miércoles, 8 de octubre de 2014

DIAGNÓSTICO, TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LA PANLEUCOPENIA FELINA Flor Dessal Marino 2014

Diagnóstico, tratamiento y prevención de la panleucopenia felina


Flor Dessal MarinoDVM, Certificada Europea en Cirugía de Pequeños Animales (ESVPS)
Gattos Centro Clínico Felino
www.gattos.net

PV ARGOS 41/2014    

El virus de la panleucopenia felina (FPV) es, sin duda, uno de los más temidos por los veterinarios clínicos de pequeños animales, debido a su alta morbilidad y mortalidad.
Se trata de un parvovirus similar al que afecta a la especie canina (CPV), y pro­duce síntomas parecidos, aunque no son enfermedades “gemelas”.

Diagnóstico

Para realizar un diagnóstico de panleucopenia hay que basarse, en primer lugar, en los signos clínicos (fiebre, decaimiento, deshidratación, vómitos, diarrea e ictericia, entre otros).
En la hematología, puede observarse leucopenia en los primeros días de la enfermedad, más severa cuanto más grave sea el cuadro. A medida que evoluciona, y más frecuentemente en los gatos que progresan favorablemente, la serie blanca se normaliza, y aparece una anemia entre moderada a severa (esta última si existe diarrea hemorrágica).
El diagnóstico definitivo requiere una prueba ELISA mediante snap rápido en la propia clínica. Los test comercializados se utilizan para detectar infección por parvovirus canino, tomando con un hisopo una muestra fresca de heces, a ser posible recogida directamente del recto. Un resultado positivo es fiable, siempre y cuando el gato no haya sido vacunado con una vacuna viva atenuada en las dos semanas anteriores al inicio del cuadro. Un resultado negativo, por el contrario, no descarta la enfermedad, ya que el virus sólo se elimina por las heces en las primeras fases y, además, lo hace de forma intermitente.
También se puede optar por enviar al laboratorio de referencia una muestra de sangre en EDTA o una muestra de heces del paciente, para que realicen una PCR (Polymerase Chain Reaction), que determina la presencia de ADN viral.
Hay estudios muy recientes que evalúan la utilización de técnicas de electroforesis para el diagnóstico de esta enfermedad, con resultados muy fiables, aunque todavía no están disponibles en los laboratorios.

