miércoles, 20 de julio de 2011

TEMPERATURA CORPORAL E INFLUENZA AVIAR. 2009. Marco A. Macchiavello C.

Teoría de la escalera térmica

Marco Aurelio Macchiavello C.
Magíster en Ciencias Biológicas
Viña Del Mar, Región de Valparaíso, Chile.
gaia@vtr.net

Rev Chil Infect 2009; 26 (4): 376-377

Thermic stairways theory
In this article we raise the possibility of a potential relationship between body temperature of different species of animals and the Avian Flu. We hypothesize that the different values of body temperature could act as an enabling mechanism for Influenza virus infection through an adaptative mechanism of the virions in the species susceptible to infection, including human beings.

Key words: Avian Flu, Influenza, body temperature, epidemiology.
Palabras clave: Gripe Aviar, influenza, temperatura corporal, epidemiología.

Un aspecto poco estudiado en la epidemiología de influenza aviar altamente patógena, es el rol que podría jugar la aclimatación y adaptación de los virus HPAI (Highly Pathogenic Avian Influenza) a la temperatura corporal de las diversas especies animales susceptibles a la infección, tales como aves1, cerdo2 y el ser humano3.

En conjunto con otros factores, la temperatura corporal propia de cada especie animal podría en ciertos casos actuar como un mecanismo de defensa para infecciones virales provenientes de otras especies. Los virus influenza adaptados a las aves necesitarían una temperatura corporal del hospedero del orden de los 41 ºC para replicarse adecuadamente dentro del organismo, siendo difícil su multiplicación a una temperatura corporal de 37 ºC, como es aproximadamente la temperatura corporal normal del humano. Esta barrera térmica impediría al virus infectante tener el tiempo necesario dentro del nuevo hospedero para invadir las células y replicarse, previniendo la aparición de la enfermedad. Sin embargo, desde el punto de vista evolutivo los viriones podrían ir adaptándose paulatinamente a temperaturas corporales mas bajas mediante pequeños saltos adaptativos en diferentes especies (o taxas) animales que actuarían como verdaderos peldaños en una gradiente descendente (en este caso) de temperatura, fenómeno que podríamos denominar como la “Teoría de la Escalera Térmica”.

En este caso, los virus capaces de reproducirse a 41 ºC en las aves, se adaptarían a 39 ºC en algunas especies (como el cerdo) y luego a 37ºC en el humano.

También es probable que los virus sólo hayan logrado adaptarse a los 39 ºC y tengan pocas posibilidades de prosperar en ambientes corporales de 37 ºC. Sin embargo, si consideramos que la temperatura corporal de personas enfermas (especialmente por otras infecciones) puede elevarse por sobre los 39 ºC4, tendríamos entonces el ambiente ideal para la replicación del virus aviar, desarrollándose el cuadro clínico. Este aspecto podría tener importantes implicaciones en el tratamiento de las
infecciones por H5N1 en humanos. Primero porque las personas infectadas con el virus
influenza podrían estar más propensas a desarrollar el cuadro clínico de influenza(incluso con resultado de muerte) si simultáneamente está cursando con fiebre debido a otras causas.

Por otro lado, podría comprenderse mejor los beneficios del manejo adecuado de la temperatura corporal en estos pacientes. Actualmente, se sabe que la fiebre es un
mecanismo adaptativo de defensa orgánica que actúa limitando las infecciones5. Sin embargo, en el caso específico de los virus de la influenza aviar altamente patógena, los efectos podrìan ser totalmente contrarios de tal manera que las acciones para bajar la fiebre podrìan tener un efecto beneficioso en el tratamiento de la enfermedad.

En algunas circunstancias los virus aviares adaptados a temperaturas de alrededor de 39º (cerdos y otros animales), podrían volver a infectar a las aves (en mercados,
granjas o ecosistemas naturales) y luego traspasarse directamente de un ave al humano.

En otras zoonosis virales de origen aviar, los viriones se transmiten a través de vectores como los mosquitos. Esta forma de transmisión no se verificaría en la influenza aviar cuyos agentes causales han encontrado una forma diferente de propagarse. Sin embargo, la transmisión por medio de mosquitos en las otras infecciones virales seguiría el mismo principio de aclimatación térmica. Los
viriones se habrían adaptado a la temperatura corporal del vector, que en climas tropicales fluctúa alrededor de los 36 a 39 ºC cuando el insecto está en pleno vuelo.

Otro aspecto que puede contribuir a la aclimatación de estos virus aviares a temperaturas corporales más bajas sería la disminución fisiológica de la temperatura corporal bajo condiciones de Torpor que experimentan algunas aves, especialmente migratorias, en respuesta a la exposición a ambientes más fríos. Este fenómeno también podria explicar, en parte los brotes de influenza en aves durante su estadía en zonas frías cercanas a las regiones polares.

Resumen

En el presente artículo se plantea una posible relación entre la temperatura corporal de diferentes especies animales y la presentación de la Gripe aviar. Se postula que los diferentes valores de temperatura corporal podrían actuar como un mecanismo favorecedor de las infecciones por virus Influenza, mediante un mecanismo de tipo adaptativo de los viriones en las diversas especies animales susceptibles a la infección, incluyendo al humano.

Referencias

1.- Kelly T, Hawkins M, Sandrock C, Boyce W. A review of highly pathogenic avian influenza in birds, with an emphasis on Asian H5N1 and recommendations for prevention and control. J Avian Med Surg 2008; 22: 1-16.
2.- Ki Choi Y, Nguyen T, Ozaki H, Webby R, Puthavathana P, Buranathal C, et al. Studies of H5N1 influenza virus infection of pigs by using viruses isolated in Vietnam and Thailand in 2004. J Virol 2005; 79: 10821-5.
3.- The Writing Committee of the World Health Organization (WHO) Consultation on human influenza A/H5. Avian Influenza A (H5N1) infection in humans. N Engl J Med 2005; 353: 1374-85.
4.- Alpizar L, Medina E. La fiebre. Conceptos básicos. Rev Cubana Pediatr 1998; 70: 79-83. 1997; p. 725-90.
5.- Randall D, Burggren W, French K. Fisiología Animal, cuarta ed. Madrid: McGraw-Hill/Interamericana de España S.A.U.; 1997; p. 725-90.

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