viernes, 16 de diciembre de 2011

SISTEMA INMUNOLÓGICO 2007

Sistema Linfático

Los órganos de su sistema inmunológico están conectados uno con otro, así como con otros órganos del cuerpo, por medio de una red de vasos linfáticos.
Los linfocitos pueden viajar por todo el cuerpo utilizando los vasos sanguíneos. Las células también pueden viajar a través de un sistema de vasos linfáticos que se extiende muy paralelamente a las venas y arterias del cuerpo. Las células y líquidos se intercambian entre los vasos sanguíneos y linfáticos, permitiéndole al sistema linfático monitorear el cuerpo en búsqueda de microbios invasores. Los vasos linfáticos transportan la linfa, un líquido transparente que baña a los tejidos del cuerpo.
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Nódulo Linfático

Los nódulos linfáticos son estructuras pequeñas, reniformes (en forma de frijol o habichuela) que se encuentran localizados a lo largo de los vasos linfáticos, formando grupos en el cuello, axilas, abdomen e ingles. Cada nódulo linfático contiene compartimientos especializados en donde las células inmunes se congregan y encuentran a los antígenos.
Las células inmunes y las partículas extrañas ingresan a los nódulos linfáticos a través de los vasos linfáticos aferentes o los vasos sanguíneos pequeños de los nódulos linfáticos. Todos los linfocitos salen de los nódulos linfáticos a través de los vasos linfáticos eferentes. Una vez que se encuentran en el torrente sanguíneo, ellos son llevados a los tejidos por todo el cuerpo. Ellos vigilan por todas partes en búsqueda de antígenos extraños, después gradualmente regresan dentro del sistema linfático para empezar el ciclo completo de nueva cuenta.

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PRESENTACION


La idea de presentar este compendio de Inmunología en forma online, se basa en el deseo de muchos de los autores de ofrecer los contenidos de la Inmunología con suficiente dinamismo y prontitud y al mayor número de personas.

La Inmunología ha sufrido un espectacular auge en los últimos años en los cuales ha pasado de ser de interés reducido a estar relacionada con múltiples fenómenos biológicos y clínicos. Por una parte ha hecho posible comprender las bases celulares y moleculares de los procesos defensivos del individuo frente a la infección, y por otra esta contribuyendo al diagnostico y tratamiento de múltiples enfermedades, entre las que destacan llas enfermedades autoinmunes, inmunodeficiencias, hipersensibilidad y alergias.

El contenido de esta Web se distribuye en 26 apartados de los cuales 18 recogen los aspectos más básicos de la inmunología y 9 corresponden a una introducción a la Inmunopatología. Todo ello, se ajusta a las directrices dadas por la Sociedad Española de Inmunología para la docencia de la Inmunología básica en las licenciaturas de Ciencias de la Vida. También se incluye un un breve diccionario, abreviaturas y bibliografía general y múltiples enlaces con otras parcelas de la Inmmunología que consideramos puede ser de interés para el lector. En este libro, se ha pretendido compatibilizar la sencillez expositiva con el rigor científico y los conocimientos más consolidados con aquellos mas modernos y actuales de tal manera que pueda ser útil a los estudiantes de las licenciaturas de ciencias de la vida que se inician en Inmunología y también a aquellos postgraduados que deseen actualizar sus conocimientos básicos en esta materia.

En este proyecto colaboran muchos de los inmunólogos que trabajan en las Universidades y Hospitales españoles. En este sentido este libro online pretende ser una muestra del interés de la comunidad científica de inmunólogos por la promoción de esta disciplina.

Como coordinador de este proyecto quiero reconocer y agradecer el esfuerzo que han realizado los autores de los distintos apartados, así como a todas aquellas personas que de alguna manera han colaborado en la realización del mismo. También quiero agradecer a Phadia (Sweden Diagnostocs, Spain) su apoyo, gracias al cual ha sido posible la edición online de este proyecto, que esperamos sea de utilidad facilitando la difusión de la Inmunología. Así mismo he de agradecer a la Universidad de Córdoba las facilidades dadas en el uso de su "servidor" para la ubicación de este libro.

José Peña
Córdoba, 2003

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Introducción. Inmmunología


J. Peña y A. Cabello


Introducción. Respuesta inmune Innata. Celular. Humoral. Concepto de Antígeno y de - Hapteno. Inmunopatología.. Aportaciones de la inmunología


INTRODUCCIÓN
Los seres superiores están defendiendo constantemente su integridad biológica frente a agresiones, esencialmente externas. De no ser así, morirían como consecuencia de tumores e infecciones de bacterias, virus, hongos, etc. Para que estos fenómenos de defensa se lleven a cabo, los organismos disponen de un conjunto de elementos especiales, conocido como sistema inmune. La capacidad de defensa se adquiere antes de nacer y se madura y consolida en los primeros años de la vida fuera del seno materno.

La inmunología es la ciencia que estudia los procesos moleculares y celulares implicados en la defensa de la integridad biológica del organismo a través de la identificación de las sustancias propias y detección de las sustancias extrañas y su destrucción. En cada organismo, los mecanismos de defensa son muy diversos y heterogéneos, aunque siempre existe una actuación integrada de todos ellos. Los mecanismos de defensa pueden ser de tipo inespecífico y específico. Los mecanismos inespecíficos están constituidos por las barreras naturales, tales como la piel, mucosas y otros que están protegiendo constantemente al individúo de contagios externos (Figura 1.1).


Otros elementos naturales de actuación son la lisozima de la saliva, lágrimas y secreciones nasales que tienen capacidad de romper la unión de azúcares en las paredes bacterianas, lo que puede inducir su lisis. También entre estos mecanismos inespecíificos se encuentra la respuesta inmune inespecífica que están constituidos fundamentalmente por los componentes de la respuesta inmune especifica.

Entendemos por respuesta inmune todos aquellos eventos desarrollados por el sistema inmune al objeto de defender la integridad biológica del individuo frente a cualquier agresión (estimulo antigénico). La respuesta inmune puede ser, pues, de tipo inespecífica o innata y específica

La respuesta inespecífica o innata es la primera barrera defensiva del organismo y no requiere sensibilización previa. La respuesta específica o adquirida se desarrolla solo frente a la sustancia extraña que indujo su iniciación y en ella participan prioritariamente los linfocitos y las sustancias liberadas por los mismos, anticuerpos y citocinas (Figura 1.2).

El sistema inmune se encuentra ubicado en los órganos linfoides y en su acción participan una serie de células, células inmunocompetentes, y moléculas, entre las que destacan las inmunoglobulinas, linfocinas y otras (Figura1.3). Las distintas células inmunocompetentes se recogen en la Figura 1.4.

Todas las sustancias que tienen la capacidad de estimular al sistema inmune, se conocen como antígenos y las partes del mismo que tienen capacidad inmunógena, se conocen como determinantes antígénicos o epítopos.

Generalmente el sistema inmune responde de forma unitaria, por lo que la división en respuesta inespecífica y específica es más teórica que real. Lo que sí ocurre es que, dependiendo de las circunstancias, en unos casos predomina una u otra de estas modalidades de respuesta inmune.

La Inmunología es una ciencia de gran amplitud que comprende diversas áreas: Inmunogenética, Inmunobiología, Inmunopatología o Inmunología clínica, Inmunofarmacología, Inmunología veterinaria, etc., todas ellas en continua expansión.


IPB Image Figura 1.1

IPB ImageFigura 1.2

IPB ImageFigura 1.3

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Figura 1.4
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http://www.uco.es/gr...ar/inmunologia/
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RESPUESTA INMUNE INESPECIFICA.

La finalidad de la respuesta inmune tanto inespecífica como especifica es la defensa de la integridad biológica del individuo, actuando como un sistema de mantenimiento de la homeostasis del organismo, al igual que lo hace, por ejemplo, el sistema respiratorio o el sistema nervioso.

La respuesta inespecífica forma parte de los mecanismos inespecíficos de defensa y representa el primer sistema defensivo del organismo y es de especial significación frente a la protección del mismo ante infecciones y cáncer. Las células que mediatizan esta respuesta inespecífica, son los PMN neutrófilos, macrófagos y células NK que son células que se caracterizan por activarse de forma inmediata siempre que cualquier sustancia extraña penetra en el organismo, como, por ejemplo ocurre, tras una herida. En este caso todas estas células se movilizan a dicho foco, reconocen y toman contacto con la sustancia extraña, que destruyen mediante el proceso de fagocitosis y citotoxiciadad natural (Tabla 1.1). En este tipo de respuesta participa también el complemento (C´), que está formado por una gran variedad de proteínas que se encuentran en el plasma. Los distintos componentes del complemento interactúan en un determinado orden para ejercer su acción en la defensa del organismo. Probablemente la fagocitosis es el principal elemento que actúa en este tipo de respuesta. La fagocitosis se lleva a cabo en varias fases, aproximación, fagocitosis y lisis (Figura 1. 5).

Los mecanismos de defensa inespecíficos aportan un buen sistema de protección. Sin embargo, en muchas ocasiones no son suficientes para defender eficazmente al organismo, pero por fortuna éste dispone de la respuesta inmune específica.

IPB ImageTabla 1.1

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RESPUESTA INMUNE ESPECIFICA

La respuesta inmune específica se caracteriza porque es efectiva ante aquellos antígenos frente a los cuales se ha iniciado y desarrollado. Este tipo de respuesta es mediada por linfocitos y otras células como células dendríticas, macrófagos etc.

Los linfocitos son de dos tipos: linfocitos B y linfocitos T. Los linfocitos T, a su vez, pueden ser linfocitos T colaboradores (Th), linfocitos T citotóxicos (Tc) y por algunos autores también se han propuesto los linfocitos T supresores­res/reguladores (Ts).

La respuesta inmune específica, se considera que puede ser de dos tipos: humoral y celular. Aunque la separación de ambos tipos de respuesta es mas de tipo didáctico que real, en general se considera que cuando los elementos implicados son los linfocitos B, se trata de una respuesta tipo humoral mientras que cuando participan prioritariamente los linfocitos T tanto colaboradores (Th) como citotóxicos (Tc), se trata de una respuesta tipo celular.

Reconocimiento del antígeno

Para que se inicie la respuesta inmune específica, se requiere el reconocimiento del antígeno por parte de los linfocitos y subsiguiente activación de los mismos.

Los linfocitos B reconocen el antígeno mediante inmunoglobulinas de membrana (mIg) mientras que los linfocitos T lo reconocen mediante el receptor de linfocitos T (TCR) (Figura 1.6). La activación de los linfocitos B conduce a la síntesis de Inmunoglobulinas por los mismos mientras que cuando lo que se activan son los linfocitos Th o Tc su función prioritaria es la producción de linfocinas o la de lisar células respectivamente.

Las inmunoglobulinas (Ig) son glicoproteínas formadas, al menos, por cuatro cadenas mientras que el receptor de los linfocitos T (TCR) es también una glicoproteína pero de solo dos cadenas (Figura 1.7). Ambos tipos de moléculas tienen la propiedad de reconocer y unirse al antígeno. Cada inmunoglobulina tiene la propiedad de unirse específicamente al antígeno que indujo su formación.

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Respuesta inmune celular

La respuesta inmune de tipo celular cubre una importante función como mecanismo inmunológico de defensa, actuando principalmente frente a virus, así como evitando la aparición y desarrollo de células tumorales. En ella participan esencialmente los linfocitos T colaboradores (Th) y citotóxicos (Tc).

Presentación del antígeno

Para que los linfocitos T, tal como se ha dicho anteriormente puedan reconocer el antígeno, éste debe ser debidamente presentado. Esta función se realiza por las células presentadoras de antígeno (APC) y sus determinantes antigénicos son expuestos en la superficie de estas células en el seno de las moléculas del complejo principal de histocompatibilidad (MHC) (Figura 1.8 ) .

Las moléculas del Complejo Mayor de Histocompatibilidad son glicoproteínas presentes en las membranas de la mayoría las células nucleadas, entre las que se encuentran las células inmunocompetentes. Estas moléculas son esencialmente de dos tipos, tipo I y tipo II y tienen entre otras funciones las de presentar el antígeno a los linfocitos así como participar en el proceso de maduración de los linfocitos T en el timo (Figura 1.9).

Las células presentadoras de antígeno (APC) tienen como misión captar, procesar proteolíticamente en el interior de estas células y después presentar el antígeno a los linfocitos T conjuntamente con las moléculas de histocompatibilidad.

Interacción celular

Para que la activación del Ag se lleve a cabo se requiere que previamente se halla producido la interacción entre las células presentadoras y las respondedoras. Este fenómeno se lleva a cabo prioritariamente por las moléculas de adhesión que son un grupo muy heterogéneo de sustancias que se encuentran en la superficie de las células presentadoras y respondedoras y que como se ha dicho hacen posible la adherencia entre ellas y en consecuencia permiten la unión entre el receptor de las células T y el complejo MHC-Ag de la APC (Figura 1.10). De igual manera, estas moléculas participan en todo tipo de interacción celular tanto en la respuesta celular como humoral.

IPB ImageFig. 8

IPB ImageFig. 9

IPB ImageFig. 10

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Inmunomoduladores de la respuesta inmune

La respuesta inmune es regulada por moléculas conocidas como linfocinas, que son sustancias producidas por linfocitos en respuesta a una gran variedad de estímulos y que son capaces de regular el funcionamiento de otras células del sistema inmune. Las linfocinas actúan como señal complementaria facilitando la activación, proliferación y diferenciación de los linfocitos y en general de todas las células implicadas en la respuesta inmune (Figura 1.11).

Activación Th y Tc

Aunque existen excepciones, la separación de las funciones de los linfocitos Th y Tc viene dada por el origen de los antígenos que reconocen. Los linfocitos Tc reconocen a los antígenos presentados en superficie por moléculas MHC de clase I (Figura 1. 12), mientras que los linfocitos Th interaccionan con el antígeno en el contexto de moléculas MHC de clase II.

Asociados a las dos cadenas polipeptídicas polimórficas que constituyen el TCR se encuentra un grupo de moléculas monomórficas de membrana llamado colectivamente CD3, formando así el complejo TCR/CD3 y que sabemos que es imprescindible para la transmisión de la señal del reconocimiento antigénico al interior celular. En consecuencia se desencadena una cascada de reacciones bioquímicas en el citoplasma de la célula T, dando así lugar al proceso de activación, proliferación y diferenciación celular. Estos mecanismos implican la participación de una serie de sustancias intracitoplasmáticas, conocidas como segundos mensajeros. Como consecuencia de estos eventos se producirá finalamente la la transcripción de los genes implicados en la síntesis de la proteína y factor implicado en una determinada función. La activación de las células Th es el núcleo central de la respuesta celular que a su vez actúa sobre, macrófagos, células NK y linfocitos Tc que adquieren entonces la capacidad de lisar las células que portan el antígeno que indujo su activación.

