miércoles, 10 de junio de 2015

DIARREA VIRAL BOVINA Volker Moennig 2015

Diarrea viral bovina. España 2015
Volker Moennig

Desde su primera descripción hace casi 70 años, la diarrea vírica bovina (BVD) se ha ido definiendo gradualmente como la enfermedad infecciosa más importante económicamente hablando en ganado vacuno.

La BVD fue protagonista en el XX Congreso Internacional Anembe de Medicina Bovina la tarde del jueves, con una ponencia sobre el control actual de la BVD en Europa, impartida por el Dr. Volker Moennig, del Instituto de Virología de la Universidad de Medicina Veterinaria de Hannover (Alemania) y con la exposición, a continuación, de dos comunicaciones orales sobre esta enfermedad.

Moennig comenzó explicando que las infecciones posnatales por el virus de la BVD normalmente cursan de forma inaparente, excepto en raras ocasiones en las que las responsables de la infección son variantes muy virulentas del BVD tipo 1 o está involucrado el BVD tipo 2. “La importancia económica de esta enfermedad radica en que, como todos los pestivirus, puede atravesar la barrera placentaria e infectar al feto”, puntualizó.
La infección se manifiesta clínicamente con fiebre, disminución de la producción láctea, aumento del recuento de células somáticas, mastitis, deficiente salud intestinal y diarreas, y enfermedad hemorrágica grave.
Las importantes repercusiones económicas de esta enfermedad son debidas, fundamentalmente, a los trastornos que origina en los índices reproductivos de la explotación, así como a la grave inmunosupresion que afecta a todos los animales infectados, lo que provoca una mayor sensibilidad a cualquier otro proceso infeccioso.

Animales persistentemente infectados (PI)

Si la infección fetal se produce durante los días 60-120 de gestación, cuando el sistema inmunitario adaptativo del feto todavía no se ha desarrollado, nacerán terneros persistentemente infectados (PI). En estos animales, los mecanismos de defensa no limitan la replicación del virus, ya que son inmunotolerantes.
El 60 % de los animales PI muere durante los dos primeros años de vida, aunque un 10 % puede alcanzar la edad adulta, permanecer en el rebaño e, incluso, parir (la descendencia de un animal PI será siempre PI). De esta forma, afirmó Moennig, los terneros PI “se convierten en un reservorio para la diseminación de la enfermedad”.

El control de la enfermedad

El intento de controlar la BVD mediante la vacunación comenzó en los años 60 con la aparición de las primeras vacunas vivas modificadas. Sin embargo, a pesar de su uso durante las décadas siguientes no se consiguió el control en la prevalencia de la enfermedad como cabría esperar, ya que se subestimó el papel que desempeñan los animales PI. No fue hasta los años 80 cuando se consideró prioritaria la retirada de los mismos de los rebaños: “Se prestó atención a hacer frente a la manifestación clínica de la enfermedad mediante la vacunación, pero no se consideró que la protección del feto es esencial para combatir la enfermedad”, incidió Moennig. Otro de los factores que ha limitado el éxito en el control de la BVD en Europa ha sido la ausencia de protección frente al BVD tipo 2, ya que hasta hace poco no había en Europa ninguna vacuna disponible que contuviera dicho genotipo.

Moennig destacó que el propósito de la vacunación en los actuales programas de control de esta enfermedad es la estimulación de la inmunidad humoral y celular para conseguir que el virus de campo no pueda atravesar la barrera transplacentaria y, por tanto, evitar el nacimiento de animales PI. Una vez que la protección fetal está garantizada se puede asumir que la inmunidad es también capaz de prevenir los signos clínicos y la infección transitoria. Para terminar, detalló las diferentes estrategias de control de la BVD en Europa.

Sistema de control sin vacunación: el enfoque escandinavo y suizo

Moennig explicó el modelo de control de la BVD sin vacunación en los países escandinavos y en Suiza, que se basa en el análisis serológico de los rebaños, en la retirada de los animales PI y en estrictas medidas de bioseguridad (figura 1). De esta forma, en los países escandinavos, en pocos años, se ha conseguido alcanzar una prevalencia de terneros PI de casi cero. En Suiza se modificó un poco este enfoque y se comenzó analizando toda la población bovina del país y tomando muestras de oreja de todos los terneros recién nacidos durante los cuatro años posteriores; en la actualidad, todos los rebaños están bajo vigilancia serológica y la prevalencia de terneros PI es menor del 0,02 % (figura 2).




Control sistemático con vacunación: el enfoque alemán

“Esta estrategia de control es la que se lleva a cabo en Alemania desde 2011”, puntualizó Moennig. Se trata de identificar todos los animales PI en los terneros recién nacidos (tomando muestras de la oreja y repitiendo la prueba en caso de ser positivo unas semanas después para descartar la viremia transitoria) y en los animales que se van a mover (figura 3). La decisión de vacunar o no se toma en función de la valoración del riesgo: zonas de alta densidad ganadera, intensidad de comercio, alta presión de infección, etc. Además, en Alemania no hay obligación de enviar al matadero a los terneros PI, sino que se introducen en el circuito comercial, con el riesgo que esto supone.


