viernes, 15 de abril de 2011

VIRUS DE INMUNODEFICIENCIA FELINA EN FELINOS SILVESTRE Y DE CAUTIVERIO. Patricia Gallardo Gutiérrez. 2011

Virus de Inmunodeficiencia Felina en felinos silvestres y de cautiverio
Patricia Gallardo Gutiérrez
Médico Veterinario

El Virus de Inmunodeficiencia Felina es de mucha importancia en felinos domésticos, el primer aislado del Virus de Inmunodeficiencia Felina (FIV) fue realizado en la Universidad de Davis, California, en 1986, por el inmunólogo veterinario Niels Pedersen, quien descubrió el virus en un gato doméstico (Felis catus). Además se corroboró que este virus pertenece al género Lentivirus al igual que el virus de Inmunodeficiencia humana, por lo que, en base a las similitudes que comparte con los virus de inmunodeficiencia humana, se comenzó a investigar más sobre el origen de estos, iniciándose estudios de prevalencia, tipificación y secuenciación del mismo, utilizándose como un modelo de los virus humanos.

Dentro de los estudios, el felino silvestre con más publicaciones es el León (Panthera leo), él cual presenta una gran diversidad de estudios en relación a la prevalencia de muchos virus, entre ellos el Virus de Inmunodeficiencia Felina (FIV). Para este caso, en muchas de las poblaciones africanas se ha determinado una prevalencia que ya alcanza el 100% de los animales testeados, por ejemplo, en el Serengeti (Roelke y col, 2009), sin embargo, existen publicaciones en donde se establece que en Namibia y en poblaciones de leones Asiáticos no existen evidencias del FIV (Troyer y col, 2008). Adicionalmente se estableció que el virus no ejercía ningún tipo de signos de enfermedad en ellos, debido a una ancestral coevolución virus-hospedero.

Hace 10.8 millones de años, en Eurasia nacieron los primeros felinos modernos del género Panthera, que luego se expandieron hacia África donde una de las hipótesis es que aquí adquirieron el virus, que luego fue dispersado a través de las grandes migraciones por Europa y Asia, atravesando el estrecho de Bering a América del Norte y luego a Sudamérica, expandiendo así la infección a nivel mundial. Sin embargo, Roelke y col. (2009), registraron que en poblaciones de leones africanos de Botswana, evidenciaban signos de linfoadenopatía, gingivitis, papilomas, disminución de la masa muscular entre otros signos. Además cabe mencionar que aunque existe la presencia de signos de enfermedad no hay registros que indiquen una disfunción reproductiva que deteriore a la población. Por otra parte, en leones de cautiverio también se han encontrado individuos seropositivos en zoológicos de Europa, sin embargo, estos individuos son leones Africanos, para el caso de leones asiáticos no existió la presencia de FIV (Lutz y col, 1992). Adicionalmente las técnicas diagnósticas más utilizadas en todas las publicaciones son Western blot para la detección de anticuerpos y ELISA, al mismo tiempo, dichos trabajos utilizaban algún método de diagnostico directo como Aislamiento viral o PCR.

Otro felino muy estudiado ha sido el caso del Puma (Puma concolor), en donde, diversos investigadores han puesto su interés sobre la especie, por considerarse una población en riesgo, como la subespecie del puma de Florida, estableciendo en primera medida estudios de prevalencia. La mayor cantidad de publicaciones sobre esta especie americana, son de América del Norte, reflejando seroprevalencias en diversas poblaciones. Para el caso de América del Sur, existen pocos trabajos que aborden el tema, como ejemplo, Olmsted y col (1992) y Carpenter y col (1996) mencionan escuetamente poblaciones chilenas silvestres y de cautiverio, resultando en ambas publicaciones con individuos seronegativos, lamentablemente no se comenta en específico el sitio de obtención de muestras.

No debe ser raro encontrar evidencias en el lince rojo (Lynx rufus), ya que vive en simpatría con el puma, así se han encontrado por ejemplo, en poblaciones de California una seroprevalencia de 40% (VandeWounde y Apetrei C, 2006).

En Sudamérica el Ocelote (Leopardus pardalis), es uno de los felinos que ha demostrado seroprevalencia de 50% en Barro colorado, Panamá (Franklin y col, 2008). Sin embargo, no se ha encontrado evidencias en Brasil ni en Bolivia.

