viernes, 23 de diciembre de 2011

PATOGENIA DEL MOQUILLO CANINO Jhonny Marcelo Astete Torrejón

Patogenia del Virus del Moquillo Canino
Jhonny Marcelo Astete Torrejón
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Lima Perú


TABLA DE CONTENIDO

I. Presentación ................................................................................................................... 2
II. Infección sistémica ..................................................................................................... 2
Caninos con títulos de anticuerpos adecuados ............................................................................. 3
Caninos con título de anticuerpos intermedios ............................................................................. 3
Caninos con títulos de anticuerpos deficientes ............................................................................. 4
Otros factores de la infección ....................................................................................................... 4
III. Infección del sistema nervioso central ....................................................................... 5
Forma aguda ................................................................................................................................ 6
Forma crónica ............................................................................................................................... 8
IV. Conclusiones .............................................................................................................. 9
V. Literatura citada ........................................................................................................ 11


I. PRESENTACIÓN
El moquillo canino es una enfermedad
muy difundida en el Perú, siendo la enfermedad
que con mayor frecuencia es motivo de consulta
en las clínicas de animales de compañía. Se
entiende como patogenia del virus del moquillo
canino (VMC) al conjunto de mecanismos
biológicos, físicos y/o químicos que llevan a la
producción de esta enfermedad. En la presente
revisión se explica la patogenia del VMC en la
infección sistémica y en la infección del sistema
nervioso central (SNC). En la infección
sistémica se explica el ingreso del virus al
organismo y su distribución a los diferentes
órganos conforme pasan los días; también se
hace referencia a la respuesta inmunitaria del
canino y su influencia frente al virus. En la
infección del SNC se explica la forma de
presentación aguda y crónica (Figura 1).
II. INFECCIÓN SISTÉMICA
La forma aguda es la presentación
común del moquillo canino (Wheler, 2007).
Durante la exposición natural el VMC se
disemina por gotitas de aerosoles y entra en
contacto con el epitelio de las vías respiratorias
superiores (Morgan, 1999).
El período de incubación (desde la
infección hasta la aparición de signos clínicos)
normalmente es de 7 a 14 días (Wheler, 2007).
En el transcurso de 24 horas, se multiplican en
los macrófagos tisulares y se disemina en estas
células a través de los linfocitos locales a las
amígdalas y los ganglios linfáticos bronquiales
(Lorenzana, 2008). Alrededor de dos a cuatro
días post inoculación (PI), aumenta el número de
virus en amígdalas y los ganglios linfáticos
retrofaringeos y bronquiales, pero en otros
órganos linfáticos se encuentran cifras bajas de
células mononucleadas infectadas con VMC
(Ettinger, 2007). Hacia los días cuatro a seis PI,
ocurre la multiplicación del virus dentro de
folículos linfoides en el bazo, lamina propia del
estomago, intestino delgado, ganglios
mesentéricos y las células de kupffer del hígado
(Craig, 2000).
La proliferación amplia del virus en
órganos linfoides produce el aumento inicial de
la temperatura corporal y la leucopenia; la
elevación de la temperatura coincide con la
aparición de interferón circulante (Lorenzana,
2008), la linfopenia es causada por el daño viral
a células linfoides, que afecta tanto a células T
Patogenia del Virus del Moquillo Canino
Esp. MV. Jhonny Marcelo Astete Torrejón (fvastete@hotmail.com)


