dará detalles de la calidad, seguridad y eficacia de un producto y en el caso de las vacunas describirá la duración mínima de la inmunidad (DOI) del producto. La DOI se basa en la evidencia experimental (es decir, cuánto tiempo después de la vacunación un animal está protegido de la infección o enfermedad según lo determinado por la exposición al agente infeccioso virulento), representa un valor mínimo y no necesita reflejar la verdadera DOI de una vacuna. La mayoría de las vacunas esenciales de animales de compañía, hasta hace relativamente poco, tenían una DOI mínima de 1 año y llevaban una recomendación para la revacunación anual. En años más recientes muchos de los mismos productos se han registrado con una DOI mínima de 3 (o a veces 4) años. De hecho, en muchos países la mayoría de las vacunas MLV esenciales están ahora autorizadas para la revacunación trienal de animales adultos. Sin embargo, hay muchos otros países en los que los productos idénticos todavía llevan una DOI mínima de 1 año simplemente porque el fabricante no ha solicitado un cambio en sus recomendaciones de la etiqueta del producto o porque la autoridad nacional de licencias no ha permitido el cambio que se hizo. Esta lamentable situación da lugar a confusión entre los profesionales de esos países. Sobre todo, hay que recordar que incluso una licencia de 3 años es una DOI mínima para las vacunas esenciales y que para la mayoría de vacunas esenciales la verdadera DOI es probable que sea considerablemente mayor, si no por toda la vida, para la mayoría de los receptores de la vacuna.
Por lo tanto, seguirá existiendo casos en que las directrices puedan recomendar la revacunación trienal o menos frecuente, pero todos los productos disponibles en un determinado país todavía lleven una DOI registrada de 1 año. En este caso, el veterinario puede utilizar una vacuna de acuerdo con las directrices (y por lo tanto, el pensamiento científico actual) mediante la obtención del consentimiento informado (y documentado) del propietario de esta desviación de las recomendaciones del fabricante ("uso fuera de etiqueta"). Los veterinarios también deben ser conscientes de que los representantes técnicos de las compañías continuarán informando que el veterinario debe adherirse a las recomendaciones que figuran en sus fichas técnicas, porque están obligados a hacerlo, ya que estos documentos han pasado a través del procedimiento de concesión de licencias.
Mayor confusión puede surgir cuando los veterinarios comparan las recomendaciones dadas en diferentes conjuntos de directrices. Por ejemplo, hay diferencias sutiles en las recomendaciones hechas en los diferentes países que reflejan las diferencias en las opiniones de los grupos de expertos locales, la prevalencia de determinadas enfermedades infecciosas y en los estilos de vida típicos de los animales de compañía que pueden hacer que estén más o menos expuestos a las infecciones. El VGG se enfrenta al difícil reto de establecer un término medio a través de diversas directrices nacionales o regionales. Sus recomendaciones intentan proporcionar una perspectiva equilibrada para dar cuenta de las diferencias globales en el mantenimiento de pequeños animales de compañía.
En resumen, los veterinarios deben sentirse cómodos con la vacunación de acuerdo a los programas indicados en estas directrices, pero deben compararlas con las recomendaciones locales cuando estén disponibles. Cuando las recomendaciones del VGG difieran de las recomendaciones actuales de la etiqueta del producto el profesional tiene que estar seguro de obtener el consentimiento informado del cliente con el fin de utilizar la vacuna de acuerdo con las recomendaciones del VGG.

TEMAS ACTUALES EN VACUNOLOGÍA DE PEQUEÑOS ANIMALES

Si la vacunación ha tenido tanto éxito, entonces ¿por qué es necesario reevaluar continuamente la práctica de la vacunación? No hay duda de que en la mayoría de los países desarrollados, algunas de las principales enfermedades infecciosas de los perros y los gatos son consideradas poco comunes en la población de mascotas. Sin embargo, incluso en esos países sigue habiendo focos geográficos de infección y pueden ocurrir brotes esporádicos de la enfermedad y la situación relativa a poblaciones callejeras o de albergue es claramente diferente de la de los animales de compañía con dueño. En muchos países en desarrollo estas enfermedades infecciosas clave siguen siendo tan comunes como alguna vez lo fueron en los países desarrollados y una causa importante de mortalidad en los pequeños animales. Aunque es difícil obtener cifras precisas, incluso en los países desarrollados se estima que sólo el 30-50% de la población animal de compañía está vacunado, y esto es significativamente menor en las naciones en desarrollo. La recesión económica mundial posterior a 2008 ha tenido un impacto adicional en la atención sanitaria preventiva por los dueños de mascotas en los países desarrollados y datos de encuestas sugieren un reciente descenso de la vacunación (Anon 2013A).
En la medicina de pequeños animales, hemos sido lentos para comprender el concepto de "inmunidad de rebaño" –que la vacunación de mascotas individuales es importante no sólo para proteger al individuo sino para reducir el número de animales susceptibles en la población regional y, por lo tanto, la prevalencia de la enfermedad. La inmunidad de rebaño relacionada con el uso de las vacunas esenciales que proporcionan una larga (muchos años) DOI depende en gran medida el porcentaje de animales vacunados en la población y no del número de vacunaciones que se realiza anualmente. Por lo tanto, debe hacerse todo lo posible por vacunar a un mayor porcentaje de gatos y perros con las vacunas esenciales. Simplemente no es posible inducir una "mejor" la inmunidad en un animal individual dando vacunaciones repetidas, es decir, un perro que recibe una vacuna MLV esencial cada 3 años estará tan bien protegido como uno que recibe la misma vacuna anualmente (Bohm et al. 2004, Mouzin et al. 2004, Mitchell et al. 2012) [EB1], pero esto puede no ser necesariamente el caso con las vacunas felinas esenciales (véase más adelante).
En los últimos años el concepto reemergente de "Salud Única" también ha repercutido en el campo de la vacunología. El manejo de las enfermedades infecciosas a través de la interacción colaborativa de profesionales de la salud médica humana, animal y del medio ambiente proporciona un objetivo racional y rentable en un momento en que se propone que la mayoría de las nuevas enfermedades infecciosas humanas emergentes deriva de fuentes animales salvajes o domésticas (Gibbs 2014). La WSAVA ha adoptado el concepto de Salud Única con el establecimiento de un Comité de Salud Unica en 2010 (Day 2010), cuyo trabajo se solapa con el del VGG al abordar las principales zoonosis del pequeños animales de compañía como la rabia canina y leishmaniosis.
Un segundo concepto importante con respecto a la vacunación de perros y gatos ha sido el reconocimiento de que debemos tratar de reducir la "carga vacunal” en animales individuales con el fin de minimizar la posibilidad de reacciones adversas a las vacunas y reducir el tiempo y la carga financiera de los clientes y los veterinarios con procedimientos médicos veterinarios injustificados. Por estas razones hemos considerado el desarrollo de pautas de vacunación basados en un análisis racional de los requisitos de vacunación para cada mascota y la propuesta de que las vacunas sean consideradas "esenciales" y "no esenciales". Hasta cierto punto, esta categorización de productos se ha basado en la evidencia científica disponible y la experiencia personal. Pero el esfuerzo concertado para establecer una vigilancia eficaz de las enfermedades de animales de compañía a escala global proporcionaría una base más definitiva para recomendar el uso de vacunas (Day et al. 2012). En paralelo con la categorización de las vacunas se ha impulsado la comercialización de productos con DOI extendida para reducir la administración innecesaria de vacunas y así mejorar aún más la seguridad de las vacunas. Ambos cambios han hecho necesario un marco de cambio en la mentalidad de los veterinarios, que ahora se está convirtiendo en la norma aceptada en muchos países.
Las siguientes pautas del VGG se preparan al considerar el modelo óptimo de dueños de mascotas comprometidos, dispuestos y capaces de llevar a sus mascotas al veterinario para el curso completo recomendado de vacunación. El VGG es consciente de que hay dueños de mascotas menos comprometidos o capaces en todos los países y que hay países en graves dificultades financieras o sociales que a menudo determinan la naturaleza del programa de vacunación que se pueda administrar. En situaciones en las que, por ejemplo, se debe decidir que una mascota individual puede tener que recibir una única vacunación básica durante toda su vida, el VGG enfatizaría que la misma debería idealmente ser administrada en un momento en que el animal sea más capaz de responder inmunológicamente, es decir, a una edad posterior a 16 semanas.
El VGG ha considerado, además, la vacunación en la situación de albergue. Las directrices que hemos propuesto son las que consideramos que proporcionan el nivel óptimo de protección para estos animales altamente susceptibles. El VGG reconoce también que muchos refugios se administran con apoyo financiero limitado lo que puede limitar el alcance de la vacunación utilizada. El protocolo mínimo de vacunación en esta situación sería una sola administración de las vacunas esenciales antes o en el momento del ingreso al refugio.
Este documento trata de abordar estas cuestiones actuales en vacunología canina y felina y sugerir medidas prácticas por las que la profesión veterinaria pueda moverse más hacia un uso más racional de las vacunas en estas especies. Por tanto, el mensaje más importante del VGG se encapsula en la siguiente declaración:
Debemos tratar de vacunar a todos los animales con vacunas esenciales.
Las vacunas no esenciales no deben administrarse con más frecuencia que la que se considere necesaria.