IPB ImageFig. 11

IPB ImageFig. 12
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*ICAM molécula de adhesión intercelular
LFA antígeno de función linfocitaria
TCR receptor de células T para antígeno
CD antígeno de diferenciación
Tc célula T citotóxica
Th célula T colaboradora
TCR receptor de células T para antígeno
ILs interleucinas
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Respuesta inmune humoral

La ausencia de este tipo de respuesta deja al individuo tan indefenso frente a toda clase de gérmenes patógenos y otras agresiones, que es incompatible con la vida si no se instaura a tiempo un tratamiento adecuado.

En la respuesta inmune humoral intervienen los linfocitos B, que como se ha dicho anteriormente reconocen al antígeno a través de las inmunoglobulinas de membrana. Sin embargo este estímulo no es suficiente para que se inicie y desarrolle la respuesta inmune humoral. Para ello es necesario que los linfocitos B, además del estímulo antigénico, reciban el estímulo de ciertas citocinas (Figura 1.13) producidas por los linfocitos T colaboradores. Sólo cuando confluyen estos estímulos, el antigénico y el mediado por las citocinas, se produce la activación, proliferación y diferenciación de los linfocitos B hasta la formación de células memoria y células plasmáticas productoras de inmunoglobulinas, que serán el elemento efector final de la respuesta humoral. En la Figura 1.14 se muestra un esquema con una visión general de la respuesta inmune.

IPB ImageFig. 13

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**NK célula asesina natural (natural killer)
IFN interferón


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Características respuesta inmune específica

La respuesta inmune especifica se caracteriza por ser de carácter clonal, reconocer unos antígenos y no otros (especificidad), desarrollar memoria y ser autoregulable.

Especificidad. Se sabe que cada antígeno estimula solo a aquel linfocito o grupo de linfocitos que han desarrollado y en consecuencia poseen en su membrana los receptores capaces de reconocer y unirse específicamente a él. Estos receptores, tal como se ha indicado anteriormente, son las inmunoglobulinas de superficie cuando se trata de linfocitos B o el TCR cuando se trata de linfocitos T.

Clonalidad. Cuando un linfocito o grupo de linfocitos es activado, este prolifera y se diferencia en múltiples células derivadas, todas ellas con idénticos receptores de superficie. Se dice entonces que todas estas células constituyen lo que se denomina clon celular. Tanto la especificidad como la clonalidad de la respuesta inmune fueron originariamente definidos en los años cincuenta por varios inmunólogos entre los que se encontraba Burnet y se conoció después por la teoría de selección clonal de Burnet. Esta teoría decía que cada antígeno estimulará a aquel linfocito o grupo de linfocitos que poseen en su membrana receptores capaces de reconocer y unirse específicamente a él y que como consecuencia se producía su proliferación y diferenciación en células con las mismas características de reconocimiento que los linfocitos originales (Figura 1.15). Este carácter clona, le confiere a este tipo de respuesta el carácter de gran eficiencia en cuanto que cada individuo solo pone en marcha aquellos elementos, celulares y moleculares, que le son necesarios para una determinada acción.

Memoria Inmunológica. Otra característica importante de este tipo de repuesta es que el organismo mantiene memoria de un estímulo a otro cuando son de la misma índole. Eso se debe a la permanencia de linfocitos sensibilizados de larga vida después de un estímulo antigénico.

Autorregulación. Este tipo de respuesta dispone de mecanismos internos de control, de tal forma que la intensidad de la misma se regula por acción de diversos tipos de moléculas entre las que destacan las inmunoglobulinas y sobre todo las citocinas. En la Figura 16 se recogen las distintas fases de la respuesta inmune.

IPB ImageFig.16
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Respuesta primaria y secundaria.

Cuando por primera vez un antígeno se pone en contacto con el organismo, se produce una respuesta inmune que se denomina respuesta primaria. Por el contrario, cuando al cabo de un tiempo el mismo antígeno vuelve a activar al sistema inmune, se produce una respuesta que denominamos respuesta secundaria o adaptativa (Figura 1.17). Ambas respuestas son, cualitativa y cuantitativamente, diferentes.

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Las diferencias esenciales son:

1.- En la respuesta primaria los niveles máximos de inmunoglobulinas se alcanzan tras un largo período de latencia después del estímulo antigénico, mientras que en la respuesta secundaria se alcanza más rápidamente.

2.- La respuesta primaria es de menor intensidad que la secundaria.

3.- La respuesta primaria predomina la IgM, mientras que en la secundaria predomina la IgG.

4.- La respuesta secundaria, al predominar en ella la IgG de vida media más larga que la IgM, es más permanente en su acción que la primera.

Ello se debe a que cuando un antígeno activa por primera vez a los linfocitos B, éstos necesitan tiempo para diferenciarse en las células plasmáticas responsables de la síntesis de inmunoglobulinas, mientras que cuando se trata de la respuesta secundaria, gracias a la permanencia de las células memoria, se alcanza mucho antes el nivel de células plasmáticas. Resulta así, que la respuesta será de menos intensidad que tras un segundo estímulo en que ha aumentado el número de linfocitos sensibles gracias a la permanencia de célu­las memoria con receptores idóneos para tal antígeno.

Estos sistemas funcionan de forma secuencial, enviándose información entre ellos para una eficaz eliminación del patógeno. Así, una vez que entra el patógeno superando las barreras físico-químicas, se pone en funcionamiento el sistema inmune innato, con células y factores solubles que van a tratar de eliminarlos. Tras la activación de este sistema, es únicamente en los vertebrados donde puede ponerse en marcha el sistema inmune específico adaptativo, aunque coordinado con los componentes del sistema inmune innato. Como ejemplos de esta cooperación se encuentran el papel desempeñado por los macrófagos como células presentadoras de antígeno a los linfocitos T; los anticuerpos IgM e IgG son capaces de activar el sistema del complemento por la vía clásica; o la citotoxicidad dependiente de anticuerpo por parte de las células natural killer.

CONCEPTO DE ANTIGENO Y HAPTENO

Se entiende por antígeno toda sustancia con capacidad para generar una respuesta inmune , esto es que posee capacidad de ser reconocida como extraña por el sistema inmune. Sabemos que prácticamente cualquier tipo de molécula biológica, incluyendo azúcares, lípidos, hormonas, metabolitos intermediarios, carbohi­dratos complejos, fosfolípidos, ácidos nucléicos y proteínas pueden ser antígenos. Si se quiere producir anticuerpos contra pequeñas moléculas, éstas deben unirse antes de la inmunización a una macromolécula. En este sistema, la molécula pequeña recibe el nombre de determinantes antígenos (Figura 1. 18).

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Los anticuerpos frente a un antígeno se unen a sus grupos determinantes. Esta capacidad de unión antígeno-anticuerpo (Ag-Ac), es la característica más importante y común de todas las inmunoglobulinas. Esta unión es no covalente y débil, de tal forma que la reacción es reversible, encontrándose los antígenos y los anticuerpos libres en equilibrio dinámico con los unidos. En general los antígenos son de mayor tamaño que la zona que participa en la unión con el anticuerpo, de modo que un anticuerpo solo se une a una zona muy restringida del antígeno. A esta zona del antígeno que participa en la unión con el anticuerpo se le denomina epitopo o determinante antigénico. La mayoría de los antígenos poseen múltiples epítopos, con lo que pueden unir múltiples anticuerpos a la vez siempre que los epítopos estén suficientemente alejados entre ellos para que no existan interferencias estéricas que lo impidan

Clásicamente se llamaba antígeno a toda molécula capaz de generar un anticuerpo. En la actualidad sin embargo, se considera antígeno a cualquier molécula capaz de unirse a un anticuerpo independientemente de que pueda, por si sola, generarlo. Aquellas moléculas que además sean capaces de generar un anticuerpo se les denomina inmunogenas. En este sentido existen moléculas demasiado pequeñas que llamamos haptenos, que para generar anticuerpos necesitan ir unidas a moléculas mas grandes llamadas carrier. Una vez que se han generado de este modo, anticuerpos contra el hapteno, éste puede unirse a los anticuerpos. El hapteno es por tanto, una molécula antigénica pero no inmunógena.

Tras la unión antígeno-anticuerpo (Ag-Ac), las sustancias extrañas (o antígenos) son neutra­lizadas y posteriormente destruidas por las inmuno­globulinas a través de meca­nismos, que pueden ser diferentes según el tipo de inmuno­globulina que participa.


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INMUNOPATOLOGÍA

Hay multitud de casos en los que los sistemas de defensa son en sí causa de enfermedad. Esto es, por ejemplo, lo que ocurre cuando el individuo reacciona incluso frente a sustancias que en principio son inocuas, como es el polen de plantas, etc. Entonces se habla de reacciones de hipersensibilidad (Figura 1. 19) .

En otros casos, por razones todavía no muy bien conocidas, el sistema inmune reacciona frente a componentes propios, que destruye, ocasionando graves trastornos, o incluso la muerte. Se trata de enfermedades por autoinmunidad, que pueden presentarse frente al sistema nervioso central, frente a casi todas las glándulas endocrinas, frente a componentes musculares, etc.

También a veces, las células encargadas de la defensa inmune, comienzan a proliferar en grandes cantidades, llegando a producir auténticos cánceres de células libres como son las leucemias, que incluso en tan sólo meses pueden terminar con la vida del individuo.

La Inmunología, en consecuencia, debe estudiar no sólo el papel que tiene el sistema inmune en el mantenimiento de la salud sino tam­bién en la génesis y evolución de la enfermedad.


IPB ImageFig. 19


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APORTACIONES DE LA INMUNOLOGIA

La Inmunología ha contribuido de forma notoria al progreso de la ciencia actual, primero por aportaciones sobre bases empíricas y después sobre fundamentos sólidos, fruto del intenso esfuerzo desplegado en el estudio de los mecanismos de actuación del sistema inmune (Tabla 1.2)


Durante la fase empírica que podemos considerar anterior al comienzo del presente siglo, la inmunología ofreció la solución a uno de los grandes problemas que ha azotado a la humanidad, las pandemias. Ello fue posible gracias a Jenner quien a finales del siglo XVIII y a Pasteur quien a su vez a finales del siglo XIX, prepararon las vacunas de la viruela y de la rabia respectivamente. Posteriormente se desarrollarían, entre otras, las vacunas antitifoidea (1898), anticólera (1892) y antidiftérica (1913).

Después, en lo que podríamos denominar fase científica, y debido a un mejor conocimiento de las bases biológicas y celulares del sistema inmune, la inmunología se ha desarrollado ampliamente, siendo una de las ciencias que más ha evolucionado en los últimos años. Hasta aproximadamente los años sesenta los aspectos inmunológicos conocidos aparecían, en el contexto de la Microbiología, como el sistema capaz de defender al organismo frente a las infecciones. Desde entonces, los continuos avances en el conocimiento de los mecanismos implicados en la respuesta inmune han dotado a esta disciplina de un sólido cuerpo de conocimientos.

A este desarrollo han contribuido de manera especial la puesta a punto de técnicas modernas, tales como los cultivos celulares, obtención de líneas celulares puras e híbridos celulares, posibilidad de obtener animales trangénicos, disponibilidad de las técnicas de biología molecular tales como clonaje de genes, técnica de PCR, el uso del láser y la microscopía electrónica. En consecuencia, hoy día la Inmunología posee su propia contextura interna y puede ser firmemente considerada como ciencia independiente al tiempo que hace posible el desarrollo de otras áreas gracias a la aplicación de reactivos y técnicas puramente inmunológicas, adquiriendo así una amplia proyección en Medicina, Veterinaria, Biología, Bioquímica, Agronomía y Farmacia.

En resumen, la Inmunología ha influido en las siguientes áreas:

Enfermedades infecciosas. Haciendo posible la profilaxis de la mayoría de las enfermedades infecciosas mediante un progresivo y espectacular perfeccio-namiento de las técnicas de vacunoterapia durante el presente siglo. Es de destacar a modo de ejemplo el descenso drástico que se observan en las tasas de morbilidad declaradas por poliomielitis, por sarampión o que la viruela ha sido completamente erradicada.

Transfusiones sanguíneas. La Inmunología hizo posible el descubrimiento de los grupos sanguíneos y los anticuerpos séricos frente a los mismos, gracias a lo cual se pueden realizar las transfusiones sanguíneas sin riesgo para el enfermo.

Trasplantes de órganos. Haciendo posible la prevención del rechazo de muchos de los órganos trasplantados. Eso se ha debido a un perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas pero, sobre todo, al descubrimiento de los antígenos responsables del rechazo (antígenos de histocompatibilidad) y a un mejor conocimiento de los mecanismos inmunológicos responsables del rechazo del trasplante, que están permitiendo la utilización de modernas terapias inmunosupresoras de gran efectividad en la actualidad. Los avances más recientes indican que pronto será posible el trasplante de animales al hombre (xenotrasplante) con lo cual se podrá dar solución a la escasez de donaciones de órganos.

Oncología. En donde la inmunología ha permitido un mejor conocimiento de la interrelación célula cancerosa-huésped. Estos conocimientos ya comienzan a repercutir en una mayor sobrevivencia de ciertos pacientes cancerosos y existen fundadas esperanzas de que en un futuro inmediato la inmunología pueda contribuir aún más, ofreciendo nuevas vías de solución a esta enfermedad. El descubrimiento reciente, por un lado, de oncogenes responsables de la malignización celular y, por otro, de los mediadores químicos de la respuesta inmune, entre los que cabe destacar las linfocinas y los interferones, ofrecen una amplia esperanza en la terapia de muchos cánceres y de sus metástasis. En la actualidad se encuentran en vía de ensayo varias vacunas terapéuticas con resultados verdaderamente alentadores.

Inmunopatología. En donde el conocimiento del sistema funcionales, ha hecho posible conocer la etiología y patogenia de una gran variedad de enfermedades surgidas por alteración del propio sistema inmune, tales como inmunodeficiencias, alergias, autoenfermedades, etc. Sin embargo, quedan problemas pendientes sin resolver, como es el reto que actualmente tiene planteada la Inmunología con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), de una extraordinaria capacidad expansiva y alta mortalidad, y frente al cual no se dispone de un remedio eficaz que elimine de manera definitiva el virus HIV.

