miércoles, 5 de junio de 2013

250 AÑOS DEL ESTABLECIMIENTO DE LA MEDICINA VETERINARIA COMO PROFESIÓN DE EDUCACIÓN SUPERIOR JOSÉ LUIS RIAS 2011



250 años del establecimiento de la Medicina Veterinaria como profesión de educación superior (I)
Dr. José Luis Arias B.
Universidad de Chile
jarias@uchile.cl
TecnoVet 17 edic. especial 10 - 17, 2011

Introducción: Seguramente las primeras tentativas de curar las enfermedades de los animales fueron coincidentes con la domesticación, pero de ello no hay registros disponibles. Al igual como ocurrió en gran parte de la historia de la medicina humana, la medicina de los animales se basó durante mucho tiempo en un empirismo primitivo y de carácter pragmático (aplicado fundamentalmente al uso de métodos físicos y hierbas o remedios obtenidos de la naturaleza) y una medicina mágico-religiosa, que recurrió a las divinidades para intentar comprender lo inexplicable.

Los primeros registros que describe técnicas asimilables a actividades veterinarias o enfermedades de los animales se remontan a textos chinos del siglo XXIII antes de Cristo, donde existe constancia escrita de que Dong Zhong-Xian fue el primero en castrar animales utilizando un hierro al rojo.  En Medio Oriente, los registros documentales más antiguos de una actividad médico veterinaria fueron descubiertos en Egipto en la forma de bajo relieves, frescos o figurines del tiempo de la V a la XI dinastía (2.500 a 2.000 a.C.) donde representan vacas y cabras parturientas asistidas por un hombre.

Posteriormente, a fines de la XII dinastía de Amenemhait III (siglo XX a.C.) se escriben los papiros de Kathun, los que, aunque se encuentran bastante deteriorados, nos presentan un verdadero tratado de oftalmología veterinaria especialmente referido a los daños producidos por las tormentas de arena. En ellos se describen además enfermedades del ganado y de los perros y su tratamiento. Las fórmulas para luchar contra las enfermedades de los animales que se prescriben en este tratado tienen mucho de esotéricas y religiosas lo que es lógico puesto que los encargados de curar eran los sacerdotes. También se explican tratamientos preventivos y curativos como baños fríos y calientes, fricciones, cauterizaciones, sangrías, castración o métodos de reducción de fracturas, muchos de ellos basados en la utilización de plantas y minerales. A modo de ejemplo, se lee en estos papiros (sic):
"Cómo tratar a un perro con una úlcera con gusanos (...) Una vez recitada la fórmula mágica, debo introducir mi mano en un recipiente lleno de agua colocado junto a mí. Cuando la mano alcance el hueso de su espalda, debe ser introducida en el recipiente cada vez que se ensucie, hasta que haya sido retirada toda la sangre seca o cualquier otra suciedad (...)".

"Cómo tratar a un toro resfriado Si veo a un toro hinchado, con lagrimeo en sus ojos, la frente arrugada, las encías enrojecidas y el cuello hinchado, hay que decir la fórmula mágica. Después debo tumbarlo sobre un costado, salpicarlo con agua fría y masajear todo su cuerpo y sus ojos con calabaza o melón (...) (...) Si no se recupera (...) debo vendar sus ojos con lino quemado para que dejen de lagrimear"

De alrededor de la misma época es el llamado Código de Hammurabi proveniente de Babilonia. Elaborado en escritura cuneiforme, está constituido por 282 sentencias de equidad entre las que se estipulaban los honorarios de los médicos del ganado así como su deber de indemnizar al dueño en caso que el tratamiento ocasionare la muerte del animal, a saber (...):
224$ Si un médico de ganado hace incisión profunda en un buey o en un asno y le salva la vida, el dueño del buey o del asno le dará al médico 1/6 de (siclo de) plata al médico como paga. 
225$ Si hace incisión profunda en un buey o un asno y le causa la muerte, pagará al dueño del buey o del asno 1/4 de su valor.