TIPOS DE VACUNA
Antes de discutir las directrices específicas de vacunación, se justifica una breve revisión de los tipos de vacunas disponibles para pequeños animales de compañía. Las vacunas pueden ser consideradas simplemente como 'infecciosas' o 'no infecciosas' por naturaleza.
La mayoría de las vacunas infecciosas utilizadas en perros y gatos contienen organismos que están atenuados para reducir la virulencia (es decir, 'virus vivo modificado' [MLV] o vacunas atenuadas), pero los organismos están intactos y viables e inducen inmunidad mediante la inducción de la infección de bajo nivel y replicando dentro del animal, sin producir patología tisular significativa o signos clínicos de enfermedades infecciosas. Las vacunas infecciosas tienen la ventaja de inducir más eficazmente la inmunidad en los sitios anatómicos relevantes cuando se administra parenteralmente y tienen mayores probabilidades de inducir una inmunidad celular y humoral (mediada por anticuerpos) sólida. Algunas vacunas infecciosas son administradas directamente a los sitios de las mucosas (por ejemplo, vacunas intranasales u orales), donde son aún más efectivas en la inducción de inmunidad protectora relevante de las mucosas . Algunas vacunas recombinantes vectorizadas (es decir, un organismo vector vivo que lleva el material genético que codifica un antígeno del patógeno diana) también pueden ser consideradas 'infecciosas'; sin embargo, el organismo vector no es relevante o patógeno en el perro o gato. Cuando se administra a un animal que carece de anticuerpos maternales (MDA) una vacuna infecciosa generalmente inducirá la protección con una sola dosis.
Las vacunas no infecciosas (también conocidas como vacunas muertas o inactivadas, e incluyendo a vacunas de subunidades y ADN desnudo) contienen un virus u organismo inactivado pero antigénicamente intacto, o un antígeno natural o sintético derivado de ese virus u organismo, o el ADN que puede codificar tal antígeno. Los agentes no infecciosos no son capaces de infectar, replicar o inducir patología o signos clínicos de la enfermedad infecciosa. Por lo general, requieren un adyuvante para aumentar su potencia y por lo general requieren múltiples dosis (incluso en un animal adulto) para inducir protección. Las vacunas no infecciosas se administran por vía parenteral y pueden ser menos propensas a inducir tanto inmunidad mediada por células como humoral y generalmente tienen una DOI más corta en comparación con las vacunas infecciosas.

DIRECTRICES DE VACUNACIÓN CANINA
VACUNACIÓN DE PERROS INDIVIDUALES

El Programa de vacunación básico
Las directrices y recomendaciones para las vacunas esenciales (recomendadas), no esenciales (opcionales) y no recomendadas para la práctica veterinaria general se dan en la Tabla 1. El VGG considera que una vacuna esencial es la que todos los perros de todo el mundo deben recibir, a intervalos recomendados, con el fin de proporcionar una protección de por vida contra las enfermedades infecciosas de importancia mundial. Las vacunas esenciales para el perro son las que confieren protección contra la infección por el virus del distemper (moquillo) canino (CDV), adenovirus canino (CAV; los tipos 1 y 2) y el parvovirus canino tipo 2 (PCV-2) y sus variantes. El VGG reconoce que los países particulares identificarán vacunas adicionales que se consideren esenciales. Un ejemplo particular de una vacuna que puede ser considerada esencial en sólo algunos países es contra el virus de la rabia. En una zona geográfica en la que esta infección es endémica, todos los perros deben ser vacunados rutinariamente para la protección tanto de la mascota como de las poblaciones humanas. El VGG apoya firmemente la declaración conjunta de la Comisión de Salud Única de WSAVA y la Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE), que establece un objetivo para la eliminación mundial de la rabia canina en 2030 (Anon 2013b). En muchos países, la vacuna contra la rabia es un requisito legal y, por lo general, también se requiere para el viaje internacional de mascotas.
Vacunas no esenciales son aquellas para las que se determina el uso en función de los riesgos de exposición geográfica y de estilo de vida del individuo y una evaluación de la relación de riesgo-beneficio (es decir, el riesgo de no ser vacunados y susceptible o el riesgo de ser vacunados y desarrollar una reacción adversa en comparación con el beneficio de estar protegidos contra la infección en cuestión). Las vacunas no recomendadas son aquellas en las que hay poca justificación científica (base de evidencia insuficientes) para su uso.
Vacunación del Cachorro y el refuerzo de los 6 o 12 meses
La mayoría de los cachorros están protegidos por los MDA en las primeras semanas de vida. En la mayoría de los cachorros, la inmunidad pasiva se habrá desvanecido hacia las 8-12 semanas de edad a un nivel que permite la inmunización activa. Los cachorros con niveles bajos de MDA pueden ser vulnerables (y capaces de responder a la vacunación) a una edad más temprana, mientras que otros pueden tener títulos de MDA tan altos que son incapaces de responder a la vacunación hasta ≥ 12 semanas de edad (Friedrich y Truyen 2000) [EB1]. Por lo tanto, ninguna política específica de vacunación primaria cubrirá todas las situaciones posibles. La recomendación del VGG es iniciar la vacunación básica a las 6-8 semanas de edad, luego repetir cada 2-4 semanas hasta las 16 semanas de edad o más. Por lo tanto, el número de vacunas esenciales primarias que recibirá un cachorro dependerá de la edad en que se inicia la vacunación y el intervalo entre vacunas seleccionado. Los posibles programas se resumen en la Tabla 5. Mediante esta recomendación, cuando se inicia la vacunación a las 6 o 7 semanas de edad, se administrará un curso de cuatro vacunas esenciales primarias con un intervalo de 4 semanas, pero sólo se requerirán tres si se inicia a las 8 o 9 semanas usando un intervalo similar de 4 semanas.

Por el contrario, muchas fichas técnicas de vacunas siguen recomendando un curso inicial de dos inyecciones de las vacunas esenciales. Algunos productos también están autorizados para una dosis final a las “10 semanas” diseñado de tal manera que la segunda de las dos vacunas básicas se dé a las 10 semanas de edad. La lógica detrás de este protocolo es permitir la "socialización temprana" de los cachorros mientras que disminuye el riesgo de enfermedades infecciosas. El VGG reconoce que la socialización temprana es esencial para el desarrollo de la conducta de los perros (Korbelik et al. 2011, AVSAB 2008) [EB1]. Cuando se adopten dichos protocolos (por ejemplo, “clases para cachorros”), el propietario aún debe mantener la vigilancia - permitiendo la exposición restringida de su cachorro a áreas controladas y sólo a otros cachorros y adultos que se muestren sanos y estén completamente vacunados. En particular, las "clases para cachorros” deben mantenerse en lugares alejados de la práctica veterinaria. Alternativamente, si se decide utilizar las instalaciones de la clínica, los pisos deben ser limpiados y desinfectados antes de cada clase y las clases mantenidas en una zona no muy transitada por perros con estado de salud y vacunación desconocidos. Un estudio reciente en los Estados Unidos ha mostrado un mínimo riesgo para CPV-2 entre los cachorros vacunados que asisten a clases de socialización (Stepita et al. 2013). El VGG recomienda que siempre que sea posible se administre la última dosis de la serie primaria de vacunas esenciales del cachorro a las 16 semanas de edad o más [EB1].
Una parte integral de la vacunación básica de los cachorros es la vacuna de "refuerzo" que tradicionalmente se ha administrado ya sea a los 12 meses de edad o a los 12 meses después de la última dosis de la serie primaria de vacunas del cachorro. El objetivo principal de esta vacuna es asegurarse de que se desarrolle una respuesta inmune protectora en todo perro que pueda no haber respondido a ninguna de las vacunas en la serie primaria de vacunas esenciales, y no necesariamente “reforzar” la respuesta inmune. La administración de esta vacuna a los 12 meses de edad es probable que haya sido elegida históricamente como un momento conveniente para solicitar al propietario asistir a la clínica para una primera revisión médica anual. Por lo tanto, esto implica que si un cachorro individual no respondió a ninguna de las vacunas esenciales primarias puede estar sin protección hasta que reciba esta vacuna a los 12 meses. Esto podría explicar la aparición de enfermedades infecciosas antes de los 12 meses de edad (por ejemplo, enteritis por parvovirus canino) en una proporción de cachorros vacunados. El VGG ha vuelto a evaluar esta práctica y ahora sugiere que los veterinarios pueden querer reducir esta posible ventana de susceptibilidad adelantando esta vacuna desde las 52 semanas de edad a las 26 semanas (o de hecho en cualquier punto de tiempo entre las 26 y 52 semanas de edad; sin embargo, 26 semanas de edad proporciona un momento conveniente). Esta práctica requerirá que los propietarios de mascotas entiendan claramente el por qué de esta recomendación ya que, como se indica en la Tabla 5, la adopción de tal protocolo significará que un cachorro al cual se comenzó a vacunar a las 6 o 7 semanas de edad ahora requerirá hasta 5 visitas para vacunaciones en los primeros 6 meses de vida. Para las vacunas esenciales, luego de un “refuerzo” a las 26 semanas no se requeriría otra vacuna esencial por al menos otros 3 años. Esta nueva recomendación de vacunar a los 6 meses de edad como una alternativa a la vacunación al año de edad ciertamente no excluye una “primera revisión médica anual” al año o a los 16 meses. Muchos veterinarios querrán, entendiblemente, revisar a los animales bajo su cuidado próximo al momento en que alcanzan la madurez esquelética.