Métodos analíticos. Una gran variedad de métodos analíticos de gran precisión y sensibilidad se han desarrollado gracias a los conocimientos inmunológicos. Entre estas técnicas las más importantes que se pueden destacar son la inmunoelectroforesis, radio-inmunoensayo, hemaglutinación, etc. Hoy se puede considerar que, por ejemplo, la endocrinología moderna se ha podido desarrollar gracias a la aparición de un método, el radioinmunoensayo, capaz de medir los niveles de las distintas hormonas.

Biotecnología, industria y farmacia. Esto está siendo realmente posible gracias al extraordinario grado de cooperación existente entre los inmunólogos y científicos dedicados a la bioquímica, biología molecular, genética y farmacia, cuyos métodos como, por ejemplo, la tecnología del DNA recombinante, hibridaciones celulares, etc., están permitiendo la obtención de manera industrial, de sustancias y factores de gran interés farmacológico, entre los que podemos destacar, como mas sobresaliente, los anticuerpos monoclonales (AcMo).

Otras aportaciones. Además de lo indicado anteriormente, la inmunología ha contribuido a la solución de otros muchos problemas. Citemos, por ejemplo, la prevención de la eritroblastosis fetal en casos de incompatibilidad Rh entre la madre y el feto. Otra sensible y reciente aportación de la inmunología ha sido el esclarecimiento de la etiología de múltiples enfermedades, al descubrir una estrecha relación entre el padecimiento de las mismas y ciertos factores genéticos relacionados con el control del sistema inmune. También la inmunología ha aportado conocimientos y técnicas de gran utilidad en la Medicina Legal, alguna de cuyas áreas, como por ejemplo la identificación, se benefició ampliamente después del descubrimiento de los grupos sanguíneos y también durante la última década, gracias al descubrimiento de los antígenos de histocompatibilidad.

La inmunología es una ciencia que actualmente se encuentra en pleno desarrollo, por lo que es de suponer que en el futuro siga aportando nuevos conocimientos para la solución de muchos de los problemas que tiene planteados la medicina y biología. En la Tabla 1.3 se expone una lista de los Premios Nobel concedidos a investigadores en el campo de la inmunología.

Tabla 2
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Tabla 3
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DICCIONARIO DE INMUNOLOGÍA


ACCION ANAFILOTOXICA: acción activadora sobre los mastocitos y basófilos para que liberen histamina y otros mediadores de la inflamación.

ADCC: Citotoxicidad dependiente de anticuerpos, En aquellas situaciones en que la IgG se halla unida específicamente al antígeno sobre la superficie de otra célula, al unirse al FcgR-III de linfocitos (principalmente células NK) se pone en marcha el proceso citolítico.

ADYUVANTE: sustancia con acción facilitadora de la respuesta inmune. Administrada simultáneamente con un antígeno intensifica inespecíficamente la respuesta frente a ese antígeno.

AFINIDAD: intensidad de la reacción de unión entre un determinante antigénico (epítopo) y el sitio de unión del anticuerpo (paratopo).

AGLUTINACION: forma de reacción antígeno‑anticuerpo en la cual son necesarios anticuerpos solubles divalentes o polivalentes y antígenos celulares o particulados.

AGRETOPO: porción del antígeno que interacciona con la molécula de HLA.

ALELO: cada uno de los estados distintos que puede presentar un gen en un mismo locus en un cromosoma.

ALERGENO: sustancia antigénica que induce reacciones mediadas por IgE.

ALERGIA: estado de reactividad inmune alterado, en un segundo contacto con un antígeno. Usualmente se refiere a la hipersensibilidad tipo I.

ALOANTIGENOS: estructura antigénica determinada genéticamente.

ALOANTISUERO: antisuero producido en un individuo contra antígenos alélicos de otro individuo de la misma especie

ALOGENICO: relación genética de desigualdad entre dos individuos de la misma especie. Usado para describir fenotipos genéticamente diferentes presentes en individuos de la misma especie, como los antígenos de los grupos sanguíneos o los alotipos de las inmunoglobulinas.

ALOINJERTO: injerto entre dos individuos de la misma especie, pero genéticamente diferente.

ALOTIPOS: Producto proteico de un alelo que puede ser detectado como antigénico por otro miembro de la misma especie. En otro sentido, reflejan pequeñas diferencias, constantes entre individuos de la misma especie, en la secuencia de aminoácidos de inmunoglobulinas que por lo demás son similares. Los determinantes alotípicos se sitúan en la región constante de las cadenas pesadas y ligeras.

ALOTRASPLANTE: trasplante entre dos miembros genéticamente diferentes de la misma especie.

ANAFILAXIA: reacción de hipersensibilidad inmediata debida a la liberación de mediadores desde mastocitos sensibilizados por la IgE.

ANAFILOTOXINAS: Son los péptidos del complemento C3a y C5a que causan degranulación de mastocitos y contracción del músculo liso.

ANERGIA: Estado por el cual una célula o un individuo es incapaz de responder a un antígeno. Cuando se refiere a células o un clon implica que la célula está presente pero que no responde.

ANERGIA CUTANEA: incapacidad para reaccionar a una batería de antígenos comunes con pruebas cutáneas.

ANTICUERPO: proteína, producida en respuesta a la inmunización con un antígeno, que específicamente reacciona con el antígeno que indujo su formación.

ANTIGENO: toda sustancia capaz de inducir una respuesta inmune y de reaccionar específicamente con los productos desarrollados en dicha respuesta.

ANTIGENOS ALOGENICOS (HOMOLOGOS) están presentes en individuos de una especie no iguales genéticamente.

ANTIGENOS AUTOGENOS (AUTOLOGOS):del mismo individuo.

ANTIGENOS DE DIFERENCIACION: estructuras de superficie celular encontradas solamente en células de un determinado tipo o estadío de su desarrollo, identificados por el uso de anticuerpos específicos (de ahí el nombre de antígenos).

ANTIGENOS SINGENICOS (ISOLOGOS) se encuentran en individuos distintos, pero genéticamente idénticos (gemelos univitelinos).

ANTIGENOS XENOGENICOS (HETEROLOGOS) los que se encuentran en especies no relacionadas filogenéticamente.

APOPTOSIS: mecanismo de autodestrucción celular por fragmentación del DNA en segmentos de unos 200 pb, debido a endonucleasas dependientes de calcio activadas por estímulos exógenos.

ATOPIA: predisposición, determinada genéticamente, de responder a estímulos antigénicos cotidianos, que son inocuos para la mayoría de las personas. Manifestación clínica de la hipersensibilidad tipo I, incluyendo eczema, asma y rinitis.

AUTOANTICUERPO: anticuerpo que reacciona contra antígenos del huésped donde fue generado.

AUTOINMUNIDAD: estado inmunitario que se caracteriza por la pérdida de la tolerancia a lo propio.

AUTOLOGO: parte del mismo individuo

AVIDEZ: intensidad de la unión entre los componentes de una reacción antígeno‑anticuerpo. Está determinada por las afinidades entre los distintos epítopos y paratopos.

BACTERIOLISINA: sustancia capaz de lisar bacterias.

BOLSA DE FABRICIO: órgano linfoide 1º situado en el intestino posterior localizado en asociación con la cloaca de las aves y ausente en mamíferos que controla la ontogenia de los linfocitos B. En los mamíferos este proceso se realiza en la médula ósea.

BRADICININA: nonapéptido vasoactivo que es el mediador más importante generado por el sistema de las kininas.

CADENA J: glicoproteína con un 12% de azúcares y un peso molecular de 15kD que une extremos Fc mediante puentes disulfuro en la IgA e IgM.

CADENA LIGERA (L) cadena de polipéptidos presente en todas las moléculas de inmunoglobulinas. Existen dos tipos de cadenas ligeras: kappa y lambda.

CADENA PESADA (H) dos cadenas de polipéptidos idénticos que caracterizan una molécula de inmunoglobulina. Hay cinco tipos de cadenas pesadas: a, b,g, d y e.

CALCINEURINA: proteínfosfatasa calcio/calmodulina dependiente. Participa en la transcripción del gen de la IL-2.

CALMODULINA: Es una serina/treonina kinasa que es estimulada por el calcio intracelular y puede activar a su vez a la fosfatasa calcineurina al liberar el dominio carboxiterminal del sitio activo de ésta.

CD: moléculas de la superficie de leucocitos y plaquetas que son distinguibles con anticuerpos monoclonales y puede ser usado para diferenciar las poblaciones celulares.

CDRs: (regiones determinantes de complementaridad) Es la parte de la región V de un anticuerpo o del receptor de células T responsable de la unión a antígenos o de la unión antígeno-HLA.

CELULA ACCESORIA: Generalmente se utiliza para definir a los macrófagos y otras células presentadoras de antígenos.

CELULA ADHERENTE: Se refiere principalmente a macrófagos y células dendríticas, por su capacidad de adherirse al plástico y cristal.

CELULA DE LANGERHANS: célula presentadora de antígenos situada en la piel que cuando emigra a los ganglios linfáticos se denomina célula dendrítica.

CELULA DENDRITICA: células presentes en tejidos que capturan antígenos y migran a ganglios linfáticos y bazo donde son particularmente activas en procesar y presentar antígenos a células T.

CELULA INMUNOCOMPETENTE: poblaciones celulares que hacen posible la acción del sistema inmune: son los linfocitos T, B, células K, NK, macrófagos y polimorfonucleares.

CELULA K: Célula responsable de la citotoxicidad célulo-mediada dependiente de anticuerpo.

CELULA NK: Células responsables de la citotoxicidad no HLA restringida.

CELULA PRESENTADORA DE ANTIGENOS: (APC) Usualmente se refiere a células que expresan moléculas HLA clase II en su superficie, que pueden procesar y presentar antígenos a los linfocitos T colaboradores. Este término es poco usado para describir células que presentan antígenos a células T citotóxicas.

CENTRO GERMINAL: agregado celular (principalmente linfocitos B proliferando) que aparece en los folículos primarios de los órganos linfoides secundarios después del contacto con el antígeno.

CICLOFILINA: proteína que actúa como receptor de la ciclosporina A.

CICLOSPORINA: droga inmunosupresora utilizada en la mayoría de los regímenes inmunosupresores para enfermos trasplantados.

CINASAS: enzimas encargados de la fosforilación de proteínas. Básicamente existen dos tipos dependiendo de su actividad fosfotransferasa, que se manifiesta fosforilando proteínas en aminoácidos serina/treonina o bien en aminoácidos tirosina.

CININAS: grupo de mediadores vasoactivos producidos tras la injuria a un tejido.

CITOCINAS: proteínas producidas por las células en respuesta a una gran variedad de estímulos y que son capaces de alterar de alguna manera el comportamiento de otras células. La naturaleza de las células sobre las que ejercen su efecto viene determinado por la presencia de receptores específicos. Estos pueden localizarse en la superficie de las células que las producen (efecto autocrino), de células vecinas (efecto paracrino) o en otros órganos y tejidos (efecto semejante a las hormonas).

CITOFILICO: con propensión a unirse a células.

CITOSTATICO: con capacidad de frenar el crecimiento celular.

CITOTOXICIDAD: mecanismo efector de determinadas poblaciones celulares especializadas del sistema inmunitario consistente en la capacidad para interaccionar con otras células y destruirlas.

CLON: células derivadas de la misma progenitora, y por tanto con igual constitución genética.

COMPLEJO DE ATAQUE A LA MEMBRANA: complejo formado por los factores del complemento C5b-C9 que se insertan en las membranas celulares.

COMPLEJO MAYOR DE HISTOCOMPATIBILIDAD (MHC) Es un locus genético muy polimórfico que determina la expresión de los antígenos de histocompatibilidad que participan en las interacciones celulares durante la respuesta inmune.

COMPLEMENTO: grupo de proteínas séricas involucradas en el control de la inflamación, activación de fagocitos y ataque lítico a membranas celulares.

CONCANAVALINA A: (Con A) lectina derivada de la judía (Chile poroto), con acentuada actividad mitogénica de células T.

CONGENICO: genéticamente idéntico con excepción de un sólo locus genético.

CR1 CR2 CR3: receptores para los fragmentos C3 activados.

CRIOGLOBULINAS: proteínas séricas, IgG e IgM, que precipitan espontáneamente o bien pasan al estado de gel cuando se enfría el suero a 4°C.

DELECCION CLONAL: concepto relativo a la teoría de la selección clonal de Burnet que sugiere que la tolerancia a los autoantígenos resulta de la delección (eliminación) de clones de linfocitos autorreactivos.

DESEQUILIBRIO DE LIGAMIENTO: fenómeno por el que dos genes se pueden encontrar juntos en una población con una frecuencia mayor, que la que le correspondería por el producto de las frecuencias individuales de cada uno (Hecho que se observa con cierta frecuencia en los genes HLA).

DESETOPO: parte de la molécula de MHC que se une al antígeno.

DETERMINANTE PUBLICO: epítopo de una molécula de HLA que es encontrado en otras moléculas HLA de otros haplotipos.

DIAPEDESIS: el paso al exterior de células a través de las paredes intactas de los vasos.

DOMINIOS: segmentos repetidos en las cadenas H o L que están plegados tridimensionalmente y estabilizados por enlaces disulfuro.

OMINIO CONSTANTE: Referido a inmunoglobulinas y al receptor de células T. Este dominio muestra poca variabilidad entre moléculas. No participa en el reconocimiento antigénico pero puede funcionar en la función efectora de los anticuerpos.

ELECTROFORESIS: separación de moléculas en un campo eléctrico.

ENDOCITOSIS: proceso por el cual una célula engloba dentro de su citoplasma materiales del medio externo. Se distinguen dos tipos:

‑Pinocitosis: cuando la célula engloba partículas muy pequeñas incluidas en una porción de líquido extracelular.

‑Fagocitosis: cuando son partículas sólidas y de mayor tamaño.

ENDOSOMA: vesículas intracitoplasmáticas producidas cuando una molécula se une a un receptor de membrana y es transportada al interior de la célula.

EPITOPO: También llamado grupo determinante. Cada uno de los grupos químicos reconocidos como extraños por el organismo y que va a determinar la formación de un Ac específico.

EXCLUSION ALELICA: es la expresión fenotípica de un solo alelo en las células que contienen dos alelos diferentes para el locus genético.

EXON: región de un gen que codifica proteína.

FACTORES DE CRECIMIENTO: sustancias que estimulan o incrementan la proliferación celular.

FENOMENO DE PROZONA: precipitación subóptima que ocurre en la región del exceso de anticuerpos durante las reacciones de inmunoprecipitación.