Los habitantes de la antigua India fueron muy cuidadosos tanto de la salud animal como de la humana las que se desarrollaron armoniosa y conjuntamente y a diferencia de la mayoría de las otras culturas no se centraron sólo en la salud y cuidado del caballo sino que abarcaron un gran número de especies animales incluido el elefante. Así, se han encontrado tratadaos sobre el cuidado de la salud animal en documentos provenientes del período védico (1.800 - 1.200 a.C.). En el siglo X a.C., durante la dinastía Chou occidental, se creó el primer organismo gubernamental de educación en "medicina veterinaria" en China donde se entrenaban individuos que adquirían un título equivalente a "veterinaria". Estos primitivos veterinarios oficiales estaban a cargo del cuidado de los caballos del ejército. Una de las figuras relevantes en la historia de la veterinaria en China fue Sun Yang (659 - 620) y cobró  fama por su habilidad para tratar caballos mediante acupuntura: describió 77 zonas de la superficie corporal de los équidos para utilizar esta técnica. Además, parece que estudió la anatomía, fisiología y patología de los equinos, y defendió el estudio directo de los animales como medio para mejorar el conocimiento veterinario 300 años antes de que lo hiciese Aristóteles en Grecia. Algo posterior es el nacimiento de Shun Jung (nacido en 480 a.C., conocido también como Pao Lo). Es el primer veterinario "a tiempo completo" del que se tiene constancia documental en China y se le considera el padre de la Veterinaria en ese país. Aproximadamente durante la misma época en la que vivió Shun Jung fue escrito el libro Zuo Zhuan, que explica cómo saber la edad de los caballos y cómo distinguir uno de otro por el estudio de su dentadura. A finales del siglo V a.C.,, durante el período correspondiente a la dinastía Chou oriental, se reorganizaron los departamentos oficiales relacionados con la salud animal creándose el Servicio de Médicos para Animales (Shou-i, o veterinarios) y de Médicos para Caballos (Shu-ma, socialmente más importantes. Durante esta época se evaluaba a los profesionales dedicados a la veterinaria, llevando la cuenta de los pacientes muertos; si aumentaba este número, bajaba su puntuación.

Al igual que en el mundo oriental, en el mundo occidental el caballo fue durante muchos siglos el centro de los estudios “veterinarios”, pero a diferencia de lo que ocurría en oriente, en occidente éstos fueron más influenciados por la superchería y la religión. De la cultura griega se heredan muchos escritos relacionados con la anatomía, fisiología, patología y medicina de los animales domésticos en general y hacia el final del imperio griego se comienza dar más atención a la medicina de los caballos, hipiatría. No obstante ello, entre los griegos a las personas que se dedicaban a la curación del ganado bovino se les llamó buiatras del cual deriva la palabra Buiatría. En la época romana, el mayor desarrollo de la medicina de los animales se relaciona con la veterinaria militar es decir aquella asociada a la caballería, cuestión que se incrementa durante la civilización bizantina, continúa con los árabes  y se mantiene en Europas hasta el siglo XVIII e incluso XIX donde se vincula preferentemente al arte de la equitación como actividad predilecta y etilista de la nobleza especialmente francesa. Durante la época bizantina se publica en griego una recopilación de diversas obras griegas con el nombre de Codice Hippiatricum. A pesar que permanecieron desconocidos por occidente, hubo una prolífica producción de textos de producción y salud equina en China entre los años 1.00 y 1.900 d.C.

Origen del término Veterinaria y otros afines

La voz veterinaria tiene origen latino en la palabra veterinarius que se refiere a un cargo militar otorgado al practicante de  la ars veterinaria , o profesión de sanar animales, citado por primera vez en el tratado De Re Rustica del gaditano (actual Cadiz) Lucius Junius Moderatus llamado Columela (40 d.C.). A su vez veterinaria deriva de la voz veterinus (animal de carga o tiro), la que a su vez tiene su étimo en vetus (viejo) refiriéndose a animales viejos, especialmente équidos, que ya no sirven para la monta o la guerra. Sin embargo, luego del imperio romano, los términos veterinario y veterinaria para referirse a su actividad se pierden en el tiempo y sólo reaparecen con fuerza a mediados del siglo XVIII en Francia. Otro término latino equivalente y restringido sólo a los équidos, que se refiere a los que practican el arte de curarlos y cuyo uso no prosperó fue el de mulomedicus acuñado por Flavio Vegecio Renato en su obra Digesta Artis Multomedicinae (c.400 d.C.). Recordemos que dicho arte era conocido en Grecia como hipiatría e hipiatros a quienes lo cultivaban. Antes de que el término veterinario fuera adoptado universalmente, existieron otros términos con distintas etimologías usados en distintas culturas. Es así como entró a formar parte de las lenguas habladas en la península ibérica el término “albéitar p albéitar” proveniente del árabe “al-baitar” para referirse al veterinario-herrador de equinos y “baitara” para la actividad. Conviene recordar que entre los siglos VI y XII los sabios árabes fueron los principales traductores de los escritos griegos y del griego hipiatría adaptaron el término albéitar al transformarse en pyatra en lengua sríaca. La lengua árabe, que no tiene p, adaptó las consonantes como “bytr” y lo vocalizó como “baytar”.  Del andalusí con el artículo incorporado “al-baytar” nació la voz española “albéitar”. Pero también en España, a raíz de influencias alemanas y francesas, se usó para el mismo efecto el término “mariscal” o su derivación “menescal”. Mariscal proviene del alemán antiguo “marhskalk” )marh = caballo; skalk = sirviente) y se extiende como “marshal” en anglosajón. En la Edad Media, la voz se latinizó como “marescallus” o marescalcus” y aparece en el occitano antiguo (lengua hablada principalmente en Aquitania al suroeste de Francia y también dispersa en otros pueblos pirineicos como “marescal”. En Francia se llamaba “maréchal-ferrant” al herrador y “maréchal-tratan” al sanador de equinos. En la corona de Castilla, el término mariscal no se asimiló a médico de caballos hasta la época de Felipe V (1.700 d.C.), cuando a los albéitares del Arma de Caballería se les empezó a llamar “albeitáres-mariscales” o simplemente “mariscales”. Cómo habrá sido la importancia del caballo que su cuidado, durante la época feudal, se han originado nombres y apellidos ocupacionales en toda Europa, a saber: Nombres:  Marshall, Marschall; Maskell; Mascall;  Maskell; Maskill; (derivados de las formas Anglo-Normando-Francesas), apellidos: Marsal (Checo), Marszal (Polaco), De Maerschlack, Maarschalk, Maryssal (Holandés-Flamenco), Machaut, Marchal, Marchaud, Marchaut, Marchaux, Marèchal, Marèchau, Marchaux, Marchal, Marèschal, Marecal, Marècal, Marescot, Marical, Marichal, Marichell, Maricot, Manescal, Manescau, Manesceau,, Menescal (Francés), Marschal, Marschalk, Marschall, Marschlich (Alemán), Manescalchi, Marescalchi, Marescalco, Maricalchi, Mariscalco (Italiano de Venecia, Mascalchi (Italiano de Toscana). El uso universal del término Medicina Veterinaria como base del marco conceptual que conocemos actualmente sólo se desarrolla a partir del siglo XVIII desde Francia durante la llamada Era de la Razón. Con el tiempo el título mariscal se referiría a quien estaba a cargo de la caballería del ejército o de la nobleza.

