jueves, 28 de agosto de 2014

VIRUS 2014 Generalidades II Patricio Berríos Etchegaray

VIRUS 2014
Generalidades II

Desde los protozoos hasta las clamydias  todos  son organismos celulares;  pequeños y simples. Después de las clamydias,  denominadas  “falsos virus”, siguen los virus que no se consideran como protistas inferiores. Son  más pequeños y acelulares. Contienen un solo tipo de ácido nucleico. No poseen ribosomas, mitocondrias ni ATP. Son completamente dependientes de la célula hospedadora para la síntesis de proteínas y  de energía. Son los parásitos más parásitos. No son autopoiéticos.

Después de los virus siguen los virus no convencionales o entidades patógenas sub-virales: viroides y priones, con las características de las macromoléculas que los constituyen, exclusivamente ARN en los viroides, y  proteínas en los priones. Los viroides son patógenos de los vegetales, causando la enfermedad de los tubérculos fusiformes de las papas, exocortis de los cítricos, enanismo del crisantemo, clorosis del pepino, enanismo del lúpulo, entre otras. Los priones son patógenos de los mamíferos, causan el scrapie de las ovejas y cabras, la encefalopatía transmisible del visón, y la  enfermedad crónica devastante del alce y venado. En el hombre: el kuru, la enfermedad de Creutzsfeldt-Jacob y el síndrome de Straussler-Gerstmann. Y la encefalopatía espongiforme en bovinos o enfermedad de las vacas locas.

¿Son los virus verdaderos microorganismos?  “De acuerdo con el biólogo chileno Humberto Maturana Romesín los virus no serían seres vivos porque no son autopoiéticos, es decir porque no son capaces de replicarse por si mismos”.

Los virus son tan pequeños que pueden pasar a través de  filtros que normalmente retienen a las bacterias. Comparten esta característica con las clamydias  y  mycoplasmas  que presentan una fase filtrable. El tamaño de los virus  se expresa en nanómetros (nm) o milimicras (mm), unidad que corresponde a 0,000.001 mm.

Los virus presentan diversas morfologías, pudiendo ser isométricos o esferoidales (virus aftoso), alargados o tubulares (virus mosaico del tabaco) o tener formas mixtas (fagos bacterianos). Algunos virus  tienen forma de bala (virus de la rabia) o  formas complejas como ladrillos  (virus de las viruelas), otros son alargados (virus Lassa).

Químicamente los virus están constituidos por un solo tipo de ácido nucleico (AN), escasas proteínas, y en algunos casos por lípidos y glúcidos de origen celular. Estas moléculas forman las siguientes estructuras: nucleoproteína, cápside, matriz, envoltura o manto lipídico y espículas o proyecciones de superficie (peplómeros).

El ácido nucleico, ARN o ADN, siempre tiene una ubicación central. El ácido nucleico junto a  proteínas que se les adhieren y facilitan su plegamiento conforman la nucleoproteína, también denominada nucleoide o “core”.

Las proteínas constituyen una verdadera cápsula que encierra y protege al ácido nucleico. La envoltura proteica se denomina cápside (del griego capsa: caja) y está formada por pequeñas subunidades de naturaleza polipeptídica, llamados capsómeros. La función de la cápside viral es fundamentalmente protectiva; además es antigénica y le confiere la forma a los virus no envueltos.

El ácido nucleico viral que constituye el genoma del virión es el responsable del carácter infeccioso del virus y al contener toda la información necesaria para perpetuar una especie viral o linaje es responsable de la continuidad genética de la especie viral.
Las proteínas  de la cápside, envoltura lipídica y proyecciones de superficie constituyen verdaderos receptores que se unen con los receptores celulares, confiriendo la especificidad de los virus por las células lo que se traduce en un marcado tropismo de los virus por  ciertas células, tejidos u órganos comprometiendo, por lo tanto, a determinados sistemas y órganos a la acción patógena viral.

Las proteínas virales conforman los determinantes antigénicos responsables de la antigenicidad del virión, lo que permite al organismo infectado reconocer a los  virus como extraños y montar una respuesta inmunológica para finalmente eliminarlos

Se entiende por inactivación viral la pérdida de la capacidad infecciosa de un virus, es decir la propiedad de infectar células susceptibles. La inactivación viral  ocurre cuando el ácido nucleico viral o las proteínas virales son alteradas por tratamientos físicos o químicos, lo que conduce a  que el ácido nucleico no se transcriba ni se replique, o a que el virus no se una específicamente a las células. Los principales inactivantes virales son el calor, las radiaciones y ciertas substancias químicas.

En el laboratorio se mantiene la viabilidad de los virus, con fines de estudio o diagnóstico, manteniendo las suspensiones virales en congelación a temperaturas de -70º C (temperatura del hielo seco) o a -196º C (temperatura del N líquido) y adicionadas de elementos protectores como el dimetil sulfóxido (DMSO), glicerol o suero sanguíneo en un medio isotónico y  pH fisiológico. A temperatura de refrigeración, +4º C, la infecciosidad de los virus  se mantiene aproximadamente durante una semana. Los virus también pueden ser mantenidos viables en forma liofilizada, agregándoles  caseína o suero sanguíneo a la suspensión viral.


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