FITOHEMAGLUTININA (PHA) lectina extraíble del guisante común con actividad mitogénica preferentemente de linfocitos T.

FOSFATASAS: enzimas encargados de la defosforilación de proteínas. Hay fosfatasas que defosforilan proteínas fosforiladas bien en serina/treonina o en tirosina.

FRAGMENTO Fab (abrev. de fragmento de unión al antígeno) fragmento de una molécula de inmunoglubulina que se obtiene mediante la escisión con papaína. Se obtienen siempre dos fragmentos Fab idénticos, cada uno de los cuales posee un único sitio de unión al antígeno. Contienen el idiotipo.

FRAGMENTO Fc (abrev. de fragmento cristalizable) fragmento de una molécula de inmunoglubulina que se obtiene mediante la escisión con papaína. En este fragmento residen las propiedades biológicas de la inmunoglobulina. Contiene el alotipo y determina la clase de cadena pesada.

FUJIFILINA o FK-BP: proteína que es el receptor de FK-506.

GALT: acúmulos de tejido linfoide asociados con el tracto gastrointestinal.

GENOMA: totalidad del material genético contenido en una célula.

HAPLOTIPO: la porción del fenotipo determinada por genes íntimamente ligados de un solo cromosoma heredados en un sólo progenitor.

HAPTENO: molécula de bajo peso molecular (menos de 1000 daltons) capaz de reaccionar con un anticuerpo, pero incapaz de desencadenar su producción en un animal. Puede hacerse inmunógeno uniéndose a una proteína transportadora.

HEMAGLUTINACION: aglutinación de eritrocitos.

HIBRIDOMA: fusión de una célula tumoral con un linfocito que aporte la especificidad deseada, obteniéndose anticuerpos monoclonales específicos contra el antígeno previsto.

5-HIDROXITRIPTAMINA: amina vasoactiva presente en plaquetas.

HIPERSENSIBILIDAD: respuesta inmune que causa daño al individuo. Puede ser mediada por anticuerpos (tipo I, II y III) o células T (tipo IV).

HISTAMINA: amina vasoactiva liberada de los gránulos de mastocitos y basófilos.

HISTOCOMPATIBILIDAD: tolerancia hística entre el donante y el receptor del injerto.

ICAM-1: molécula de superficie encontrada en una gran variedad de células y que interacciona con LFA-1 de linfocitos y otras células.

IDIOTIPO: Viene determinado por diferencias encontradas entre una y otra Ig que corresponden a la parte hipervariable de las cadenas H y/o L. A los idiotipos asociados con el sitio de combinación con el antígeno se les llama paratopos y a los que no lo están idiotopos.

IDIOTIPO DOMINANTE: idiotipo encontrado en la mayor parte de los anticuerpos generados en respuesta a antígenos específicos.

Ig: Grupo de glicoproteínas estructuralmente relacionadas que son producidas por linfocitos B y células plasmáticas y que son responsables de la inmunidad humoral.

Ig MONOCLONALES: Ig idénticas entre sí que son producidas exclusivamente por linfocitos de una solo clon.

IgA: Inmunoglobulina predominante en las secreciones externas. Es un dímero formado por la cadena J, al que se halla unido un polipéptido denominado pieza secretora. La IgA sérica es en su mayor parte monomérica.

IgD: Inmunoglobulina cuyo significado fisiológico no se conoce. Su concentración sérica es muy pequeña aunque paradójicamente la mayoría de linfocitos B maduros coexpresan en su superficie IgM y IgD.

IgE: Inmunoglobulina involucrada en reacciones de hipersensibilidad inmediata con capacidad de unirse a basófilos y mastocitos a través de receptores de gran afinidad que estas células poseen para su extremo Fc.

IgG: Inmunoglobulina predominante en suero, en el espacio extravascular, en las secreciones internas y en la fase secundaria de la respuesta inmunitaria.

IgM: Inmunoglobulina más primitiva y la más frecuente durante la respuesta primaria caracterizada por ser un pentámero y por su gran peso molecular lo que origina su situación exclusivamente intravascular.

IMPLANTE: injerto constituido por materia muerta.

INHIBICION ALOGENICA: destrucción celular que se produce en condiciones de cultivo causada por linfocitos genéticamente diferentes, correspondientes a animales normales.

INJERTO: Material consistente en componentes corporales que se implanta en otra región del propio cuerpo o en un organismo extraño. El proceso del injerto se denomina trasplante.

INMUNIDAD: Estado de capacidad de defensa de un individuo en principio sensible frente a sustancias antigénicas, adquirido de forma activa o pasiva.

INMUNIDAD CELULO-MEDIADA: Inmunidad en la cual es predominante la participación de linfocitos y macrófagos.

INMUNIDAD HUMORAL: respuesta inmune mediada por anticuerpos y complemento.

INMUNIZACION: Conjunto de procesos que conducen a la formación de inmunidad. Se puede adquirir de forma activa dando por resultado una respuesta inmune primaria y formación de memoria o pasiva en la que no se forma memoria.

INMUNOCOMPETENCIA: Capacidad de responder al contacto con un antígeno mediante una reacción inmune específica.

INMUNOCOMPLEJO: Complejo Ag-Ac.

INMUNODEFICIENCIA: Falta parcial o total de la capacidad de reacción inmunológica de un organismo

INMUNOGENICIDAD: Conjunto de propiedades que capacitan a una sustancia para inducir en organismos o células inmunocompetentes una inmunidad celular y/o humoral.

INMUNOGENO: Sustancia que introducida en un animal puede estimular la respuesta inmune.

INMUNOPOTENCIA: Capacidad para dar una respuesta inmunológica específica.

INMUNOPROFILAXIS: Evitación de enfermedades utilizando métodos inmunológicos.

INMUNOSUPRESION: Supresión inespecífica de la reactividad inmunológica por medio de diversos métodos de tratamiento.

INMUNOTOLERANCIA: Estado de reactividad inmunológica específica que es producido por un contacto previo con el Ag y que está limitado solo a este antígeno o a otro que reaccione con este de forma cruzada.

INOCULACION: Introducción de un antígeno o antisuero a un animal para conferir inmunidad.

INTERFERON: Son una familia de polipéptidos producidos por varios tipos de células tras su estimulación con diversas sustancias. Existen tres tipos el a y el b producidos por leucocitos y fibroblastos respectivamente y el g producido por linfocitos T. Incrementan la resistencia de las células a infecciones virales y actúan como citocinas.

INTRON: segmento de un gen no codificador de proteínas situado entre exones.

Ir:genes que controlan la respuesta inmune a antígenos específicos.

ISOANTICUERPO: Anticuerpo que está específicamente dirigido contra un isoantígeno.

ISOANTIGENO: Sustancia celular o disuelta de un individuo que puede provocar la formación de anticuerpos específicos en otro representante de la misma especie pero no en el propio individuo.

ISOGENICO: Compatibilidad entre donante y receptor del injerto que pertenecen a la misma línea consanguínea.

ISOINJERTO: Injerto que procede de un donante genéticamente idéntico.

ISOTIPO: Se denominan así a las distintas clases y subclases de inmunoglobulinas según la región constante de las cadenas pesadas y es el mismo en el suero de todos los individuos normales de la misma especie.

LDCC: citotoxicidad dependiente de lectinas: se sabe de la propiedad de estas moléculas para unir carbohidratos de las glicoproteínas de superficie propiciando la interacción efectora-diana y activando la lisis de modo inespecífico.

LECTINAS: Proteínas de origen vegetal denominadas también fitohemaglutininas o fitoaglutininas por su capacidad de producir aglutinación con eritrocitos humanos. Se utilizan también como mitógenos.

LEUCOTRIENOS: Metabolito del ácido araquidónico de actividad vasodilatadora.

LFA: un grupo de tres moléculas que median la adhesión intercelular entre leucocitos y otras células.

LINFOCINAS: Son factores solubles de naturaleza peptídica producidos por los linfocitos activados por el antígeno o mitógenos que carecen de especificidad y no presentan restricción por las moléculas del CPH y que actúan modulando las respuestas inmunitarias e inflamatorias a través de sus efectos sobre la activación, proliferación y diferenciación de otros linfocitos o de los macrófagos o de otras células.

LINFOCITO: Célula móvil perteneciente a la serie blanca con gran núcleo y escaso citoplasma. Realiza múltiples funciones en los mecanismos de defensa inmunológica. Se distinguen dos tipos: los T o timodependientes y los B dependientes de la "Bursa" o de la médula ósea.

LINFOPOYESIS: Conjunto de procesos que concluyen con la formación y diferenciación de los linfocitos.

LINFOTOXINAS: uno de los factores de necrosis tumoral (TNFb)

LIPOPOLISACARIDOS (LPS)= Heteropolímeros de estructura compleja y actividad biológica múltiple que se pueden aislar a partir de las paredes celulares de bacterias Gram- (endotoxinas). Son antígenos timoindependientes que inducen sobre todo anticuerpos tipo IgM.

LISINAS: Sustancias que causan la disolución de las estructuras celulares ej lisozima. También se denominan así los anticuerpos que fijan complemento.

LISIS REDIRIGIDA: se basa en la capacidad de los AcMo específicos de mimetizar la acción del ligando fisiológico, ejerciendo un efecto agonista. Cuando AcMo antiCD16 o antiCD3/TcR se unen a una célula diana que expresa receptores Fc en su superficie, el AcMo establece un puente que permite la interacción inespecífica con la efectora y a la par se desencadena la transducción de señales activandola.

LISOZIMA: Enzima catiónica de bajo peso molecular presente en humores corporales que ataca los mucopéptidos de la pared bacteriana. También estimula la acción del complemento contra bacterias Gram-.

LOCUS: Específico sitio de un gen en un cromosoma.

MACROFAGO: Leucocito mononuclear que interviene en la captación, transformación y presentación del antígeno a los linfocitos inmunocompetentes y que posee capacidad fagocítica.

MAF: Factor activador de los macrófagos.

MALT: Tejido linfoide asociado a las mucosas.

MASTOCITO: Célula presente sobre todo en el tejido conectivo que posee en su citoplasma histamina, serotonina y heparina. Tras la fijación de anticuerpos tipo IgE a la membrana y subsiguiente reacción con el antígeno específico, liberan estas sustancias.

MEMORIA: Capacidad de responder tras un primer contacto con un rápido aumento en el título de anticuerpos o con una acelerada proliferación de linfocitos sensibilizados un posterior contacto con el mismo antígeno.

MHC: Complejo Mayor de Histocompatibilidad.

MHC CLASE I: molécula constituida por una cadena polipeptídica polimórfica unida no covalentemente a la b2 microglobulina. Codificado por HLA-A, B y C en humano y H-2K, D y L en ratón. Están expresadas en casi todas las células. Estas moléculas presentan antígenos a linfocitos T CD8.

MHC CLASE II: moléculas compuestas por dos cadenas polipeptídicas (a y b). Codificadas por HLA-DR, DQ y DP en humanos y I-A e I-E en ratón. Presente sólo en algunos tipos celulares, relacionados con la presentación antigénica a linfocitos CD4.

MHC CLASE III: moléculas codificadas por genes situados dentro del MHC, que no están involucradas en la presentación antigénica. Incluyen algunos componentes del complemento.

b2-MICROGLOBULINA: polipéptido asociado no covalentemente con las moléculas MHC clase I.

MITOGENO: Sustancias que estimulan a los linfocitos y a la síntesis de DNA transformación blástica y proliferación. Al contrario a la estimulación inmune, los mitógenos activan de forma policlonal. Hay mitógenos específicos de linfocitos T como Concanavalina A y Fitohemaglutinina y otros de linfocitos B como LPS.

MONOCINAS: Sustancias de igual características que las linfocinas pero producidas por los macrófagos.

ONCOGENES: genes identificados por su papel en el desarrollo de diferentes tipos de tumores. Si derivan de virus se le asigna la letra "v". Si aparecen en células normales se les denomina protooncogenes y se designan con la letra "c".

OPSONINAS: Factores séricos que estimulan la fagocitosis. Pueden ser termolábiles como algunos componentes del complemento (sobre todo C3) o termoestables como algunos anticuerpos (IgG1 e IgG3 humanas.)

OPSONIZACION: Acción facilitadora de la fagocitosis por la que macrófagos y polimorfonucleares neutrófilos presentan en su membrana receptores (CR1, CR3 y probablemente CR4) capaces de unir la molécula C3b y sus derivados de manera que si el C3b está fijado sobre la superficie de un germen, los fagocitos pueden conectar con éste mediante sus receptores para C3b facilitándose la fagocitosis.

ORGANOS LINFOIDES PRIMARIOS: Organo donde los linfocitos se diferencian a partir de células madres linfoides y proliferan y maduran hacia células con capacidad efectora. Son la médula ósea para linfocitos B y el timo para los T.

ORGANOS LINFOIDES SECUNDARIOS: Son aquellos donde se disponen los linfocitos ya maduros e inmunológicamente competentes y donde se producen las respuestas inmunitarias frente a los estímulos antigénicos. Incluyen los ganglios linfáticos, el bazo y el tejido linfoide asociado a las mucosas del tracto respiratorio y gastrointestinal (MALT o mucosal associated lymphoid tissue).

PARATOPO: Sitio de unión del anticuerpo al antígeno localizado en la región variable de la cadena H y L que sirve para la unión específica de un determinante antigénico (epítopo).

PHA: mitógeno para células T

PIEZA DE SECRECION: Glicoproteína de 58 kD de peso molecular producida en células epiteliales de las mucosas y glándulas exocrinas. Se une al fragmento Fc de las cadenas a a través de puentes disulfuro facilitando la secreción de las IgA.

PIROGENO ENDOGENO (IL-1)= Factor producido por macrófagos y otras células. Causa fiebre por reducción de prostaglandinas en el Hipotálamo.

POLARIZACIÓN: Proceso por el cual las moléculas de la superficie celular sufren un agrupamiento en la membrana celular (usualmente tras el uso de anticuerpos).

POLIMORFISMO: existencia de múltiples alelos en un locus de un gen.

PRECIPITACION: Combinación específica de anticuerpos precipitantes con los correspondientes antígenos solubles. Al principio se forman complejos Ag-Ac solubles y luego se produce la agregación de estos complejos en inmunoprecipitados. En un medio soluble aparece así un enturbiamiento que puede registrarse cuantitatívamente y representa una medida de la cantidad de inmunoprecipitado.

PRESENTACION ANTIGENICA: Proceso por el cual ciertas células (células presentadoras de antígenos) expresan antígenos en su superficie en una forma reconocible para los linfocitos.