Revacunación de perros adultos
Los perros que han respondido a la vacunación con vacunas MLV esenciales mantienen una inmunidad sólida (memoria inmunológica) durante muchos años en ausencia de cualquier vacunación repetida (Bohm et al. 2004, Mouzin et al. 2004, Schultz 2006, Mitchell et al. 2012) [EB1]. Tras el refuerzo de las 26 o 52 semanas, las revacunaciones posteriores se administran a intervalos de 3 años o más. Cabe destacar que la revacunación trienal de adultos generalmente no se aplica a las vacunas esenciales muertas (con excepción de la rabia), ni a las vacunas no esenciales y, en particular, no a las vacunas que contienen antígenos bacterianas. Así, las vacunas de Leptospira, Bordetella y Borrelia (enfermedad de Lyme), pero también los componentes de virus parainfluenza, requieren refuerzos más frecuentes para una protección fiable (Ellis & Krakowka 2012, Klaasen et al. 2014, Ellis 2015, Schuller et al. 2015) [EB1].
Por lo tanto un perro adulto puede, de acuerdo con estas directrices, todavía ser revacunado anualmente pero los componentes de estas vacunaciones pueden variar cada año. Por lo general, las vacunas esenciales son administradas actualmente cada tres años, mientras que vacunas no esenciales seleccionadas se dan anualmente. El VGG es consciente de que en algunos países sólo están disponibles productos de varios componentes que contienen combinaciones esenciales y no esenciales. El VGG alienta a los fabricantes a que, siempre que sea posible, ofrezcan una amplia gama de vacunas con un número reducido de componentes (o al menos las vacunas esenciales y no esenciales separadas) (Mitchell et al. 2012) .
Un perro adulto que de cachorro había recibido un curso completo de vacunas esenciales, incluyendo un refuerzo a las 26 o 52 semanas, pero que no fue vacunado regularmente como adulto, sólo requiere una única dosis de la vacuna MLV esencial para reforzar la inmunidad (Mouzin et al. 2004, Mitchell et al. 2012) [EB1]. Del mismo modo, un perro adulto adoptado (o cachorro de más de 16 semanas de edad) con historia de vacunaciones desconocida sólo requiere una única dosis de vacuna MLV esencial para generar una respuesta inmune protectora. Muchas fichas técnicas de vacunas indicarán en tales circunstancias que el perro requiere de dos vacunas (como para un cachorro), pero esta práctica es injustificada y contraria a los principios inmunológicos fundamentales [EB4]. Tenga en cuenta, nuevamente, que esto no se aplica a las vacunas no esenciales, muchas de las cuales requerirán dos dosis en un perro adulto.
Mención especial debe hacerse de las vacunas antirrábicas caninas. El VGG recomienda que en cualquier país en el que la rabia canina sea endémica, la vacunación de los perros debe ser fuertemente recomendada por los veterinarios a los clientes aunque no sea requerido por la ley. Los intervalos de revacunación contra la rabia canina son normalmente establecidos por la ley. Las vacunas antirrábicas inactivadas disponibles a nivel internacional se produjeron inicialmente con una licencia de 1 año de DOI y revacunación anual, según los estatutos lo requieran. Estos mismos productos llevan ahora una DOI de 3 años en muchos países, donde las leyes han sido modificadas para incorporar este cambio. Sin embargo, en algunos países el requisito legal está en desacuerdo con la licencia de la vacuna y en los demás ni la licencia de la vacuna, ni la ley, se ha cambiado. Por último, algunos países también tienen vacunas antirrábicas fabricadas localmente con una DOI de 1 año que muy probablemente no pueda ampliarse con seguridad hasta los 3 años. Los veterinarios deben ser conscientes de la ley, pero donde tienen acceso a un producto que confiere un mínimo de 3 años de inmunidad, las asociaciones nacionales podrían ejercer presión para que las leyes cambien para que coincidan con la evidencia científica actual.

Pruebas serológicas para controlar la inmunidad a las vacunas caninas
Desde la publicación de las directrices de 2010 se han producido avances en la disponibilidad de kits de pruebas serológica rápidas y sencillas en la clínica que pueden detectar la presencia de anticuerpos protectores específicos para CDV, CAV y CPV-2 en perros individuales. Estos kits de pruebas complementan las modalidades tradicionales basadas en el laboratorio (es decir, la virus neutralización y la prueba de inhibición de la hemaglutinación) que siguen siendo los "estándares de oro" para las pruebas serológicas. Dos kits disponibles comercialmente han sido aplicados y validados en el contexto de la clínica y el albergue (Gray et al. 2012, Litster et al. 2012) [EB1]. Estos kits han mostrado ser populares entre los veterinarios que desean ofrecer a sus clientes una alternativa a la revacunación básica rutinaria a intervalos de 3 años, pero los kits son aun relativamente caros y, por desgracia, en la actualidad las pruebas cuestan más que una dosis de la vacuna.
Un resultado negativo indica que el perro no tiene anticuerpos o tiene un nivel bajo y se recomienda la revacunación. Algunos perros seronegativos son de hecho inmunes (falsos negativos) y su revacunación sería innecesaria, ya que harían una respuesta anamnésica rápida y sustancial a la vacunación (Mouzin et al. 2004). Sin embargo, estos perros no pueden ser fácilmente detectados y un animal con un resultado negativo, independientemente de la prueba utilizada, deben ser considerado como que no tiene anticuerpos y potencialmente susceptible a la infección. Por el contrario, un resultado positivo llevaría a la conclusión de que no es necesaria la revacunación.
El monitoreo de anticuerpos séricos específicos para la rabia canina no se utiliza generalmente de la misma manera que para determinar la necesidad de revacunación ya que es obligatorio por ley. Se requiere una prueba de laboratorio para determinar un título de anticuerpos protectores contra la rabia (considerado como de más de 0,5 UI/ml) para el transporte internacional de mascotas. La serología de la rabia sólo se realiza en los laboratorios de referencia reconocidos.
Las pruebas serológicas para CDV, CAV y CPV-2 tienen aplicaciones para determinar la inmunidad protectora en el cachorro, para informar los intervalos de revacunación en perros adultos y para el manejo de brotes de enfermedades infecciosas en refugios.
Un dueño dedicado podría querer confirmar que un cachorro está protegido después del ciclo de vacunación primaria cuando ésta fue completada a las 16 semanas de edad o más (Figura 1). Se puede evaluar una muestra de suero tomada al menos 4 semanas después de la vacunación final. Este intervalo asegurará que los MDA ya no están presentes y que incluso los cachorros de “respuesta lenta” han seroconvertido. Un cachorro seropositivo no requeriría de un refuerzo de 26 o 52 semanas y podría recibir la próxima vacuna esencial 3 años más tarde. Los cachorros seronegativos deben ser revacunados y evaluados. Si el cachorro prueba una vez más ser negativo, debe ser considerado como un no respondedor que es posiblemente incapaz de desarrollar una inmunidad protectora.
La medición de anticuerpos es actualmente la única forma práctica para asegurar que el sistema inmunológico de un cachorro ha reconocido el antígeno vacunal. Las vacunas pueden fallar para inducir inmunidad protectora en un cachorro, por diversas razones:
(1) Los MDA neutralizan el virus de la vacuna.
Esta es la razón más común para el fracaso de la vacunación. Sin embargo, cuando la última dosis de vacuna se administra a las 16 semanas de edad o más, los MDA deberían haber disminuido a un nivel bajo (Friedrich y Truyen 2000) [EB1], y la inmunización activa tendrá éxito en la mayoría de los cachorros.
(2) La vacuna es poco inmunogénica.
La mala inmunogenicidad puede reflejar una serie de factores desde la etapa de diseño y producción de la vacuna hasta la administración al animal. Por ejemplo, la cepa de virus, su historia de pasajes o errores en la fabricación de un lote particular de producto pueden ser causas de fallo de la vacuna. En realidad, estos efectos rara vez afectan a las vacunas producidas por los grandes fabricantes bien establecidos que comercializan sus vacunas a nivel internacional. Estos fabricantes tienen requisitos estrictos de las agencias reguladoras del gobierno para las pruebas de potencia de lote antes de su liberación. Los factores post-producción como el almacenamiento incorrecto o el transporte (cadena de frío interrumpida) y manejo (uso de desinfectantes) de la vacuna en la práctica veterinaria pueden dar lugar a la inactivación de un producto MLV. El VGG ha reconocido que tales 'manipulaciones de la vacuna' siguen siendo un problema en muchos países y han incluido algunas pautas simples en la
(3) El animal es un pobre respondedor (su sistema inmune intrínsecamente no reconoce los antígenos vacunales).
Si un animal no desarrolla una respuesta de anticuerpos después de la revacunación repetida, debe ser considerado como un no respondedor genético. Debido a que la falta de respuesta inmunológica está controlada genéticamente en otras especies, algunas razas de perros han sido sospechosas de ser poco respondedores. Se cree (pero no se ha demostrado) que la alta susceptibilidad al CPV-2 reconocida en ciertos Rottweilers y Dobermans durante la década de 1980 (independientemente de su historial de vacunación) se relaciona en parte a una alta prevalencia de no respondedores (Houston et al., 1994) [EB4]. En los EE.UU. hoy en día, estas dos razas no parecen tener un mayor número de no respondedores a CPV-2 que otras razas, posiblemente porque los portadores del rasgo genético pueden haber muerto de infección con CPV-2. Algunos perros de estas razas pueden ser poco o no-respondedores a otros antígenos. Por ejemplo, en el Reino Unido y Alemania, el fenotipo no respondedor sigue siendo frecuente entre Rottweilers [EB3] para CPV-2 y los estudios recientes han demostrado que esta raza tendrá una mayor proporción de animales que no alcancen el título de anticuerpos de la rabia requerido para el viaje de mascotas (Kennedy et al. 2007) [EB1]. Se han hecho algunas estimaciones generales de la proporción de no respondedores genéticos en la población canina, a saber: 1 de cada 5,000 perros para CDV, 1 de cada 100,000 perros para CAV y 1 de cada 1,000 perros de CPV-2 [EB4].
Las pruebas serológicas para determinar la duración de la inmunidad (DOI)
Las pruebas de anticuerpos se pueden utilizar para demostrar la DOI después de la vacunación con las vacunas esenciales. Se sabe que una gran mayoría de los perros mantienen anticuerpos protectores contra la CDV, CPV-2, CAV-1 y CAV-2 durante muchos años y numerosos estudios experimentales apoyan esta observación (Bohm et al. 2004, Mouzin et al. 2004, Schultz 2006, Mitchell et al. 2012) [EB1]. Por lo tanto, cuando los anticuerpos están ausentes (con independencia de la prueba serológica utilizada) el perro debe ser revacunado a menos que exista una razón médica para no hacerlo, aunque algunos estarán protegidos por la memoria inmunológica.
Las determinaciones de anticuerpos a otros componentes de la vacuna son de poco o ningún valor debido al corto período de tiempo que estos anticuerpos persisten (por ejemplo, vacunas de Leptospira) o la falta de correlación entre los anticuerpos séricos y la protección (por ejemplo, Leptospira y parainfluenza canina) (Hartman et al. 1984, Klaasen et al. 2003, Ellis & Krakowka 2012, Martin et al. 2014) [EB1].

