martes, 6 de marzo de 2012

EFECTO DEL VIRUS DE LA INMUNODEFICIENCIA FELINA EN EL SISTEMA INMUNE DE Felis catus Dra Daniela J. Iriarte H. 2012

EFECTO DEL VIRUS DE LA  INMUNODEFICIENCIA FELINA EN EL SISTEMA INMUNE DE Felis catus

DANIELA J. IRIARTE H.


INDICE
     Introducción………………………………………………………………3-4

     Objetivo……………………………………………………………………5

     Antecedentes…………………………………………………………….6-7

     Efecto inmunitario lentiviral e importancia en la estructura viral…..............…7-33

     Discusión………………………………………………….......................33-34


     Conclusión… ...........................………………………………………….35-36

      Bibliografía………………………………………………………………36-39


Introducción

El virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), pertenece al gènero lentivirus, de la familia Retroviridae. En los ambientes naturales, FIV se transmite principalmente mediante la inoculación parenteral del virus presente en la saliva o sangre, presumiblemente por las heridas generadas por mordeduras y luchas (Mosallanejad y col, 2010), es por eso que su prevalencia aumenta en aquellas regiones en donde los gatos vagan libremente (Lara y col, 2008).  Dentro de los signos clínicos que se desarrollan producto de la infección puede incluir gingivitis crónica, enfermedad periodontal, anemias crónicas y leucopenias, dermatopatías pustulosas, síndrome respiratorio crónico superior y linfoadenopatías generalizadas (Mosallanejad y col, 2010). Dentro de la estructura viral, las glicoproteínas insertas en la envoltura retroviral, son de suma importancia ya que son las que participan en la interacción receptor-célula, lo que determinará finalmente el tropismo celular mediado por receptores virales (Bendinelli y col, 1995).
Los gatos domésticos infectados por FIV, desarrollan inmunosupresión luego de un largo periodo asintomático  (Torten y col, 1991). Al igual que el VIH-1(Virus de la inmunodeficiencia humana de tipo 1), FIV puede inducir alteraciones inmunológicas, incluyendo una disminución en las células T CD4+, inversión de las células T CD4+/CD8+ con una disminución en la respuesta proliferativa de linfocitos durante la mitogénesis (Sodora y col, 1993). Las alteraciones hematológicas son una característica común del VIH. La leucopenia se produce en el 35% a 76% de los pacientes con SIDA y en el 10% al 20% de las personas con ARC (complejo relacionado- AIDS).  Hay linfopenia significativa con disminución en el número de células CD4+ (ayudante/inductor), dando lugar a infecciones oportunistas. La neutropenia aunque es común, rara vez es grave (Shelton y col, 2010). 

Listeria monocytogenes es un patógenos intracelular que se ha utilizado en estudios, para investigar la respuesta inmune innata que presentan gatos infectados por FIV. Demostrando que durante un estado crónico de la infección presentan una capacidad reducida para controlar la infección, caracterizándose por un fracaso en la remoción bacteriana, una disminución en el aumento de LN (nódulos linfáticos), y un retraso en la regulación de TNF-a (Factor de necrosis tumoral alfa) (Dean y col, 2010).
La IL-15 también ha sido muestreada para anular la actividad supresora de las células T reguladoras en las células NK. Las células T reguladoras se incrementan en número y función durante la infección por FIV (Lawrence y col 1995).
Se ha informado que las células Treg CD4 CD25, tanto en la fase aguda como a largo plazo, y en la fase asintomática de la infección, son constitutivamente activas y durante la respuesta inmune reprimen la respuesta de las células T CD8 y CD4-CD25. Las células Treg de gatos con FIV suprimen la proliferación de las células CD4 y de IL-2 y la producción de células CD8 INFg (Fogle y col, 2010). Resultados en estudios apoyan la hipótesis que las citoquinas contribuyen a la inmunopatogénesis de las infecciones lentivirales. Similares mecanismos en la disfunción inmune, involucra un cambio de linfocitos ThI a Th2 en las células T helper, también pudiendo ocurrir en la infección por FIV. Se ha demostrado que gatos en etapas terminales de la infección producen bajos niveles de IL-2 (citoquina de ThI) y altos niveles de IL-6 (citoquina de Th2) (Lawrence y col 1995).
De esta forma FIV como modelo para entender la interaccion que generan los lentivirus en el sistema inmune, es de suma importancia sobre todo para comprender el como actua el VIH, enfermedad de gran relevancia a nivel mundial.

Antecedentes

El virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), fue aislado por primera vez en 1987 desde una colonia de gatos que presentaban una alta prevalencia de infecciones oportunistas y enfermedades degenerativas. Se sugiere que FIV ha estado presente en la población de felinos domèsticos por lo menos desde 1966. Este virus es reconocido en todo el mundo como endèmico en la población de gatos domèsticos ( Ravi y col, 2010 ).
El virus de la inmunodeficiencia felina, pertenece al género lentivirus de  la familia Retroviridae e infecta a los gatos domésticos (Torten y col, 1991; Lara y col, 2008). Sobre la base de la diversidad genètica del gen env de la V3-V5, se ha demostrado la presencia de cinco subtipos diferentes, denominadas A, B, C, D y E. El subtipo A incluye cepas aisladas de FIV en California, Australia y Europa, el subtipo B ha sido aislado en Japòn, en el Centro y Este de Estados Unidos y Europa, el subtipo C incluye las cepas aisladas en Canadà, Europa y Taiwàn, el subtipo D ha sido identificado en Japòn y el subtipo E ha sido aislado en Argentina y Japòn. Los subtipos A y B han sido los màs frecuentemente identificados y recientemente se ha demostrado la aparición de subgrupos dentro del subtipo B, lo que refleja la diversidad genética observada en diferentes subtipos de FIV (Lara y col, 2007).
En los ambientes naturales, FIV se transmite principalmente mediante la inoculación parenteral del virus presente en la saliva o sangre, presumiblemente por las heridas generadas por mordeduras y luchas (Mosallanejad y col, 2010) y por el comportamiento generados durante la monta (Medicina de pequeños animales, Pediatría Autumn P. Davidson), es por eso que su prevalencia aumenta en aquellas regiones en donde los gatos vagan libremente (Lara y col, 2008). La infección vertical, de la madre a su cría, es rara, sin embargo, los gatos pueden volverse positivo a los anticuerpos a través de la transferencia pasiva a partir de la ingestión del calostro de gatas FIV positivas o vacunadas previamente contra FIV. Los niveles de anticuerpos de FIV adquiridos a partir de la transferencia materna en gatos que en realidad son negativos para el virus de FIV declinan a lo largo de los primeros meses de vida (Medicina de pequeños animales, Pediatría Autumn P. Davidson). Personas que han estado en estrecho contacto con gatos no han demostrado la existencia de anticuerpos específicos anti-FIV. Los lentivirus son virus específicos de especie y no se ha comprobado la infección cruzada (Ayala y col, 1998).

FIV es inactivado  rápidamente por desinfectantes químicos como el cloro, compuestos de amonio cuaternario, compuestos fenólicos, etanol y por el calentamiento a 60°C por unos minutos (Rauddi, 2005).
El virus de la inmunodeficiencia felina ha sido reconocido como un patógeno importante en zonas de todo el mundo, incluyendo Europa, Estados Unidos, y Japón (Brown y col, 1991). Generalmente, la prevalencia de FIV en las poblaciones de gatos de compañía en todo el mundo se encuentra en un 4 – 12% (Hayward et al, 2010), la prevalencia, varía dependiendo de la ubicación geográfica y de otras variables en las poblaciones de gatos estudiados. Las tasas màs bajas de seroprevalencia (menos de un 1%), se han observaron en países de Europa Central y los Estados Unidos de Norteamèrica,  y las más altas (hasta un 30%) han sido observadas en Japón y Australia (Bendinelli y col, 1995). La prevalencia de FIV en Japón alcanza el 44% de gatos clínicamente enfermos, en cambio en USA y Canadá esta cifra disminuye a un 1% y 7% respectivamente, esta distribución a nivel mundial en los gatos domésticos se cree que es el resultado del bajo nivel de virulencia y las bajas tasas de transmisión viral (Hayward et al, 2010).

La edad y el género, también afectan a la prevalencia de FIV, la infección se adquiere con mayor frecuencia después de un año de edad, y su prevalencia aumenta hasta los 10 años de edad, para luego mantenerse estable (Bendinelli y col, 1995). La seropositividad  en las tasas de gatos machos son dos o más veces mayor que en hembras, aceptando que estas variaciones en la distribución de FIV son el resultado principalmente de diferencias en el desarrollo social (Bendinelli y col, 1995). El tipo de vida  también influye en la infección por FIV, la prevalencia es superior en gatos asilvestrados en comparación con gatos domésticos y esto puede ser explicado por las diferencias en patrones de comportamiento y por la principal vía de transmisión de FIV. Los gatos asilvestrados suelen ser de vida libre y más agresivos en sus interacciones con otros gatos, presentando mayores posibilidades de ser mordidos. Por esta misma razón, los gatos machos, durante la madurez sexual presentan un mayor riesgo de infectarse con FIV (Hayward et al, 2010). En consecuencia, la seroprevalencia ha sido mayor en gatos con acceso al exterior en comparación con aquellos que no tienen acceso a la vida libre, gatos enteros en comparación a gatos castrados, gatos adultos en comparación con gatos de menor edad y gatos enfermos en comparación con gatos sanos. Las heridas ocasionadas por mordeduras, debido a la agresión territorial o sexual son un modo eficiente de transmisión de este retrovirus. Las heridas por mordeduras son màs comunes en gatos enteros que en gatos castrados, así como en gatos que tienen acceso a la vida libre. Aquellos gatos que no tienen acceso a la vida libre son menos propensos a tener contacto con gatos seropositivos. Los gatos castrados también tienen màs probabilidades de mantenerse en el interior como animales de compañía y están en menor riesgo de exposición. FIV causa inmunosupresión, es por eso que se espera que sea màs frecuente en aquellos gatos enfermos que en aquellos sanos (Little y col, 2010).