PROCESAMIENTO DE ANTIGENOS: degradación de antígenos en fragmentos y la asociación de estos fragmentos con moléculas de HLA para la presentación por células presentadoras de antígenos a células T específicas.

PROSTAGLANDINAS: derivados activos del ácido araquidónico. Pueden modular respuestas inmunes.

PROTEINA C REACTIVA: b-Globulina análoga a los anticuerpos que se encuentra en el suero de pacientes con inflamaciones agudas. Es una proteína de fase aguda. Es capaz de aglutinar y de opsonizar bacterias, así como activar el complemento por lo que se incluye dentro de los mecanismos de defensa inespecíficos.

PROTEINAS DE FASE AGUDA: proteínas que incrementan de forma importante su concentración durante una infección o proceso inflamatorio.

PRUEBA CRUZADA (cross matching test)= Prueba de compatibilidad entre eritrocitos del donante y lasma del receptor (major test) y a la inversa (minor test). También se realiza antes de un trasplante entre el suero del receptor y los linfocitos del donante. Un cross match+ indica que el receptor tiene Ac preformados contra algún Ag del sistema HLA del donante y puede ser una contraindicación absoluta o relativa del trasplante.

PSEUDOGENES:genes que tienen una estructura homóloga pero que no son expresados.

QUIMERA: Organismo en el que además de las células o tejidos propios existen otros de procedencia extraña pero que los aceptan como propios. Existen varios mecanismos posibles: por irradiación o cuando tras nacer y se es inmaduro todavía se inyectan células linfoides vivas y se adquiere tolerancia.

QUIMIOTAXIS: Proceso por el cual los leucocitos son atraídos a la vecindad de los agentes invasores.

RATON ATIMICO: Ratón sin timo por un defecto congénito o por timectomía.

REACCION DE INJERTO CONTRA REACTIVIDAD CRUZADA: Capacidad de reacción específica de un antisuero formado contra un determinado antígeno con un segundo antígeno que lleva determinantes idénticos o parecidos. También se refiere a la posibilidad del TCR de reconocer un antígeno similar al suyo específico.

REAGINA: Sinónimo de IgE.

RECEPTOR ANTIGENICO: es la molécula de los linfocitos B o T responsable de conferir la especificidad en el reconocimiento antigénico. Son la inmunoglobulinas de superficie en los linfocitos B y el receptor T (TCR) en linfocitos T.

RECEPTOR DE CELULAS T (TCR)= receptor para antígenos de células T formado por el dímero ab ó g d.

RECEPTOR Fc: Receptor presente en varias subclases de linfocitos para el fragmento Fc de las inmunoglobulinas.

RECHAZO: Respuesta inmune de tipo humoral y celular dirigida contra el tejido u órgano trasplantado.

RECHAZO HIPERAGUDO: Forma muy acelerada de rechazo por anticuerpos previos circulantes en el suero contra antígenos del injerto.

REGION CONSTANTE: Porción carboxiterminal de las cadenas H o L caracterizada por una secuencia de aminoácidos idéntica tanto dentro de las clases como de las subclases de inmunoglobulinas. También se refiere a la parte invariable de las cadenas a, b g y d del TcR.

REGION TIMODEPENDIENTE: Territorio determinado en los órganos linfáticos secundarios que es colonizado por los linfocitos T.

REGION TIMOINDEPENDIENTE: Región de los órganos linfáticos secundarios colonizada por los linfocitos B.

REGION VARIABLE: Porción N-terminal de las cadenas H y L con una secuencia variable de cadena polipeptídica a cadena polipeptídica que pertenece al fragmento Fab y comprende aproximadamente 110 aa.

REGIONES HIPERVARIABLES: Al menos cuatro regiones en la zona N-terminal de las cadenas H y L de las inmunoglobulinas que se caracterizan por una especial variabilidad de la secuencia de aminoácidos y es la zona de unión del anticuerpo.

RESPUESTA INMUNE PRIMARIA: Respuesta inmune que se produce durante el primer contacto con un antígeno.

RESPUESTA INMUNE SECUNDRIA: Respuesta que se produce durante el segundo contacto con un antígeno. Juega un importante papel la memoria inmunológica.

RESTRICCION POR EL MHC: Las células inmunológicamente activas sólo operan efectivamente cuando comparten el mismo MHC.

ROSETAS: Formación compuesta por una célula central (en general un linfocito) y varias partículas unidas directa o indirectamente a la misma (en general eritrocitos de carnero).

SELECCION CLONAL: Base fundamental de la activación linfocitaria por la cual los antígenos sólo estimulan aquellas células que poseen un receptor específico para ellas, para que proliferen y diferencien

SELECCION TIMICA: Selección que se produce en el proceso de diferenciación de los timocitos a linfocitos maduros, donde se eliminan todas aquellas células con capacidad autorreactiva frente al propio organismo.

SENSIBILIZACION: Proceso que conduce a la modificación específica de la situación reaccional del organismo y causa la formación de mecanismos inmunológicos humorales y/o mediados por células.

SINGENICO: Relación entre miembros genéticamente idénticos de la misma especie. Es lo mismo que isogénico.

SINOINJERTO: También llamado isoinjerto. Injerto entre individuos genéticamente idénticos.

SISTEMA H-2: Sistema Principal de Histocompatibilidad del ratón.

SISTEMA HLA: Human leucocyte antigen system. Sistema Principal de Histocompatibilidad humano.

SPLIT: División de una superespecificidad HLA en sus diferentes subespecificidades

SRS-A: Slow reacting substance of anaphylaxis. Lípido ácido liberado en el trascurso de una reacción anafiláctica. Actúa contrayendo la musculatura lisa y aumentando la permeabilidad vascular.

SUSTANCIAS DE FASE AGUDA: Proteínas no relacionadas con las inmunoglobulinas que aparecen en mayor cantidad en el plasma en la fase inicial de una inflamación o cuando existe destrucción hística. Algunas tienen propiedades bactericidas y pueden contribuir a los mecanismos de defensa inespecíficos.

TIMECTOMIA: Resección quirúrgica del timo.

TIMO: Organo linfoide central de forma bilobulada situado en posición retroesternal que controla la ontogenia de los linfocitos T.

TIMOCITO: Precursores de los linfocitos T, durante el proceso de maduración intratímica. La gran mayoría de ellos se encuentra en la corteza tímica.

TIMOPOYETINA: Hormona polipeptídica aislable a partir de extractos de timo. Es producida por las células epiteliales y produce la diferenciación de las células primitivas linfoides a linfocitos T. Existen dos tipos I y II funcionalmente equivalentes.

TIMOSINA: Hormona polipeptídica del timo que puede restaurar cuando se cultiva con linfocitos pre-T la capacidad para la reactividad inmunológica mediada por células.

TIPAJE HLA: Nombre que recibe la determinación de las especificidades HLA de una persona. Se puede realizar por métodos serológicos (microcitotoxicidad en placa), bioquímicos o genéticos (RFLP o PCR).

TIPIFICACION DE TEJIDOS: Detección de estructuras de membrana determinadas genéticamente en células aisladas o tejidos mediante métodos inmunológicos.

TNF: citocina liberada por macrófagos activados de estructura semejante a linfotoxinas liberadas por linfocitos T

TOLERANCIA: Condición en la cual clones de células responsivas han sido eliminadas o inactivadas por un previo contacto con un antígeno dando por resultado que no se produzca respuesta inmune cuando se administra un antígeno.

TOLERANCIA CENTRAL: no respuesta antígeno específica inducida en linfocitos durante su desarrollo.

TOLERANCIA PERIFERICA: no respuesta antígeno-específica inducida en células linfoides no dependiente de la selección negativa que tiene lugar en el timo, sino más bien por un mecanismo de inmunoparálisis o supresión periférica.

TOLEROGENO: Sustancia que normalmente es inmunógena pero que en determinadas circunstancias produce inmunotolerancia.

TOXINA: Sustancias tóxicas que producidas y secretadas por animales plantas y microorganismos. Las toxinas bacterianas se dividen en endotoxinas y exotoxinas.

TOXOIDE: Derivado exotoxínico que ha perdido su toxicidad pero que conserva su inmunogenicidad y especificidad antigénica.

TRANSFORMACION BLASTICA: Transformación de los linfocitos pequeños (T y B) en grandes linfoblastos inmaduros con síntesis aumentada de DNA. Puede desencadenarse por contacto con el antígeno, mitógenos o en un cultivo mixto por histoincompatibilidad.

ULTRACENTRIFUGACION: Técnicas de centrifugación a alta velocidad que puede ser usada para centrifugar proteínas de varios coeficientes de sedimentación.

UNIONES ANTIGENO/ANTICUERPO: Uniones químicas al reaccionar los determinantes antigénicos (epítopos) y los sitios de unión del antígeno (paratopo) sobre anticuerpos solubles o fijados a la membrana.

VACUNACION: Producción de inmunidad activa mediante la administración de agentes patógenos vivos atenuados o muertos o de sus productos de secreción.

VIA ALTERNATIVA DEL COMPLEMENTO: vía de activación independiente de la unión antígeno-anticuerpo. Involucra a C3 y los factores B, D, P, H, e I, que forman la C3 convertasa bajo la influencia de un activador.

VIA CLASICA DEL COMPLEMENTO: La cascada del complemento se pone en marcha por los complejos antígeno-anticuerpo. Involucra a C1, C4 y C2 llevando a la formación de una C3 convertasa distinta de la de la vía alternativa.

XENOANTIGENO: Antígeno procedente de una especie diferente.

XENOINJERTO O HETEROINJERTO: Injerto de un individuo de otra especie.

ZONA BISAGRA: zona de unos 15 aminoácidos de gran flexibilidad donde se deforma la molécula de Ig cuando se produce la unión con el Ag facilitándose así el acoplamiento entre Ag y Ac

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Libro Inmunologiaonline


José Peña Martínez (Coordinador)


Universidad de Córdoba y Sweden Diagnostics (Spain), SL

Autores

Corona Alonso Díaz.
Especialista de Área del Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba

Enrique Aguado Vidal Investigador contratado Programa Ramón y Cajal
Departamento de Bioquímica, Biología Molecular B e Inmunología Universidad de Murcia

Antonio Alonso Ortiz.
Profesor Titular de Inmunología de la Universidad de Málaga y Jefe de Servicio de Inmunología del HospitalCarlos Haya. Málaga.

Pedro Aparicio Alonso
Catedrático de Inmunología. Departamento de Bioquímica. Universidad de Murcia

Antonio Arnaiz Villena.
Catedrático de Inmunología de la Universidad Complutense de Madrid y Jefe de Servicio de Inmunología del Hospital 12 de Octubre. Madrid.

Francisco Borrego Cell Biology Section, Laboratory of Allergic Diseases, NIAID, NIH, Twinbrook II, Room 205, 12441 Parklawn Dr., Rockville, MD 20852, USA

Antonio Celada Cotarelo.
Catedrático de Inmunología del Departamento de Bioquímica y Fisiología de la Universidad Autónoma. Barcelona.

Alfredo Corell Almuzarra Profesor titular de Inmunologia de la Universidad de Valladolid

Nelson Fernández,
Profesor del Departamento de Ciencias Químicas y Biológicas. Universidad de Essex. Inglaterra.

Manuel Fresno Escudero.
Profesor Titular de Microbiología del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la Universidad Autónoma. Madrid.

Teresa Gallart Gallart.
Jefe de Sección. Servicio de Inmunología. Hospital de Clínico de Barcelona.

Francisco José García Cózar
Contratado de Investigación (Ramón y Cajal) Universidad de Cádiz. Cádiz

Enrique García Olivares. Profesor Titular Inmunología de la Universidad de Granada y Jefe de Sección de inmunología del Hospital Clínico. Granada

Pilar García Peñarrubia.
Profesora Titular de Inmunología. Departamento de Bioquímica y Biología Molecular. Universidad de Murcia

Roberto González Amaro Catedrático de Inmunología. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de San Luis de Potosí. San Luis de Potosí. México.

Africa González Fernández.
Profesora Titular de Inmunología. Facultad de Ciencias. Universidad de Vigo.

Rafael González Fernández.
Médico Especialista de Área del Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.

Emilio Gómez de la Concha.
Jefe de Servicio de Inmunología. Hospital Universitario San Carlos. Madrid

Francisca González Escribano.
Jefa de Sección. Servicio de Inmunología del Hospital del Virgen del Rocío de Sevilla.

Carmen Gutierrez Martín.
Profesora Titular de Inmunología de la Universidad de Oviedo y Jefe del Servicio de Inmunología del Hospital General de Asturias. Oviedo.

Dolores Jaraquemada Pérez de G.
Catedrático de Inmunología de la Universidad Autónoma de Barcelona y Especialista de Servicio de Inmunología del Hospital Germans Trias i Pujol. Badalona

Franscisco Leyva Cobian Jefe de servicio de Inmunología del Hospital Universitario Marqués de Valdecillas. Santander.

Miguel López-Botet Arbona
Catedrático de Inmunología. Universidad Universitat Ponpeu Fabra. Barcelona.

Ignacio Molina Pineda de las Infantas
Profesor Titular Inmunología del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada.

Eduardo Muñoz Blanco.
Profesor Titular de Inmunología del Departamento de Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba.

María Ángeles Muñoz-Fernandez Jefe de Servicio. Servicio de Inmunología. Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Antonio Nuñez Roldán.
Jefe de Servicio de Inmunología del Hospital del Virgen del Rocío de Sevilla.

José Peña Martínez.
Catedrático de Inmunología de la Universidad de Córdoba y Jefe de Servicio de Inmunología del Hospital Reina Sofía. Córdoba.

Carlos Pera Madrazo.
Catedrático de Cirugía de la Universidad de Córdoba y Jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.

Ricardo Pujoll Borrell.
Catedrático de Inmunología de la Universidad Autónoma de Barcelona y Jefe de Servicio de Inmunología del Hospital Germans Trias i Pujol. Badalona .

Francisco Sánchez Madrid
Catedrático de Inmunología. Universidad Autónoma de Madrid. Hospital La Princesa. Madrid.

Manuel Santamaría Ossorio.
Profesor Titular de Inmunología de la Universidad de Córdoba y Jefe de Sección de Inmunología del Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.

Rafael Ramírez Chamond.
Médico Adjunto. Unidad de Investigación del Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.

José R. Regueiro González Barros
Profesor Titular de Inmunología. Departamento de Microbiología e Inmunología. Universidad Complutense de Madrid.