El VGG reconoce que en la actualidad estas pruebas serológicas pueden ser relativamente caras. Sin embargo, los principios de “medicina veterinaria basada en evidencias” sugieren que la determinación del estado de los anticuerpos (ya sea para cachorros o perros adultos) debería ser una mejor práctica que simplemente administrar un refuerzo de la vacuna sobre la base de que esto sería "seguro y cuesta menos”.
Inmunización pasiva
Si bien la vacunación (es decir, la inmunización activa) domina la prevención de enfermedades infecciosas, la inmunización pasiva continúa siendo utilizada en el tratamiento de enfermedades infecciosas en muchos países.
Aunque las infecciones por virus desencadenan tanto la inmunidad celular como la humoral, es principalmente la respuesta de anticuerpos la que contribuye a la reducción de la carga viral y la recuperación. Por lo tanto, en muchas infecciones por virus los niveles de anticuerpos son tomados como correlatos de protección. Durante la viremia, los anticuerpos preexistentes o inyectados dirigidos contra estructuras de la superficie de los viriones se unen a las partículas, neutralizan su infectividad y los prepara para su eliminación. Terapéuticamente, la mayoría de las preparaciones de suero o inmunoglobulinas utilizadas en la inmunización pasiva se inyectan por vía subcutánea (porque son de una especie animal diferente) y llegan rápidamente a la circulación. Como es de esperar, infusiones intravenosas de plasma o suero (de la misma especie) también han mostrado servir. En las infecciones locales, como las iniciadas por la mordedura de un carnívoro rabioso, la profilaxis post-exposición con anticuerpos también ha demostrado ser invaluable en la medicina humana. La inmunoglobulina antirrábica humana ofrece una protección rápida cuando se administra en el primer día del régimen de profilaxis posterior a la exposición. Tanto como sea posible de la preparación es infiltrada en y alrededor de la herida y puede ser administrado por vía intramuscular en un sitio distante de la vacuna contra la rabia que se aplica de forma simultánea.
En la clínica de animales de compañía, la inmunización activa preventiva es tan común que la profilaxis/tratamiento con suero se considera sólo en circunstancias excepcionales (por ejemplo, cuando un perro se presenta con moquillo o un gato se presenta con panleucopenia, o durante un brote de la enfermedad en una perrera/criadero). Todavía hay un mercado para sueros y productos con inmunoglobulinas y en los EEUU, Alemania, la República Checa, Eslovaquia, Rusia y Brasil existen empresas que los producen. Las preparaciones son de origen homólogo o heterólogo (por ejemplo, caballos), son polivalentes (dirigidos contra varios virus) y consisten en sueros o su fracción de inmunoglobulina.
A pesar de la disponibilidad de dichos productos, el VGG recomienda que se utilicen de forma conservadora y sólo después de una cuidadosa consideración. En el caso de un brote de CDV en una perrera, es mucho más seguro y más eficaz vacunar a todos los perros con vacuna contra CDV en lugar de darle suero inmune (véase más adelante y en el cuadro 7) (Larson y Schultz 2006) [EB1]. En tal situación, previamente se ha recomendado que las vacunas de MLV se pueden administrar por vía intravenosa (fuera de la etiqueta) en lugar de por vía subcutánea o intramuscular, pero hay poca evidencia de que esta práctica ofrezca una protección más eficaz o rápida que la inyección subcutánea o intramuscular. La administración de vacunas de CDV por cualquiera de esas rutas proporcionará protección contra la enfermedad grave y la muerte inmediatamente o muy poco tiempo después de la vacunación. En este caso la vacuna no previene la infección, pero protege contra la enfermedad grave (especialmente de enfermedad neurológica) y el animal va a sobrevivir y, posteriormente, será inmune de por vida.
En el caso de un brote de FPV en un criadero de gatos, o un brote de CPV-2 en un canil, un estudio reciente ha demostrado que si se administra plasma inmune después de que aparecen los signos clínicos, no hay ningún beneficio en la reducción de la morbilidad o la mortalidad (Bragg et al. 2012) [EB1]. Sin embargo, este trabajo ha sido criticado debido a que sólo un pequeño volumen (12 ml) de plasma inmune se le dio a cada cachorro en este estudio. Rutinariamente los investigadores y médicos usan volúmenes mucho mayores (6,6 – 11 ml/kg) y algunos clínicos experimentados creen que estas grandes dosis son efectivas (Dodds 2012) [EB4]. Con el fin de tener un efecto beneficioso máximo, suero o plasma inmune deben administrarse después de la infección pero antes de la aparición de los signos clínicos. En este caso es mejor administrar el suero o plasma inmune dentro de las 24-48 horas posteriores a la infección y se requiere de un gran volumen de suero o plasma de alto título. El suero o plasma debe darse por vía parenteral (por ejemplo subcutánea, intravenosa o intraperitoneal) y no por vía oral. No hay ningún beneficio de la administración oral, incluso cuando el tratamiento se inicia antes de la infección.
Una consideración importante en una situación de refugio es el costo relativo de estos productos comerciales. Una práctica alternativa que se utiliza a veces en una situación de refugio es colectar el suero o plasma de los animales en el refugio que han sobrevivido a la enfermedad o han sido vacunados recientemente. Sin embargo, esta práctica conlleva un riesgo de que el suero no necesariamente haya sido evaluado por patógenos transmisibles (por ejemplo, hemoparásitos o retrovirus felinos). Las pruebas serológicas ofrecen un enfoque más eficaz para el control de brotes de enfermedades en una situación de refugio (ver más abajo y en la Tabla 7).
Una actualización sobre nuevas vacunas caninas
Desde la publicación de las directrices de WSAVA de 2010, se han lanzado nuevas vacunas que incluyen una vacuna de Bordetella bronchiseptica para administración oral (Hess et al. 2011, Ellis 2015) y, a nivel mundial, una mayor gama de vacunas de Leptospira que contienen múltiples serogrupos, geográficamente relevantes (Klaasen et al. 2012, 2014, Wilson et al. 2013, Schuller et al. 2015). Estos productos se describen en la Tabla 1.