Ayala y col, 1998 según Ishida y Tomoda (1990) dividen el curso de la enfermedad en las siguientes fases:
1.  Fase aguda. Se presenta algunas semanas tras la infección y dura aproximadamente entre 4 y 16 semanas. Se presentan linfoadenopatía, neutropenia transitoria, diarrea aguda, síntomas leves de alteración del tracto respiratorio superior y fiebre transitoria.
2.  Fase de portador asintomático. Puede durar desde algunos meses hasta varios años. A pesar de que se han encontrado portadores asintomáticos en gatos callejeros VIF positivos, no se conoce la duración de esta fase en los gatos infectados de manera natural por el VIF. En infecciones experimentales la duración es de hasta 4 años.
.3.  Fase de linfoadenopatía generalizada persistente. Dura algunos meses y aproximadamente un tercio o más de los gatos que se presentan en clínica se encuentran en este estado, comparable a la misma fase de la infección por el VIH en el hombre. Se presentan signos leves de enfermedad como fiebre recurrente de origen desconocido, leucopenia, linfoadenopatía, anemia, anorexia, pérdida de peso y alteraciones no específicas del comportamiento.
4.  Fase de complejo asociado al SIDA. Se presentan adelgazamiento, diarrea crónica, alteraciones del tracto respiratorio superior, estomatitis, gingivitis crónica, infecciones crónicas de la piel y linfoadenopatía. Las infecciones generalmente son secundarias y de  carácter bacteriano, más que oportunistas. La inflamación de la cavidad oral (encías, tejidos periodontales y lengua) es la entidad clínica más frecuente  y ha sido observada hasta en el 50% de los gatos infectados por el FIV.
5.  Fase de SIDA. En la fase precedente la salud de los gatos se agrava en un período que va de pocos meses a algunos años. Si sobreviven desarrollan una condición similar al SIDA del hombre con infecciones oportunistas multiorgánicas, emaciación, alteración del tejido linfoide o una mezcla de patologías, con desenlace mortal generalmente en un período de 6 meses. La mayoría de los animales presenta anemia o leucopenia. Existen otros tipos de alteraciones (neurológicas, oculares, inmunológicas o neoplásicas) que se pueden presentar asociadas al SIDA o como únicas manifestaciones de la infección por el VIF.Los agentes de tipo oportunístico más frecuentemente asociados a la infección por el FIV y responsables de infecciones generalizadas son el  virus Cowpox , el calicivirus felino, Demodex, Notoedres, Candida, Criptococcus, micobaterias atípicas, Haemobartonella felix,  Toxoplasma y Streptoccocus canis.
La mayoría de las pruebas diagnosticas disponibles detectan en suero, plasma, sangre total anticuerpos para FIV a través de Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay (ELISA) consiste en antígenos marcados inmovilizados en una membrana, cuyo objetivo es unirse a anticuerpos. ELISA se basa en la detección de anticuerpos contra una proteína del núcleo viral, p24, si el resultado es positivo o negativo dependerá del desarrollo del color en relación con un control positivo. Los pocillos ELISA utilizados en laboratorios veterinarios, se han descrito que presentan una alta sensibilidad y especificidad. Los resultados falsos negativos son poco frecuentes y se deben principalmente a una infección aguda antes de la generación de anticuerpos específicos. Los resultados falsos positivos se han atribuido a una mala técnica y la reactividad no especifica contra componentes tisulares después de la vacunación. Con base a estas características de la prueba, se recomienda que un resultado positivo a través de ELISA en un gato sano en la practica clínica pueda ser confirmado a través de Western blot (Bienzle y col, 2004).
Otras pruebas serológicas disponibles incluyen el Western blot y la Inmunofluorescencia indirecta (IFI). Las ventajas del Western blot , es que los anticuerpos reaccionan con una amplia gama de proteínas virales, derivado de FIV en gatos no domésticos, sin embargo es mas exigente y mas costoso. Las pruebas de IFI, no se utiliza comúnmente para diagnosticar la infección on por FIV, y poco se sabe acerca de su ejecución (Bienzle y col, 2004). Sin embargo, tenemos que el diagnóstico rápido de la infección por FIV es especialmente importante para aislar a los gatos infectados y poder prevenir las infecciones secundarias a los animales susceptibles (Mosallanejad y col, 2010).

Los gatos domésticos, naturalmente infectados por FIV desarrollan una deficiencia inmunológica, que se caracteriza por un período de latencia seguido por un agotamiento gradual de linfocitos T CD4+, que finalmente resulta en inmunosupresión, después de un largo período asintomático. Algunos gatos infectados manifiestan  enfermedades persistentes o episódicas, procesos causados por patógenos oportunistas o secundarios (Torten y col, 1991; Lara y col, 2008). La familia Retroviridae comprende a un grupo de virus con envoltura lipídica, la cual deriva de la membrana plasmática de la célula infectada, y con un genoma compuesto por dos moléculas de ARN de simple cadena y de polaridad positiva. Esta familia de virus se distingue del resto por exhibir una estrategia replicativa que incluye la transcripción reversa del genoma de ARN a ADN de doble cadena y la posterior integración de este ADN al genoma de la célula hospedera. Al genoma viral integrado se le denomina provirus (Rauddi, 2005). FIV se asemeja a otros lentivirus en la morfología, las proteínas estructurales, transcriptasa reversa dependiente de MG2+ y el tropismo por linfocitos T (Brown y col, 1991).

Estructura viral
El virión maduro extracelular es esférico a elipsoide, de 100 a 125 nm de diámetro, y rodeado en su exterior por proyecciones cortas mal definidas. El núcleo alargado esta compuesto por una cubierta cónica. Un halo poligonal electro-luminiscente, se encuentra a menudo visible entre el núcleo y una capa granular que se encuentra sòlo dentro del envoltorio. En la figura 3, se muestra la arquitectura que presenta FIV, con su envoltura formada por glicoproteínas (ENV) y las proteínas internas (Gags). Como es típico de los retrovirus,  las proteínas Gag  del virión FIV son alrededor de 20 veces más abundantes que las proteínas Pol (Bendinelli y col, 1995).  Todos los retrovirus poseen tres genes principales: gag, pol y env. Estos genes se organizan en el genoma viral invariablemente en el orden que muestra la figura 1 (Rauddi, 2005).

Figura 1. Organización genómica de los retrovirus. Las repeticiones terminales largas (LTR) contienen secuencias que regulan la transcripción del genoma viral. El gen gag codifica para las proteínas estructurales del virión: matriz (MA), cápside (CA) y nucleocápside (NC). El gen pol codifica para las enzimas virales: proteasa (PR), transcriptasa reversa (TR) e integrasa (IN). El gen env codifica para la glicoproteína viral de envoltura, que está formada por las subunidades de superficie (SU) y transmembrana TM) (Rauddi, 2005).


Figura 2. Marcos abiertos de lectura del gen pol de FIV. PR, proteasa; TR, transcriptasa reversa; DU, proteína con actividad dUTPasa; IN, integrasa (Rauddi, 2005).

Las glicoproteínas insertas en la envoltura de los retrovirus, son de importancia, ya que participan en la interacción de receptores celulares, lo que determina el tropismo celular mediado por los receptores celulares; ejercen la actividad de fusión de membranas, y son los principales objetivos de los anticuerpos (Bendinelli y col, 1995).

La diversidad de lentivirus, se ha centrado en el gen de la envoltura (ENV), el gen estructural más variable. La proteína ENV del virus de la inmunodeficiencia humana de tipo 1 (VIH-1) es de objetivo importante antigénicamente para el virus y codifica el factor determinante, que es principal para la neutralización. La relación entre la diversidad viral, la progresión de la enfermedad y el impacto en la diversidad de las estrategias de vacunas, pueden ser abordadas en un sistema modelo animal lentiviral. El virus de la inmunodeficiencia felina se está convirtiendo en un modelo útil para la comprensión de la enfermedad de inmunodeficiencia. 

Figura 3. Anatomía molecular del virión del FIV. MA, matriz; NC, nucleocápside  (Bendinelli y col, 1995).                                                                                                                                   

FIV se asemeja a los lentivirus de primates HIV y SIV (Virus de la inmunodeficiencia simia)  en otros aspectos tales como la morfología del virión, la organización y variabilidad genómica, el ciclo de replicación, el potencial patogénico y la susceptibilidad a drogas antivirales (Rauddi, 2005). Además, la incapacidad de FIV de producir enfermedad en humano ha permitido utilizar al genoma de FIV como vector lentiviral en ensayos de terapia génica. Cabe mencionar que los datos obtenidos sobre aspectos estructurales del genoma, como el número de genes y árboles filogenéticos basados en las secuencias de gag y pol, indican que FIV se halla en este sentido más emparentado con los lentivirus de animales no primates, como los virus de la anemia infecciosa equina (EIAV), artritis encefalitis caprina y el maedi-visna, que a los lentivirus de primates HIV y SIV. Otra diferencia entre FIV y los lentivirus de primates la constituye el tipo de receptor celular utilizado por los virus para ingresar a la célula hospedera. Los virus HIV y SIV utilizan como receptores al antígeno celular CD4 y a un miembro de la familia de las quimioquinas, como CXCR4 o CCR5. En cambio, FIV no utiliza al receptor CD4 en el proceso infectivo, sino que utiliza a CXCR4 y al receptor celular CD134 (Rauddi, 2005).
                 