José Luis Rodríguez Sánchez.
Profesor Titular de Medicina Interna. Universidad Autónoma de Barcelona Hospital y Jefe de Servicio de Inmunología del Hospital San Pedro y San Pablo de Barcelona.

Francisco Ruiz Cabello.
Jefe de Sección de Inmunología del Hospital Virgen de las Nieves. Granada.

Rafael Solana Lara
Catedrático de Inmunología de la Universidad de Córdoba y Jefe de Sección de Inmunología del Hospital Universitario Reina Sofía. Córdoba.

Raquel Tarazona Lafarga
Profesora Titular de Inmunología. Departamento de Bioquímica y Biología Molecular. Universidad de Extremadura.

COLABORADORES
Se agradece la participación en la escritura de ciertos capítulos a los Drs. José Manuel Lozano, Almudena Cabello, María Miró, Javier García-Casado, Juan Luque, Juan Carrillo y María de la Paz Espinosa del Departamento de Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba así como a los alumnos de Inmunología D. Esteban Nogales, Francisco M. Fernández, Alberto Candau, Gema López, Miguel Fernández Villalón, María A. Onieva y Dña. Ángeles Dieguez. A la Dra Olga de la Rosa por su colaboración en los sistemas de Autoevaluación del libro. A la Dra. L. Mozo y a la Dra. Suárez Díaz del Servicio de Inmunología del Hospital General de Asturias de Oviedo. A los Drs A. Pacheco y L. M. Allende del Servicio de Inmunología del Hospital 12 de Octubre de Madrid. A la Dra Pilar Jiménez del Servicio de Inmunología del Hospital Virgen de las Nieves de Granada y a la Dra. Mercé Martí Ripoll del Servicio de Inmunología de la Universidad Autónoma de Barcelona.
También quiero agradecer la colaboración prestada por Manuel Gómez Puerto, Yolanda Madrid Allegue y Mª Luisa Velarde por el mecanografiado de algunos capítulos y la pesada función administrativa que soportan y a Rocío Peña por colaborar en la composición final del libro.
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La alergia es materia de IV de Ed. Media. Publicaremos aca el capitulo correspondiente del libro InmunologiaOnline citado ya muchas veces.
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Alergias

P. García Peñarrubia


Introduccion

La palabra alergia proviene de un término griego que significa reactividad alterada. Un individuo es atópico, y por lo tanto propenso a padecer enfermedades alérgicas, cuando presenta una predisposición genética a desarrollar respuestas de hipersensibilidad frente a alergenos que son inocuos para individuos que carecen de esa predisposición genética.

El mecanismo central de las reacciones alérgicas consiste en la producción amplificada de IgE específica y no específica del alergeno (1000 a 10000 veces superior a los niveles de IgE en personas normales), y la degranulación de los basófilos y mastocitos a través de receptores de membrana para dicha IgE.

Cada vez es mayor la evidencia sobre la participación de varios tipos celulares (basófilos, eosinófilos, linfocitos T, células endoteliales, plaquetas y neutrófilos) en el proceso inflamatorio que da lugar a la producción de IgE y por lo tanto a la reacción de tipo alérgico.

Las reacciones de tipo I corresponden a las clásicas reacciones de hipersensibilidad inmediata que se producen dentro del periodo de 15 minutos desde la interacción de un antígeno a anticuerpos IgE preformados y unidos en la superficie del mastocito o basófilo. La sintomatología se debe a la liberación de mediadores de dichas célulaa, entre los que destaca la histamina y leucotrienos. Ejemplos de enfermedades tipo I son: el shock analilactico, rinittis alergica, asma alergico.

Alergenos

Podemos definir un alergeno como aquella sustancia capaz de provocar reacciones de hi-persensibilidad por medio de la inducción y unión a anticuerpos de clase IgE. La respuesta del linfocito T a un alergeno es similar a la respuesta frente a un antígeno convencional, es decir, el linfocito T reconoce un péptido del alergeno procesado y presentado por una célula presentadora de antígeno en la molécula de MHC de clase II. Muchos alergenos (Tabla 21.1) han sido clonados y secuenciados, e incluso se han identificado muchos péptidos inmuno-dominantes que se presentan en moléculas de clase II del tipo DR y DP. La magnitud de la respuesta a un alergeno viene determinada por varios factores entre los que destacan: la vía de exposición, la dosis, componente genético por parte del huésped y la propia antigenicidad del alergeno que depende, entre otros, de su tamaño, configuración espacial y sus grupos químicos (Figura 21.1). En la (Figura 21.2 se observa un acaro que participa induciendo muchos de los fenómenos alergicos observados. En la (Figura 21.3) se observa un esquema de la aparición de ciertos polenes en el sur de España.

Tabla 21.1
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Figura 21.1
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Figura 21.2
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21.3
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Biología de la atopia


El desarrollo de una reacción alérgica tiene lugar en varias etapas similares a las de una reacción inmune normal. En primer lugar se produce la entrada del alergeno, generalmente a través de las mucosas, y formación de IgE frente al mismo y después el alergeno reacciona con IgE unida a mastocitos y se produce la degranulación de éstos (Figura 21.4).

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En la primera etapa se produce la de sensibilización al alergeno, de modo análogo a cualquier antígeno extraño el alergeno se internaliza, se procesa en péptidos y se presenta en MHC de clase II por una célula presentadora de antígeno a linfocitos T del tipo TH2 capaces de reconocer de modo específico el complejo formado por el péptido y la molécula de MHC II (Figura 21.5). A continuación se produce la activación de linfocitos B reactivos al alergeno, mediante el proceso de cooperación T-B en el que participan de modo directo pares de moléculas de membrana como MHC II-CD4, CD40-CD40L y las interleucinas IL-4 e IL-13 con sus receptores.

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Como resultado de esas interacciones moleculares se pone en marcha la transcripción de los genes de las inmunoglobulinas, la diferenciación del linfocito B y el cambio de clase para la síntesis de IgE, lo que da lugar a células plasmáticas secretoras de IgE. Una vez sensibilizado, el linfocito B produce IgE que se fija en la superficie de células cebadas y basófilos a través del receptor de alta afinidad, FceRI. La exposición posterior al alergeno produce la unión del mismo a la IgE específica soluble o fijada en la membrana de células que expresan FceRI, lo que da lugar al entrecruzamiento de estos receptores y por lo tanto a la transducción de señales intracelulares que conducen a la degranulación de basófilos y células cebadas, así como a la síntesis de diversas citocinas y mediadores de reacciones inflamatorias, que son las responsables de la sintomatología de las reacciones alérgicas (Tabla 21.2).

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Síntesis de IgE

Los niveles de IgE circulantes en sangre son inferiores a 100 ng/ml incluso en individuos atópicos. No obstante, estos últimos poseen niveles de IgE circulantes significativamente superiores a los de individuos no atópicos. Esto sugiere que la síntesis de IgE esta sometida a un proceso de regulación muy estricto. En ratones este proceso esta regulado genéticamente, ya que existen cepas de animales muy productoras de IgE y cepas no productoras. La producción de IgE es un proceso dependiente de linfocitos T del tipo TH2 a través de la acción estimuladora de la IL-4, IL-13 y en menor escala de la IL-5 e IL-6; mientras que está regulada negativamente por la acción del IFNg, TGFb, IL-8 e IL-12.

RECEPTORES IgE

Se han descrito dos tipos de receptores celulares de IgE, el de alta afinidad para IgE monómera (FceRI) que se encuentra preferentemente en células cebadas y basófilos, aunque recientemente se ha descrito que también lo expresan las células de Langerhans, monocitos de personas atópicas y eosinófilos en enfermedades parasitarias, y el de baja afinidad(FceII o CD23) que se encuentra en la mayoría de células hematopoyéticas e incluso en algunas células epiteliales.

Mediadores de células cebadas y basófilos

Los gránulos de células cebadas y basófilos contienen una serie de sustancias mediadoras que son liberadas al espacio extracelular cuando la célula es estimulada (Figura 21.1).

Estímulos que provocan la secreción de mediadores de células cebadas y basófilos

El estímulo fisiológico que induce la degranulación de células cebadas y basófilos está mediado por la unión del complejo antígeno-IgE al receptor FceRI. Ello produce agregación del receptor, que transduce una señal de activación intracelular. La IgE unida al FcgRI también puede ser ligada por anticuerpos anti-IgE, o por mitógenos, como ConA, a través de glicoproteínas que poseen grupos manosa o glucosa en el dominio a terminal.

Los basófilos y células cebadas también poseen receptor para IgG, aunque es de menor importancia y afinidad que el de IgE. Así, en roedores se ha descrito la liberación de histamina tras la estimulación a través de este receptor. La unión de C3a y C5a a sus receptores que se encuentran en la superficie de estas células también da lugar a la liberación de histamina, mientras que el C4a, que posee menos potencia anafiláctica, parece unirse al receptor de C3a.

También actúan como inductores de secreción de histamina algunos factores producidos por linfocitos y macrófagos. Así el interferón aumenta la liberación de histamina mediada por IgE.

Mecanismo bioquímico de la liberación de mediadores de células cebadas y basófilos

Las células cebadas y basófilos liberan mediadores bioquímicos cuando se estimulan por unión de complejos antígeno-IgE al FceRI. La cinética de esta liberación es rápida, de modo que al cabo de 30 min. la liberación es total. El proceso de secreción depende de las concentraciones y afinidades del antígeno y de IgE en la superficie de la célula.

La agregación de receptores puede inducir una actividad intrínseca como la formación de canales de iones, la activación de enzimas o la activación de otros procesos bioquímicos celulares por interacción con componentes citoplásmicos. La interacción de IgE con antígenos multivalentes produce a su vez la interacción del receptor con el citoesqueleto, la agregación de receptores y finalmente la concentración de estos en un polo de la célula.

Parece probable que los microtúbulos y microfilamentos participen en el proceso secretorio. Después de la agregación de receptores tienen lugar cambios morfológicos de la célula. Las microvellosidades se transforman en plegamientos, la célula se hace adherente, los gránulos se hinchan y su matriz cristalina se vuelve amorfa, muchos se conectan entre sí y se abren al exterior en un punto de la membrana. La secreción granular es un proceso que requiere energía, y se acompaña de cambios del potencial de membrana

El aumento del Ca2+ intracelular parece jugar un papel importante en el proceso de secreción de células cebadas y basófilos. Inmediatamente después de la estimulación del receptor con IgE se produce un aumento del Ca2+ intracelular debido a la liberación de los depósitos intracelulares de Ca2+ por la acción del inositol trifosfato, y por otro lado, a un aumento del flujo de entrada de Ca2+ extracelular. El resultado final de la activación de las células cebadas y los basófilos es la exocitosis del contenido granular.

Por otra parte, la estimulación de células cebadas y basófilos da lugar a la liberación de productos del metabolismo del ácido araquidónico que se genera a partir de fosfolípidos de membrana por la estimulación de la fosfolipasa C y fosfolipasa A 2. Si estos productos se generan por la vía de la lipooxigenasa se producen leukotrienos como: LTC4, LTD4, LTE4 y LTB4, mientras que si se generan por la via de la ciclooxigenasa se producen prostaglandinas del tipo: PGD2, tromboxano A2 y prostaciclina.

Enfermedades atópicas

El hecho de que una persona desarrolle una enfermedad alérgica mientras que otras personas no lo hacen viene determinado al menos por dos tipos de factores: genéticos y ambientales. Las enfermedades atópicas más frecuentes en nuestro medio, se recogen en la Tabla 21.3. La identificación precisa de genes asociados a la atopia tendra consecuencias prácticas importantes. Permitirá la detección precoz “de niños de riesgo” así como la instauración de medidas preventivas, concretas. Por otra parte, el conocimiento de los mecanismos que regulan la expresión de los genes asociados a la atopia permitirá el descubrimiento de agentes terapéuticos especificos que prevengan la exptresión de las diferentes citocinas.

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La Autoinmunidad es materia de IV Medio. Recurrimos de nuevo a InmunologiaOnline...
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19 Autoinmunidad
J. L. Rodríguez



Criterios Factores genéticos Factores ambientales

Introducción

La Autoinmunidad patológica viene definida por reacciones de base inmunológica, habitualmente persistentes y de larga duración, en las que intervienen antígenos propios (autoantígenos). Su expresión clínica es la consecuencia de la alteración orgánica o funcional de las células, u órgano donde reside el antígeno que interviene en la reacción (enfermedades autoinmunes órgano-específicas). Cuando complejos de autoantígeno-autoanticuerpos, circulan por la sangre y se depositan en diversos lugares del organismo, dan lugar a patología a nivel de diversos órganos, y constituyen la base de las denominadas enfermedades autoinmunes sistémicas o no órgano especificas. La idea de Autoinmunidad patológica lleva implícita, la de autoinmunidad fisiológica o natural. En efecto todos los individuos, tenemos linfocitos T y linfocitos B con potencialidad autorreactiva. Sin embargo como ha quedado dicho en el capitulo anterior, existen una serie de mecanismos que permiten que aquellos linfocitos autorreactivos potencialmente peligrosos sean eliminados física o funcionalmente.

Criterios que definen las enfermedades autoinmunes


1.- No existen unos criterios definidos y aceptados internacionalmente que permitan incluir como autoinmune una determinada enfermedad. Sin embargo muchas de las que actualmente se aceptan como autoinmunes lo son por combinar algunos o todos de los criterios que apuntamos a continuación:

2.- Presencia en el suero del enfermo de autoanticuerpos reactivos con autoantígenos, presentes especificamente en el órgano o en algunas células del órgano diana de la enfermedad; o autoanticuerpos contra autoantígenos distribuidos de forma más general en el organismo.

3.- Presencia de autoanticuerpos fijados en las células o estructuras que sufren el proceso patológico.

4.- Demostración de que dichos autoanticuerpos juegan un papel patógenico en la enfermedad correspondiente.

5.- Presencia de infiltrados linfocitarios de forma crónica en los tejidos afectados.

6.- Demostración de que los linfocitos T aislados del órgano que sufre el proceso autoinmune, pueden ser activados in vitro por el autoantígeno putativo presentado adecuadamente.

7.- Existencia de modelos experimentales espontaneos o inducidos que remeden la enfermedad correspondiente en el hombre, y en los que se demuestre que el sistema inmunólogico juega el papel fundamental en su instauración.

8.- Asociación en un mismo paciente de alguna otra enfermedad considerada de base autoinmune

9.- Mejoría del cuadro clínico con tratamientos inmunosupresores.

La observación de que un órgano o tejido transplantado de un individuo idéntico, es rechazado de forma acelerada por el receptor, confirma el origen autoinmune del proceso que llevó a la necesidad de dicho transplante. (Este hecho se ha visto en pacientes diabeticos transplantados con páncreas de gemelos idénticos).

