viernes, 21 de octubre de 2011

INFLUENZA EQUINA. Federación ecuestre de Chile

La influenza equina (IE).

Antecedentes generales

Es una enfermedad que afecta naturalmente a equinos, mulas y burros, distribuida mundialmente, exceptuando Islandia y Nueva Zelanda. Esta patología se caracteriza por ser altamente contagiosa, capaz de causar brotes explosivos.

La enfermedad se caracteriza por fiebre, tos y descarga nasal; es de carácter auto limitante, es decir, tiene un ciclo y la mayoría de los equinos se recupera completamente, sin embargo este periodo de recuperación puede llevar desde semanas a meses si no es tratado adecuadamente.

La morbilidad de la IE , susceptibilidad de enfermar, varia entre el 90% y 100%, pero tiene una baja mortalidad que en los potrillos alcanza un 0,1%, lo cual puede variar dependiendo del estado general del equino o las características del brote.

El virus de la influenza equina pertenece a la familia de los Orthomyxovirus y se clasifica como un virus influenza tipo A, que tiene predilección por el tejido del tracto respiratorio. Tiene forma esférica y está envuelto en una capa lipídica desde la cual se proyectan dos glucoproteínas de superficie, las hemaglutininas (HA) y las neuraminidasas (NA). Estas glucoproteínas determinan la variación antigénica de los virus de la influenza y la inmunidad del huésped, siendo la variabilidad de las hemaglutininas la que causa la constante evolución de nuevas cepas que resultan en epidemias, sirviendo para identificar a cada virus.

El virus fue aislado por primera vez de una población de equinos en la ex Checoslovaquia durante un brote ocurrido en 1956, éste se identificó como el prototipo del subtipo H7N7 y fue denominado A/equi-1/Praga 56.

El virus del subtipo H3N8 fue aislado en Estados Unidos en 1963 y se denominó A/equi-2/Miami 63, desde entonces ha continuado causando brotes en Europa y Norteamérica.

Los dos subtipos existentes, H7N7 y H3N8, no presentan reacción antigénica cruzada, es decir los anticuerpos generados contra los antígenos de un subtipo, por ejemplo H7N7, no protegen contra los antígenos creados por otro (H8N8), explicando esta situación el porque las vacunas deben ser específicas para cada uno.

Características clínicas

Al ingresar el virus al organismo, afecta primero al sistema respiratorio superior infectando las mucosas de las vías aéreas altas, donde comienza su periodo de incubación de 1 a 5 días, siendo 3 días lo más habitual. Durante este periodo los equinos infectados comienzan a excretar el virus al medio ambiente y continúan haciéndolo por 5 a 6 días después de que se observan los signos clínicos. También es posible que un caballo infectado continúe liberando virus por hasta 7 a 10 días después de que los signos clínicos (fiebre, tos y descarga nasal) han desaparecido.

La infección puede causar la descamación de células epiteliales en grandes áreas del tracto respiratorio en tan sólo 4 a 6 días, comprometiendo la eliminación mucociliar y por lo tanto la tasa de eliminación traqueal también puede estar disminuida por hasta 32 días después de la infección. Así, la composición del mucus se ve alterada, existiendo producción excesiva de mucus viscoso y elástico, el cual impedirá la eficiencia del sistema mucociliar, pudiendo derivar en una bronquitis o bronquiolitis seguido por neumonía intersticial con congestión, edema e infiltración de neutrófilos.

En la mayoría de las infecciones las respuestas inmunes e inflamatorias tempranas son cruciales para la eliminación al ambiente del agente patógeno y la severidad de los signos clínicos. Las infecciones causadas por subtipos H3N8 suelen ser mas severas que las causadas por los H7N7, debido a que las primeras (H3N8) tienen mayor afinidad por las células del sistema respiratorio y además han sido asociadas a miocarditis.

El virus de la influenza se transmite principalmente por la vía aerógena en forma de aerosoles presentes en tos y estornudos, aún así, se han descrito excepciones entre equinos pura sangre donde casos individuales de influenza ocurren sin diseminación a otros ejemplares. No tiene vectores conocidos y generalmente ingresa a los establecimientos a través de equinos infectados o fomites como frazadas y equipos de monta. Puede sobrevivir varias horas en el medio ambiente y alcanzar distancias de hasta 32 metros .

Signos Clínicos

Los signos clínicos son simples de reconocer y se caracterizan por la instalación repentina del cuadro. Generalmente el primer signo en aparecer es la fiebre, que puede ir desde los 38.5º C hasta los 41º C. La fiebre es generalmente bifásica y puede durar entre 4 a 5 días, entre los cuales se estima que durante las primeras 24 a 28 horas ocurre el momento de máxima liberación de virus al medio ambiente. Se considera que la primera fase febril es debido a la replicación viral en las células epiteliales del tracto respiratorio y que la segunda, está relacionada con la invasión de bacterias oportunistas en el pulmón debido al daño del sistema mucociliar. Luego de la fase febril inicial, aparece una tos profunda, no productiva, áspera y frecuente. Esta se mantiene por un periodo de 2 a 3 semanas. Estos dos signos (fiebre y tos) están generalmente acompañados por la presencia de epífora (lagrimeo de los ojos) y secreción nasal serosa, la cual se transforma gradualmente en secreción mucopurulenta y el ejemplar evidencia deciamiento. Durante la infección, la mucosa respiratoria se observa congestiva, detectándose en muchas ocasiones presencia de faringitis, laringitis o traqueitis.