Postgrado – Investigación II - Autor: Jhonny Marcelo Astete Torrejón


como a células B (Ettinger, 2007). La fiebre y
linfopenia casi siempre pasan inadvertidas; la
fiebre disminuye durante algunos días hasta que
se desarrolla una segunda fase febril (de allí el
nombre de “distemper”), que normalmente va
acompañada de conjuntivitis, rinitis y anorexia.
Los signos gastrointestinales y respiratorios
como tos, diarrea, vómitos, anorexia,
deshidratación y pérdida de peso pueden
presentarse; siendo las infecciones bacterianas
secundarias a menudo los que complican la
enfermedad del moquillo canino (Wheler, 2007).
Es probable que la diseminación
adicional de VMC a tejidos epiteliales y SNC en
los días ocho o nueve PI ocurra por vía
hematógena, como una viremia relacionada con
células dependiendo del estado inmunitario
humoral del perro (Craig, 2000). La intensidad y
duración de la viremia son proporcionales al
título de anticuerpos séricos (Morgan, 1999), a
la potencia y el tipo de respuesta inmunitaria del
hospedador. La eliminación del virus se inicia al
momento de la formación de colonias epiteliales
y ocurre por todas las excreciones del cuerpo,
incluso en perros con infección subclínica
(Craig, 2000). Entre los días 9 a 14 post
infección se inicia la respuesta inmune humoral
y celular (Lorenzana, 2008).
Caninos con títulos de anticuerpos adecuados
Alrededor del día 14 de la PI, los
pacientes con títulos adecuados de anticuerpos a
VMC y citotoxicidad mediada por células,
elimina el virus de la mayor parte de los tejidos y
no muestran signos clínicos de la enfermedad
(Appel, 1999), rara vez desarrollan signos de
infección sistémica, pero aun así pueden
manifestar signos de enfermedad del SNC
(Lorenzana, 2008). Se ha demostrado que el
anticuerpo específico IgG-VMC es eficaz para
neutralizar VMC extracelular e inhibir su
diseminación intercelular (Craig, 2000). Los
perros con títulos de anticuerpos neutralizantes
mayores de 1:100 erradican al VMC de los
tejidos y pueden no afectarse clínicamente. Los
cálculos sugieren que hasta el 75% de los perros
infectados tienen un proceso subclínico
autolimitante (Nelson y Couto, 2000).
Caninos con título de anticuerpos intermedios
En perros con valores intermedios de
respuesta inmunitaria, mediada por células y
títulos de anticuerpo tardíos, el virus se disemina
a sus tejidos epiteliales entre los 9 a 14 días
(Craig, 2000). Estos virus pueden desarrollar una
infección moderada o silente, en la que el virus
persiste en pulmones, piel o SNC. Estos
animales pueden experimentar una recuperación
completa o desarrollar signos de la enfermedad
del SNC (Ettinger, 2007). Es posible que los
signos clínicos que se desarrollan se resuelvan
finalmente a medida que aumenta el título de
anticuerpo. El virus se elimina de la mayor parte
de los tejidos del cuerpo a medida que aumentan
los títulos de anticuerpo, pero puede persistir por
periodos prolongados como virus completo en
tejido uveal, neuronas y en tegumentos como los
cojinetes de las patas. La recuperación de la
infección por VMC se acompaña de inmunidad
prolongada y cese de la eliminación viral. Es
posible que se altere la protección si se expone al
perro a una cantidad grande de virus, agentes
altamente virulentos, pacientes
inmunocomprometidos o estresados (Craig,
2000).
Caninos con títulos de anticuerpos deficientes
En perros con estado inmunitario malo,
hacia los 9 a 14 días PI, se disemina el virus a
muchos tejidos que incluyen piel, glándulas
exocrinas y endocrinas y epitelio de los aparatos
gastrointestinal, respiratorio y genitourinario o
SNC (Ettinger, 2007); siendo los encargados de
diseminar los linfocitos y macrófagos infectados
(Appel, 1999).
Los signos clínicos de enfermedad de
estos perros suelen ser espectaculares y graves;
por lo general el virus persiste en sus tejidos
hasta la muerte (Ettinger, 2007).
Otros factores de la infección
La secuencia de fenómenos patogénicos
depende de la cepa de virus y puede tardar una a
dos semanas. Los estudios sobre la respuesta
serológica a VMC en perros gnotobioticos
confirman que los títulos séricos de anticuerpo
varían inversamente con la gravedad de la
enfermedad. La respuesta de anticuerpos en
perros se ha separado en determinantes de
envoltura y de centro de virus. Al parecer, solo
los perros que producen anticuerpos
antienvoltura son capaces de detener una
infección viral persistente del SNC. El resultado
de la infección del SNC depende aparentemente
de la aparición de anticuerpos IgG circulantes a
la glucoproteina H. La mortalidad en perros
gnotobioticos se aproxima a la de pacientes
infectados en forma natural, lo cual resta
importancia a la influencia que una infección
bacteriana secundaria pueda tener en la gravedad
de la enfermedad del SNC, sin embargo, es
probable que las bacterias cumplan un papel de
peso en la complicación de los signos de
enfermedad en las vías respiratorias y
gastrointestinales (Craig, 2000). La replicación
masiva del virus en las células epiteliales de las
vías respiratorias, sistema gastrointestinal y
sistema genitourinario se produce en los perros
con títulos de anticuerpos neutralizantes menores
de 1:100 hacia el día 14; estos perros suelen
morir por enfermedad polisistémica (Nelson y
Couto, 2000).
La diseminación del virus hacia el medio
comienza cuando se forman las colonias
epiteliales y se realiza a través de todas las
excreciones del cuerpo, incluyendo a aquellos
animales que cursen con presentación subclínica
(Lorenzana, 2008).
Aquellos animales que se recuperan de
los signos clínicos iniciales mantienen el virus en
los tejidos y probablemente desarrollaran mas
adelante signos clínicos de la enfermedad
(Ettinger, 2007).
III. INFECCIÓN DEL SISTEMA
NERVIOSO CENTRAL
La patogenia de la enfermedad
neurológica en perros infectados por el VMC es
compleja. El sistema nervioso central y los
tejidos epiteliales se infectan en
aproximadamente 8-14 días después del ingreso
del VMC (Nelson y Couto, 2000).
La diseminación del virus al SNC
depende del grado de respuesta inmunitarias
sistémicas generadas por el huésped. Es probable
que el virus penetre en el sistema nervioso de
muchos perros virémicos infectados con VMC,
sea que se observen o no signos neurológicos. El
anticuerpo antiviral y el depósito resultante de
complejos inmunitarios pueden facilitar la
diseminación del virus hacia el endotelio
vascular en el SNC. Los virus (libres o
relacionados con plaquetas o linfocitos) penetran
