sábado, 3 de julio de 2010

ETOLOGÍA III LA ETOLOGÍA BÁSICA DEL PERRO Cordula Konig

La ciencia de la etología se vincula a una de las tareas mÁs importantes del médico veterinario: el evitar la aparición de problemas de conducta en nuestros animales de compañía.

Elementos de análisis en etología

Socialización del perro

La etología entiende el concepto de socialización como un período y un proceso.

El período de socialización es el tiempo en el cual el animal presenta una mayor sensibilidad y durante el cual ciertos hechos o sucesos influirán en forma más intensa en su comportamiento, durante la adultez, que si ocurrieran antes o después de esta fase (Bateson, 1979).

La socialización se inicia en el perro mÁs o menos, a las 3 semanas de edad cuando sus capacidades neurosensibles y motoras están lo suficientemente desarrolladas como para interactuar con el medio que lo rodea.

El período de socialización finaliza, dependiendo de la raza y de diferencias individuales, al cumplir el perro los 3 a 3½ meses de edad (Freedman, King and Elliot, 1961).

Durante la socialización el cachorro desarrolla su visión del mundo que lo rodea, registrando todo lo que en este tiempo percibe como positivo como algo normal. De esta manera, el perro se va formando un sistema de referencias mediante el cual puede evaluar o comparar nuevas situaciones que se le presentan en su vida posterior. Para construirse un buen sistema de referencias el cachorro tiene que vivir las experiencias correspondientes. Los procesos que aquí acontecen son llamados habituación y socialización.

Habituación se refiere al proceso por el cual el cachorro toma confianza con su medio inanimado (medio ambiente). La habituación lleva a que situaciones cotidianas, como el ruido de los autos, el movimiento de las cortinas con el viento, o las aspiradoras ruidosas, no llamen la atención del perro.

Socialización es el proceso mediante el cual el perro aprende a conocer su propia especie y a otras especies aprendiendo como tratar con ellas.

Por el juego social con los miembros de su camada el cachorro aprende a entender y emplear signos de comunicación congénitos. Las interacciones con los adultos miembros del grupo le enseñan al cachorro como apaciguar a los individuos mÁs fuertes y agresivos. Otro proceso importante que comienza con la socialización, pero que no termina a los 3 meses de edad, es el aprendizaje de la inhibición de morder. Contrariamente a la opinión común, la cohibición de morder no es congénita, sino que es aprendida durante el juego social.

Sin embargo, nuestros perros no sólo tienen que conocer y aprender a tratar con su propia especie sino que también con otras especies, especialmente con el hombre.

Estudios de los años 60 han demostrado que aquellos perros, que hasta cumplir los 3 meses no habían tenido contacto con humanos, permanecían huraños frente al hombre como los animales salvajes (Freedman, King and Elliot, 1961). Scott y Fuller (1965), además de esto, comprobaron que aquellos perros que durante la socialización estuvieron enjaulados eran mucho más retraídos frente a personas desconocidas que aquellos animales del grupo control y que crecieron en un hogar familiar.

Por esto, los médicos veterinarios deben informar a los criadores y dueños de perros acerca de la importancia del período de socialización. El criador de perros tendrá la responsabilidad de ofrecerle oportunamente a los cachorros un medio ambiente interesante y variado durante su período de socialización. En este período los cachorros deben crecer en una casa estando expuestos a los ruidos cotidianos y conocer a diferentes personas de ambos sexos y, de ser posible, a otros perros apacibles y mansos.

El mejor momento para entregar el cachorro a su dueño es entre la 8a y 9a semana de nacido. Después de recibir el perro el dueño debe continuar y profundizar la socialización iniciada por el criador. Una buena posibilidad la ofrece el realizar una visita a un grupo de cachorros bien organizado. Además, el dueño debe completar la enseñanza de la cohibición de morder. El trato cuidadoso con la piel humana, por parte del perro, debe funcionar antes de que este pueda llegar a producir heridas severas con sus dientes por falta de aprendizaje en este sentido.

Expresión corporal

La expresión corporal, es decir las expresiones faciales y posturales, son parte del sistema de comunicación canino (Feddersen-Petersen und Ohl, 1995; Simpson, 1997).