Replicacion viral

El ciclo replicativo de los retrovirus (Figura 4) se inicia con la unión de la subunidad SU de Env a un receptor específico presente en la superficie de la célula blanco. Esta interacción promueve cambios en la conformación de Env que activan el potencial fusogénico de la subunidad TM. Un segmento hidrofóbico del  extremo amino de la subunidad TM, así como su porción transmembrana, intervendrían en la fusión de las membranas viral y celular, proceso que permite la entrada del «core» viral al citoplasma de la célula. El proceso de transcripción reversa se activa con la entrada de la partícula viral al citoplasma de la célula blanco. Las dos cadenas de ARN genómico de polaridad positiva se encuentran en el citoplasma celular como parte de un complejo ribonucleoproteico, similar al core de un virión extracelular, que contiene las enzimas TR e IN y productos maduros del precursor Gag que difieren según el retrovirus. La síntesis de ADNc retroviral depende de las dos actividades enzimáticas de la TR: su actividad de ADN polimerasa dependiente de ARN o ADN y su actividad de ribonucleasa H, que hidroliza cadenas de ARN cuando éstas se encuentran formando híbridos de ADN. Utilizando un ARN de transferencia celular como iniciador, la enzima TR genera primero una cadena de ADN de polaridad negativa utilizando como molde al ARN genómico viral. La actividad de ribonucleasa H de la TR digiere la ARN molde casi por completo dejando una pequeña región, denominada segmento polipurínico, la cual sirve de iniciadora en la síntesis de la cadena de ADN de polaridad positiva. El ADNc doble cadena lineal generado por el proceso de transcripción reversa es co-lineal al ARN genómico, pero a diferencia de éste, contiene dos duplicaciones terminales, las LTRs. Luego de terminada la síntesis, generalmente cuando el complejo ribonucleoproteico aún se encuentra en el citoplasma, la enzima viral IN elimina dos o tres bases de los extremos 3´ del ADNc (Rauddi, 2005).
Los complejos ribonucleoproteicos conteniendo el ADNc ingresan al núcleo por medio de dos estrategias diferentes dependiendo del género retroviral. En la mayoría de los retrovirus, los complejos ribonucleoproteicos penetran al núcleo cuando se desintegra la membrana nuclear durante el proceso de división celular. En cambio, en el caso de los lentivirus, el ADNc ingresa a través de los poros presentes en la membrana del núcleo interfásico por un mecanismo de transporte que requiere energía. En el núcleo, la enzima viral IN cataliza la integración del ADN proviral a regiones del ADN celular que se encuentran altamente empaquetadas, como las de los nucleosomas. De esta forma, el ADNc retroviral queda integrado establemente al genoma de la célula formando el provirus. La expresión del provirus se lleva a cabo a través de la maquinaria celular. La transcripción del ADN proviral genera un ARN mensajero (ARNm) de tamaño genómico a partir del cual se generan ARNm de tamaño subgenómico a través del empalme de exones (splicing  ¿corte?). Las moléculas de ARNm de tamaño tanto completo como subgenómico son traducidas a proteínas. Las poliproteínas Gag y Gag-Pol se sintetizan a partir del ARNm de tamaño genómico; sin embargo, se hallan en diferentes marcos de lectura. Para generar Gag-Pol, la lectura del ribosoma experimenta un corrimiento de -1 en el marco de lectura gag que lo ubica en el marco de pol. El cambio de marco de lectura ocurre cada 10 a 20 eventos de traducción, regulándose así las cantidades relativas de los precursores poliproteicos Gag y Gag-Pol sintetizados. En las últimas etapas del ciclo de replicación, los precursores Gag y Gag-Pol se ensamblan en partículas virales las cuales incorporan al ARN genómico viral y a la glicoproteína env. Estas partículas son liberadas al medio extracelular por brotación a través de la membrana plasmática (Rauddi, 2005).

En base al tropismo celular y a las manifestaciones clínicas de las enfermedades que producen, los lentivirus, se pueden dividir en dos grupos (Rauddi, 2005):
A. Virus que causan enfermedades específicas en distintos órganos mediados por el sistema inmune. Estos virus infectan predominantemente a monocitos y macrófagos y comprenden, entre otros, al virus maedi-visna y al virus de la artritis-encefalitis caprina.
B. Virus que causan inmunodeficiencia. Este grupo incluye a los virus de primates (HIV-1, HIV-2 y al virus de la inmunodeficiencia de simios, SIV), de felinos (FIV) y de bovinos (BIV). Estos virus infectan no sólo a las células de la línea monocitos/macrófagos, sino también a los linfocitos T. El síndrome de inmunodeficiencia es causado principalmente por la pérdida de linfocitos T CD4+.
 El curso del SIDA felino varía y puede estar influenciado por la edad del animal en el momento de la infección. Se sugiere que la aparición de la enfermedad clínica se asocia con la replicación, en primer lugar en la médula ósea y, a continuación en los tejidos linfoides y el intestino, de una enfermedad viral específica variante, la reproducción acelerada citopática de los cuales se hace responsable de la precipitación de la enfermedad de inmunodeficiencia (Hoover y col, 2010).
Postinoculacion viral, los sitios mas frecuentes en donde se encontró el virus, fueron en los linfonodulos (LN) retrofarìngeos, gástrico, y la mucosa del tejido del tracto gastrointestinal superior) (Hoover y col, 2010).


Figura 4. Ciclo de replicación de los retrovirus. Luego de la unión del retrovirus a su receptor en la superficie celular, las membranas viral y celular se fusionan, permitiendo así la entrada del core viral al citoplasma de la célula blando. La TR viral sintetiza el ADNc que ingresa al núcleo para luego integrarse al genoma celular mediante la acción de la IN. La maquinaria transcripcional de la célula genera ARNm virales que son traducidos a proteínas en el citoplasma. La proteína Env se sintetiza en el retículo endoplasmático para luego seguir la vía secretoria donde es glicosilada y clivada en las subunidades SU y TM. Las proteínas Gag y el genoma viral se ensamblan en partículas en la cara interna de la membrana plasmática. Las partículas brotan al medio extracelular para luego madurar como consecuencia del clivaje de Gag y Gag-Pol por la PR viral (Rauddi, 2005).

En un estudio realizado por Takano y col (2010) se encontró la presencia de hipergammaglobulinemia en gatos infectados por FIV, los recuentos de células B CD21 aumentaron, mientras que las células T CD4+ disminuyeron. Se ha informado que en el plasma hubo un aumento en IL-7 lo que se relacionó con una disminución en el recuento de células CD4+ de individuos infectados por el VIH. La IL-7 es la citoquina estrechamente asociada con los primeros desarrollos de las células B. Un aumento en la IL-7 se considera que induce la diferenciación de células B en el plasma a partir de blastos de vida corta. Se sugiere que la IL-6 y TNF, son citoquinas pro-inflamatorias, relacionadas a la diferenciación de células B en individuos infectados por el VIH. El aumento de IL-6 y TNF-alfa también se ha confirmado en gatos infectados por FIV, en donde la IL-6 se ha informado que participan en el nivel de globulinas plasmáticas. Se informó que el recuento de células Treg se redujo, mientras que el nivel de globulinas plasmáticas y el recuento de células B CD21 se incrementaron en estados clínicos avanzados de gatos infectados con FIV, lo que indica que las células Tregs están implicadas en la elevación del nivel plasmático de globulinas con la progresión del estado clínico.

Una de las dificultades en la evaluación en las consecuencias hematológicas de la infección por FIV es la elevada prevalencia de la coinfección con el virus de la leucemia felina (FeLV). Encuestas anteriores, sugieren que el 12% al 33% de los gatos seropositivos de FIV están infectados con el FeLV. FeLV (un retrovirus, subfamilia Oncornavirinae) està asociado a numerosos trastornos hematológicos, incluida leucemias, linfomas, síndromes mielodisplásicos, anemia y también inmunosupresión. Datos seroepidemiológicos sugieren que FIV y FeLV son infecciones de transmisión independiente. El síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA) asociado con FIV o FeLV son clínicamente indistinguibles (Shelton y col, 2010).

Las alteraciones hematológicas son características, con linfopenia significativa caracterizada por una disminución en el número de células CD4+ (ayudante/inductor), dando lugar a infecciones oportunistas. La neutropenia aunque es común, rara vez es grave. Otras anomalías son la trombocitopenia, que se cree que se genera en forma secundaria a la destrucción periférica de plaquetas y a la anemia, tal vez en parte por un reflejo de bloqueo inflamatorio en la reutilización de hierro, y gran cantidad presenta un hematocrito menor. La prevalencia de anemia, linfopenia, neutropenia y trombocitopenia en gatos sintomáticos con infección por FIV son equivalentes a lo observado en pacientes con VIH seropositivos con SIDA o ARC. Los reactivos no están disponibles para la identificación en la disminución de linfocitos específicos felinos. Al igual que con el VIH, la neutropenia es a menudo suave. Por otra parte, bajos hematocritos y plaquetas pueden volverse mas frecuentes con la severidad de la sintomatología clínica. Mas importante aun, son las alteraciones hematológicas en gatos FIV-positivos que no pueden explicarse por la infección concurrente con patógenos oportunistas conocidos (FeLV, Toxoplasma gondii o coronavirus felino) y por tanto parece reflejar una consecuencia directa de la infección por FIV. Aspirados de médula y biopsias de los gatos FIV-seropositivos (Tabla 1) también presentan anomalías similares a las descritas en estudios de pacientes VIH-seropositivos con un aumento en la celularidad y un radio M:E (células eritroides y mieloides) normal o aumentada. Células reactivas, incluyendo linfocitos, células plasmáticas y eosinófilos, se describen como son el exceso de células mastocíticas y eritrofagocitosis. Además, las características mielodisplásicas, como la eritropoyesis megaloblástica y el budding nuclear (gemación), se han informado. Anomalías equivalentes caracterizan a médulas de gatos FeLV negativos, así como los gatos FeLV positivo (Shelton y col, 2010).  