en las células endoteliales vasculares de las
meninges, en las células epiteliales del plexo
coroideo del cuarto ventrículo y en las células
ependimales que recubren el sistema ventricular.
El antígeno viral se detecta primero en el
endotelio capilar y venular del SNC y en los
procesos podálicos astrociticos perivasculares.
Se ha demostrado que la infección del epitelio
del plexo coroideo se desarrolla durante todo el
curso de la misma porque el virus se produce de
manera continua. A partir de estos sitios, pueden
penetrar al líquido cefalorraquídeo (LCR) los
virus libre o relacionado con linfocitos, en donde
se diseminan hacia estructuras periventriculares
y subpiales. La diseminación de virus a través de
vías del LCR explica probablemente la
distribución temprana de la lesión en áreas
subependimales, como corteza cerebral
(principalmente arquicorteza y paliocorteza),
nervios ópticos, velo bulbar anterior, pedículo
cerebeloso y medula espinal (Craig, 2000).
El LCR de perros recuperados en forma
rápida usualmente no posee anticuerpos ni
interferón. Los perros que mueren después de
una infección aguda del SNC tienen interferón
en el LCR pero no tienen anticuerpos
neutralizantes. Los que desarrollan enfermedad
subaguda o crónica con signos nerviosos tienen
interferón y pueden tener anticuerpos
neutralizantes en el LCR (Lorenzana, 2008).
El tipo de lesión que se produce y el
curso de la infección dentro del SNC dependen
de diversos factores, que incluyen la edad y
capacidad inmunitaria del huésped al momento
de la exposición, las propiedades neurotrópicas e
inmunosupresora del virus y la época en que se
diseminan las lesiones. Pueden ocurrir de manera
independiente encefalitis aguda o crónica, o
progresar las lesiones de la fase aguda a la forma
crónica en los animales que sobreviven (Craig,
2000).
Forma aguda
La encefalitis aguda, se presenta
tempranamente en la infección de animales
jóvenes o inmunosuprimidos se caracteriza por
una lesión viral directa al SNC (Morgan, 1999).
El virus causa lesiones multifocales en las
sustancias gris y blanca; las de la sustancia gris
resultan de infección neural y necrosis; y estos
pueden conducir a poliencefalomalacia
predominante. También ocurre infección neural
con pruebas mínimas de citólisis (Craig, 2000)
esto incluye únicamente la corteza cerebral y
cerebelar (Lorenzana, 2008). Las cepas virales
que inducen infección aguda fatal afectan
predominantemente la sustancia gris del SNC y
provocan destrucción neuronal. A las 3 semanas
PI los perros han muerto o se han recuperado
totalmente (Appel, 1999).
Las lesiones de la sustancia blanca, que
se caracterizan por daños de la mielina, van
acompañadas de replicación de VMC en células
gliales, los cambios inflamatorios son mínimos y
las teorías sobre ausencia de inflamación han
incluido inmunodeficiencia resultante de la
inmadurez fisiológica del sistema inmunitario,
inmunosupresión inducida por el virus y la fase
temprana de la enfermedad que se estudia; estos
provocan desmielinización del cerebelo, nervio
óptico y cordón espinal, en ese caso la
recuperación o la muerte puede demorarse entre
dos a tres meses (Craig, 2000). Por otro lado es
posible la presencia de signos nerviosos sin otros
signos previos de enfermedad generalizada.
Después de una aparición retardada de respuesta
inmune, el virus puede desaparecer de los tejidos
linfáticos y epitelios, pero puede persistir en
SNC, ojo y almohadilla plantar (Lorenzana,
2008). Las cepas virales que causan una
enfermedad más suave afectan la sustancia
blanca del SNC causando desmielinización
(Appel, 1999).
La presentación neurológica incluye:
1. Contracciones bruscas involuntarias
localizadas de un músculo o grupo de músculos
(Mioclonias).
2. Paresia o parálisis que comienzan a menudo
en miembros posteriores (ataxia).
3. Convulsiones, sialorrea, movimientos
masticatorios, pedaleo de los miembros, micción
involuntaria y defecación.
4. Hiperestesia, vocalización, reacciones de
miedo.
5. Ceguera.
Dependiendo de la severidad de la
infección, todos o ninguno de los signos
neurológicos pueden ser evidentes. Después de
la recuperación del moquillo canino agudo o de
una presentación inaparente, los trastornos
neurológicos pueden tardar en presentarse
algunas semanas o hasta meses. Pueden verse
hiperqueratosis en las almohadillas plantares
(Hard Pad Disease) y en la nariz (Wheler, 2007).
En la microscopia electrónica, la
desmielinización no inflamatoria en lesiones
agudas al parecer se relacionaron a la infección
viral de macrófagos y células astrogliales antes
que las células oligodendrogliales, que son las
que producen mielina. Durante este periodo de
infección sin restricción ocurre la replicación
activa del virus en el SNC y las lesiones
contienen todas las secuencias de mRNA de
VMC y proteínas virales según lo indican las
técnicas e hibridación in situ e
inmunohistoquimica respectivamente (Craig,
2000).
En cultivos primarios de células
cerebrales caninas, el VMC causa una infección
no citolitica de diseminación lenta. Es difícil
detectar proteínas y nucleocapsides virales de
VMC en oligodendroglias mediante métodos
inmunocitoquimicos o ultraestructurales. Sin
embargo con la hibridación in situ se encuentra
el genoma viral completo. Esta infección
restringida conduce a la disfunción metabólica y
degeneración morfológica de células
oligodendrogliales. Se ha observado alteraciones
similares de la oligodendroglia in vivo en
lesiones desmielinizantes (Craig, 2000).
En el cerebro normal, es baja la
expresión de antígeno mayor de
histocompatibilidad clase II (MHC II). Como
células efectoras, la microglia expresa MHC II
cuando se activa, tal vez a través de incrementos
del IFN-y, una citocina de la célula T. se observa
valores elevados de IFN-y en el SNC durante la
infección viral y la esclerosis múltiple humana
(EMH) (Craig, 2000).
En enfermedades desmielinizantes,
como la encefalomielítis alérgica experimental y
la EMH, hay un aumento (expresión) e MHC II.
En la encefalitis aguda por VMC en perros, se
encontró el virus distribuido en forma difusa o
multifocal y aumento el MHC II en la totalidad
de la sustancia blanca y en focos infectados por
VMC. Es posible que en etapas tardías la
expresión no viral de MHC II sea la causa de la
desmielinización continua y más diseminada y
de la infiltración perivascular por células
mononucleares (Craig, 2000). Los cachorros
algo mayores o mas inmunocompetentes
desarrollan una encefalomielítis no supurativa
(Morgan, 1999).