La comunicación consiste en la transmisión de mensajes. Para esto es necesario un emisor, la señal que transmite la información y un receptor. La comunicación dentro de un grupo de perros tiene por objetivo de minimizar las peleas y favorecer la cooperación. Las cualidades comunicativas son aprendidas durante la socialización y deben ser después entrenadas y perfeccionadas mediante un contacto regular con compañeros de la misma especie.

Los perros se comunican a través de estímulos visuales, acústicos, olfatorios y táctiles. Esta exposición se limitará a la explicación de la comunicación visual. Fox (1987) consideró las señales visuales como las mÁs importantes en la comunicación perro-perro o perro-hombre. Estas son empleadas para la comunicación a corta o mediana distancia y pueden variar rapidamente y adaptarse así a cualquier situación en que se requieran.

Los perros utilizan la postura corporal, la mímica y gestos para expresar su status, su estado de ánimo y su motivación. Es importante destacar que cada señal por si sola carece de importancia y que solo adquiere su verdadero sentido dependiendo del contexto en el cual se muestre. Así por ejemplo, el movimiento de la cola primeramente sólo significa exitación y recién se puede conocer su verdadero significado si se presenta cuando el perro está jugando, siente miedo o agresión.

En la constante búsqueda de rasgos corporales característicos, la selección hecha por el hombre ha cambiado notablemente la apariencia de los actuales perros, originariamente muy similares a su ancestor el lobo lo que dificulta en muchos casos una comunicación clara.

La interpretación correcta de las expresiones caninas da al hombre la posibilidad de apreciar debidamente los estados de ánimo y las intenciones del perro, y de neutralizar así conflictos con respuestas especificamente caninas. Al revés, el hombre puede ayudar al perro a entender mejor las instrucciones y los estados de ánimo humanos y así evitar problemas aplicando expresiones corporales caninas.

El médico veterinario es la persona clave de quien el dueño del perro espera recibir los conocimientos sobre la biología de la conducta, es por esto que este profesional debe estar en condiciones de explicarle al dueño el significado de las expresiones físicas de su perro y como lograr un comportamiento positivo. Además, así el medico veterinario puede atender a un perro menos estresado en el consultorio.

Con relación a las comunicaciones intra-especie el dueño debe ser instruído sobre la necesidad de contactos diarios del perro con otros compañeros de su especie, solamente así un perro puede practicar las finezas de la comunicación canina y evitar así serias disputas y conflictos posteriores.

Relaciones de dominancia entre perros y en la relación hombre-perro. Como sus antepasados los lobos, los perros tienen una jerarquía social basada en la dominancia y la subordinación. El motor del desarrollo de los sistemas sociales es el instinto de cada animal de vivir el mayor tiempo posible, para poder transmitir la mayor cantidad de genes a las próximas generaciones. Cuanto mayor sea el número de descendientes mayor será el éxito del individuo, es decir mayor será su "fitness" individual (Goodenough, McGuirre and Wallace, 2001).

Los perros pueden lograr esta meta, de la mejor forma, al vivir jerarquicamente en uniones familiares estructuradas. Las ventajas de la jauría son la caza común de presas mayores que ellos mismos, la cooperación en la crianza de los cachorros y la defensa del grupo y del territorio contra posibles intrusos o enemigos. La desventaja de la vida en grupo es la competencia por los recursos limitados como los alimentos, los lugares de descanso o las parejas para la reproducción. Abrantes (1997) describe el problema que tiene que solucionar un animal que vive en sociedad, de la siguiente manera : Como puedo yo, imponer mi voluntad de la mejor manera sin matar o herir a mis demás compañeros que me hacen falta para mi propia supervivencia y la de mis sucesores?.

Para esto la evolución ha favorecido el sistema de las relaciones de dominancia en muchas especies. La jerarquía social o dominancia jerárquica describe la red de relaciones dentro de una jauría y el hecho que cada miembro tenga un rango dentro del grupo. Es decir, la dominancia no es una característica del carácter de un animal, sino se refierre o a la relación entre dos individuos del grupo (relación dual), o al status de un individuo dentro su grupo.