Otros signos que podrían manifestarse en conjunto con el cuadro respiratorio son inapetencia, presencia de linfonódulos submandibulares aumentados de tamaño y mialgia (dolor muscular). Por último puede existir además algún grado de fotofobia (rechazo a la luz directa), disnea (respiración dificultosa) y en algunos casos es posible observar edema en las extremidades.

En la mayoría de los equinos, los signos alcanzan su máximo alrededor del quinto día posterior a la infección, este hecho está relacionado con la cantidad de partículas virales inhaladas, lo cual influye directamente sobre el grado de severidad de los signos clínicos. La continuación de la actividad física del equino junto con factores estresantes como es el transporte, cambios de dieta, etc. pueden precipitar la aparición del cuadro, intensificando los signos clínicos y retrasando la recuperación.

Cuando la fiebre es persistente y la descarga se hace purulenta, es probable que se haya producido una infección bacteriana secundaria, causando infección de los sacos guturales, sinusitis, bronconeumonía, pleuresía, bronquitis crónica y enfermedad pulmonar crónica obstructiva. La neumonía bacteriana secundaria es generalmente producida por el Streptococcus zooepidemicus. La muerte entre animales adultos es generalmente una consecuencia de las infecciones bacterianas secundarias que desarrollan enfermedades más graves como pleuritis o neumonía hemorrágica. Por otra parte los potrillos que no tienen anticuerpos maternos en el momento de la exposición al virus, podrían desarrollar una neumonía viral que conduciría rápidamente a la muerte.

Las secuelas de la IE podrían incluir faringitis crónica, bronquiolitis crónica y enfisema alveolar, el cual puede contribuir a enfermedad pulmonar obstructiva crónica, sinusitis e infección de las bolsas guturales.

Es importante destacar que alrededor del 20% de los equinos afectados no presentan signos clínicos de la enfermedad, pero aún así se encuentran infecciosos.

La recuperación de los animales puede ser muy variable dependiendo de las condiciones en las que se encontraba el equino en el momento de ser infectado por el virus. Los animales adultos previamente sanos se recuperan por completo en 2 a 3 semanas y un equino afectado severamente puede estar en convalecencia durante 1 a 6 meses antes de retornar a sus actividades habituales.

La IE debe ser diferenciada de otras patologías que afectan también el tracto respiratorio, tales como la rhinoneumonitis equina, la cual es causada por el herpesvirus 1 y 4 y es endémica en Chile. Además existen cuatro bacterias que afectan al aparato respiratorio del equino con mayor frecuencia, estas son el Streptococcus zooepidemicus, Streptococcus equi, Streptococcus pneumoniae y Rhodococcus equi.

Medidas de control

Para controlar la IE , es fundamental la intervención inmediata para lograr la contención exitosa de la infección. El primer manejo debe ser el del aislamiento de los aafectados y la segregación de éstos, basado en su estado de infección.Como no existen fármacos antivíricos específicos contra la IE , solo es posible aplicar medidas que mantengan a los animales en el mejor estado posible mientras permanecen infectados. Los animales deben tener acceso a agua limpia en todo momento y es necesario considerar una buena ventilación de las pesebreras.

Para lograr una buena recuperación, lo más importante es el reposo completo por cada día que permanezca con la temperatura elevada seguido por un regreso gradual a sus actividades. Esto reducirá la severidad de los signos clínicos, el periodo de recuperación y minimizará las secuelas crónicas y además disminuirá la eliminación de virus al medio ambiente reduciendo el riesgo de transmisión a otros equinos.

Es importante limitar el movimiento de los equinos y el personal, restringiendo el área de aislamiento a una cantidad mínima de personas. La cuarentena de los enfermos debería durar al menos 4 semanas y los equinos deberían permanecer aislados hasta la remisión total de los signos clínicos e idealmente hasta 5 días posterior a que la temperatura corporal se normalice.

Medidas preventivas

La fuente mas común de infección es la introducción de un animal nuevo en el grupo, por lo tanto, se recomienda el aislamiento de los equinos recién llegados. Se deberá también mantener aislados los equinos que muestren signos de enfermedad respiratoria por 21 días después de que que desaparezca cualquier signo de la enfermedad.

Vacunas

En Chile hay tres vacunas registradas y autorizadas por el SAG. En aquellos equinos vacunados que cursan la enfermedad, ello se debe a la falta de estandarización de las vacunas a través de la historia, lo cual resulta en productos con potencia inadecuada, a los esquemas de vacunaciones inapropiados en los que generalmente no se cumple la revacunación recomendada; y cepas vacunales fuera de fecha, que se han vuelto ineficaces.

Programa de vacunación

Las yeguas preñadas deben ser vacunadas en las etapas tardías de la gestación para asegurar la transmisión de anticuerpos al potrillo mediante el calostro. La vacunación de los potrillos nacidos de yeguas no vacunadas se debe realizar al tercer mes de edad con una revacunación 3 a 4 semanas después y por ultimo, una vacunación 6 meses después para seguir con un esquema programado en base anual.

Los potrillos nacidos de yeguas vacunadas pueden vacunarse a los 6 meses. Después de la primera etapa de vacunación se recomienda instaurar un esquema anual donde se debe vacunar en intervalos de 4 a 6 meses con vacunas convencionales. Es común que los equinos se vacunen cuando ya ha comenzado un brote de IE, pero esta acción no es muy efectiva si esto no se ha realizado entre 7 a 10 días antes de la exposición al virus.

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