Tabla 1. Anormalidades en médula ósea en gatos FIV-seropositivos en gatos con AIDS o ARC (Shelton y col, 2010). 
Una observación adicional de este estudio es que el linfoma y la leucemia linfoblástica son màs frecuentes entre gatos co-infectados con FeLV (44%) que en los gatos infectados solamente con FIV (un 1%). Una encuesta retrospectiva, en donde se obtuvo una mayor participación en estos animales, demostró las posibilidades de neoplasias linfoides entre FIV-positivos, FeLV-positivos, y en gatos co-infectados con un 5.6, 62.1, 77.3, respectivamente, en comparación con el control de gatos no infectados. A pesar de la alta frecuencia en malignidad que se observó en los gatos VIF-seropositivos, el aumento relativo de neoplasias linfoides en gatos co-infectados es análoga al aumento en el linfoma no Hodgkin informados para los pacientes con SIDA. Del mismo modo, el virus Epstein-Barr (VEB) puede contribuir a la incidencia del linfoma en pacientes con estados de inmunodeficiencia congénita o adquirida. Estudios en felinos podrían proporcionar una comprensión en las interacciones virales y las contribuciones relativas de la inmunosupresión y oncogenicidad en la patogénesis del linfoma. Como las anormalidades hematólogicas en los gatos FIV-positivos son análogas a las anormalidades en pacientes VIH seropositivos, los gatos infectados por FIV son un excelente animal modelo para estudiar la supresión de la médula, causada por la infección de  lentivirus y/o los efectos hematológicos de nuevas terapias (Shelton y col, 2010). 
Numerosos informes han sugerido que la inmunidad innata en pacientes con VIH-1 infectados está en peligro, como se indica por la reducción en la frecuencia de las células inmunes innatas (como las células NK, natural killer) o alteraciones en las funciones ex vivo. Las respuestas inmunitarias innatas son complejas y multifactoriales; que implica una gran variedad de tipos de células inmunes y mediadores solubles, como las citocinas y quimiocinas.  La investigación de la respuesta innata en su conjunto en personas infectadas por el VIH no es posible, y en forma in vivo en estudios no se puede replicar la complejidad del sistema innato, es por eso que dada la similitud de FIV con el VIH humano, el felino proporciona un valioso modelo animal para la investigación en la respuesta de la inmunidad innata in vivo. Se ha utilizado el patógeno intracelular Listeria monocytogenes para investigar la respuesta de la inmunidad innata que presentan aquellos felinos infectados con FIV, patógeno ampliamente estudiado y entendido en gran detalle. Se ha informado que los gatos con FIV-positivo en un estado crónico tienen la capacidad reducida para controlar el desafío contra L. monocytogenes durante los primero 4 días después de la infección bacteriana. La respuesta se caracteriza por un fracaso en la remoción de bacterias, la disminución en el agrandamiento de los LN (nódulos linfáticos), y el retraso sobre la regulación de TNF-a. Tanto el TNF-a e INF-g (Interferón-gamma) son esenciales para el control de la infección contra L. monocytogenes. Se ha demostrado que L. monocytogenes puede entregar una expresión plásmido a las células eucariotas in vitro e in vivo. Por lo tanto, se ha generado un plásmido recombinante de L. monocytogenes para la expresión eucariota de TNF-a, IL-10, IFN-g e IL-15. Cuando las células diana BLANCO (incluyendo las células dendríticas (DC) y macrófagos) están infectadas, el plásmido recombinante de L. monocytogenes es expresado en el citosol de la célula huésped. Las citoquinas entonces se producen a partir del plásmido en el destino celular. Este enfoque proporciona un medio para entregar las citoquinas específicas a las células involucradas en la respuesta inmune local contra la infección de L. monocytogenes (Dean y col, 2010).

Tanto el TNF-a y el IFN-g son esenciales para el control en la infección de L. monocytogenes. Dado el retraso en la expresión de TNF-a previamente observados en los gatos con infección crónica de FIV que fueron inoculados con L. monocytogenes, en donde no hubo ninguna mejora en el clearance de la infección de L. monocytogenes producida con TNF-a durante la expresión del plásmido. La eliminación de L. monocytogenes en los gatos control FIV-negativos fue mejorada significativamente, lo que sugiere que el TNF-a tiene un efecto beneficioso inmunológicamente en los gatos enteros. La fuente de TNF-a durante el desafío contra L. monocytogenes no està completamente entendido, sin embargo recientemente se ha demostrado que DCs (células dendríticas) son las únicas que generan cantidades significativas de TNF-a y óxido nítrico, importantes para la destrucción de el organismo L. monocytogenes. El tratamiento en humanos de macrófagos con TNF-a in vitro se ha demostrado que incrementa la actividad lictericida. El TNF-a no mejora la respuesta en gatos FIV-postivitos sugiriendo que las células que son las que normalmente producen una respuesta de TNF-a están ausentes o no responden en los LNs (nódulos linfáticos) de estos felinos. En forma histórica, las células NK se han considerado como la principal fuente de IFN-g durante la infección por L. monocytogenes. Este concepto a cambiado ya que las células DCs y las células T CD8+ de memoria, se ha demostrado que producen la mayoría de las citocinas en respuesta a L. monocytogenes. De hecho las células NK producen una concentración relativamente baja de INF-g. El agotamiento de las células NK genera un aumento en la morbilidad, aunque en un grado mucho menor. No hay mejoría en la actividad lictericida observada en gatos control FIV-negativos y gatos FIV-positivos desafiados con LM/INF-g (Listeria monocytogenes/ Interferón-gamma) (Dean y col, 2010).
La respuesta anti-Listeria se han suprimido en ratones tratados con IL-10. Se ha demostrado, que la expresión constitutiva de IL-10 incrementa en gato FIV-positivos, similar a lo que se ve en pacientes infectados con VIH. Adicionalmente la IL-10 no complica aun mas la respuesta anti-Listeria en gatos FIV-positivos, a pesar de que gatos control FIV-negativos mostraron una reducción en la eliminación  de L monocytogenes en el día 4 después del desafío. Si la regulación al alza constitutiva crónica de IL-10 desempeña un papel importante en la supresión de la respuesta inmune innata en la infección por FIV o el VIH requerirá de una mayor investigación (Dean y col, 2010).

 Figura 6. Modulación de citoquinas en la inmunidad innata de Listeria monocytogenes. El número de unidades formadoras de colonias de L. monocytogenes en los nódulos linfáticos, se muestra, para el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), los gatos de control negativo (A y C) y los gatos con infección aguda por FIV (B y D) durante los días 1 y 4 después del desafío con Listeria de tipo salvaje o Listeria plásmido de expresión, con factor de necrosis tumoral (TNF)-a, interleuquina(IL)-10, el interferón(IFN)-g, o IL-15. *P<0.05 y **P<0.01(diferencia significativa), comparado con listeria de tipo salvaje o wt listeria (Dean y col, 2010).

Las citoquinas màs eficaces en la mejora del sistema inmune innato en respuesta a L. monocytogenes en gatos FIV-positivos fue la IL-15. Un número significativamente menor de L. monocytogenes estuvo presente en los LN en los días 1 y 4 después de la exposición con esta citoquina. Hay muchas actividades que son conocidas de IL-15 que pueden dar cuenta de una mejoría en la respuesta innata. La IL-15 activada, retrasa la apoptosis y mejora la quimiotaxis de los neutrófilos. Se ha informado que la infección por FIV afecta la quimiotaxis de neutrófilos. Observàndose en este estudio, un aumento en la concentración de neutrófilos en la sangre periférica observado en todos los gatos estudiados, independientemente de la condición de FIV que presentaban o el tratamiento. No se observaron diferencias entre los grupos, se observaron los porcentajes de neutrófilos en los LN en cualquier momento a partir del desafío con L. monocytogenes. Por lo tanto, no hay pruebas de que la IL-15 mejora la quimiotaxis de neutrófilos a LNs. Ya sea, la función de los neutrófilos tampoco ha sido evaluada. IL-15 también se ha señalado que presenta muchos efectos sobre las células NK, incluyendo la activación en la proliferación, estimulación en la producción de citoquinas y quimioquinas, y sobre la regulación en la actividad citolítica. Ha habido numerosos informes que muestran una disminución en el número y función de las células NK durante el VIH y la infección por FIV. La IL-15 también ha sido muestreada para anular la actividad supresora de las células T reguladoras en las células NK. Las células T reguladoras se incrementan en número y función durante la infección por FIV. Por otra parte, existen informes en donde sugieren que los niveles de IL-15 se reducen durante la infección por el VIH. Estos datos sugieren, en conjunto, que la IL-15 presenta el potencial para mejorar la función de la inmunidad innata en gatos FIV-positivos, y esto puede ser el resultado en la mejora en la actividad de las células NK. El hecho de que el único cambio significativo haya sido un aumento en las poblaciones de células NK en los NLs tanto en los gatos tanto en los casos agudos de FIV-positivo y los casos control de gatos con FIV- negativo que fueron desafiados con LM/IL-15 apoyan la construcción de esta idea. El papel que desempeñan las células T reguladoras presenta una provocación potencial en el mecanismo de la inhibición de las células NK. Aun queda sin resolver el por què los LNs de gatos con FIV-positivos no aumentaron su tamaño en el mismo grado como sucedió en gatos control FIV-negativo. El aumento de los LN se debe por una parte a la migración de las DCs activadas en el nodo y subsecuentemente a la atracción quimiotáctica posterior de las células, junto con la disminución en el flujo de la linfa eferente. Este aumento se produce durante este estudio en un dìa y el pick se genera entre el 3-4 días, y el grado en el aumento esta relacionado con el número DCs activados en el LN. Además el aumento en el tamaño de los LN, las DCs reclutan células NK para los LN y mejora la función de los NK y la proliferación a través del contacto de célula a célula y la producción de citoquinas (incluyento IL-5) (Dean y col, 2010).
Dos meses después de la resolución de la infección por L. monocytogenes, las respuestas de memoria fueron evaluadas para determinar si la infección por FIV altera la inducción de memoria y si el IFN-g o IL-15 podría aumentar la respuesta de memoria. Los linfocitos de el LN mesentérico estimulados con antígenos solubles de Listeria y la producción de IFN-g en las células se cuantificaron, no encontrándose diferencias entre los gatos control FIV-negativos y los gatos con infección aguda por FIV que fueron inoculados

Figura 7. Respuesta celular en los ganglios linfáticos. Porcentaje de las células NK, que se define como células CD3-  CD8-  CD57+, de todos los grupos en tratamiento en el día 8 después del desafío con Listeria monocytogenes, se presentan. Los porcentajes de las células NK fueron estadísticamente mayor en los gatos con el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) en estado agudo, la infección (aguda FIV+) que recibieron la expresión de citoquinas en plásmidos eucariotas para L. monocitogenesis  interleuquina(IL)-15 (LM/IL-15), en comparación con todos los otros grupos FIV-positivos. Del mismo modo, los porcentajes de células NK en gatos control FIV-negativos (FIV-control) que recibió LM/IL-15 fueron estadísticamente mayores que en los demás grupos control FIV-negativos, excepto el grupo LM/IL-10. Las barras muestran las desviaciones estándar. IFN, interferón; TNF, factor de necrosis tumoral; wt, tipo salvaje (Dean y col, 2010) con L. monocytogenes recombinante. Los gatos control con FIV-negativos enfrentados con LM/IFN-g tenían un número significativamente mayor en el número de células formadoras de IFN-g que los gatos control FIV-negativo que fueron inoculados con L. monocytogenes recombinante (Dean y col, 2010).