Control voluntario con vacunación

En situaciones en las que no hay un programa de control de la BVD obligatorio, es posible efectuar uno a nivel de rebaño de forma voluntaria (figura 4). De nuevo, consiste en identificar y retirar los animales PI. En casos de riesgo (gran densidad de bovino y comercio, explotaciones vecinas infectadas, etc.) lo mejor es vacunar a todos los animales para mantener el mayor número posible de ejemplares inmunizados y prevenir la reintroducción del virus.
Para terminar, Moennig resaltó la importancia de eliminar los animales PI, ya que cree imposible cualquier control en una región o estado sin una normativa que prohíba su compra y venta.


¿Somos capaces de encontrar infecciones activas por BVDV?

Manuel Cerviño, técnico de rumiantes de Boehringer Ingelheim España, fue el encargado de presentar una comunicación oral sobre la utilidad de las evidencias clínicas en la detección de casos de infección activa por el virus de la BVD en granjas bovinas españolas, llevada a cabo por el INIA, Albaikaikide, Neiker Tecnalia y Boehringer Ingelheim.
El objetivo del trabajo fue estudiar con qué precisión los veterinarios clínicos son capaces de encontrar infecciones activas por el BVDV basándose en una sospecha clínica.
Para ello, desde mayo de 2013 hasta diciembre de 2014, se estableció una red de veterinarios (de cebo, nodrizas y leche) distribuidos por varias áreas de España a los que se les hizo llegar una encuesta en caso de sospecha clínica para recabar la información que indujo esa sospecha en cada caso. Una vez recogida la información se diseñó un programa de muestreo para realizar el diagnóstico laboratorial con el fin de detectar animales con infección activa por BVDV [muestras antígeno positivo (ag +)], ya fueran animales PI o con una infección transitoria.
El porcentaje de rebaños positivos, es decir, que presentaban al menos un animal ag+, fue del 33,7 % en vacuno de leche, del 30,6 % en vacuno de carne y del 40,0 % en ganado de cebo. Los síntomas más frecuentes que indujeron la sospecha de infección por BVDV en vacuno de carne y cebo fue la morbilidad general inespecífica en terneras, mientras que en el caso del vacuno lechero fueron abortos y problemas de fertilidad. La limitación del estudio fue que en las granjas negativas (ningún animal ag+) no se pudo descartar al BVDV como posible agente etiológico, ya que es imposible discriminar estas situaciones debido al uso generalizado de vacunas o a la alta seroprevalencia al BVDV y porque el animal infectado puede haber muerto o abandonado la explotación.
Los resultados demostraron que el diagnóstico clínico mejora la probabilidad de localizar a los animales BVD ag+, especialmente en vacuno de lechero y en terneros de cebo. Además, los hechos que generan la sospecha inicial son los problemas de fertilidad en vacas, el nacimiento de animales con poca viabilidad (mortinatos) y los problemas indiferenciados de salud en terneros. “La principal conclusión es la elevada eficacia de las evidencias clínicas para detectar infecciones activas por el BVDV”, concluyó Cerviño.

Influencia del programa de control en la detección de animales PI

Carmen Eiras, del laboratorio de Sanidade e Produción Animal de Galicia, presentó una comunicación oral sobre la influencia del programa de control de la BVD realizado por las ADSG de Galicia en la detección de animales PI.
El objetivo del trabajo fue estudiar el modo en que ha evolucionado la detección de los animales PI entre los años 2007 y 2014 para conocer la dinámica del control de la enfermedad en los últimos tiempos en explotaciones gallegas integradas en ADSG.
El trabajo se realizó sobre 920 animales PI (para su confirmación se sometieron a la prueba de BVD antígeno durante el tiempo de estudio y obtuvieron como mínimo dos pruebas positivas a antígeno separadas al menos 21 días). El análisis de los datos tuvo en cuenta también el estudio de la evolución de los porcentajes de las explotaciones positivas a antígeno frente al total de explotaciones muestreadas, de los animales positivos frente al total de los analizados y el porcentaje que representaban los PI frente a los positivos. Igualmente, se estudiaron las edades en el momento de la detección y el tiempo que se tardaba en la eliminación de la explotación.
Los resultados mostraron que la disminución en la edad de detección de los PI produce un descenso en la diseminación de la enfermedad y en la prevalencia de los rebaños. Además, la reducción del tiempo de permanencia de los PI en los rebaños refleja una mayor concienciación de los ganaderos. Por otro lado, en los rebaños con infección activa sostenida en el tiempo es necesario un control exhaustivo en los animales de producción.
Para terminar, Eiras hizo hincapié en que la aplicación de un programa de control tiene un efecto indirecto sobre el mercado y que es necesario seguir mejorando las herramientas diagnósticas e intensificar el control de los PI.

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