Forma crónica
En encefalitis crónica los perros mayores
e inmunocompetetes desarrollan una
encefalomielitis crónica progresiva o
desmielinizante, de mecanismo inmune
(Morgan, 1999); esta encefalitis crónica a VMC
también va acompañada de un incremento de la
concentración de anticuerpos antimielina, que se
piensa es una reacción secundaria al proceso
inflamatorio. Asimismo, hay un aumento de
anticuerpos neutralizantes de virus intratecales.
Al parecer, los anticuerpos a VMC interactúan
con macrófagos infectados en lesiones del SNC
y causan su activación con la liberación de
radicales de oxigeno reactivos. A su vez, esta
actividad puede conducir la destrucción de
células oligodendrogliales y de mielina por un
mecanismo de “mirón inocente” (Craig, 2000).
Parece consecuencia de las respuestas
inflamatorias a los antígenos víricos en el
interior de las células del SNC, con activación de
macrófagos y liberación de mediadores
citotóxicos que tienen un papel en la destrucción
y desmielinización de las células del SNC
(Ettinger, 2007)
Se han reconocido dos formas crónicas
en perros adultos. La primera se presenta a
consecuencia de un proceso inmunomediado que
produce una encefalitis multifocal (Multi
Distemper Encephalomyeltis) que progresa
lentamente. Esta forma normalmente ocurre en
los perros de cuatro a ocho años y se presenta
con debilidad en miembros posteriores, falta de
respuesta a la amenaza, parálisis y temblores de
la cabeza; la recuperación de este tipo de
infección VMC puede ser posible (Wheler,
2007).
La encefalitis crónica del perro viejo
(Old Dog Encephalitis) es un desorden
progresivo que afecta usualmente a perros
mayores de seis años, se presenta con ataxia,
movimientos en circulo, presión de la cabeza
contra objetos y cambios en la personalidad (no
hay respuesta a estímulos externos o no reconoce
a los dueños). La persistencia del virus en el
SNC produce una reacción inflamatoria,
instalándose una encefalitis crónica. Estos
animales no son infecciosos, pero su
recuperación es muy difícil (Wheler, 2007). En
los pacientes que sobreviven se elimina el VMC
de las lesiones inflamatorias; y pueden
encontrase sitios no afectados en el tejido
cerebral. Si la diseminación del virus en el SNC
ha sido extensa para la época en que el huésped
responde al virus, entonces ocurre un daño
difuso (Craig, 2000).
Los perros que presentan la enfermedad
aguda o subaguda desarrollan una muy pobre o
nula respuesta inmune humoral y celular. Los
perros con infección crónica del sistema
nervioso central pueden desarrollar una respuesta
inmune en forma tardía (Lorenzana 2008).Se
pueden observar en perros de edad avanzada sin
que hallan presentado una historia de una
enfermedad sistémica que la corteza cerebral
esta afectada junto con el cerebelo, evitando el
tronco encefálico; se desconoce si esto es el
resultado de la aparición de la infección en un
periodo de inmunidad inadecuada, de una
activación de la infección latente, de una
multiplicación incompleta del virus del moquillo
después de una infección previa de meses o años,
diferentes cepas de virus de moquillo o algún
otro mecanismo patogénico (Schaer, 2006).
La recuperación o la muerte pueden
demorarse entre dos o tres meses. Es posible
la presencia de signos nerviosos sin otros signos
previos de enfermedad generalizada. Después de
una aparición retardada de respuesta inmune
celular y humoral, el virus puede desaparecer de
los tejidos linfáticos y epitelios pero puede
persistir en SNC, ojos y almohadilla (Appel,
1999).
IV. CONCLUSIONES
· La patogenia del VMC tiene una
presentación muy variable que trae como
consecuencia una gran diversidad de
síntomas y signos que dificulta el
diagnostico de esta enfermedad por examen
clínico.
· La respuesta inmunológica de cada
individuo es muy importante al momento de
afrontar la enfermedad del VMC; los
individuos que tienen una buena respuesta
inmunológica erradican al virus del
organismo y estos incluso no llegan a
presentar síntomas evidentes de la
enfermedad, el grupo que tiene un sistema
inmunológico relativamente buena puede
presentar síntomas leves y un buen número
de ellos pueden recuperarse y otros siguen el
proceso de la enfermedad, en cambio los
individuos que presenta una respuesta
inmunológica deficiente es en ellos donde
existe la presentación grave de la
enfermedad conllevándolo a la muerte.