Desarrollo de la Medicina Veterinaria moderna

Hasta aquí he usado los términos medicina de los animales o medicina veterinaria porque resultan familiares al lector aunque debo advertir que claramente ni estos ni otros que hemos usado (hipiatría, buiatría, etc.) tenían el mismo significado que le damos actualmente. En el hecho, el desarrollo de la medicina veterinaria como marco conceptual de estudio y actividad tal como la conocemos hoy ha ido de la mano del desarrollo de la ciencia. Así como ocurrió también con la medicina humana, la estrecha asociación de las artes de curar a los animales con las creencias religiosas, la magia, la superchería, el secretismo, la astrología, la filosofía y el acierto y error como método fundamental, se mantuvo hasta muy avanzado el siglo XVIII. A pesar de ello, fue especialmente en la medicina de equinos donde se consolidó un conocimiento empírico más o menos abundante y ordenado, no exento de múltiples errores que se perpetuarían hasta muy entrado el Renacimiento.

Aunque existen esbozos anteriores, es durante la Edad Media (400 a 1.400 d.C.) cuando ocurre el gran desarrollo del arte de herrar las cabalgaduras para lo cual no se requería un alto grado de conocimientos por parte del practicante de herrajes. Esto coincide con el período oscuro de la humanidad en el que decayeron las ciencias y las artes. Del vocablo romano ferrarius derivó el término que actualmente conocemos como herrador. Debido al decaimiento de la ciencia en esa época y a la ausencia de  organismos especialmente dedicados a formar profesionales calificados, el herrador también llegó a ser  el encargado del tratamiento de las enfermedades de los caballos. Tal vez esta es la principal razón de por qué la medicina veterinaria, como fuera concebida por los romanos, fue más restringida al tratamiento de los caballos y vino a ser sinónimo de la práctica de herrar caballos. La primera mención de esta situación degradante fue denunciada por el veterinario romano Vegecio en la ya citada “Digesta Artis Mulomedicinae” de 400 d.C. Como ocurrió con las distintas disciplinas científicas y las artes, muy poco se escribió sobre la medicina veterinaria durante el siguiente milenio, y así también fue desapareciendo el uso de los términos veterinario o veterinaria.

Las traducciones árabes de los originales griegos realizados entre los siglos VI y XII, que adjudicaban a sus autores un sentido de infalibilidad, permanecieron ignoradas en occidente durante la Edad Media. La vida intelectual  se limitaba al círculo de los clérigos en el mundo cerrado de los monasterios y así permaneció al menos hasta que, en algunas disciplinas como la medicina humana, este enclaustramiento pudo romperse con el advenimiento de las primeras universidades, Boloña, Papua, etc. (1.100 a 1.300 d.C.). Entonces, los estudios relativos a la medicina retoman su curso, pero los doctos profesores no se preocupan para nada de loa animales, salvo para su disección anatómica a falta de algo mejor, mientras esperan ser autorizados a practicar tales estudios sobre el cadáver humano. Sólo algunos escuderos, encargados de ocuparse del mantenimiento de la caballería de los grandes señores se interesan por las enfermedades de los caballos. Uno de ellos merece ser citado, en razón de la influencia de su obra hasta el siglo XVII. Se trata de Giordano Ruffo, gran escudero del emperador de Alemania Federico II, cuyo “Liber de medicina equorum”, escrito en latín hacia el 1250 fue traducido al francés, italiano, alemán y hebreo. La traducción en francés occitano se titula “Libre de la marecalcia de cavals” lo que refleja la estrecha asociación entre los términos “mariscal, albeitería y medicina animal”. 

(...EN TRANSCRIPCIÓN...)

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