Factores genéticos y enfermedades autoinmunes
Hoy sabemos que existen factores genéticos que imprimen susceptibilidad para el desarrollo de enfermedades autoinmunes y en muchos casos el genotipo del complejo principal de histocompatibilidad influye en la susceptibilidad a desarrollar determinadas enfermedades autoinmunes como se trata en el capitulo HLA y enfermedad. Sin embargo, el mecanismo que relaciona la asociación de determinados alelos del complejo principal de histocompatibilidad con susceptibilidad a enfermedades autoinmunes no esta aclarado y hay que dejar constancia del carácter incompleto de dichas asociaciones. Solamente una pequeña fracción de los individuos que presentan un determinado alelo HLA desarrollará la enfermedad con que dicho alelo se asocia.

Factores ambientales y enfermedades autoinmunes
La concordancia de gemelos monocigotos para una enfermedad autoinmune no supera en ningún caso el 60%. En consecuencia debe haber factores no controlados genéticamente que intervienen en la expresión de las enfermedades autoinmunes. A dichos factores en general les denominamos factores ambientales. Entre ellos destacan los:

Agentes infecciosos

Es frecuente que una enfermedad autoinmune venga precedida de forma más o menos próxima de una enfermedad infecciosa. Los agentes infecciosos pueden poner en marcha una enfermedad autoinmune actuando de diversas maneras, por ejemplo:

1.- Actuando como superantígenos, pueden mediar la activación policlonal de linfocitos T y/o B y macrófagos y liberar gran cantidad de citocinas que rescatarian células anergizadas autorreactivas.

2.-Pueden causar la modificación de un autoantígeno, creándose un neoantígeno capaz de desencadenar una respuesta que actuaría sobre el autoantígeno.

3.- Virus infectando las propias células linfocitarias podrían destruir o alterar la función de determinadas poblaciones con capacidad reguladora de la respuesta.

4.- Los anticuerpos y/o linfocitos T generados en una respuesta inmune contra componentes de un agente infeccioso, pueden reaccionar en forma cruzada con ciertos componentes del propio huesped, al presentar estos últimos ciertos epítopos compartidos con el componente microbiano. Este fenómeno de reactividad cruzada entre componentes de un huesped y componenetes de un agente infeccioso suele designarse como mimetismo molecular. El mimetismo molecular como mecanismo de enfermedad autoinmune, fue descrito por primera vez, al demostrarse que pacientes con fiebre reumatica presentaban anticuerpos que reaccionaban con antígenos del estreptococo y con el tejido cardiaco.

El mecanismo de mimetismo molecular, es uno de los que en la actualidad tiene más predicamento para explicar la iniciación del fenómeno autoinmune. En esta dirección se han buscado moléculas en agentes infecciosos con epítopos reconocidos por linfocitos B y que se encuentren también en moléculas propias, y aun más importante moléculas conteniendo secuencias con los motivos requeridos para poder ser presentados por determinados alelos de antígenos de histocompatibilidad y que mimeticen peptidos propios. Epítopos con estas características se han encontrado en moléculas altamente conservadas en la filogénia, de todas ellas las más analizadas han sido las proteinas de estrés o de choque térmico (HSP heat shock proteins).

Las proteínas de estrés, son producidas por todas las células procariotas y eucaritas. Existen varias familias de estas proteínas cuya producción se incrementa rápidamente, en situaciones de estrés o estímulos adversos para la célula ( incremento de la temperatura, desecación, falta de glucosa en el medio, falta de otros nutrientes, irradiación ultravioleta, radiaciones ionizantes, estímulos inductores de apoptosis en general). Entre las proteínas de estrés equivalentes de distintos orígenes existe una alta similitud. La denominada HSP 70 de la E. coli y del hombre tienen un 50% de homologias. Por otra parte dichas proteínas juegan un papel fundamental en el correcto plegamiento de determinadas proteínas a las que a veces acompañan temporalmente para translocarlas de un compartimento de la célula a otro.

En cualquier caso una respuesta inmunológica montada en principio contra epitopos o peptidos de la proteína de estrés del microorganismo podría reaccionar cruzadamente con proteínas de estrés propias y colaborar a que se establezca por un mecanismo de spreading (diseminación) respuesta contra antígenos propios, preferentemente contra la proteínas que acompañadas por las proteínas de estrés forman con ellas complejos moleculares.

Anticuerpos contra varias proteínas de estrés se encuentran en diversas enfermedades autoinmunes como diabetes tipo I, enfermedad de Crohn, artritis reumatoide, lupus eritematoso. Intervienen en el desarrollo de enfermedades autoinmunes experimentales, como en la artritis por adyuvante, y posiblemente en aquellas que se consiguen por la inmunización de animales con extractos proteicos emulsionados con adyuvante completo.

Sustancias químicas.
Ciertas drogas como hidralazina y procainamida, pueden inducir la aparición de LES y de determinados anticuerpos antinucleares. Otras como la alfa metil dopa pueden inducir anemia hemolitica por anticuerpos de la clase IgG. El halotane y ácido tienílico anticuerpos contra el citocromo P450 y hepatopatia. Por otra parte la administración de cloruro de mercurio a animales de experimentación les induce cuadro de LES con neuropatía y anticuerpos antinucleares. En este momento no se conoce con certeza el mecanismo de actuación de dichas sustancias en el desarrollo del fenomeno, pero una posibilidad es que modifiquen determinadas proteínas creando neoantígenos y que estos intervengan en la rotura de la tolerancia para los antígenos propios.

Factores hormonales
Las hormonas sexuales femeninas intervienen de forma aun no aclarada en favorecer la aparición de enfermedades autoinmunes. De hecho las enfermedades autoinmunes son en general mucho más frecuentes en mujeres que en varones. La relación mujer varón va desde 4:1 para la diabetes tipo I y para la artritis reumatoide, hasta 50:1 para la tiroiditis de Hashimoto, cirrosis biliar primaria y hepatitis autoinmune clásica.
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Tipos de enfermedades autoinmunes


Las enfermedades autoinmunes se clasifican clásicamente en:

- sintémicas o no específicas de órgano y
- específicas de órgano.


Entre las primeras se incluyen las que afectan a gran número de órganos y se asocian a menudo a hiperactividad de linfocitos B y a un número amplio y variado de autoanticuerpos. En este grupo destacan: Lupus eritematoso sistémico (LES), Artrtitis reumatoide, Esclerodermia, Dermatomiositis y Polimiositis. De todas ellas la verdaderamente sistémica y que sin duda presenta más alteraciones inmunologicas es el LES. Ademas la existencia de diversas cepas de ratones (NZBxNZW, MRL lpr/lpr ó n/n, BXSB, SWRxSJL), que de forma espontanea presentan un cuadro clínico y hallazgos inmunológicos muy similares a los del lupus del hombre, ha permitido conocer más a fondo diversos aspectos inmunológicos y genéticos de dicha enfermedad.(Tabla 19.1)

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En las enfermedades autoinmunes específicas de órgano, como la miastenia gravis, el pénfigo o la tiroiditis de Hashimoto, los autoanticuerpos se dirigen específicamente contra un órgano o un tipo celular concreto de un órgano determinado.

Existe un grupo de enfermedades autoinmunes dificilmente incluibles en las dos anteriores clasificaciones, por compartir características de ambos grupos, esto es, afectar un órgano solo o preferentemente, pero tener autoanticuerpos contra estructuras antigénicas diversas sobre todo nucleares.

Entre ellas destacan: la cirrosis biliar primaria, la hepatitis autoinmune, y el síndrome de Sjógren.

Autoanticuerpos y enfermedades autoinmunes sistemicas

Una característica de las enfermedades autoinmunes sistémicas, es la presencia de autoanticuerpos frente a antígenos de localización intracelular y no órgano ni especie específicos. En generico suelen denominarse anticuerpos antinucleares. El nucleoplasma, la matriz nuclear y el nucleolo, son los compartimentos en que dichos antígenos suelen estar localizados, aunque con la misma denominación de antinucleares se definen con frecuencia a algunos que reconocen antígenos de localización citoplásmica. Los antígenos diana suelen ser moléculas muy conservadas a lo largo de la evolución, como el DNA, las histonas y ciertas enzimas intranucleares.

Algunos de los anticuerpos antinucleares (ANA), se han asociado específicamente a una determinada enfermedad, (e incluso a la prevalencia de determinados signos o sintomas), y se utilizan como marcadores para su diagnóstico. Esto ocurre con los anticuerpos anti DNA nativo y anti Sm en el LES, los anti Scl-70 en la esclerodermia difusa, el anti-centrómero en el sindrome de CREST (calcinosis, Raynaud, dismotilidad esofágica,esclerodactilia y telangiectasias), anti sintetasas de RNA de transferencia en la dermatomiositis-polimiositis. Otros autoanticuerpos se encuentran en diversas entidades como los anti-histonas en el LES y en el lupus inducido por drogas, el anti U1 RNP en el lupus eritematoso sistémico, enfermedad mixta del tejido conjuntivo, y algunos casos de esclerodermia, anti La y anti Ro en LES y en el sindrome de Sjögren y otros muchos de menor significación.

Enfermedades autoinmunes específicas de órgano

Aunque algunos autores como McDevitt, preconizan que todas las enfermedades autoinmunes son específicas de órgano y que la única diferencia con las enfermedades autoinmunes sistémicas (como el LES), radicaría en que en estas últimas el órgano diana de la autoinmunidad es el núcleo de las células, lo cierto es que existen claras diferencias entre ambos tipos de enfermedades.

En primer lugar la diversidad de autoanticuerpos que se encuentra en el suero de los pacientes con enfermedades autoinmunes sistémicas es mucho más amplia y variada que en las enfermedades de órgano, en las cuales los autoanticuerpos, y en conjunto la célula diana de la enfermedad, se limitan con frecuencia a un solo órgano, e incluso a antígenos concretos de algún tipo celular de dicho órgano. Por otra parte en las enfermedades específicas de órgano, los autoanticuerpos o son especie específicos o reaccionan con más alta afinidad con antígenos de la propia especie.

Además, en las enfermedades autoinmunes específicas de órgano solo se afecta el órgano diana, mientras que en las sistémicas, la repercusión del fenómeno autoinmune , alcanza diversas estructuras del organismo. Desde el punto de vista de la instauración de la respuesta autoinmune (y sin descartar alteraciones de la regulación inmunológica comunes a ambos tipos de enfermedades autoinmunes), todo hace pensar que en las enfermedades específicas de órgano existirían alteraciones cuantitativas o cualitativas relacionadas con alguno o algunos antígenos del órgano diana, mientras que en las sistémicas el factor más importante sería el fracaso de la regulación inmunológica con una hiperactivación policlonal aunque restringida de linfocitos B.

El número de enfermedades a las que se adjudica un mecanismo autoinmune específico de órgano, se ha incrementado con el tiempo, lo que se debe por una parte, al desarrollo de técnicas más sensibles para la detección de autoanticuerpos y, por otra al empleo de técnicas de estudio funcional, que permiten demostrar el efecto que producen dichos anticuerpos.
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Publicado 15 April 2007 - 01:36 AM

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Mecanismos patogénicos en las enfermedades autoinmunes


Los mecanismos inmunológicos de daño tisular en las enfermedades autoinmunes son de los mismos tipos que los que operan en las reacciones inmunológicas denominadas de hipersensibilidad. En algunos casos el resultado final es la consecuencia de la reacción secuencial o simultanea de varias de ellas (ver Hipersensibilidad. Cap. 20)).

Cuando la respuesta autoinmune va dirigida contra antígenos presentes en las membranas basales como en el caso del sindrome de Goodpasture, la activación del complemento in situ conduce a la liberación de mediadores que concentran granulocitos en la zona, los cuales liberan localmente enzimas lisosomales que conducen al daño de la membrana.

En algunos casos los autoanticuerpos van dirigidos contra receptores hormonales, y pueden actuar como activadores como en el hipertiroidismo de Graves (Figura 19.1). En otros los autoanticuerpos no activan sino que bloquean los receptores y conducen a una situación de hipofunción sin destruir tejidos, esta es la situación en un tipo de diabetes denominada insulino resistente, en la que anticuerpos contra el receptor de la insulina, interfieren con la acción de dicha hormona. En la miastenia gravis, los autoanticuerpos contra el receptor de acetil colina, no solo bloquean los receptores de acetilcolina en la placa neuromuscular sino que facilitan la internalización y degradación de dichos receptores. En todos los casos descritos y por los mecanismos expuestos, los autoanticuerpos son patogénicos.

IPB Image Fig. 19.1

La adjudicación de responsabilidad patogénica en los casos de enfermedades autoinmunes no órgano especificas es más incierta. En el lupus eritematoso sistémico, los anticuerpos anti DNAds (de doble hebra) o nativo, mediante la formación de complejos DNA-anti-DNA circulantes, se depositan preferentemente en riñones y piel en donde activan complemento. Los productos liberados durante la activación del complemento atraen y activan células fagociticas a la zona . Dichas células vertiendo localmente sus enzimas lisosomales,y determinadas quimocinas, son las verdaderas efectoras del daño local.

Para otros muchos autoanticuerpos muy frecuentes y variados en el lupus eritematoso sistémico no se ha podido demostrar un papel claro en la patogenia. Solamente los anticuerpos anti-Ro y anti-La en los casos de lupus neonatal, se han demostrado patogénicos, produciendo en algunos casos bloqueo auriculo ventricular y lesiones dermatológicas denominadas eritema anular. El mecanismo de acción no queda claro, pero su patogenicidad si, ya que las lesiones guardan correlación con la presencia de tales autoanticuerpos en la madre, que los transfiere al hijo a través de la placenta. Las lesiones del niño remiten cuando el catabolismo de la IgG (y por tanto los autoanticuerpos transferidos de la madre) lleva a su desaparición.

Mientras que la patogenicidad de los autoanticuerpos es en general fácilmente demostrable, la de los linfocitos T no lo es. La complejidad del sistema que reconoce el linfocito T (peptidos en el contexto de antígenos de histocompatibilidad), constituye un sistema mucho más complejo que el de antígenos y anticuerpos, para analizar in vitro. Por otra parte el análisis in vivo por transferencia pasiva solo es posible en modelos animales, de modo que es a través de dichos modelos, que conocemos algunos datos a este respecto.