V. LITERATURA CITADA
1. Appel JG, Summers BA, Baker JA.
1999. Distemper canino: estado actual
Institute for Animal Health. College of
Veterinary Medicine, Cornell
University, Ithaca, New York, USA.
http://www.ivis.org/advances/Infect_D
is_Carmichael/appel_es/chapter_frm.
asp?LA=2
2. Craig EG. 2000. Enfermedades
infecciosas en perros y gatos. 2ª ed.
México D.F: McGraw-Hill
Interamericana Editores, S.A. de C.V.
1014 p
3. Cowell RL, Tyler RD, Meinskonth JH.
1999. Citología y hematología
diagnostica en el perro y gato. 2ª ed.
Ciudad: Multimédica. 231-237 p.
4. Ettinger SJ, Feldman EC. 2007. Tratado
de medicina interna veterinaria. 6ª ed.
Madrid: Elseiver España S.A. 1991 p.
5. Lorenzana LC. 2008. Actualización en la
terapéutica del moquillo canino.
División animales de compañía
laboratorios Virbac México S.A. de C.V.
http://www.webveterinaria.com/virbac/n
ews13.html
6. Morgan RV. 1999. Clínica de pequeños
animales. 3ª ed. Madrid: Hacourt Brace
de España, S.A. 1436 p.

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