Una vacuna contra la infección por el virus de la influenza canina (CIV) está autorizada sólo en los EE.UU. (Deshpande et al. 2009, Larson et al. 2011). La influenza A subtipo H3N8 ha sido bien reconocida como una de las causas de enfermedades respiratorias en los perros de América del Norte que se alojan juntos (Crawford et al. 2005, Payungporn et al. 2008, Castleman et al. 2010), pero hasta la fecha sólo brotes esporádicos han sido reconocidos y reportados en otros lugares (Crawford et al. 2005, Daly et al. 2008, Kirkland et al. 2010, Pratelli y Colao 2014, Schulz et al. 2014). La vacuna contiene virus CIV inactivado y se administra a cachorros a partir de 6 semanas de edad con una segunda dosis de 2-4 semanas más tarde y luego la revacunación anual. La inmunidad se desarrolla aproximadamente 7 días después de la segunda dosis. La vacuna se considera no esencial y se recomienda sólo para los perros en situación de riesgo en América del Norte que puedan estar expuestos como parte de su estilo de vida (Anderson et al. 2013) [EB1]. Al momento de escribir este documento, un brote local de influenza canina atribuido al virus del subtipo H3N2 se informó de la región de Chicago y Wisconsin de los EE.UU. y una vacuna con licencia condicional contra este subtipo ha sido liberada.
La primera vacuna inmunoterapéutica canina para el melanoma maligno fue autorizada en 2010. Este producto comprende el gen de la tirosinasa humana incorporado en un plásmido (una vacuna de 'ADN desnudo') que se administra en repetidas ocasiones mediante el uso de un dispositivo de inyección transdérmica de alta presión. La vacuna se utiliza como un tratamiento adjunto en perros con melanomas orales e induce una respuesta inmunitaria a este antígeno diana del melanoma. Los estudios iniciales mostraron que el tiempo medio de supervivencia de los perros con grado II-IV de melanoma aumentó a 389 días (a partir de una supervivencia esperada de 90 días) (Bergman et al. 2006), pero los estudios más recientes han demostrado un efecto menor (Grosenbaugh et al. 2011, Ottnod et al. 2013) [EB1]. La vacuna también está disponible en Europa y, como en los EE.UU., se limita a ser utilizado por especialistas en oncología veterinaria reconocidos.
Dos vacunas autorizadas para la leishmaniosis canina estaban hasta hace poco disponibles en Brasil, donde la leishmaniosis es una enfermedad de gran importancia para las poblaciones humanas y caninas. El primero de estos productos contiene la subunidad GP63 (también conocida como el "ligando de fucosa manosa”; FML) de Leishmania donovani en adyuvante de saponina. Se considera que induce anticuerpos que bloquean la transmisión del organismo desde perro al vector flebótomo mediante la prevención de la unión de Leishmania al intestino medio del flebótomo y se ha evaluado extensamente en estudios inmunológicos y epidemiológicos de campo (Palatnik de Sousa et otros 2009;. Palatnik de Sousa & Day 2011) [EB1]. Sin embargo, este producto ha sido retirado recientemente del mercado brasileño. La segunda vacuna brasileña contiene el antígeno A2 de L. donovani en adyuvante de saponina. Esta vacuna reportó inducir efectos protectores similares en perros vacunados (es decir, con respecto a la seroconversión, la prevención de la infección y los signos clínicos y la transmisión al vector) a la vacuna FML, cuando ambos se compararon en un ensayo de campo de exposición natural en un área endémica durante un período de 11 meses. Los perros vacunados con la vacuna A2 desarrollaron una respuesta inmune humoral menor, pero mostraron una mayor frecuencia de eventos adversos después de la vacunación (Fernandes et al. 2014).
Una vacuna europea de Leishmania para perros se introdujo en 2011 (Bongiorno et al. 2013; Moreno et al. 2013). Esta vacuna contiene antígenos de excreción-secreción de Leishmania infantum en adyuvante. La vacuna se utiliza en perros seronegativos a partir de los 6 meses de edad en tres dosis primarias administradas a intervalos de 3 semanas, con un refuerzo anual. Los perros vacunados seroconvertirán, pero la ficha técnica describe una prueba serológica discriminatoria. También se sugiere evidencia de una respuesta inmune mediada por células. La vacuna afirma reducir la probabilidad de infección y reducir la gravedad de los signos clínicos en perros infectados, pero no hace ninguna afirmación de salud pública para un efecto sobre la prevalencia de la enfermedad humana [EB2].

DIRECTRICES DE VACUNACIÓN FELINA
VACUNACIÓN DE GATOS INDIVIDUALES

El Programa de vacunación básica
En la tabla 3 se presentan las directrices y recomendaciones para las vacunas esenciales (recomendadas), no esenciales (opcionales) y no recomendadas para los gatos que visitan la clínica veterinaria general. Las vacunas esenciales para el gato son las que protegen contra la panleucopenia felina (FPV), FHV -1 y FCV. Un ejemplo particular de una vacuna que puede ser considerada esencial en sólo algunos países es la del virus de la rabia. En una zona geográfica en la que esta infección es endémica, el VGG recomienda que todos los gatos sean vacunados rutinariamente para la protección tanto de la mascota como de las poblaciones humanas. En algunos países, la vacunación antirrábica obligatoria es un requisito legal (aunque no siempre incluye a los gatos) y también es necesaria la vacunación contra la rabia para el transporte internacional de mascotas.
En cuanto a las vacunas felinas esenciales es importante tener presente que la protección conferida por las vacunas de FCV y FHV-1 no se corresponderá con la inmunidad proporcionada por las vacunas contra FPV. Por lo tanto, no se debe esperar que las vacunas esenciales contra la enfermedad respiratoria felina den la misma protección robusta, ni la duración de la inmunidad que se ve con las vacunas esenciales caninas. Las vacunas contra FCV se han diseñado para producir inmunidad cruzada contra múltiples cepas de FCV; sin embargo, todavía es posible que la infección y la enfermedad se produzcan en los animales adultos vacunados (Pedersen et al. 2000, Schorr-Evans et al. 2003) [EB1]. No hay vacuna contra FHV-1 que pueda proteger contra la infección por el virus virulento y la infección puede hacer que el virus virulento se vuelva latente con la posibilidad de reactivación durante los periodos de estrés severo (Richter et al. 2009, Maes 2012) [EB1]. El virus reactivado puede causar signos clínicos en el animal vacunado o el virus se puede diseminar a los animales susceptibles y causar enfermedad en ellos. El VGG recomienda la revacunación cada tres años de los gatos con bajo riesgo para el FHV-1 y FCV sobre la base de un estudio publicado que muestra una duración mínima de inmunidad parcial, pero clínicamente significativa de 7,5 años para estas vacunas esenciales (Scott & Geissinger 1999). Un estudio más reciente de una vacuna MLV de FHV-1/FCV pareció mostrar una protección parcial mucho menos sustancial contra FHV-1 a los 3 años después de la vacunación; aunque la protección parcial contra FCV fue comparable a la mostrada por Scott y Geissinger en 1999 (Jas et al. 2015). [EB1]. El VGG recomienda que la revacunación anual de gatos contra FHV-1/FCV se realice en situaciones de alto riesgo. Un gato de bajo riesgo podría definirse como un animal solitario, de interior que no visita una guardería. Un gato de alto riesgo puede ser definido como un animal que visita regularmente una guardería o que vive en un hogar de varios gatos con acceso al interior/exterior. Por otra parte, el VGG alienta a los profesionales a considerar el momento de la administración de las vacunas contra FHV-1/FCV a gatos de mayor riesgo que visitan regularmente una guardería. La inmunidad más robusta conferida por estas vacunas se produce en el plazo de 3 meses después de la vacunación (Gaskell et al. 2007) [EB1], y por lo tanto la administración de estas vacunas podría ser mejor programada para inmediatamente antes de que un gato regularmente alojado en guarderías deba hacer una visita anual a la guardería.
La vacunación contra el virus de la leucemia felina (FeLV) es también a menudo un punto de debate entre los expertos. El VGG considera a FeLV como vacuna no esencial (tabla 3), pero es plenamente consciente de que el uso de este producto debe ser determinado por el estilo de vida y el riesgo de la exposición percibida de gatos individuales y la prevalencia de la infección en el entorno local. Muchos expertos felinos creen que a pesar de que la prevalencia de la infección por FeLV se ha reducido notablemente en muchas partes del mundo debido a programas de control exitosos (Weijer y Daams 1976, Weijer et al. 1986,1989, Meichner et al. 2012) [EB1], en las áreas geográficas en las que la infección por FeLV sigue siendo frecuente, cualquier gato de menos de 1 año de edad con un elemento de estilo de vida al aire libre (por ejemplo, incluso viviendo con un gato que va sale al exterior) debe recibir el beneficio de la protección mediante la vacunación de rutina con dos dosis de vacuna dadas 2-4 semanas de distancia empezando no antes de las 8 semanas de edad. Este análisis "riesgo-beneficio" para FeLV debe formar parte de la rutina de la entrevista de vacunación felina y sólo gatos FeLV-negativos deben ser vacunados.
El VGG también ha reconsiderado la vacuna de FIV, que en versiones anteriores de estas directrices ha sido clasificada como "no recomendada". La base para esta clasificación fue la siguiente: (1) preguntas sobre la protección cruzada entre subtipos del virus incluidos en la vacuna y los subtipos y recombinantes en el campo en las diferentes áreas geográficas (Hosie et al. 1995, Dunham et al. 2006, Yamamoto et al. 2007, Coleman et al. 2014, Beczkowski et al. 2015A) [EB1], (2) la interferencia de la vacuna con las pruebas de anticuerpo utilizado para el diagnóstico de la infección por FIV (Hosie y Beatty 2007) [EB1], y (3) el hecho de que esta es una vacuna con adyuvante que debe darse repetidamente (un curso primario de tres inyecciones y revacunación anual) a una especie susceptible al sarcoma en el sitio de inyección. El VGG es consciente de que en algunas partes del mundo, sigue habiendo una importante prevalencia de seropositividad y/o infección por FIV (Bennett et al. 1989, Hosie et al. 1989, Friend et al. 1990, Glennon et al. 1991, Bandecchi et al. 1992, Hitt et al. 1992, Ueland y Lutz 1992, Jones et al. 1995, Hofmann-Lehmann et al. 1996, Yilmaz et al. 2000, Lee et al. 2002, Muirden 2002, Norris et al. 2007, Gleich et al. 2009, Ravi et al. 2010, Bande et al. 2012, Chang Fung Martel et al. 2013, Rypula et al. 2014) [EB1]. Ahora existen pruebas serológicas discriminatorias (Kusuhara et al. 2007, Levy et al. 2008, Westman et al. 2015) y pruebas de reacción en cadena de polimerasa más robustas (PCR) para el diagnóstico de la infección por FIV (Arjona et al. 2007, Wang et al. 2010, Morton et al. 2012) [EB1]. En muchos países, es muy poco probable que los dueños de gatos sean persuadidos para mantener a sus gatos en el interior, lejos del principal riesgo de transmisión de FIV (mordeduras de gatos infectados). Recientemente se ha demostrado que la progresión de la enfermedad en gatos infectados por FIV se verían afectada por las condiciones de alojamiento y el número de gatos en el hogar (Beczkowski et al. 2015b). Teniendo en cuenta que esta vacuna ha demostrado tener eficacia en algunos estudios, pero no en otros, y que podría beneficiar a algunas poblaciones de gatos en situación de riesgo, el VGG ha reclasificado el producto como una vacuna no esencial.