Se ha informado que las células Treg CD4 CD25, tanto en la fase aguda como a largo plazo, y durante la fase asintomática de la infección son constitutivamente activas y durante la respuesta inmune reprimen la respuesta de las células T CD8 y CD4-CD25. Las células Treg de gatos con FIV suprimen la proliferación de las células CD4 y de IL-2 y la producción de células CD8 INFg. Se ha demostrado la replicación  in vitro e in vivo de FIV en el subgrupo CD4 CD25, sugiriendo una relación única entre las infecciones por lentivirus y la activación de células Treg. Las alteraciones en la respuesta inmune de las células T CD8 han sido bien descritas en las infecciones por  lentivirus SIDA y la evidencia sugiere que este deterioro se correlaciona con la activación de las células Treg CD4 CD25 (Fogle y col, 2010). Se ha demostrado que el VIH y FIV se replican de manera eficiente en las células T CD4 CD25 activas, pero no en las células CD4 CD25 en reposo (Joshi y col, 2004).
Las infecciones por lentivirus se caracterizan por un temprano incremento en el número de linfocitos T CD8, y la calidad de la respuesta de CTL (linfocitos T citotóxicos) se asocia con una disminución en la viremia plasmática. Una fuerte respuesta CTL se correlaciona con la eliminación del virus en circulación, y una respuesta mas débil se asocia con un mal o no control de la replicación viral. Datos de modelos clínicos y experimentales de otros tipos de infecciones virales han demostrado con claridad que los linfocitos CD8 son críticos para el control de la infección viral, y el escape de esta respuesta inicial puede conducir a la creación y mantenimiento de una infección persistente y contribuir al agotamiento de la respuesta inmunológica. Usando el modelo de FIV se han diseñado experimentos para identificar el mecanismo que utilizan los lentivirus para escapar de la eliminación viral y establecer una infección crónica frente a la alta respuesta generada por las células CD8. Estos experimentos se han centrado en la cinética de activación de las células Treg durante la infección por FIV, el mecanismo de supresión mediado por las células Treg, y la identificación de las células diana para la supresión mediada por células Treg, teniéndose bien establecido que estas células son capaces de suprimir la respuesta efectora de las células CD8+ durante la fase aguda como crónica de la infección por FIV (Fogle y col, 2010).

Resultados obtenidos en estudios apoyan la hipótesis que las citoquinas contribuyen a la inmunopatogénesis de las infecciones lentivirales. Similares mecanismos en la disfunción inmune, involucra un cambio de ThI a Th2 en las células T helper, también pudiendo ocurrir en la infección por FIV. Se ha demostrado que gatos en etapas terminales de la infección producen bajos niveles de IL-2 (citoquina de ThI) y altos niveles de IL-6 (citoquina de Th2)     (Lawrence y col 1995). Una baja en la regulación de IL-2, la pérdida en la función de efectores, y la falta en la proliferación están bien descritas en los linfocitos en la activa interacción con las células Treg CD4+CD25+. La  IL-2 es crítica para la expansión de linfocitos, la diferenciación y evitar la anergia. Se ha examinado RNAm de IL-2 con co-cultivos CD4+CD25+ en donde se vió reducida en cuatro veces su concentración en comparación con los linfocitos CD8+ estimulados solos, consistente con la inducción de anergia. Sin embargo, estos eventos son el resultado final de un proceso complejo, incluyendo la interrupción en los eventos del ciclo celular, que pueden ocurrir en las células diana CD8+ o CD4+CD25+ después de su interacción con las células Treg CD4+CD25+. La progresión del ciclo celular está estrechamente regulada por proteínas como las cyclinas, cyclina dependiente de quinasas (CDKs) y la cyclina dependiente de quinasa inhibitoria (CDKIs) que garantizan una adecuada y coordinada respuesta celular.
Este mecanismo responde a señales intracelulares y extracelulares y la detención en la progresión del ciclo celular (inducir anergia) en respuesta a las adversas condiciones intracelulares o extracelulares. Durante la pronta respuesta inmune, los linfocitos T reciben una estimulación óptima a través de su TCR y vías coestimuladoras para que procedan a través de la progresión del ciclo celular G1 (Figura 8). Subsecuentes divisiones celulares múltiples se requieren en esta primera respuesta, óptima para la producción de IL-2 y de IFNg y la evitación de la anergia. En respuesta a la estimulación en condiciones favorables, las cyclinas D se expresan secuencialmente a fines de G0/al inicio de G1 (Figura 8), durante la progresión normal del ciclo celular. A continuación, la cyclina E se genera durante la última fase de G1 (Figura 8) después de la degradación/secuestro de la CDKIs p27Kip1 y p21Cip1. La CDKIs p27Kip1 y p21Cip1 trabajan en forma coordinada durante la fase de transición G1 a S hasta que en la maquinaria celular las cyclinas y CDKs se encuentren en niveles y estado de activación adecuado. Las células CD8+ de ganglios linfáticos de gatos FIV+ o FIV- han sido tratados con co-cultivos de células Treg CD4+CD25+. En ambos casos, Ciclina D3 se redujo modestamente en las células CD8+ después de un periodo de doce horas co-cultivo con células Treg CD4+CD25+ así como un aumento en mas de dos veces la producción de cyclina E de células diana CD8+ en gatos FIV+ con una moderada disminución en la producción de cyclina E en gatos FIV-control. El CDKI p21Cip1 se incrementa en las células CD8+ en gatos infectados crónicamente con FIV+ en cocultivos con CD4+CD25+ y una ligera reducción en gatos FIV-, así la activación de células Treg en gatos infectados con FIV podría inducir la producción de CDKI en los linfocitos diana, ya que el aumento en la producción de CDKI se correlaciona con la detención del ciclo celular en los linfocitos (Fogle y col, 2010).
Hay por lo menos dos grandes categorías de células Treg CD4+ CD25+, las células Treg naturales y Treg adaptadas (o inducidas). Las células Treg naturales se originan en el timo y residen en los tejidos linfáticos periféricos para prevenir en las respuestas inmunes. Las células Treg adaptadas son fenotípicamente indistinguibles de las células Treg naturales y modulan la respuesta inmune a los patógenos microbianos incluyendo bacterias, virus, hongos y parásitos intracelulares. Una tercera población de células reguladoras, linfocitos reguladores Foxp3+ CD8+, la derivación aun no esta completamente entendida, sin embargo al igual que CD4+ Foxp3+, es posible que sea un subconjunto del grupo de linfocitos “naturales” y “adaptados”. Se ha demostrado que la expresión de Foxp3 puede ser inducida por las células diana CD4+CD25 en determinadas condiciones y estos Foxp3 inducen la actividad de las células supresoras. La expresión de Foxp3 es esencial para el desarrollo y la función de Treg, pero no es exclusivo de las células T reguladoras. La expresión de Foxp3 es mayor en células blanco CD8+ en gatos con FIV+ en co-cultivos con CD4+CD25+ así como el porcentaje de supresión en la producción de IFNg (Fogle y col, 2010).

Figura 8. Representación esquemática de los niveles relativos de proteínas durante la progresión del ciclo celular normal de la fase G1 y S. En los linfocitos T durante la progresión normal del ciclo celular, se expresan secuencialmente las ciclinas D (D2 y D3, D2 no mostrada) al final de G0/al inicio de G1. Aproximadamente al mismo momento en que el nivel relativo de CDKI p21Cip1comienza a aumentar y a continuación, durante la fase final de la meseta de G1/al inicio de G1. p21Cip1inhibe la ciclina E hasta que la maquinaria celular este listo para sincronizar  la fase de transición G1 a S. Los niveles de ciclina E comienzan a aumentar a final del pick de G1 y durante la primera fase S. La separación de Rb de las proteínas E2F y la hiperfosforilacion de RB en sitios múltiples dan señales de un compromiso irreversible (IC) a la fase S y a la progresión del ciclo celular (Fogle y col, 2010).