En este sentido se ha podido demostrar que linfocitos T obtenidos de animales con enfermedades autoinmunes, bien desarrollada de una forma espontanea como en el caso de la Diabetes tipo I en los ratones NOD, o bien inducida mediante la administración de antígenos o péptidos de dichos antígenos, como en la encefalomielitis autoinmune experimental, son capaces de transferir pasivamente a animales de la misma cepa, la enfermedad correspondiente.

Los linfocitos T pueden producir lesiones por dos mecanismos fundamentalmente. Uno es dependiente de linfocitos T citotóxicos, que están mediados por poroperforinas, granzimes y apoptosis y el otro por linfocitos T colaboradores mediante la liberación de citocinas inflamatorias. En este último caso, es difícil entender como un mecanismo de este tipo podría actuar con tal finura como para destruir unas células y respetar otras intimamente relacionadas en el espacio (como ocurre por ejemplo con las células beta de los islotes pancreaticos en la dibates tipo I). No obstante en modelos de transferencia pasiva en ratones se ha podido demostrar que células CD4+ con especificidad para antígenos presentes en células beta de los islotes, pueden mediar la destrucción de dichas células.

Recientemente se ha puesto en evidencia un nuevo mecanismo en la producción de lesiones tisulares en varias enfermedades autoinmunes: tiroiditis de Hashimoto, diabetes de ratones NOD, y sindrome de Sjögren. En estas entidades la concomitante expresión de Fas y Fas-L, en los tirocitos, células beta de los islotes pancreáticos y epitelio de las glándulas salivares, correspondientes a los órganos diana de las enfermedades antes enunciadas, lleva a la denominada muerte fratricida por mecanismo de apoptosis (la destrucción se produce entre las propias células al interacionar el Fas-L de unas con el Fas de las otras). Este mecanismo no requeriría en principio una respuesta autoinmune. Desde esta perspectiva las reacciones autoinmunes formarían parte de una fenomenología más amplia que conduciría a la destrucción de las células o tejidos involucrados.

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2007__________________________________________________

Un muy buen resumen
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Sistema inmunológico


1. Introducción

Sistema inmunológico, también llamado sistema inmune, es el sistema corporal cuya función primordial consiste en destruir los agentes patógenos que encuentra. Cualquier agente considerado extraño por un sistema inmunológico se denomina antígeno. La responsabilidad del sistema inmunológico es enorme y debe presentar una gran diversidad, con objeto de reaccionar de forma adecuada con los miles de antígenos, patógenos potenciales diferentes, que pueden invadir el cuerpo. Aún no se conocen en su totalidad los mecanismos fisiológicos complejos implicados en el sistema inmunológico, pero la investigación médica continúa desentrañándolos.

2. Componentes

El sistema inmunológico consta de seis componentes principales, tres de los cuales son diferentes tipos de células, y los otros tres, proteínas solubles. Estos seis componentes pueden encontrarse en la sangre de diferentes formas.

1. Células

Las tres categorías de células inmunológicas son granulocitos, monocitos/macrófagos y linfocitos. Los granulocitos son las células con núcleo más abundantes en la sangre. Estas células fagocitan (ingieren) los antígenos que penetran en el cuerpo, sobre todo si estos antígenos han sido recubiertos en la sangre por inmunoglobulinas o por proteínas del sistema del complemento (descrito más adelante bajo el epígrafe proteínas). Una vez ingeridos, los antígenos suelen ser destruidos por las potentes enzimas de los granulocitos.

Los monocitos constituyen un pequeño porcentaje de la totalidad de las células sanguíneas; cuando se encuentran localizados en los tejidos, fuera de la circulación sanguínea, experimentan cambios físicos y morfológicos, y reciben el nombre de macrófagos. Al igual que los granulocitos, los monocitos también ingieren sustancias extrañas, interaccionan con las inmunoglobulinas y con las proteínas del complemento, y contienen enzimas potentes dentro de su citoplasma. Sin embargo, los monocitos alteran además los antígenos, haciendo que la respuesta inmune del tercer tipo de células inmunológicas, los linfocitos, sea más fácil y más eficaz.

En algunos aspectos, los linfocitos son las células más importantes del sistema inmunológico. Existen dos tipos principales de linfocitos: los linfocitos B y los linfocitos T. Los primeros son responsables de la inmunidad humoral o serológica; es decir, los linfocitos B y sus descendientes directos, que reciben el nombre de células plasmáticas, son las células responsables de la producción de unos componentes del suero de la sangre, denominados inmunoglobulinas (véase más adelante). Los linfocitos T son responsables de la inmunidad celular; es decir, atacan y destruyen directamente a los antígenos. Estas células también amplifican o suprimen la respuesta inmunológica global, regulando a los otros componentes del sistema inmunológico, y segregan gran variedad de citoquinas (véase más adelante). Los linfocitos T constituyen el 70% de todos los linfocitos. Tanto los linfocitos T como los linfocitos B tienen la capacidad de recordar, desde el punto de vista bioquímico, una exposición previa a un antígeno específico, de manera que si la exposición es repetida puede producirse una destrucción más eficaz del antígeno.

2. Proteínas

Los tres tipos de proteínas que forman parte del sistema inmunológico, y se encuentran disueltas en el suero (la porción líquida de la sangre), son las inmunoglobulinas, las citoquinas y las proteínas del complemento. Hay miles de clases diferentes de inmunoglobulinas, que reciben el nombre de anticuerpos; cada una de ellas se combina de manera exacta con un tipo específico de antígeno y contribuye a su eliminación. Esta inmensa diversidad es la característica principal del sistema inmunológico en conjunto.

Las citoquinas son compuestos solubles, responsables en gran parte de la regulación de la respuesta inmunológica. Si son segregadas por los linfocitos, reciben el nombre de linfoquinas; si son segregadas por los monocitos, se denominan monoquinas. Algunas citoquinas amplifican o incrementan una respuesta inmunológica que está en curso, otras hacen que las células proliferen, y otras pueden suprimir una respuesta inmunológica en funcionamiento. El sistema inmunológico, al igual que otros sistemas corporales, debe ser regulado de esta forma, de modo que el sistema esté activo cuando sea necesario, pero que no lo esté de una manera patológica.

Las proteínas del complemento forman una familia de compuestos que, junto con las inmunoglobulinas, actúan para propiciar una respuesta inmunológica adecuada. Una vez que un anticuerpo se une específicamente a su antígeno, las proteínas del complemento pueden unirse al complejo formado de esta forma, y facilitan que las células inmunológicas lleven a cabo la fagocitosis.

3. La respuesta inmunológica

Los seis componentes del sistema inmunológico actúan como un todo para desarrollar una respuesta inmunitaria eficaz. La investigación ha conseguido demostrar cómo suceden muchas de las etapas de este proceso; otras fases aún son especulativas y están siendo investigadas. Sin embargo, el proceso básico es el siguiente: cuando un antígeno patógeno, por ejemplo una bacteria, consigue superar la primera línea de defensa del cuerpo, por ejemplo la piel, se encuentra en primer lugar con los granulocitos y los monocitos, y es neutralizado en parte por anticuerpos preexistentes y por las proteínas del complemento. Después, los linfocitos y los macrófagos interaccionan en el lugar donde ha entrado la bacteria, amplificando la respuesta inmunológica; se sintetizan anticuerpos más específicos y eficaces, debido a la memoria inmunológica generada por la bacteria invasora. En los ganglios linfáticos (véase Sistema linfático) más próximos puede tener lugar una amplificación similar de la respuesta inmunológica, así como en lugares más distantes, tales como el bazo y la médula ósea, donde también se sintetizan linfocitos.

Si todo funciona, el sistema inmunológico supera a la bacteria, de manera que la enfermedad está ya bajo control. En este momento se ponen en funcionamiento mecanismos autorreguladores supresores que detienen la respuesta inmunológica; las citoquinas tienen gran importancia en este proceso supresor. Si el sistema inmunológico no está autorregulado de una manera adecuada, se pueden originar otras enfermedades de naturaleza inmunopatológica. Una vez que el antígeno es destruido mediante esta combinación de acciones, el sistema inmunológico está preparado para responder de una manera más eficaz si el mismo tipo de microorganismo invadiera de nuevo el cuerpo. Si dicha preparación es adecuada para neutralizar totalmente a una bacteria específica antes de que ésta produzca la enfermedad, se dice entonces que existe inmunidad frente a dicha bacteria.

4. Enfermedades inmunológicas e inmunodeficiencias

Ciertas enfermedades de importancia clínica están relacionadas con deficiencias del sistema inmunológico, y otras están relacionadas con un funcionamiento anormal (pero por lo demás no deficiente) de dicho sistema. La disfunción o la deficiencia del sistema puede ser un fenómeno primario; esto es, congénito o adquirido; o puede tratarse de un fenómeno secundario, que aparece como consecuencia de otras enfermedades, tales como el cáncer. La inmunosupresión también puede aparecer como resultado del tratamiento administrado para otras enfermedades, incluido el cáncer.

Por lo general, las inmunodeficiencias primarias son congénitas y varían desde anormalidades benignas hasta deficiencias severas incompatibles con la vida. La disfunción de los linfocitos B y la ausencia de anticuerpos son problemas relativamente comunes, que afectan a una de cada 500 personas, y suelen estar relacionados con la aparición de infecciones recurrentes (sobre todo producidas por bacterias). Con frecuencia, este tipo de problema puede tratarse con la administración de inyecciones mensuales de gammaglobulina, la cual contiene muchos anticuerpos protectores. Los fallos en la función de los linfocitos T y en la inmunidad celular son mucho menos comunes que las deficiencias relacionadas con los anticuerpos; están relacionados sobre todo con infecciones producidas por virus y por hongos, y son más difíciles de tratar. Las inmunodeficiencias primarias más graves consisten en una deficiencia combinada tanto de células B como de células T; prácticamente todas ellas son fatales en ausencia de un tratamiento radical, tal como un trasplante de médula ósea. En los últimos años, la inmunodeficiencia que ha atraído mayor atención por parte del público ha sido el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Las inmunodeficiencias secundarias pueden ser inducidas por drogas tóxicas (como las que se utilizan en el tratamiento del cáncer) o por malnutrición, o ser secundarias a otras enfermedades (por ejemplo, cáncer). Pueden ser desde benignas a graves, o enfermedades relacionadas con los linfocitos B o con los linfocitos T, y la mejor forma de tratarlas consiste en mitigar el problema primario que las origina.

Muchas enfermedades que suelen clasificarse como enfermedades autoinmunes, se deben a una autorregulación defectuosa de la respuesta inmunológica normal. El sistema defectuoso puede destruir o dañar células y sustancias solubles normales, lo cual conduce a la aparición de una enfermedad evidente desde el punto de vista clínico. Una alergia es una reacción anormal a una sustancia con la que se ha tenido un contacto previo, y que suele ser inofensiva para otros individuos.

5. Respuesta inmunológica a los trasplantes

Aunque el sistema inmunológico es esencial para la supervivencia del hombre, supone un obstáculo para el trasplante clínico de órganos. El sistema inmunológico normal es eficaz para reconocer como extrañas a las células procedentes de otros individuos. Una vez que el sistema reconoce estas células intenta destruirlas; sin una medicación inmunosupresora, como la ciclosporina, los riñones, los hígados y las médulas óseas trasplantados, serían rechazados. Sin embargo, y tal como podría predecirse, la terapia inmunosupresora podría conducir por sí misma a problemas infecciosos. Así, el paciente sometido a tratamiento está en peligro constante de padecer bien infecciones o bien el rechazo del trasplante.

6. Relación con el cáncer

Durante muchos años hubo gran interés por la relación existente entre el sistema inmunológico y el cáncer. En los pacientes que padecen cáncer, la tasa de infecciones es más elevada, y en estudios realizados en el laboratorio con células y suero procedentes de estos pacientes pueden observarse ciertas anormalidades inmunológicas. A la inversa, la incidencia de cáncer es mucho mayor de la que podría esperarse, tanto en pacientes con inmunodeficiencias primarias, como en pacientes sometidos a terapia inmunosupresora. Además, mejorando la respuesta del sistema inmunológico de pacientes con cáncer, mediante intervención terapéutica, se han conseguido algunos efectos positivos, aunque limitados. Sin duda, la manipulación de la respuesta inmunológica y el desarrollo de tratamientos inmunológicos tendrán un impacto positivo en los intentos para conseguir un tratamiento contra esta enfermedad.

7. Investigación

El sistema inmunológico continúa siendo un campo inagotable de investigación. Una de las principales áreas de interés consiste en averiguar cómo se desarrolla la inmensa diversidad de dicho sistema. Otra se centra en el análisis de la relación entre enfermedades clínicas específicas y una inmunorregulación defectuosa. Se están dedicando grandes esfuerzos para descubrir las formas de manipular la respuesta inmunológica, no sólo para tratar las inmunodeficiencias, sino también para mejorar los resultados obtenidos con los trasplantes clínicos y en el tratamiento del cáncer. A principios de la década de 1980, la identificación de la molécula receptora mediante la cual los linfocitos T reconocen los antígenos, y el clonaje del gen del receptor de la interleuquina-2, han sido logros importantes. Las investigaciones realizadas sobre el sistema inmune alcanzaron mayor relevancia al concederse el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1980 a los científicos B. Benacerraf, J. Dausset y G. Snell. En 1996, se concedió el premio Nobel de Fisiología y Medicina al australiano Peter C. Doherty y al suizo Rolf M. Zinkernagel por el descubrimiento de cómo funcionan las células del sistema inmunológico, al reconocer un virus que ataca al organismo.

IPB Image
Un macrófago, en amarillo, engulle y digiere una bacteria. Los macrófagos son grandes fagocitos, células que recorren el cuerpo y consumen partículas extrañas como polvo, amianto y bacterias. Ayudan a proteger el organismo contra las infecciones.

Dennis Kunkel/CNRI/Phototake NYC

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Microfotografía electrónica de barrido de un linfocito T normal. Los linfocitos son leucocitos especializados cuya función es detectar y destruir organismos invasores, como bacterias y virus. Algunos linfocitos T destruyen directamente a estos organismos invasores, mientras que otros actúan indirectamente, organizando la respuesta del sistema inmunitario.

NIBSC/Science Source/Photo Researchers, Inc.


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El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es la causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). El VIH infecta los linfocitos T CD4, un tipo de células blancas de la sangre, debilitando el sistema inmunológico, lo que hace que el individuo afectado sea susceptible de padecer infecciones mortales. El virus accede a los linfocitos T atacando las proteínas CD4 de la superficie externa de la membrana celular.

Institut Pasteur/CNRI/Phototake NYC

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"Sistema inmunológico," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2007
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