Vacunación de gatitos y el refuerzo a los 6 o 12 meses
Como se discutió para los cachorros, la mayoría de los gatitos están protegidos por los MDA en las primeras semanas de vida. Sin embargo, sin pruebas serológicas, el nivel de protección y el punto en el que el gatito se convertirá en susceptible a la infección y puede responder inmunológicamente a la vacunación son desconocidos. Esto está relacionado con el nivel de anticuerpos maternos y la variación en la absorción de MDA entre camadas y entre individuos. En general, los MDA habrán disminuido a las 8-12 semanas de edad a un nivel que permite una respuesta inmunológica activa; sin embargo, los gatitos con pocos MDA pueden ser vulnerables (y capaces de responder a la vacunación) a una edad más temprana, mientras que otros pueden tener MDA en títulos tan altos que son incapaces de responder a la vacunación hasta después de las 12 semanas de edad. El VGG ha revisado los estudios recientes que sugieren que hasta un tercio de los gatitos puede no responder a una vacuna esencial final dada a las 16 semanas de edad y que una proporción de los gatitos todavía puede tener el bloqueo de MDA a las 20 semanas de edad (DiGangi et al. 2012, Jakel et al. 2012). El VGG señala que uno de estos estudios fue con un número relativamente bajo de animales, dominado por una raza, en un entorno de criadero, y sugiere que los datos pueden no ser plenamente aplicables a la población felina más amplia. Sin embargo, el VGG ha aumentado la edad recomendada para la vacunación final en la serie de vacunas esenciales primarias de 14-16 semanas de edad a 16 semanas o más [EB1].
La recomendación de VGG para la vacunación básica de gatitos es, por tanto, de acuerdo con los cronogramas propuestos anteriormente para cachorros: a partir de las 6-8 semanas de edad y luego repitiendo la vacunación cada 2-4 semanas hasta las 16 semanas de edad o más. Por lo tanto el número de vacunaciones primarias con vacunas esenciales de gatitos estará determinado por la edad en que se inicia la vacunación y el intervalo de revacunación elegido. Los posibles cronogramas se resumen en la Tabla 5. De acuerdo a esta recomendación, cuando se inicia la vacunación a las 6 o 7 semanas de edad, se administraría un curso de cuatro vacunas esenciales primarias, pero se requerirían sólo tres con un inicio a las 8 o 9 semanas.
Una parte integral de la vacunación básica de gatitos es la vacuna "de refuerzo" que tradicionalmente se les ha administrado a los 12 meses de edad o 12 meses después de la última dosis de la serie primaria de vacunas del gatito. El objetivo principal de esta vacuna es asegurarse de que se desarrolle una respuesta inmune protectora en cualquier gato que pueda no haber respondido a ninguna de las tres vacunas de la serie básica primaria, y no necesariamente “reforzar” la respuesta inmune. Es probable que la administración de esta vacuna a los 12 meses de edad haya sido elegida históricamente como un momento conveniente para solicitar al propietario asistir a la clínica para una primera revisión médica anual. Por lo tanto, esto implica que si un gatito individual no responde a ninguna de las tres vacunas básicas primarias, puede estar sin protección hasta que reciba esta vacuna de los 12 meses. Esto podría explicar la aparición de la enfermedad infecciosa antes de los 12 meses de edad en una proporción de gatitos vacunados. El VGG ha vuelto a evaluar esta práctica y ahora sugiere que los veterinarios pueden reducir esta posible ventana de susceptibilidad adelantando esta vacuna de las 52 semanas a las 26 semanas de edad (o de hecho en cualquier punto de tiempo entre las 26 y las 52 semanas de edad; sin embargo, las 26 semanas de edad proporcionan un tiempo conveniente). Esta práctica requiere que los dueños de mascotas tengan claro por qué se recomienda esto, ya que como se indica en la Tabla 5, la adopción de un protocolo de este tipo significará que para gatito en el que la vacunación se inició a las 6 o 7 semanas de edad, ahora implicaría hasta cinco visitas por vacunaciones en los primeros 6 meses de vida. Para las vacunas esenciales después de un “refuerzo” de 26 semanas no se necesitaría otra vacuna esencial durante al menos otros 3 años (para un gato de bajo riesgo). Al igual que con los cachorros de perro, la adopción del enfoque de revacunación a las 26 semanas no impediría una primera revisión médica anual a los 12 ó 16 meses de edad.

Revacunación de gatos adultos
Los gatos que han respondido a la vacunación con vacunas MLV básicas mantienen una inmunidad sólida (memoria inmunológica) contra FPV durante muchos años en ausencia de cualquier vacunación repetida. La inmunidad contra la FCV y FHV-1 es sólo parcial (Scott y Geissinger 1999, Jas et al. 2015). La recomendación de VGG para gatos adultos de 'bajo riesgo' es revacunar con vacunas MLV esenciales a intervalos de 3 años o más. Para los gatos 'de alto riesgo' (ver definiciones anteriores) el veterinario podría considerar la administración de la vacuna FPV no más frecuentemente que cada 3 años, pero administrando las vacunas contra FCV y FHV-1 anualmente, con estos últimos productos programados para la administración poco antes de cualquier visita anual regular a una guardería [EB1]. Estas recomendaciones no se aplican generalmente a vacunas esenciales muertas (excepto para la rabia), ni a las vacunas no esenciales, y en particular no a las vacunas que contienen antígenos bacterianos. Así Chlamydia (antes Chlamydophila; Sachse et al. 2015) y los productos con Bordetella, en caso de considerarse necesario su uso, requieren refuerzos anuales para la protección limitada ofrecida por estos productos [EB2].
Por lo tanto, de acuerdo con estas directrices, un gato adulto todavía puede recibir una vacuna anualmente; sin embargo, los componentes de esa vacunación pueden variar de año a año. Por lo general, las vacunas esenciales (especialmente de FPV) se administran actualmente cada tres años y las vacunas contra virus respiratorios se administran en función del riesgo mientras que las vacunas no esenciales selectas se dan anualmente. El VGG es consciente de que en algunos países sólo están disponibles productos de varios componentes que contienen combinaciones esenciales y no esenciales. El VGG alienta a los fabricantes a ofrecer una gama amplia de vacunas siempre que sea posible o, al menos, hacer una combinación de sólo antígenos esenciales para aquellos que no quieran administrar ninguna de las vacunas no esenciales.
Un gato adulto que recibió un esquema completo de vacunas contra FPV, FHV-1 y FCV cuando era un gatito (incluyendo el refuerzo a los 6 o 12 meses), pero que pudo no haber sido vacunado regularmente de adulto sólo requiere una sola dosis de vacuna MLV esencial para reforzar la inmunidad [EB4]. Un gato adulto adoptado (o gatito de más de 16 semanas de edad) con historia de vacunaciones desconocida sólo requiere una sola dosis de la vacuna MLV esencial contra FPV para generar una respuesta inmune protectora a ese virus. Por el contrario, un gato adulto adoptado con historia de vacunaciones desconocida debe recibir dos dosis de la vacuna MLV contra FHV-1/FCV (con 2-4 semanas de diferencia) para establecer una respuesta inmune adecuada [EB2].
Sitios de Vacunación para gatos
Las vacunas (de cualquier tipo) son una clase de producto inyectable que se ha relacionado con la patogenia del sarcoma del sitio de inyección felina (FISS) y especial atención se ha centrado en la administración de las vacunas de FeLV y rabia con adyuvante (Kass et al., 1993). El FISS ha sido objeto de mucha investigación y hay una serie de estudios recientes sobre el tema (Martano et al. 2011, Srivastav et al. 2012, Ladlow 2013, Hartmann et al. 2015). Aunque la patogenia del FISS sigue sin demostrarse, la creencia actual es que una reacción inflamatoria crónica localizada inicia la transformación maligna de las células mesenquimales y que este proceso tiene una base genética. La mayoría de las inyecciones subcutáneas (incluyendo de vacunas) tradicionalmente se han dado en la región interescapular del gato, que sigue siendo un sitio común para la formación de un FISS. La naturaleza infiltrante de estos tumores significa que a menudo es necesaria la resección quirúrgica radical para intentar la eliminación de estas lesiones, aunque también se utilizan modalidades de tratamiento adyuvantes (Martano et al. 2011, Ladlow 2013).