De modo similar, en Leopardos (Panthera pardus), poblaciones Africanas tienen una seroprevalencia mayor al 75%, mientras que en Asia no se ha demostrado la infección con FIV. Al igual que en Chitas (Acinonyx jubatus), donde poblaciones del Serengeti se ha notificado una prevalencia de un 22% (Olmsted y col, 1992). Mientras que poblaciones del oeste y sur de África no se ha evidenciado la infección (Hofmann-Lehmann y col, 1996). Adicionalmente en Namibia tampoco se han hallado individuos positivos (Munson y col, 2004).

En Europa se han testeados gatos silvestres (Felis silvestris silvestris), donde hasta el año 1999, no se demostró la presencia de la infección (Leutenegger y col, 1999), sin embargo, un año después se encontraron individuos positivos, correspondientes al 7.9% del total evaluado en Francia (Fromont y col, 2000). Adicionalmente, se han encontrado una seroprevalencia de un 6% en poblaciones de Arabia Saudita (Ostrowski y col, 2003).

En animales de cautiverio se han encontrado en Tigres (Panthera tigris) y Jaguares (Panthera onca), con seropositividad de un 5% y 25% respectivamente, en zoológicos de Europa (Lutz y col, 1992).

Para el caso de los felinos presente en Asia, el gato de Pallas (Otocolobus manul) es la única especie hasta la fecha que ha resultado positivo a FIV en vida silvestre. Este hecho corrobora la hipótesis que FIV es de origen Africano y no Asiático. Adicionalmente estudios avalan la relación filogenética de la cepa FIV-Oma correspondiente al gato de Pallas con la cepa FIV-Aju, correspondiente al chita, los cuales tuvieron algún tipo de cercanía en el mar Caspio (Brown y col, 2010) donde se pudo haber originado el contagio. Estudios realizados demuestran una seroprevalencia de un 50% en la población del gato de Pallas (VandeWounde y Apetrei, 2006).

Como conclusión la importancia del Virus de Inmunodeficiencia Felina en especies de vida silvestre no está muy clara debido a que aunque está muy expandida mundialmente parece no afectar en gran medida a los individuos infectados, sin embargo, aunque se ha asociado la presencia de cierta signología estas no conllevan a una disminución de la población, lo cual ecológicamente es muy benéfico. Es necesario establecer planes de vigilancia epidemiológica en poblaciones seronegativas ya que no es fácil predecir que éstas sean resistentes a la infección y pudiendo ser fatal en ellas la presencia de la enfermedad, ya que es muy probable que sean susceptibles. En Chile existen cinco especies de felinos silvestres, de los cuales, solo en el Puma existen trabajos publicados de seroprevalencia. Reflejando una ausencia de información para las poblaciones del
gato colo-colo (Leopardus colocolo), del gato guiña (Leopardus guigna), el gato andino (Leopardus jacobita) y del gato de Geoffroy (Leopardus geoffroyi).


Bibliografia

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Carpenter M, Brown E, Culver M, Johnson W, Pecon-Slattery J, Brousset D and O´Brien S (1996). Genetic and phylogenetic divergence of feline immunodeficiency virus in the puma (Puma concolor). Journal of virology Oct.1996. Vol. 70 n°10. p. 6682-6693.

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Olmsted R, Langley R, Roelke M, Goeken R, Adger-Johnson D, Goff J, Albert J, Packer C, Laurenson K, Caro T, Scheepers L, Wildt D, Bush M, Martenson J and O´Brien S (1992). Woldwide prevalence of lentivirus infection in wild feline species: epidemiologic and phylogenetic aspect. Journal of virology, Oct.1992, vol. 66, N° 10. P. 6008-6018.

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Roelke M, Brown M, Troyer J, Winterbach H, Winterbach C, Hemson G, Smith D, Johnson R, Pecon-Slattery J, Roca A, Alexander K, Klein L, Martelli P, Krishnasamy K and O'Brien S (2009). Pathological manifestations of feline immunodeficiency virus (FIV) infection in wild African lions. Virology 390 (2009) 1–12.

Troyer J, Vandewounde S, Pecon-Slattery J, McIntosh C, Franklin S, Antunes A, Johnson W and O´Brien S (2008). FIV cross-species transmission: an evolutionary prospective. Veterinary immunology an immunopathology 123 (2008) 159-166.

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