viernes, 22 de julio de 2016

SOSPECHA DE LENGUA AZUL EN CHILE: UNA VISIÓN PERSONAL Dr. René Ortega Vásquez Julio, 2016

Sospecha de Lengua Azul en Chile: una visión personal
Dr. René Ortega Vásquez
Laboratorio de Virología Veterinaria
Universidad de Concepción

Desde hace unas semanas ha existido alarma debido a la aparición de ovinos con serología positiva al virus de la Lengua Azul en la Séptima Región de nuestro país, una duda que surge inmediatamente es ¿Cuál es la importancia de este hallazgo?.

El virus de la lengua azul pertenece al Genéro Orbivirus de la Familia Reoviridae (Thiry et al., 2006). Corresponde a un virus que tiene como genoma un dsRNA de 10 segmentos, con cápside icosahédrica y no tiene envoltura lipídica, o sea es desnudo (Verwoerd et al., 1972). Debido a las características de su genoma, aparte de mutar constantemente puede recombinar o reordenar sus genes (Barros et al., 2007; Cêtre-Sossah et al., 2010), como hacen todos los virus segmentados como por ej. ortomixovirus, bunyavirus o arenavirus. Además, estos agentes son arbovirus (arthropde-borne virus) o sea son transmitidos por artrópodos (de la Familia Culicidae o vernacularmente Culicoides) como vectores biológicos (Mellor y Wittmann, 2002; Mertens et al., 2004), que replican al agente, siendo una fuente adicional de variación genética para estas especies virales, debido a que los vectores biológicos son el lugar ideal para realizar el reordenamiento genético (Mertens et al., 2004). Este virus infecta tanto rumiantes silvestres como domésticos, siendo los ovinos, los más susceptibles desde el punto de vista de la signología clínica (McLachlan 1994, 2004).
Estas características biológicas del orbivirus han generado que en la actualidad existan 25 serotipos reportados de virus Lengua Azul (Hofmann et al., 2008). Estas variantes serológicas se distribuyen, en general en zonas tropicales y subtropicales del planeta. Aunque, esta distribución ha variado debido a que el serotipo 8 se ha diseminado por zonas más frías, como por ejemplo Holanda (Thiry et al., 2006).

A lo largo de Sudamérica los serotipos detectados son 1, 3, 4, 6, 8, 12, 14, 17, que no son exactamente los mismos que los detectados en Norte y Centroamérica, siendo los países que más reportan en la región y los únicos que han aislado el virus, Argentina y Brasil. Sin embargo, más que aislamientos e identificación molecular del virus, lo que se declara son detecciones serológicas positivas (Legisa et al., 2013). Según los datos de la OIE (WAHIS), anualmente estos países reportan que el virus existe en diversas zonas de su territorio, lo que denota la dificultad que significa el Control del virus. Esta condición sudamericana tiene influencia para Chile principalmente por su situación con los países limítrofes, Argentina por el sur, Perú y Bolivia por el norte, donde no hay que descuidar el rol que podrían cumplir los camélidos sudamericanos en el riesgo de introducción de la enfermedad a Chile. En el caso de Argentina el serotipo clásicamente detectado es el 4, aunque debido a la distribución de seroconversión descrita para este País en sustantivamente más amplia.

En Chile, el virus y la enfermedad nunca se ha reportado. Sin embargo, el riesgo de introducción siempre está latente. En múltiples oportunidades se ha sospechado del ingreso de la enfermedad, principalmente por encontrar animales seropositivos (Tamayo et al., 1983, 1985). Esto podría coincidir con infecciones con virus apatógenos o subclínicos. Al parecer, la alarma originada la última semana de Abril correspondería a la misma situación, pero hay antecedentes para observar este evento con cautela, principalmente por la cantidad de animales seropositivos. La serología, según la información entregada por el SAG es reaccionante con el serotipo 17 * (que ha sido descrito en Sudamérica, pero Argentina no tendría reportes o detecciones, aunque esto no descartaría la introducción por esta vía). El SAG sigue realizando un monitoreo serológico en 4 fases para determinar el alcance que ha tenido la serología positiva y la cantidad de animales seropositivos, en un plan de vigilancia que contempla la realización de diagnóstico a más de 130.000 animales, labor que se intensificará en las próximas semanas *.

Lo importante de esto es que la OIE nos sigue reconociendo como libres de infección para el virus de la lengua azul. El punto es que pasará con la temporada de veranadas 2016-2017, el trabajo que se avecina es arduo y espero que el SAG disponga de todas las facilidades y los recursos para realizar una vigilancia exhaustiva de nuestra frontera.
* http://www.udec.cl/panoramaweb2016/?q=node/13645

Bibliografía

Barros, S.C., Ramos, F., Luís, T.M., Vaz, A., Duarte, M., Henriques, M., Cruz, B., Fevereiro, M. 2007. Molecular epidemiology of bluetongue virus in Portugal during 2004–2006 outbreak. Veterinary Microbiology 124: 25–34.
Cêtre-Sossah, C., Madani, H., Sailleau, C., Nomikou, K., Sadaoui, H., Zientara, S., Maan, S., Maan, N., Mertens, P., Albina, E. 2010. Molecular epidemiology of bluetongue virus serotype 1 isolated in 2006 from Algeria. Research in Veterinary Science 91(3): 486-497.
Hofmann M.A., Renzullo S., Mader M., Chaignat V., Worwa G. & Thuer B. (2008). – Genetic characterization of Toggenburg orbivirus, a new bluetongue virus, from goats, Switzerland. Emerg. Infect. Dis., 14 (12), 1855-1861.
Legisa, D., Gonzalez, F., De Stefano, G., Pereda, A. & Dus Santos, M. J. Phylogenetic analysis of bluetongue virus serotype 4 field isolates from Argentina. The Journal of general virology 94, 652-662, doi:10.1099/vir.0.046896-0 (2013).

McLachlan N.J. (1994). – The pathogenesis and immunology of bluetongue virus infection of ruminants. Comp. immun. microbiol. infect. Dis., 17, 197-206. 
MacLachlan N.J. (2004). – Bluetongue: pathogenesis and duration of viraemia. Vet. Ital., 40, 462-467.
Mellor P.S. & Wittmann E. (2002). – Bluetongue virus in the Mediterranean basin 1998-2001. Vet. J., 164, 20-37.
Mertens P.P.C, Diprose J., Maan S., Singh K.P., Attoui H. & Samuel A.R. (2004). – Bluetongue virus replication, molecular and structural biology. Vet. Ital., 40, 426-437.
Tamayo, R., O. Alonso, R. Schoebitz. 1983. Anticuerpos de lengua azul (Bluetongue) en bovinos. Primer informe en Chile. Arch. Med. Vet. 15(1): 49.
Tamayo, R., R. Scoebitz, O. Alonso, J. Wenzel. 1985. First report of bluetongue antibody in Chile. Progress in Clinical and Biological Research 178: 555 - 558.
Thiry E., Saegerman C., Guyot H., Kirten P., Losson B., Rollin F., Bodmer M., Czaplicki G., Toussaint J.F., De Clercq K., Dochy J.M., Dufey J. & Gilleman J.L. (2006). – Bluetongue in northern Europe. Vet. Rec., 159, 327.
Verwoerd, D. W., Els, H. J., De Villiers, E. M. & Huismans, H. (1972). Structure of the bluetongue virus capsid. J Virol 10, 783–794.

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