En América del Norte la respuesta a este problema fue la recomendación de un protocolo por el que las dos vacunas con adyuvante percibidas como de alto riesgo serían administradas en sitios anatómicos diferentes que podrían ser más susceptibles a la extirpación quirúrgica de cualquier FISS que pudiera desarrollarse. De acuerdo con la recomendación de 'leucemia en pata izquierda, rabia en pata derecha” se sugería que la vacuna contra FeLV se debe dar, en la medida de lo posible, tan distal como fuera posible en el miembro posterior izquierdo, mientras que la vacuna antirrábica se debe dar en la medida de lo posible tan distal como fuera posible en el miembro posterior derecho. Esta recomendación se mantiene en las directrices actuales de AAFP (Scherk et al. 2013), que también especifica la administración de las tres vacunas esenciales felinas distal en una extremidad anterior. Un estudio evaluó el efecto de esta práctica mediante la comparación de la distribución anatómica de FISS en los gatos antes de que se hiciera la recomendación (1990-1996) y después de la adopción de la práctica (1997-2006) (Shaw et al. 2009). Los datos mostraron una disminución significativa en la prevalencia de FISS interescapular y un aumento en la prevalencia de tumores en la extremidad anterior derecha (pero no a la izquierda). Más en particular, también hubo un aumento en el número de tumores reportados que surgen en las regiones combinadas de la extremidad posterior derecha con el lateral derecho del abdomen (12.5% a 25.0%) y la extremidad posterior izquierda con el lateral izquierdo del abdomen (11.4% a 13.8%). Esto se atribuyó a la dificultad de la inyección en la extremidad posterior distal y estos sitios abdominales que se inyectaron accidentalmente. Esta práctica no ha sido ampliamente adoptada fuera de América del Norte.
Recientemente, una publicación ha demostrado la eficacia de la administración de vacunas contra FPV y la rabia en la cola de los gatos (Hendricks et al. 2014). Se administró una vacuna MLV esencial trivalente (FPV, FHV-1, FCV) en el tercio distal del dorso de la cola y una vacuna inactivada de rabia 2 cm distal del sitio de la vacuna trivalente a gatos adultos de un programa de captura-castración-retorno. Todos los gatos seroconvirtieron a FPV y todos menos un gato al virus de la rabia. La vacunación de la cola se informó ser bien tolerada por los gatos en este pequeño estudio. En las directrices de vacunación WSAVA 2010, el VGG propuso la alternativa de la administración de la vacuna en la piel del tórax lateral, o mejor, el abdomen lateral (Day et al. 2010). La inyección en la cola puede llegar a ser una alternativa más segura que las inyecciones de las extremidades distales o inyecciones en la pared lateral del cuerpo, pero se requerirá más estudios sobre la vacunación en la cola.
Esto sigue siendo un área confusa y polémica y profesionales individuales deben decidir por sí mismos cuál es el enfoque más práctico para su propia clínica. Sin embargo, los siguientes principios aún deben aplicarse:
• Cualquier riesgo de FISS se ve compensado por el beneficio de la inmunidad protectora conferida por las vacunas. Las estimaciones actuales de la prevalencia de la FISS son de 1 de cada 5,000 a 12,500 gatos vacunados (Gobar y Kass 2002, Dean et al. 2013).
• Siempre que sea posible se deben administrar vacunas sin adyuvante a los gatos.
• Las vacunas (particularmente los productos con adyuvante) u otros inyectables no deberían ser administrados en la región interescapular.
• Las vacunas (especialmente las que tienen adyuvante) se deben administrar en otros sitios subcutáneos (y no intramusculares). La elección de estos sitios debe basarse en un equilibrio entre la facilidad de la resección quirúrgica de cualquier FISS que se pueda desarrollar y seguridad aceptable para el vacunador (es decir, para evitar la autoinyección accidental durante la difícil contención del animal).
• Las vacunas deben administrarse en un sitio diferente en cada ocasión. Este sitio debe ser registrado en el expediente del paciente o en la tarjeta de vacunación mediante el uso de un diagrama que indica qué productos se les administró en cada ocasión. Los sitios deben ser 'rotados' en cada ocasión. Alternativamente, una clínica puede desarrollar una política de grupo que todas las vacunas felinas se administren en un sitio específico en un año calendario y este sitio se rota luego durante el año siguiente.
• El VGG alienta a que todos los casos de sospecha de FISS sean notificados a través de los canales de reporte de sospechas de reacciones adversas nacionales apropiados o al fabricante de la vacuna.
Pruebas serológicas
Desde la publicación de las directrices de 2010, ha aparecido una prueba comercial rápida para la determinación de anticuerpos séricos contra FPV, FCV y FHV-1 en la clínica. Esta prueba ha sido validada y aplicada en una serie de investigaciones publicadas (DiGangi et al. 2011, Mende et al. 2014) [EB1]. Este kit de ensayo puede ser utilizado para la determinación de la presencia de anticuerpos protectores contra FPV ya que hay una excelente correlación entre la presencia de dichos anticuerpos y la resistencia a la infección (Lappin et al. 2002) [EB1]. Se reportó que el kit de FPV tiene una especificidad del 89% y una sensibilidad del 79% (Mende et al. 2014) o 99% de especificidad y 49% de sensibilidad (DiGangi et al. 2011) cuando se compara con una prueba de inhibición de la hemaglutinación. Un resultado negativo indica que un gato tiene poco o ningún anticuerpo, y se recomienda la revacunación. Sin embargo, algunos gatos seronegativos son de hecho inmunes (falso negativo) y su vacunación sería innecesaria. Por el contrario, un resultado positivo llevaría a la conclusión de que no es necesaria la revacunación.
La correlación entre anticuerpos circulantes en suero y la protección contra la infección por FCV y FHV-1 es menos robusta que la presencia de inmunidad local de mucosas adecuada y de inmunidad mediada por células, respectivamente. Por esa razón, un resultado negativo para anticuerpos contra FCV o FHV-1 no indicaría necesariamente la falta de protección en un gato en particular (Lappin et al. 2002) [EB1]. Estas pruebas se pueden aplicar en la práctica como se ha descrito anteriormente para el perro: para la determinación de la protección de gatitos después de la vacunación contra FPV, para la determinación de protección contra el FPV en los gatos adultos (con el fin de informar decisiones sobre la revacunación) y para su uso en la situación de refugio en el control de los brotes de FPV. Cabe destacar que la prueba de anticuerpos para el FIV se utiliza para diagnosticar la enfermedad y no tiene ningún valor en la determinación de la inmunidad a FIV, pero como se mencionó anteriormente, cuando se utiliza la vacuna contra el FIV y se sospecha infección por FIV, el diagnóstico debe hacerse mediante una prueba serológica discriminatoria o, preferiblemente una prueba de PCR validada.