Estos resultados demuestran un papel importante en las células CD4 CD25 como reservorio para la replicación in vitro como in vivo. Aunque la IL-2 es el factor limitante para la replicación viral en células in vitro, se cree que el medio linfoide o durante la activación inmune, los niveles de citoquinas in vivo serían suficientes para que estas células soporten la producción de la infección por FIV. Por otra parte, como la IL-2 es necesaria para la supervivencia de las células Treg CD4 CD25, la activación en los factores de transcripción puede ser un componente en el programa de supervivencia celular y la capacidad para resistir la apoptosis. Así, el estado de activación parcial de las células Treg CD4+ CD25, tal como se manifiesta en parte la transactivación constitutiva de los factores de transcripción que pueden promover la replicación de FIV, pueden ser fundamentales para el mantenimiento en el depósito estable a largo plazo en la producción de la infección por FIV. Las células CD4+CD25, en cambio, podría servir como un reservorio viral latente capaz de una reactivación competente cuando son estimuladas (Joshi y col, 2004). Las infecciones por FIV, sin embargo, existen diferencias entre las poblaciones de células infectadas en diferentes momentos: poco después de la infección, las células T CD4+ son las predominantemente  células blancos, y la proporción en macrófagos infectados aumenta durante la enfermedad aguda. En la fase crónica, la mayoría de las células infectadas son los linfocitos T CD8+, linfocitos B y macrófagos, en donde las regiones V3 y V4 de la glicoproteína de FIV son los determinantes involucradas en el tropismo de macrófagos (Vahlenkamp y col, 1999). El Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a) es una citoquina secretada principalmente por los macrófagos, con efectos pleiotrópicos sobre la diversidad biológica y los procesos inmunológicos. TNF-a contribuye a la regulación del crecimiento y diferenciación de células inmunes y ha sido, paradójicamente, implicada en el aumento y la abrogación en la expresión de lentivirus. TNF-a contribuye a la citólisis mediada por monocitos y puede específicamente contribuir a la eliminación de las células infectadas con lentivirus, ya que TNF-a induce la apoptosis en cultivos infectados con FIV de linfocitos T y células de riñón y linfocitos T infectados con VIH. Por el contrario, el TNF-a también se ha demostrado que aumenta la expresión del VIH in vitro. Aunque, aun no esta claro como TNF-a destruye selectivamente por medio de apoptosis las células infectadas por FIV sin afectar a las células no infectadas (Ohno y col, 1993). Se ha descrito la relación temporal entre la expresión de TNF-a y FIV, durante el pick y desaparecen juntos durante el clearance ELIMINACIÒN  en la viremia aguda. Esto demuestra similitudes en la infección aguda por FIV y en los pacientes infectados por VIH (Kraus y col, 1996).  Para las personas infectadas por el  VIH, la actividad antiviral CD8 se ha demostrado en forma consistente en los pacientes con infecciones asintomáticas. Los datos que se presentan revelan que los  gatos asintomáticos infectados con FIV, presentan actividad CD8+ anti-FIV. Estudios demuestran la existencia de la actividad antiviral de células CD8+ mediadoras en forma natural y experimental en gatos infectados con FIV. Al igual que los linfocitos CD8 anti-HIV en pacientes infectados, estos linfocitos CD8 anti- FIV restringen la replicación del MHC (complejo mayor de histocompatibilidad). La importancia de estas células CD8 anti-FIV en la inmunopatogénesis de la infección y la progresión de la enfermedad aun no se ha determinado, por lo que se necesitan mayores estudios (Jeng y col, 1996).

La habilidad de los linfocitos felinos para reconocer antígenos  que no habían sido encontrados anteriormente in vivo, se ha medido en gatos infectados por FIV durante la fase aguda de la infección, donde son particularmente susceptibles a infecciones secundarias. La relación de los linfocitos CD4+/CD8+ y la blastogénesis mitógena ha sido utilizada para evaluar la situación inmunológica de los gatos. La relación de los linfocitos CD4+/CD8+ se redujo significativamente en aquellos gatos infectados por FIV, esta reducción se debió a un aumento en el numero y porcentaje de células CD8+ (13 semanas p.i.), quizás en respuesta a la infección aguda por FIV, no había ninguna alteración en el numero de células CD4+. Esto contrasta lo evaluado en otros estudios en gatos infectados por FIV en períodos mas largos (27 meses) en donde la inversión en CD4+/CD8+ se debió a una perdida selectiva de las células CD4+  (Bishop y col, 1992). La infección por el virus de la inmunodeficiencia felina conduce a una disfunción inmune caracterizado por un agotamiento gradual de los linfocitos CD4+ circulantes (Willett y col, 1993) y en la relación CD4CD8+, así como también su proliferación (Torten y col, 1991). Por lo tanto, durante la fase aguda de la infección por FIV, hay un defecto cualitativo en el reconocimiento antigénico tanto primario como secundario, que ocurre antes de cualquier defecto cuantitativo en las células T. Cabe señalar que el deterioro en la respuesta proliferativa es progresiva, con una respuesta primaria mas sensible y es vulnerada en las primeras respuestas, y mas tarde es afectada la secundaria. Las deficiencias en la proliferación mitogénica en los gatos infectados son generadas en períodos más largos. Las diferencias en la susceptibilidad entre la respuesta primaria y secundaria pueden reflejar los diferentes requisitos para la activación de las poblaciones de células naive y células T de memoria. En  las células T se genera un aumento en  el nivel de expresión de las moléculas de adhesión independiente de antígeno. Probablemente como resultado de estos cambios, las células T son estimuladas mas fácilmente que las células T naive. Por lo tanto, cualquier defecto funcional en las células T como consecuencia de la infección por FIV se espera que sea evidente en la población de células naive. La incapacidad efectiva de las células T CD4+ en la fase aguda de la infección por FIV puede explicar la susceptibilidad a patógenos oportunistas, y el deterioro en la respuesta humoral de vacunación en la fase aguda de la infección (Bishop y col, 1992).

El número de células en sangre periférica en infecciones por FIV es pequeña, como se produce durante las infecciones por el VIH, también se ha observado que las células mononucleares en sangre periférica (PBMC) en gatos infectados por FIV tienen con frecuencia alterada la supervivencia in vitro. Esto indica que PBMC de los gatos infectados por FIV pueden someterse a un mecanismo selectivo de la muerte celular in vitro, en comparación con PBMC de los animales no infectados. La muerte celular se sabe que se produce por dos mecanismos, necrosis o apoptosis (también llamada muerte celular programada). Recientemente ha habido una serie de documentos que sugieren que la inducción anormal de la muerte celular por apoptosis es relevante para la patogénesis del SIDA. La apoptosis es una respuesta fisiológica como mecanismo de suicidio celular que se producen como parte de muchos procesos de desarrollo e inmunoreguladores, incluida la deleción clonal de los timocitos autorreactivos durante el desarrollo del timo. La célula en apoptosis finalmente sus fragmentos son fácilmente fagocitados. Los estudios han sugerido una relación entre la muerte celular programada y la disfunción de las células T en la infección del VIH. La pobre supervivencia in vitro en las células CD4+ y CD8+ de personas infectadas con el VIH también se ha demostrado que es debido a la inducción de la apoptosis en estas células. Se ha confirmado recientemente que la apoptosis esta implicada en la patogénesis del SIDA, se produce espontáneamente en PBMC aisladas en gatos infectados con FIV. La muerte celular por este mecanismo de selección negativa puede estar asociado a la reactividad de los linfocitos T, importante en la patogénesis de FIV y la infección por VIH (Bishop y col, 1993).

La principal vía de infección por lentivirus en primates implica la fijación del virus a través de una interacción de alta afinidad con CD4, seguido por su unión a un dominio transmembrana de siete moléculas, principalmente CXCR4 o CCR5. En consecuencia, los virus pueden utilizar como receptor CXCR4 y unirse a aquellas células que expresan CXCR4 así como también para CCR5. Los datos indican, que la infección por FIV no provoca alteraciones graves en el nivel de expresión de CXCR4 en PBMC. La infección por FIV es dependiente de CXCR4, por lo que la expresión de CXCR4 en monocitos felinos es coherente con la noción de que FIV es un virus con tropismo por monocitos. Del mismo modo, el alto nivel de expresión de CXCR4 en las células B se ajusta a la noción de que las células B son un importante reservorio de ADN proviral durante la infección crónica (Willett y col, 2003). Los estudios demuestran que la expresión en superficie de CXCR4 se incrementa después de la activación celular. La importancia en los niveles de expresión de CXCR4 en base a la infección celular por VIH también ha sido destacada por otros. Se ha encontrado que los porcentajes de CXCR4 entre las células CD3 CD4 presentes en tejido linfoide asociado al intestino y a la periferia, el nivel de expresión de CXCR4 es significativamente menor en la lámina propia de linfocitos CD3 que en sangre periférica. Esto podría explicar porque los virus con tropismo X4 causa una pérdida mayor en células T CD4 en circulación que en células CD4 intestinales (Joshi y col, 2005). La infección por VIH en informes ha sido identificada como una infección en macrófagos no citolítica en el cerebro, pulmones, ganglios linfáticos y piel. En algunos casos, los macrófagos infectados forman células gigantes multinucleadas. Sobre la base de estudios anteriores en infecciones por lentivirus en cabras y ovejas, el papel de los macrófagos durante la infección por VIH se ha convertido en un tema importante a investigar. La tendencia de que FIV causa infección latente en los macrófagos mas diferenciados e infección activa en macrófagos no diferenciados es coherente con lo que se sabe sobre la infección por VIH. En el VIH es capaz de replicarse en monocitos inmaduros mientras que la infección es en gran parte latente en macrófagos diferenciados. Por el contrario, en CAEV (Virus de la Encefalitis-artritis caprina) y en VVM, los macrófagos inmaduros están infectados en forma latente y aquellos macrófagos diferenciados la infección es productiva y lítica (Brunner y Pedersen, 1989).

FIV causa una infección inmunológica más severa en el gato recién nacido que en el gato adulto. En experimentos con la cepa Petaluma de FIV, la enfermedad grave en los gatitos se caracteriza por linfoadenopatía generalizada persistente, neutropenia profunda y una persistente disminución en la relación de células T CD4+/CD8+ con una variable disminución en las células T CD4+. Un número de FIV aislados, están asociados con la discapacidad en el aumento de peso, el aumento en el número circulante de células T CD8+, y la disminución de células T CD4+ en un plazo de 12 semanas de la inoculación neonatal. Los niños con células T CD8+  no citotóxicos durante la supresión viral, presentan una menor concentración de VIH en el plasma, un mayor porcentaje de células T CD4+ en un año de edad, y una progresión más lenta a causa del SIDA. Gatos neonatales infectados con FIV-JSY3 fueron examinados para la generación en la respuesta de las células T CD8+ y sus efectos sobre la carga viral. El desarrollo de las células T CD8+ mediadoras durante la activa supresión por FIV y un número mayor de células T efectoras CD8+ dentro de la sangre, el timo y muestras de nodos linfáticos durante un estudio en un periodo de 16 semanas se asocia con una reducción en la carga viral. Sin embargo, la supresión viral no se asocia fuertemente con la mejora en la concentración de células CD4+ o la proporción de células T CD4+/CD8+. El recuento de neutrófilos se ha informado tanto un aumento como disminución en los gatos infectados por FIV, lo que sugiere que en esa etapa de la enfermedad y las propiedades virales pueden influir en la producción de neutrófilos. La Neutropenia generada durante la infección aguda de los gatos con la cepa Petaluma de FIV se asocia con una disminución en los precursores de la médula ósea pertenecientes al linaje de granulocitos y macrófagos entre 4 y 12 semanas después de la inoculación. En gatitos recién nacidos infectados con FIV-Ch  se siguieron sus neutrófilos por 8 a 12 semanas, en el que no hubieron diferencias cuantitavias de la infección en neutrófilos. Utilizando microscopía in vivo, se determinó que los gatos con 12 semanas de edad mostraron un deterioro profundo en el rolling, adhesión y migración en vénulas postcapilares en respuesta al tratamiento de endotoxinas (Kolenda-Roberts y col, 2008).