La relación entre dos individuos se define en disputas por recursos. Así, quien gane en la mayoria de esas disputas duales será el dominante en esta relación. El status del individuo en el grupo resulta de la suma de los resultados de sus relaciones duales. Cuanto más grande sea el número de relaciones sobre las cuales un animal es dominante más alto será su rango dentro del grupo.

Las disputas se basan en el empleo de señales de amenaza y en la respuesta a estas señales por medio de señales de apaciguamiento o a veces de amenaza recíproca o bien de un ataque. Estas señales de amenaza pueden ser tan sutiles que escapan a la vista de un observador humano poco experimentado. El desenlace de una disputa depende de las cualidades físicas o mentales de los contrincantes, del valor que el recurso representa para cada uno y de cuan grande es el esfuerzo por conquistarlo o defenderlo.

En un grupo estable, en el que estos parámetros son bien conocidos son raros los conflictos que pueden ocurrir. El animal que con mayor frecuencia ha demostrado ser dominante en las disputas entre 2 perros será el jefe o líder de la jauría. A este jefe se le reconoce por que se le da la preferencia de acceso (primary access) a todos los recursos.

El jefe de la jauría (alpha) es generalmente el animal menos agresivo. La agresión forma mas bien parte de los animales de menor rango, quienes mas pierden si no controlan de vez en cuando el status de los miembros de rango mayor.

Para el dueño de un perro esto significa que puede demostrar su rango teniendo el control de los recursos importantes. Si el juego, el contacto social, el alimento y el acceso a los lugares preferidos no son libres para el perro sino que lo son solamente por medio de su dueño, el perro recibe una información muy clara acerca de quien es el jefe sin que el dueño tenga que enfrentarse a una confrontación que en muchos casos serios perdería.

El médico veterinario puede contribuir a que no surjan problemas de rango o jerarquía entre el dueño y el perro explicándole al dueño como puede, por medio del control constante del acceso a los recursos importantes, llegar a ser un jefe reconocido y digno de confianza para su perro.

Bibliografía



Abrantes, R. 1997 "The evolution of canine social behaviour", Wakan Tanga Publishers, Naperville.
Bateson, P. 1979 "How do sensitive periods arise and what are they for?", Animal Behavior, 27, 470-486.
Feddersen-Petersen, D. y Ohl, F. 1995 ‚"Ausdrucksverhalten beim Hund", Gustav Fischer Verlag, Stuttgart.
Freedman, D.G., King J.A. y Elliot, O. 1961 "Critical periods in the social development of the dog", Science, 133, 1016-1017 .
Fox, M.W. 1987 "The dog: Its Domestication and Behaviour", Malabar, Fl, Robert E. Krieger.
Goodenough, J., McGuirre, B. y Wallace, R.A. 2001 "Perspectives on Animal Behavior", 2. edición, John Wiley and Sons Inc., New York.
Scott, J.P. y Fuller, J.L. 1965 "Genetics and the Social Behavior of the Dog", University of Chicago Press, Chicago.
Simpson, B.S. 1997 "Canine Communication", Veterinary Clinics of North America : Small Animal Practice, 27, 3, 445-464.



Autor: Cordula Konig Tierärztliche Praxis fur Verhaltenstherapie. Rehsteig 14 2384 Breitenfurt, Austria dr.cordula.koenig@utanet.at. Conferencia dictada en el XII Congreso Nacional de Medicina Veterinaria. Octubre 2002. Chillán, Chile

1 comentario:

  1. Socialización del perro: La etología entiende el concepto de socialización como un período y un proceso. El período de socialización es el tiempo en el cual el animal presenta una mayor sensibilidad y durante el cual ciertos hechos o sucesos influirán en forma más intensa en su comportamiento, durante la adultez, que si ocurrieran antes o después de esta fase (Bateson, 1979).

    La socialización se inicia en el perro más o menos, a las 3 semanas de edad cuando sus capacidades neurosensibles y motoras están lo suficientemente desarrolladas como para interactuar con el medio que lo rodea.

    El período de socialización finaliza, dependiendo de la raza y de diferencias individuales, al cumplir el perro los 3 a 3½ meses de edad (Freedman, King and Elliot, 1961).

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