Tratamiento
El tratamiento de esta enfermedad se basa en el tratamiento de los signos clínicos, ya que no existe uno específico.
Deshidratación - Fluidoterapia
Se debe calcular el porcentaje de deshidratación del paciente, teniendo en cuenta las pérdidas añadidas, ya que muchos de estos pacientes presentarán vómitos y diarrea. El plan de fluidoterapia debe ajustarse cada 6 horas, en función de la evolución.
Para calcular la fluidoterapia se utiliza esta fórmula:
% deshidratación (DH) x peso (kg) x 10 = x ml
  • Si DH < 6-8%: hay que suplementar a lo largo de 24 horas.
  • Si DH > 6-8%: hay que suplementar el 50% del déficit en las primeras 4-6 horas.
La elección del tipo de suero se debe realizar según el balance electrolítico del paciente.
Hipoalbuminemia - Coloides
Si existe hipoalbuminemia es fundamental restablecer los valores normales de esta proteína cuanto antes, para evitar la aparición de edema. Pueden utilizarse coloides sintéticos, como los basados en gelatina fluida modificada, que son de última generación. Este tipo de coloide no interfiere con la función renal y no induce la aparición de anafilaxis, riesgos que, aunque poco frecuentes, pueden aparecer con otro tipo de infusiones. Otros coloides útiles en el tratamiento de la hipoalbuminemia son los dextranos o las soluciones tipo HES.
También se puede optar por realizar una transfusión de plasma o sangre completa, aunque en ocasiones no resulta accesible si no se dispone de un servicio de distribución de estos productos. Si hay acceso a ellos, o hay un donante, debe siempre realizarse un test de grupo sanguíneo, tanto al paciente como a la muestra de sangre o plasma que se pretende transfundir, para comprobar si son compatibles.
En el gato existen 3 grupos sanguíneos, A, B y AB, siendo el más común el grupo A. Existen pruebas rápidas que pueden realizarse en pocos minutos en la propia clínica. La sangre debe ser administrada a una velocidad inicial de 5 ml/kg/h; si aparecen reacciones adversas, éstas suelen producirse entre los 5 y los 15 primeros minutos tras el inicio de la administración. La velocidad puede aumentarse a 10 ml/kg/h si no han aparecido complicaciones. Durante toda la transfusión debe monitorizarse la frecuencia cardiaca (FC), la frecuencia respiratoria (FR) y la temperatura. El aumento de frecuencias o de la temperatura del gato es indicativo de reacción adversa, por lo que se debe detener la transfusión, administrar fluidos isotónicos y una dosis de metilprednisolona (20 mg/kg/IV).
¿Cómo corregir la hipopotasemia?
Si hay hipopotasemia, la suplementación del suero con cloruro potásico debe realizarse de la siguiente manera:
  • Si el potasio sérico es <2 20="" 250="" a="" adirse="" botella="" de="" deben="" li="" meq="" ml.="" nbsp="" suero="" una="">
  • Si el potasio está entre 2 y 2,5, añadiremos 15 mEq a una botella de suero de 250 ml.
  • Si está entre 2,5 y 3, añadimos 10 mEq al suero.
  • Si se encuentra entre 3 y 3,5, añadiremos 7 mEq al suero.
La velocidad de infusión del suero suplementado no debe exceder los 0,5 mEq/kg/hora.
Gatito con hipopotasemia
Anorexia - Dietas hipercalóricas
Si el paciente presenta anorexia, debe forzarse la ingestión; la forma más sencilla de poder alimentar a un gatito es colocándole una sonda nasal. De esta manera puede evitarse que se altere el metabolismo del paciente, impidiendo que entre en estado catabólico. Las tomas deben ser muy frecuentes, pero de poca cantidad. La fórmula que se utilizará para calcular las necesidades energéticas es:
NER (necesidades energéticas en reposo) =  (30 x peso actual del gato) + 70 (kcal)
Hace años se optaba por multiplicar el resultado obtenido por un factor de enfermedad, que oscilaba entre 1 y 2 según la gravedad de la misma. Sin embargo, actualmente se sabe que si se utiliza ese factor se provoca sobrealimentación y se fuerza a los diferentes sistemas que ya de por sí se encuentran comprometidos.
Las kcal obtenidas mediante la fórmula anterior son las que deben administrarse al paciente cada 24 horas: por tanto, debe dividirse ese aporte entre el número de tomas que se administren a lo largo del día. Estas tomas deben ser las máximas posibles, con un mínimo de 8 por día. Diferentes casas comerciales cuentan entre sus productos con dietas hipercalóricas con una consistencia adecuada para su administración por sonda.
Vómitos – Antieméticos
Se deben utilizar fármacos para controlar los vómitos, si están presentes; la metoclopramida tiene buen efecto antiemético (aunque funciona peor que en otras especies), pero no debe olvidarse que también es procinético y, en este caso, es contraproducente. Debe optarse por otros fármacos como el maropitant, que actúa en el centro del vómito. La dosis en el gato es de 1 mg/kg, durante 4 días; se puede administrar por vía subcutánea, intravenosa (recomendado por el laboratorio aunque no está autorizada aún esta vía) o por vía oral (en comprimidos). Cuando se aplica por vía subcutánea este fármaco suele provocar una sensación de quemazón, que se evita en gran medida si se conserva en la nevera y se aplica frío.
Antibioterapia
Los antibióticos de amplio espectro deben utilizarse para tratar las disbiosis intestinales, tales como amoxicilina-clavulánico (12,5 mg/kg/8-12 h por vía oral o 25 mg/kg/8-12 h por vía subcutánea) o enrofloxacina (5mg/kg/día por vía oral o subcutánea).
Inmunomoduladores
El uso de inmunomoduladores como el interferón omega felino es, en principio, una opción muy interesante, aunque hasta la fecha no hay estudios definitivos que avalen su eficacia en el tratamiento de esta enfermedad. Sí se han realizado estudios en perros con parvovirus, con muy buenos resultados, por lo que se espera que la efectividad en gatos con panleucopenia también sea alta. Uno de los protocolos propuestos es 2,5 MU/kg/día, durante 3 días, por vía intravenosa.
Monitorización
Es de vital importancia mantener la temperatura corporal de los pacientes; aunque muchos de ellos presentarán fiebre debido a la enfermedad, si se encuentran muy deshidratados pueden aparecer hipotermias que pongan en peligro su capacidad de recuperación y, en algunos casos, su vida. La monitorización exhaustiva de estos pacientes es crucial, por lo que necesitan supervisión constante por parte del personal técnico.

Prevención de la panleucopenia felina: ¿qué se puede hacer?
Queda claro que en nuestras manos está el tratar todos los signos clínicos y alteraciones derivadas de esta enfermedad, pero es el paciente, o mejor dicho, su sistema inmune, el que debe vencer al virus.
Por lo tanto, es fundamental intentar proteger tanto a los gatitos como a los adultos, y eso sólo puede hacerse mediante la vacunación y magnificando las medidas higiénicas para evitar el contagio.
  • Según la guía ABCD de la European Advisory Board on Cat Diseases, la primovacunación debe consistir en una primera dosis entre las 8 y las 9 semanas de vida, y una segunda dosis cuatro semanas después, en gatos con bajo riesgo de contraer la enfermedad (gatos únicos con estilo de vida indoor).
    Los anticuerpos maternales frente al virus pueden estar circulando hasta la semana 12, lo que puede interferir con la inmunidad proporcionada por la vacuna. Por esta razón, se recomienda una tercera dosis 4 semanas después de la segunda, en casos con mayor riesgo de contraer la enfermedad, como gatitos que viven en refugios. La autora recomienda este segundo protocolo con tres dosis en todos los pacientes felinos de corta edad. Evidentemente, si se inicia la vacunación cuando el gatito tiene más de 16 semanas sería suficiente con dos dosis, separadas entre sí 4 semanas.
  • Desde la primovacunación, se administrarán dosis de refuerzo anualmente durante toda la vida del gato, incluyendo a los gatos positivos a leucemia (FeLV) o inmunodeficiencia felina (FIV).
    Para eliminar el virus del ambiente es necesaria una limpieza a fondo de todos los objetos y superficies que hayan estado en contacto con el gato enfermo, preferentemente con un detergente enzimático, para después repetir la operación con una dilución de lejía y agua en proporción 1/30, que debe dejarse actuar durante 10 minutos. También pueden utilizarse limpiadores de uso veterinario que contengan dióxido de cloro y peroximono-sulfato potásico.
Los gatitos afectados deben mantenerse aislados en instalaciones adecuadas de la presencia de pacientes infecciosos.

Bibliografía

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