Los gatos infectados en el útero o al nacer tienden a mostrar la progresión acelerada de la enfermedad y la disminución de la viabilidad postnatal. El detenimiento del desarrollo fetal, aborto, muerte fetal y bajo peso al nacer son relativamente comunes en comparación con la incidencia de gatos no infectados. La enfermedad avanzada de la madre durante el embarazo se asocia también con la progresión rápida en las enfermedades lentivirales en los niños y en gatos. Por otra parte, las altas cargas virales tienden a tener una mayor tasa de muerte fetal y muerte las crías dentro de las 48 horas iniciado el nacimiento. Los datos son relativos en cuanto a la viabilidad fetal, sin embargo, existen informes en que hay ligeras diferencias en el tamaño de camada, y un aumento significativo en el numero de cachorros no viables, ya sea debido a la detención en el desarrollo o en la reabsorción fetal,  infectados con FIV-B-2542, mientras que en otros estudios han utilizado esta misma cepa viral no informándose diferencias en el tamaño de camada y no evidenciándose un aumento en anomalías morfológicas fetales graves (Kolenda-Roberts y col, 2008).

Los fetos infectados por el VIH presentan una tasa reducida de crecimiento intrauterino. Los bebés nacidos prematuramente y con bajo preso corporal (una vez corregidos para la edad gestacional), hay mayores riesgos de infección durante el parto. Además, en las mujeres embarazadas infectadas con VIH con síntomas clínicos de la enfermedad, hay un aumento significativo del riesgo de nacer con bajo peso corporal, parto prematuro, muerte fetal intrauterina, aborto involuntario y aproximadamente presentan una mayor incidencia de perdida fetal en la población general. La embriopatía y malformaciones múltiples, incluyendo hipoplasia del timo se producen de vez en cuando en forma espontánea o selectivamente en fetos humanos abortados que nacen de madres infectadas por el VIH, aun cuando el feto no presenta una infección demostrable. El VIH puede inducir cambios que contribuyen al rechazo inmunológico del feto, posiblemente a través de un desequilibrio en las citoquinas de linfocitos T-helper(Th) 1 y T-helper(Th)2 maternos y fetales, dando lugar a principios de aborto espontáneo y una mayor incidencia en falla reproductiva.  Existen estudios comparativos en gatitos de gatas infectadas por FIV, en donde hay una tendencia a un incremento en la expresión de citoquinas Th-1, que suelen ser suprimidos durante el embarazo normal, y una disminución en las citoquinas Th-2 comparando los niveles en placentas de gatos infectados vs no infectados. El aumento en la expresión placentaria de interferón (IFN)-gamma e IL-1-beta, así como citoquinas Th-1, esta significativamente asociado con un aumento en la reabsorción fetal en los animales infectados. El aumento en las citoquinas Th-1 y la disminución en la interleuquina(IL)-10, citoquinas Th-2, también se ha vinculado a aborto espontáneo y bajo peso en bebés nacidos de mujeres infectadas por el VIH. Gatos infectados en forma aguda por FIV, el aumento de IFN-gamma, IL-12p40, IL-4 e IL-10, ha sido medido en varios tejidos, incluyendo el timo, ganglios linfáticos y bazo. La infección además, puede producir placentitis, facilitando la transferencia del virus de la madre al feto a través de la modificación en los niveles de citoquinas locales y la interrupción en la membrana y la integridad vascular (Kolenda-Roberts y col, 2008).

Discusión

Durante el desarrollo de este trabajo, se ha investigado el efecto que genera FIV en el sistema inmune del gato doméstico, comparado principalmente con el VIH y las similitudes que presentan, ya que FIV comprende un modelo de importancia para dilucidar el efecto que presenta el SIDA, a si como futuras evaluaciones de tratamiento.

Los procesos generados por FIV en el sistema biológico, llevan a alteraciones hematológicas que son características de infecciones lentivirales, tal como linfopenia que lleva a una disminución en el número de linfocitos CD4+, trombocitopenia generada supuestamente por la destrucción periférica de plaquetas y a la anemia, y neutropenia suave, en forma muy similar a lo que ocurre con el VIH volviéndose màs frecuente dependiendo de la severidad del cuadro. Las alteraciones generadas en gatos infectados por FIV no han podido ser explicadas por patógenos oportunistas, lo que hace suponer que están directamente relacionadas por el desarrollo de la infección (Shelton y col, 2010). 
La respuesta innata en personas que se encuentran infectadas con el VIH no es posible desarrollarlo y generarla en forma in vivo ya que el sistema innato es muy complejo, es por eso que FIV proporciona un modelo de importancia para la investigación. En estudios realizados, en donde se investiga la respuesta que presenta el organismo felino infectados por FIV frente a infecciones bacterianas, se produce un fracaso en la remocion bacteriana con una disminucion en la regulacion de TNF-a, principalmente secretadas por DCs, importante para controlar la infección. El aumento en la expresion de interleuquinas como es el caso de IL-10 está incrementado en gatos FIV-positivos al igual que en individuos con VIH. Lo que requiere de una mayor investigación,  si la IL-10 produce un papel relevante en la supresión de la inmunidad innata durante la infección.  Otras de las interleuquinas de importancia es la IL-15 dado su potencial para mejorar la función en la inmunidad innata en gatos con FIV, ya que retrasa la apoptosis y mejora la quimiotaxis de neutrofilos, sin embargo, en estudios donde se han comparado el porcentaje de IL-15 de los nódulos linfáticos de gatos infectados independiente de su condición clínica, no se han presentado diferencias lo que no refleja una mejoria en la quimiotaxis de neutrofilos a nodos linfáticos (Dean y col, 2010).
El papel que desempeñan las celulas Treg son de alta importancia ya que ellas durante la respuesta de la infección son capaces de suprimir la respuesta en las celulas T CD8 y CD4 CD25, la producción de IL-2. Lo que sería de gran importancia a clarar el mecanismo del como estas células Treg generan esta supresión celular. En informes se ha descrito la relación que existe entre TNF-a y FIV, TNF-a puede contribuir a la eliminación de las células infectadas por lentivirus. Sin embargo, no està del todo dilucidado el como TNF-a puede destruir a las células infectadas por FIV sin eliminar a aquellas células que no se encuentran infectadas. La infección por FIV genera un alteración en el sistema inmune produciendo una disminuciòn en la concentraciones de linfocitos CD4+ afectando la relación CD4+/CD8+. En gatitos recién nacidos con FIV al igual que en niños con VIH también se genera una depleción en el número de linfoctiso CD4+ con una alteración en la relación CD4+/CD8+ con una disminución en los precursores de médula osea de líneas de macrófagos y granulocitos. Los gatitos que nacen infectados por FIV presentan una progresión acelerada de la enfermedad con una disminución en viabilidad en forma similar a lo que ocurre con el VIH (Ohno y col, 1993).

La anergia inmunológica puede ser definida como la incapacidad de las celulas T CD4+ para producir IL-2 y proliferar en respuesta a la reestimulación. Esta falta de IL-2 conduce a la apoptosis de las células estimuladas. Una de las manifestaciones inducida por la supresión inmune es la perdida en la respuesta a antígenos de memoria, lo que se ha sugerido que estos lentivirus generan anergia y apoptosis en las células T. A pesar de que los lentivirus son generalmente considerados inductores de inmunosupresión, paradójicamente hay un estado generalizado de progresion inmunológica de hiperactivación de linfocitos B y T manifestandose como hipergammaglobulinemia policlonal (Tompkins y Tompkins, 2008).

Conclusiones

Lo que determina el tropismo celular mediado por receptores virales, son las glicoproteinas que se encuentran en la envoltura retroviral,  de alta importancia ya que participan en la interacción del receptor con sus células. Estos ejercen la fusión de membrana y son objetivos principales de los anticuerpos, con efectos inmunológicos (Bendinelli y col, 1995).

En lentivirus de primates, la principal vía de infección, implica la fijación del virus a través de una interacción de alta afinidad con CD4, seguido por su unión a un dominio transmembrana CXCR4 o CCR5. De esta forma, el virus puede utilizar el receptor CXCR4 y unirse a aquellas células que expresan CXCR4 o CCR5. La infeccion por FIV es dependiente de CXCR4, por lo que la expresión de este dominio en monocitos felinos es coherente con la noción de que FIV es un virus con tropismo por monocitos. Del mismo modo, el alto nivel de expresión de CXCR4 en las células B se ajusta a la noción de que las células B son un importante reservorio de ADN proviral durante la infección crónica (Willett y col, 2003).

La importancia de la infección por FIV de los gatos como un modelo para el SIDA humano se ve subrayado por una serie de conclusiones descubiertas ante la observación de características fundamentales para la patogénesis y la historia natural de la infeccion por VIH. Como por ejemplo, la disminucion en las células T, principalmente las células CD4+ y una alteración en la relación CD4+/CD8+, las similitudes en recién nacidos, el papel de las celulas Treg en la supresión celular y la alteración de las interleuquinas son importantes en la proliferación (IL-2) y retraso en la apoptosis (IL-15) (Dean y col, 2010).