VACUNACIÓN DE PERROS Y GATOS EN EL ENTORNO DE REFUGIO
Un refugio de animales es un centro de admisión de animales que por lo general esperan adopción, rescate o recuperación por los propietarios. En general, los refugios de animales se caracterizan por una población de origen aleatorio con una historia de vacunación en su mayoría desconocida, alta rotación de población y alto riesgo de enfermedades infecciosas. El término 'refugio' abarca situaciones que van desde los santuarios que poseen una población estable, a las instalaciones que admiten cientos de animales por día, a hogares de rescate o de tránsito que cuidan a varios individuos o camadas en cualquier momento determinado. Así como la estrategia de vacunación varía con cada mascota individual, no hay una estrategia universal para vacunar a los animales del refugio. La probabilidad de exposición y las consecuencias potencialmente devastadoras de la infección requieren de un programa de vacunación de refugio claramente definido.
La medicina de refugio difiere de la atención individual en que los médicos tienen que trabajar en un ambiente donde la erradicación de las enfermedades infecciosas no se puede lograr. Es posible, sin embargo, reducir al mínimo la propagación de infecciones dentro de una población de alto riesgo y de alta densidad y mantener la salud de los individuos que aún no han sido infectados. Cuando el propósito general es colocar mascotas saludables en hogares acogedores, el tiempo y el esfuerzo dedicados al control de las enfermedades infecciosas es sólo una de muchas variables en la compleja ecuación de la medicina del refugio y el manejo del mismo. Las recomendaciones que se brindan aquí tratan de abordar algunas cuestiones específicas del refugio ya que se relacionan con la vacunación y el control de enfermedades.
Las directrices y recomendaciones para las vacunas que se utilizarán en los refugios se dan en las Tablas 2 y 4. En estas directrices actualizadas, hemos estandarizado las recomendaciones para los perritos y gatitos que entran en un refugio indicando que la vacunación básica puede iniciarse tan pronto como a las 4-6 semanas de edad, y (cuando los recursos lo permitan) revacunar cada 2 semanas hasta que el animal llegue a las 20 semanas de edad, si permanece en el refugio hasta ese momento [EB4]. Estudios recientes de Estados Unidos han demostrado que los gatos que entran en los refugios pueden ser seropositivos para agentes de enfermedades infecciosas prevenibles por vacunación. DiGangi et al. (2012) informaron de seropositividad para FPV (60.2%), FHV-1 (89%) y FCV (63.4%) y Fischer et al. (2007) informaron de seropositividad para FPV (33%), FHV-1 (21%), FCV (64%) y virus de la rabia (3%). La seropositividad a CDV (41.2%) fue menor que para CPV (84.3%) en los perros que entran en un albergue de Estados Unidos (Litster et al. 2012) y en otro estudio, 35,5 % de los perros fueron seropositivos para CDV y CPV, 7,7 % sólo para CDV, 31,5 % sólo para CPV y 25,3 % para ninguno de estos virus (Lechner et al. 2010). Si se cuenta con documentación inequívoca de la vacunación de un animal adulto en el momento de la admisión a un refugio, no hay ninguna razón para revacunar con vacunas esenciales caninas, pero las vacunas esenciales felinas, específicamente FCV y FHV-1, pueden ser de valor para reforzar la inmunidad.
El VGG discrimina entre un refugio y una guardería canina/felina. Estos últimos son instalaciones donde animales totalmente vacunados pueden ser internados temporalmente durante periodos de tiempo relativamente cortos (por ejemplo, cuando los dueños están de vacaciones). Debe ser un requisito de ingreso a cualquiera de esas instalaciones que el perro individual o gato este totalmente vacunado con vacunas esenciales administradas de acuerdo con las directrices que se presentan en este documento. En los perros, el uso de vacunas no esenciales contra las infecciones respiratorias también es apropiado bajo estas circunstancias. El VGG es consciente de que en algunos países los protocolos de vacunación para animales que entran en una guardería canina/felina son formulados por las autoridades locales y pueden ser contrarios a las directrices actuales (por ejemplo, la insistencia en la revacunación anual). El VGG alienta a dichas autoridades a reconsiderar estas recomendaciones a la luz del pensamiento científico actual y la disponibilidad de productos y alienta a la profesión veterinaria y asociaciones nacionales a hacer lobby por dicho cambio.
Desde la publicación de las directrices de 2010, la disponibilidad de kits de pruebas serológicas rápidas internas ha tenido un impacto importante en el manejo de brotes de CDV, CPV o FPV en refugios de animales [EB3]. El enfoque de uso de estos kits en tales situaciones se describe en la Tabla 7.

CONSIDERACIONES GENERALES
Atención Integral individual más allá de la Vacunación
En el pasado, la práctica veterinaria se ha beneficiado de la administración anual de vacunas. Al animar a los propietarios a llevar a sus mascotas para la vacunación al año, los veterinarios fueron capaces de reconocer y tratar las enfermedades antes de lo que hubiera sido posible de otra forma. Además, la visita anual brindó la oportunidad de informar a los clientes de los aspectos importantes de la atención médica canina y felina.
Desafortunadamente, muchos clientes han llegado a creer que la vacunación es la razón más importante para las visitas veterinarias anuales. A los veterinarios les ha preocupado que una reducción en la frecuencia de la vacunación hará que los clientes renuncien a las visitas anuales y que la calidad de la atención disminuirá. Por lo tanto, es esencial que los veterinarios hagan hincapié en la importancia de todos los aspectos de un programa integral de atención individualizada de la salud. Se debe hacer hincapié en la historia clínica
Journal of Small Animal Practice • Vol 57 • enero 2016 • © 2016 WSAVA.
JOURNAL OF SMALL ANIMAL PRACTICE E17
detallada; examen físico completo llevado a cabo en presencia del cliente, y atención individualizada del paciente. La importancia del cuidado dental, nutrición adecuada, la prueba de diagnóstico adecuada y el control de los parásitos y de enfermedades zoonóticas deben abordarse durante la evaluación de cada mascota. Se deben discutir las preocupaciones sobre comportamiento, así como la necesidad de exámenes más frecuentes y a la medida de animales jóvenes y geriátricos y de razas con predisposiciones específicas a enfermedades. La discusión de la vacunación es simplemente una parte de la visita de control anual.
Durante los controles de salud regulares (generalmente anuales), los médicos deben evaluar la necesidad de vacunas esenciales y no esenciales para ese año en particular. El médico debe explicar al cliente los tipos de vacunas disponibles, sus beneficios y riesgos potenciales, y su aplicabilidad al animal en particular, teniendo en cuenta su estilo de vida y riesgo de exposición. Mientras que un animal podría no recibir las vacunas esenciales cada año, la mayoría de las vacunas no esenciales requieren administración anual – por eso los propietarios seguirán viendo a sus animales ser vacunados anualmente. También se debe discutir la incidencia y factores de riesgo regionales para diversas enfermedades infecciosas. También se deben discutir las formas de reducir el impacto de enfermedades adquiridas (por ejemplo, evitar el hacinamiento, la mejora de la nutrición y la restricción del acceso a los animales infectados).
Las vacunas deben ser consideradas sólo como un componente de un plan de atención de la salud preventiva integral individualizada basado en la edad, raza, estado de salud, medio ambiente (exposición potencial a agentes nocivos), el estilo de vida (contacto con otros animales) y los hábitos de viajes de la mascota.
La edad tiene un efecto significativo en las necesidades de atención médica de prevención de cualquier individuo dado. Los programas para cachorros/gatitos se han centrado tradicionalmente en las vacunas, el control de parásitos y la castración. Hoy en día, existe la oportunidad de incorporar el asesoramiento de comportamiento y el manejo de enfermedades zoonóticas. Para mascotas de edad avanzada, los programas de atención geriátrica se están volviendo cada vez más populares. La evaluación nutricional, dental, el control de enfermedades parasitarias y el asesoramiento deberían realizarse de forma individualizada durante toda la vida de la mascota. No hay evidencia de que los perros y los gatos de edad avanzada, que fueron completamente vacunados cuando eran cachorros o gatitos, requieran un programa especial de vacunación (Day 2010, Horzinek 2010, Schultz et al. 2010). La evidencia experimental muestra que los perros y los gatos mayores tienen memoria inmunológica persistente a las vacunas esenciales, tal como se detecta mediante la medición de anticuerpos en el suero, y que la misma puede ser reforzada fácilmente por la administración de una sola dosis de vacuna (Day 2010) [EB1]. En animales adultos, las decisiones sobre la revacunación con la mayoría de los productos esenciales (CDV, CAV y CPV y FPV) se pueden hacer a través de las pruebas serológicas. Los profesionales que ofrecen esta alternativa a la vacunación informan que aquellos propietarios preocupados por la frecuencia de vacunaciones lo aprecian mucho y que ofrecer esta alternativa funciona como un “constructor de reputación”. Por el contrario, los animales de edad avanzada pueden no ser tan eficientes en desarrollar una respuesta inmune primaria a nuevos antígenos con los que no se han enfrentado antes (Day 2010) [EB1]. Estudios de Inglaterra con perros y gatos vacunados por primera vez contra la rabia para viajar han mostrado claramente que los animales de más edad no lograban alcanzar el título de anticuerpos requerido por ley (Kennedy et al. 2007) [EB1].
El entorno en el que reside una mascota puede afectar profundamente su estado de salud y debe ser evaluado durante las visitas anuales de atención de salud con el fin de definir los factores de riesgo y desarrollar medidas preventivas adecuadas.
Al estimar el grado de exposición de perros y gatos a otros animales en circunstancias sin observación, los veterinarios pueden valorar la necesidad de vacunas no esenciales. Los perros que visitan guarderías, salones de belleza, áreas comunes y áreas boscosas infestadas con garrapatas corren un riesgo potencialmente mayor de contraer ciertas enfermedades infecciosas que los perros que no frecuentan estas áreas.
Al igual que la población humana se ha vuelto más móvil, también lo ha hecho la población de mascotas, lo que resulta en la potencial exposición a agentes infecciosos, parásitos y peligros ambientales no encontrados en los lugares donde el animal vive normalmente. El determinar durante cada visita los viajes pasados y los que se anticipan en el futuro permite una mayor individualización del cuidado preventivo y los planes de diagnóstico.
Documentación de registro médico
En el momento de la administración de la vacuna, la siguiente información debe ser registrada en la historia clínica permanente del paciente:
• fecha de la administración de la vacuna
• identidad (nombre, iniciales o código) de la persona que administra la vacuna
• nombre de la vacuna, lote o número de serie, fecha de caducidad y el fabricante
• sitio y vía de administración de la vacuna.
El uso de etiquetas despegables de vacunas y sellos que imprimen la silueta de la mascota en el registro médico facilitan el mantenimiento de este tipo de registros que es obligatorio en algunos países. Los eventos adversos se deben registrar de manera que alertará a todos los miembros del personal durante las visitas futuras. El consentimiento informado debe ser documentado en el expediente médico con el fin de demostrar que se ha proporcionado la información pertinente al cliente y que el cliente autoriza el procedimiento (por ejemplo, uso "fuera de etiqueta" de los productos como se mencionó anteriormente). Como mínimo, esta notación debe indicar que se llevó a cabo una discusión de los riesgos y beneficios antes de la vacunación.

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