Las células Treg durante la infección por FIV, el mecanismo de supresión mediado por estas células, y la identificacion de las células diana para la supresión mediada por las células Treg, se tiene bien establecido que estas son capaces de suprimir la respuesta efectora de las células CD8+ durante la fase aguda como crónica de la infección (Fogle y col, 2010). Se ha informado durante estudios que las células Treg están implicados en la elevación del nivel plasmático de globulinas con la progresión del estado clínico (Takano y col, 2010).
Tanto el TNF-a y el INF-g son esenciales para el control en la infección por L. monocytogenes. Recientemente se ha demostrado que DCs son las únicas que generan cantidades significativas de TNF-a y óxido nítrico, importantes para la destrucción de el organismo L. monocytogenes. El tratamiento en humanos de macrófagos con TNF-a in vitro se ha demostrado que incrementa la actividad lictericida. Sin embargo El TNF-a no mejora la respuesta en gatos FIV-postivitos sugiriendo que las células que son las que normalmente producen una respuesta de TNF-a están ausentes o no responden en los LNs de estos felinos (Dean y col, 2010).
Aparte de la disminución cuantitativa de células CD4+, los gatos infectados por FIV
muestran una disfunción de las células inmunitarias (por ejemplo, pérdida de la capacidad de proliferar de los linfocitos en respuesta a un estímulo). Además, puede detectarse una significativa perturbación de la producción de citoquinas que contribuye a la inmunodeficiencia. Se demostró que la inmunidad mediada por células resulta mucho más afectada que la inmunidad humoral. Las situaciones de inflamación crónica, neoplasias e infecciones por organismos intracelulares son más habituales que las infecciones oportunistas controladas por anticuerpos. Parece que los gatos infectados por FIV responden de forma adecuada a las vacunas y que desarrollan con frecuencia una hipergammaglobulinemia policlonal característica de una estimulación inespecífica de la inmunidad humoral.

Bibliografía

Anjali Joshi, Himanshu Garg,Mary B. Tompkins, and Wayne A. Tompkins (2005). Preferential Feline Immunodeficiency Virus (FIV) Infection of CD4 CD25 T-Regulatory Cells Correlates both with Surface Expression of CXCR4 and Activation of FIV Long Terminal Repeat Binding Cellular Transcriptional Factors. Journal of Virology 4965–4976.

B. J. Willett, M. J. Hosie, J. J. Callanan, J. C. Neil & 0. Jarrett (1993). Infection with feline immunodeficiency virus is followed by the rapid expansion of a CD8+ lymphocyte subset. Immunology 78: 1-6.

Brian J. Willett, Celia A. Cannon, and Margaret J. Hosie (2003). Expression of CXCR4 on Feline Peripheral Blood Mononuclear Cells: Effect of Feline Immunodeficiency Virus Infection. Journal of Virology 77: 709–712.

C. E. Lawrence, J. J. Callanan, B. J. Willett & 0. Jarrett (1995). Cytokine production by cats infected with feline immunodeficiency virus: a longitudinal study. Immunology 85:568-574.

C. R. Jeng, R. V. English, T. Childers, M. B. Tompkins, and  W. A. F. Tompkins (1996). Evidence for CD81 Antiviral Activity in Cats Infected with Feline Immunodeficiency Virus. Journal of  Virology  2474–2480.

D. Bienzle, F. Reggeti, X. Wen, S. Little, J. Hobson, S. Kruth Abstract The variability of serological and molecular diagnosis of feline immunodeficiency virus infection.

Dieter Brunner and Niels C. Pedersen (1989). Infection of Peritoneal Macrophages In Vitro and In Vivo with Feline Immunodeficiency Virus. Journal of Virology  5483-5488.

Donald L. Sodora, Eugene G. Shpaer, Barbara E. Kitchell, Steven W. Dow,
Edward A. Hoover, and James I. Mullins (1994). Identification of Three Feline Immunodeficiency Virus (FIV) env Gene Subtypes and Comparison of the FIV and Human
Immunodeficiency Virus Type 1 Evolutionary Patterns. Journal of Virology 68: 2230-2238.

EA Hoover, JI Mullins, SL Quackenbush and PW Gasper (2010). Experimental transmission and pathogenesis of immunodeficiency syndrome in cats. American Society of Hematology 70: 1880-1892.

G.A. Oliva1, M.V. Vila Roza, C.M. Galosi, T. Teodoroff, M.C. Castellano5, M.R. Pecoraro, D.O. Arias , E.T. Gonzalez, M.E. Etcheverrigaray (2000). Infección con el virus de la inmunodeficiencia felina: Desarrollo y aplicación de una técnica de doble reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para el diagnòstico. Analecta Veterinaria  2: 11 -15.

GH Shelton, ML Linenberger, CK Grant and JL Abkowitz (2010). Hematologic manifestations of feline immunodeficiency virus infection. American Society of Hematology 76: 1104-1109.

Gregg A. Dean, Alora LaVoy, Jennifer Yearley, and Christine Stanton (2010). Cytokine Modulation of the Innate Immune Response in Feline Immunodeficiency Virus–Infected Cats. The Journal of Infectious Diseases  2006:193.

Holly M. Kolenda-Roberts, Leah A. Kuhnt, Ryan N. Jennings, Ayalew Mergia1, Nazareth
Gengozian, and Calvin M. Johnson (2008). Immunopathogenesis of feline immunodeficiency virus infection in the fetal and neonatal cat. National Institutes Health 12: 3668–3682.

I. Ayala, T. Talone,  C. Castillo, G. Gerardi, M. V., ; J. Hernandez, ; J.L. Benedito.El síndrome de inmunodeficiencia adquirida del gato causado por el F.I.V. 

Jonathan E Fogle, Wayne A Tompkins, Mary B Tompkins (2010). CD4+CD25+ T regulatory cells from FIV+ cats induce a unique anergic profile in CD8+ lymphocyte targets. Retrovirology 66: 7-97.

Kouichi Ohno,Tomohide Nakano,Yasunobu  Matsumoto,Toshihiro Watari,
Ryo Goisuka,Hiroyuki Nakayama,Hajime Tsujimoto, and Atsuhiko Hasegawa (1993). Journal of Virology 2429-2433.

Leslie A. Obert and Edward A. Hoover (2002). Early Pathogenesis of Transmucosal Feline Immunodeficiency Virus Infection. Journal of Virology 76:  6311–6322.

Lisa Ann Kraus,  W. Guy Bradley,  Robert W. Engelman,  Karen M. Brown, Robert  A. Good and Noorbibi K. Day (1996). Relationship between Tumor Necrosis Factor Alpha and Feline Immunodeficiency Virus Expressions. Journal of Virology  60: 566–569.

Madhu Ravi, Gary A. Wobeser, Susan M. Taylor, Marion L. Jackson. Naturally acquired feline immunodeficiency virus (FIV) infection in cats from western Canada: Prevalence, disease associations, and survival analysis.

María Luisa Rauddi (2005). Capacidad de unión al ARN genómico viral de mutantes de la proteína nucleocápside del virus de inmunodeficiencia de felinos. Tesina para optar al titulo de Licenciado en Ciencias Biológicas. Buenos Aires, Argentina. Universidad de Belgrano.  Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. 27 pp totales.

Mary B. Tompkins and Wayne A. Tompkins (2008). Lentivirus-induced Immune. Dysregulation. Vet Immunol Immunopathology 123(1-2): 45–55.

Mauro Bendinelli, Mauro Pistello, Stefania Lombardi, Alessandro Poli, Carlo Garzelli, Donatella Matteucci, Luca Ceccherini-Nelli, Gino Malvaldi, and Franco (1992). Feline Immunodeficiency Virus: an Interesting Model for AIDS Studies and an Important Cat Pathogen. Clinical Microbiology Reviews 65: 87–112.

Michael Torten,Marco Franchini,Jeffrey E. Barlough,Jeanne George,Edna Mozes,Hans Lutz, and Niels C. Pedersen (1991). Progressive Immune Dysfunction in Cats Experimentally Infected with Feline Immunodeficiency Virus. Journal of Virology 55: 2225-2230.

Molecular epidemiology of feline immunodeficiency virus in the domestic cat (Felis catus). Jessica J Hayward1,* and Allen G Rodrigo.

Mosallanejad, B., Seyfiabad Shapouri, M.R., Avizeh, R., Ghorbanpoor Najafabadi, M., Samani, N. (2010). Antibody Detection to Feline Immunodeficiency virus (FIV) in stray cats in Ahvaz, southwestern Iran. Razi Vaccine & Serum Research Institute 65: 39-44.

S. A. BilshopI, T. J. Gruffydd-Jones, D. A. Harbour & C. R. Stokes (1993). Programmed cell death (apoptosis) as a mechanism of cell death in peripheral blood mononuclear cells from cats infected with feline immunodeficiency virus (FIV). Clin. Exp. Immunol. 93:65-71.

S. A. Bislshop, N. A. Williams. T. J. Gruffydd-Jones, D. A. Harbour & C. R. Stokes (1992). An early defect in primary and secondary T cell responses in asymptomatic cats during acute feline immunodeficiency virus (FIV) infection. Clin. Exp. Immunol. 90, 491-496.

Seroprevalence of feline leukemia virus and feline immunodeficiency virus infection among cats in Canada. Susan Little, William Sears, Jessica Lachtara, Dorothee Bienzle

Thomas W. Vahlenkamp, Anthony De Ronde, Nancy N. M. P. Schuurman,  Arno L. W. van Vliet, Judith van Drunen, Marian C. Horzinek and Herman F. Egberink (1999). Envelope gene sequences encoding variable regions 3 and 4 are involved in macrophage tropism of feline
immunodeficiency virus. Journal of General Virology   80: 2639–2646.

Tomomi Takano, Shinobu Hosoya, Akari Shibao, Bunpei Nagasaki, Hisao Yoshioka,
Ryoichi Satoh, Tsutomu Hohdatsu (2010). Comparative study of the plasma globulin level, CD21_ B-cell counts and FOXP3 mRNA expression level in CD4+ T-cells for different clinical stages of feline immunodeficiency virus infected cats. Elsevier  0034-5288.

Valéria Maria Lara, Sueli Akemi Taniwaki, João Pessoa Araújo Júnior (2008). Occurrence of feline immunodeficiency virus infection in cats. Ciência Rural  2245-2249.

Wendy C. Brown, Ledawn Bissey, Kathleen S. Logan, Niels C. Pedersen, John H. Elder, and Ellen W. Collisson (1991). Feline Immunodeficiency Virus Infects both CD4+ and CD8+ T Lymphocytes. Journal of Virology   3359-3364.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada