jueves, 17 de noviembre de 2011

RESISTENCIA BACTERIANA EN CEPAS PATÓGENAS AISLADAS DE MASTITIS Betty San martín et al

Resistencia bacteriana en cepas patógenas aisladas de mastitis en vacas lecheras de la V Región, Región Metropolitana y Xª Región, Chile*

Bacterial resistance of mastitis pathogens isolated from dairy cows in the Vth Region, Metropolitan Region and Xth Region, Chile.

Arch. med. vet. v.34 n.2 Valdivia 2002

B. SAN MARTIN1, M.V., Dr. Med. Vet.; J. KRUZE2, M.V., Ph.D.; M. A. MORALES1, M.V., Ms.Sc.; H. AGÜERO1, M.V.,
Ms.Sc.; B. LEON3 M.V.; S. ESPPINOZA1, M.V.; D. IRAGÜEN1, M.V.; J. PUGA1, M.V. ; C. BORIE1, M.V., Ms.Sc.
1 Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias, Universidad. de Chile, Casilla 2, Correo 15, La Granja, Santiago, Chile.
2 Facultad de Ciencias, Instituto de Microbiología, Universidad Austral de Chile, Casilla 167, Valdivia, Chile.
3 Cooprinsem, Casilla 827, Osorno, Chile.

SUMMARY

Antimicrobial chemotherapy in human and veterinary medicine is one of the most important therapeutic tool against pathogenic agents causing infectious diseases; nevertheless, the development of multiple resistant strains during the last years has been reported. Some of the measures adopted to control this problem have been the veterinary prescription of antimicrobials for animal use, the permanent rotation of drugs, and the implementation of continuous monitoring programs for bacterial resistance.

In the present paper the sensitivity of pathogenic bacteria isolated from dairy cows suffering mastitis in different regions of Chile against antimicrobials most frequently used in dairy herds is reported. The Plate Dilution Method and the Minimum Inhibitory Concentration (MIC) were used to evaluate the bacterial resistance of each isolated strain.

A total of 449 bacterial strains were isolated from 963 aseptically collected milk samples in the 5th and Metropolitan Regions of Chile, E. coli being the most frequent mastitis pathogen recovered. In the 10th Region, however, S. aureus was the main pathogen among 1012 bacterial strains isolated from 2000 milk samples.

S. aureus, Streptococcus spp and coagulase-negative Staphilococcus (CNS) were shown to be highly resistant to amoxicilin, ampicillin, penicillin, streptomycin and lincomicyn. Resistance to cloxacilin of S. aureus strains isolated in the 5th-Metropolitan and 10th Regions were 6.2% and 3.7% respectively. On the other hand, a high rate of sensitivity was observed in E. coli with resistance values below 25%.

According to these results it is possible to conclude that the mastitis pathogens present in the geographical regions under study are resistant to more than one antimicrobial drug and, therefore, usage of these drugs under medical prescription and implementation of permanent monitoring programs for bacterial resistance are strongly recommended.

Palabras claves: Antimicrobianos, resistencia, mastitis, vacas lecheras.
Key words: Antimicrobials, resistance, mastitis, dairy cows.

INTRODUCCION

Los antibióticos y sulfas en medicina humana y veterinaria constituyen una de las principales herramientas terapéuticas utilizadas en el control y, en algunos casos, en la erradicación de enfermedades infecciosas de origen bacteriano. Sin embargo, existen numerosas publicaciones internacionales en el ámbito de la producción animal, incluyendo al ganado lechero, que señalan la existencia de multiresistencia bacteriana, donde se indica además que las bacterias adquieren resistencia no solo a antimicrobianos de una misma familia, sino también a drogas con diferentes estructuras y mecanismos de acción (Stephan y Rusch, 1997; Martel y col., 2000).

Entre las enfermedades más importantes que afectan al ganado bovino de leche está la mastitis, patología reconocida mundialmente por causar grandes pérdidas económicas tanto al productor como a la industria (Watts y col., 1995). En Estados Unidos de América, se ha estimado que las pérdidas sólo por menor producción de leche alcanzan a 1 billón de dólares anuales y que el costo promedio de la mastitis clínica fluctúa entre 27 y 50 dólares/ vaca/año (DeGraves y Fetrow, 1993).

En Chile, Moraga en el año 1988 estimó que se pierden anualmente entre 162 a 204 millones de litros de leche por concepto de esta patología y Pedraza (1991), determinó que la disminución en la producción de leche por lactancia en vacas con mastitis clínica puede llegar a un 14%, al compararla con la de animales que no presentaban la enfermedad. A estas pérdidas económicas hay que agregar los costos relacionados con eliminación prematura de vientres por mastitis crónica y los costos de reemplazo, pérdidas por eliminación de leche contaminada con antimicrobianos, costos de la terapia medicamentosa y honorarios médico veterinarios (Morse,1991). De acuerdo con Hoblet y col. (1991), un cálculo más exacto de las pérdidas por leche descartada, debería incorporar el número de días que dura la terapia más el período de carencia del producto que se está administrando; estos investigadores estimaron que el gasto en medicamentos puede variar entre US$ 1 y 27 por episodio de mastitis, y que a mayor severidad de los casos, mayor es el costo de los tratamientos.

Si bien existen numerosos factores que influyen en la presentación de la mastitis, estos responden principalmente a causas traumáticas o a la infección por microorganismos patógenos, entre los cuales algunas especies bacterianas juegan un rol particularmente importante. Considerando este último aspecto, la terapia de la mastitis clínica se focaliza fundamentalmente en la eliminación del agente infeccioso, utilizando como primera herramienta terapéutica los antimicrobianos.

Para seleccionar adecuadamente un antimicrobiano, el médico veterinario no sólo necesita conocer el agente etiológico involucrado, sino también su sensibilidad a los antibióticos o sulfonamidas disponibles en el mercado nacional. Dentro de los más utilizados en la mastitis clínica, tanto en el ámbito internacional como nacional están los betalactámicos, cefalosporinas, tetraciclinas, macrólidos, aminoglucósidos y sulfonamidas (Watts y col., 1995); sin embargo, el indiscriminado uso de estos fármacos a través de los años, ha inducido la aparición de microorganismos patógenos multiresistentes, ocasionando, en algunos casos, fracaso terapéutico que puede incluso causar la muerte del animal (WHO, 2000).

En el caso particular de los patógenos mamarios, a nivel internacional se ha informado un aumento de la resistencia bacteriana a los antimicrobianos de uso habitual en la mastitis. Así por ejemplo, en un estudio realizado en cepas de Staphylococcus aureus aisladas de diferentes rebaños lecheros de Finlandia, se determinó un incremento de la resistencia del 36.9% a un 63.6% entre los años 1988 y 1995 (Myllys y col., 1998). Por otro lado, Stephan y Rusch (1997), realizando un estudio de sensibilidad en 95 cepas de Escherichia coli frente a cefoperazona, polimixina B, colicistina y gentamicina, encontraron que un 29% de los aislados presentaron resistencia a uno o más antibióticos.

El problema de la multiresistencia bacteriana se agrava aún más, si se considera que investigaciones, tanto clínicas como epidemiológicas, han demostrado que cada vez son menos las barreras para la transferencia de genes de resistencia entre microorganismos patógenos, incluso entre bacterias de géneros y familias diferentes, como también para la transferencia horizontal de bacterias resistentes de los animales al hombre y viceversa (Heisig y col., 1995; Molbak y col., 1999). En la medida que aumenta la preocupación mundial por el tema de la multiresistencia, diferentes países han iniciado programas de monitoreo de resistencia bacteriana, fomentando el uso racional de antimicrobianos en animales de producción (Altreuther y col., 1997; Bager, 2000; Martel y col., 2000).

En Chile, al igual que en la mayoría de los países, los antimicrobianos son la principal herramienta terapéutica en el tratamiento de las enfermedades bacterianas. Sin embargo, aunque los antimicrobianos representan el 45% de la venta total de fármacos utilizados en animales de producción en el país (ALAVET, 1999)1 , existe escasa información nacional sobre los patrones de sensibilidad en medicina veterinaria, incluyendo la mastitis. Así por ejemplo, San Martín y col. (1991), en un estudio realizado en rebaños lecheros de la Región Metropolitana, encontraron que un 26% de los aislados de S. aureus fueron resistentes a penicilina y un 21% a ampicilina; en el caso de Streptococcus spp, un 6,2% de las cepas aisladas presentó resistencia a penicilina.

Considerando los antecedentes planteados, el objetivo del presente trabajo fue evaluar la resistencia a los antimicrobianos utilizados frente a los principales agentes etiológicos de mastitis bovina en rebaños lecheros de la V Región, Región Metropolitana y X Región. Los resultados obtenidos permitirán disponer de información actualizada sobre resistencia bacteriana en regiones geográficas con diferentes sistemas de producción y manejo y, de este modo, orientar el uso más racional de los antimicrobianos en la terapia de mastitis bovina.

MATERIAL Y METODOS

Las muestras de leche se obtuvieron de vacas con mastitis clínica y subclínica, provenientes de rebaños lecheros de la V Región, Región Metropolitana y X Región. Las muestras fueron recolectadas asépticamente de cuartos mamarios individuales en tubos estériles desechables con tapa rosca de 15 ml de capacidad, siguiendo las recomendaciones del National Mastitis Council, USA (1990).

El tamaño muestral fue determinado mediante la fórmula de proporciones de Cochran (1963), estimándose un número mínimo de 399 cepas para las Regiones V y Metropolitana y 965 cepas para la X Región, de acuerdo a algunos antecedentes regionales de resistencia bacteriana obtenidos previamente por los autores (San Martín y col., 1991; León, 1997).

Para el aislamiento e identificación de los patógenos mamarios se siguieron normas internacionales estandarizadas, empleando agar sangre ovino con 0.1% esculina (FIL/IDF, 1981; NMC, 1990). La identificación de Staphylococcus spp se basó en sus propiedades morfológicas, hemolíticas y pruebas de la coagulasa y DNAsa. La identificación de los estreptococos mamarios (Str. agalactiae, Str. dysgalactiae, Str. uberis) se basó en las propiedades morfológicas, hemolíticas y bioquímicas, incluyendo el test de CAMP. Para la identificación de las bacterias coliformes, además de las características morfológicas, se utilizó el sistema API 20E. Una vez aisladas e identificadas, las cepas se mantuvieron a 4°C en cultivos duplicados hasta el análisis de sensibilidad a los antimicrobianos.

La evaluación de la sensibilidad bacteriana a los antimicrobianos se realizó mediante el Método de Dilución en Placa, siguiendo las recomendaciones del National Commitee for Clinical Laboratory Standards (NCCLS, 1999) para determinar la Concentración Mínima Inhibitoria (MIC) de cada cepa bacteriana. Todos los antimicrobianos se evaluaron como drogas puras con potencia conocida, preparándose soluciones madres en concentraciones de 2.000 µg/ml, las cuales se mantuvieron refrigeradas entre 4 - 8 °C por un máximo de un mes. A partir de éstas, se prepararon concentraciones decrecientes a la mitad y posteriormente, previo a los ensayos, se mezclaron con agar Mueller Hinton (Difco), en una proporción 1:10. En un equipo Inóculo- Replicador Cathra, se colocaron suspensiones de cada cepa bacteriana ajustadas al 0.5 del tubo nefelométrico de McFarland, inoculándose cada placa que contiene una concentración conocida del antimicrobiano. La inoculación se inició con las placas controles (sin antibiótico), siguiendo el orden de menor a mayor concentración de antimicrobiano. Una vez inoculadas las placas, se dejaron secar a temperatura ambiente y luego se incubaron a 37ºC por 18-24 horas. Como cepas controles se utilizaron E. coli ATCC 25922 y S. aureus ATCC 25923, para cepas gram negativas y positivas, respectivamente.

Los antimicrobianos ensayados fueron aquellos de uso más frecuente para diferentes enfermedades en los rebaños lecheros del país y se seleccionaron para las diferentes especies bacterianas de acuerdo a su espectro de acción. Las drogas utilizadas fueron: amoxicilina (Sigma, 98.9% pureza), ampicilina (Sigma, 98.4% pureza), cloxacilina (Sigma, 91.8% pureza), cefoperazona (Sigma, 90% pureza), cefquinoma (Sigma, 90% pureza), ceftiofur (Pharmacia Corporation, 95% pureza), enrofloxacino (Laboratorio Chile, 99.8% pureza), espiramicina (Sigma, 97% pureza), estreptomicina (Sigma, 77.3% pureza), florfenicol (Schering Plough, 98.15% pureza), gentamicina (Sigma, 69.2% pureza), lincomicina (Sigma, 98% pureza), novobiocina (Sigma, 90% pureza), oxitetraciclina (Sigma, 96% pureza), penicilina (Sigma, 1658 UI/mg), pirlimicina (Pharmacia Corporation, 86.4% pureza), sulfadiazina (Sigma, 99% pureza), trimetoprim, (Hoescht, 100% pureza).

Para el análisis de los resultados, se consideró que cada cepa bacteriana se comporta individualmente frente a las diferentes concentraciones de un antimicrobiano determinado, expresando las MIC en valores absolutos (ug/ml). La interpretación de la sensibilidad/resistencia se basó en las recomendaciones del NCCLS (1999). Para el análisis estadístico por regiones, se consideró a la V Región y Región Metropolitana como una unidad geográfica, ya que no existen diferencias entre ambas desde el punto de vista agropecuario, producción y manejo de los rebaños lecheros. A cada especie bacteriana identificada en las regiones en estudio, se le calculó el porcentaje de cepas resistentes frente a cada antimicrobiano. Además, para cada antimicrobiano, se compararon descriptivamente las diferencias en la proporción de cepas resistentes entre regiones geográficas.

RESULTADOS

En la V Región, Región Metropolitana (VR,RM), a partir de 963 muestras de leche, se lograron aislar 449 cepas bacterianas (46.6%), mientras que de 2.000 muestras obtenidas en la X Región (XR), se aislaron 1.012 cepas (50.6%). En el cuadro 1 se presenta la frecuencia de aislamiento de los diferentes patógenos mamarios distribuidos por región geográfica. En la VR y RM se observó un fuerte predominio de bacterias gramnegativas (45.2%), principalmente E. coli (40.8%), mientras que en la XR S. aureus fue el agente más frecuente (55.5%).

CUADRO 1. Distribución de patógenos mamarios aislados de mastitis bovina en la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y X Región (XR).
Pathogenic agents isolated from bovine mastitis in the 5th Region, Metropolitan Region (VR, RM) and Xth Region (XR).

VR, RM
XR
Patógenos
N° cepas
%

N° cepas

%
Escherichia coli
183
40.76

40

3.95
Enterobacter spp
6
1.34
-
-
Klebsiella pneumoniae
7
1.56
-
-
Pseudomonas spp
3
0.67
-
-
Bacilos gramnegativos NT*
4
0.89
2
0.20
SCN**
72
16.04
271
26.78
Staphylococcus aureus
73
16.25
562
55.53
Streptococcus agalactiae
8
1.78
8
0.79
Streptococcus dysgalactiae
43
9.58
33
3.26
Streptococcus uberis
15
3.34
35
3.46
Streptococcus spp
22
4.90
54
5.33
Corynrbacterium spp
9
2.00
7
0.69
Actinomyces pyogenes
2
0.45
-
-
Micrococcus spp
2
0.45
-
-
Total
449
100.00

1.012

100.00
*NT: No tipificadas.
**SCN: Staphylococcus coagulasa negativo.

Del total de cepas aisladas en cada región, sólo se investigó la sensibilidad en aquellas aisladas con mayor frecuencia (E. coli, S. aureus, Staphylococcus coagulasa negativo (SCN) y Streptococcus spp).

En los cuadros 2, 3, 4 y 5 se señalan las MIC50' MIC90' rango de MIC y los puntos de corte considerados para el total de cepas aisladas de S. aureus, SNC, Streptococcus spp. y E. coli, respectivamente.

CUADRO 2. Concentraciones Mínimas Inhibitorias (CIM) de 635 cepas de Staphylococcus aureus aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Minimun Inhibitory Concentrations (MIC) of 635 Staphylococcus aureus strains isolated from mastitis in the Vth Region, Metropolitan Region (VR, RM) and Xth Region (XR).


(µg/ml)

Agente antimicrobiano
MIC50
MIC90
Rango
Punto de corte
Amoxicilina
0.125
1.0
0.06 - 4.0
³ 0.5
Ampicilina
0.125
1.0
0.06 - 4.0
³ 0.5
Cefoperazona
0.5
2.0
0.25 - 16.0
³ 8.0
Cefquinoma
2.0
16.0
0.25 - 32.0
³ 8.0
Ceftiofur
0.5
2.0
0.125 - 16.0
³ 8.0
Cloxacilina
0.25
1.0
0.125 - 16.0
³ 4.0
Enrofloxacino
0.125
0.5
0.06 - 8.0
³ 2.0
Florfenicol
0.5
2.0
0.25 - 128.0
³ 32.0
Gentamicina
1.0
4.0
0.25 - 32.0
³ 16.0
Lincomicina
0.5
8.0
0.125 - 16.0
³ 2.0
Oxitetraciclina
2.0
4.0
0.5 - 64.0
³ 16.0
Penicilina
0.25
1.0
0.062 - 2.0
³ 0.25
Pirlimicina
0.5
2.0
0.125 - 16.0
³ 4.0
Trimetoprim + Sulfametoxazol
0.25/4.75
1.0/19.0
0.25/4.75 a 8.0/152.0
³ 4.0/76.0

CUADRO 3. Concentraciones Mínimas Inhibitorias (CIM) de 343 cepas de Staphylococcus coagulasa negativo (SCN) aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Minimun Inhibitory Concentrations (MIC) of 343 coagulase-negative Staphylococcus (CNS) strains isolated from mastitis in the the 5th Region, Metropolitan Region (VR,RM) and 10th Region (XR).


(µg/ml)

Agente antimicrobiano
MIC50
MIC90
Rango
Punto de corte
Amoxicilina
0.25
2.0
0.125 - 4.0
³ 0.5
Ampicilina
0.125
1.0
0.06 - 4.0
³ 0.5
Cefoperazona
0.25
1.0
0.125 - 16.0
³ 8.0
Cefquinoma
0.25
2.0
0.125 - 32.0
³ 8.0
Ceftiofur
0.25
2.0
0.125 - 16.0
³ 8.0
Cloxacilina
0.125
0.5
0.06 - 8.0
³ 4.0
Enrofloxacino
0.25
1.0
0.125 - 8.0
³ 2.0
Gentamicina
0.50
4.0
0.25 - 64.0
³ 16.0
Lincomicina
1.0
4.0
0.25 - 16.0
³ 2..0
Oxitetraciclina
2.0
8.0
0.25 - 32.0
³ 16.0
Penicilina
0.25
1.0
0.06 - 4.0
³ 0.25
Pirlimicina
0.5
2.0
0.125 - 16.0
³ 4.0
Trimetoprim + Sulfametoxazol
0.25/4.75
1.0/19.0
0.125/2.38 a 4.0/76.0
³ 4.0/76.0

CUADRO 4. Concentraciones Mínimas Inhibitorias (CIM) de 218 cepas de Streptococcus spp. aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Minimun Inhibitory Concentrations (MIC) of 218 Streptococcus spp. strains isolated from mastitis in the the 5th Region, Metropolitan Region (VR,RM) and 10th Region (XR).


(µg/ml)

Agente antimicrobiano
MIC50
MIC90
Rango
Punto de corte
Amoxicilina
2.0
16.0
0.5 - 64.0
³ 8.0
Ampicilina
2.0
16.0
0.5 - 64.0
³ 8.0
Cefoperazona
1.0
8.0
0.25 - 32.0
³ 8.0
Cefquinoma
1.0
8.0
0.25 - 32.0
³ 8.0
Ceftiofur
1.0
8.0
0.25 - 32.0
³ 8.0
Enrofloxacino
0.5
4.0
0.25 - 8.0
³ 2.0
Florfenicol
2.0
32.0
0.25 ³ 128.0
³ 32.0
Lincomicina
1.0
4.0
0.25 - 8.0
³ 1.0
Oxitetraciclina
1.0
16.0
0.25 - 64.0
³ 8.0
Penicilina
1.0
8.0
0.25 - 64.0
³ 4.0
Pirlimicina
0.5
2.0
0.062 - 16.0
³ 4.0
Trimetoprim + Sulfametoxazol
0.50/9.0
4.0/76.0
0.125/2.38 a 32.0/608.0
³ 4.0/76.0

CUADRO 5. Concentraciones Mínimas Inhibitorias (CIM) de 223 cepas de Escherichia coli aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Minimun Inhibitory Concentrations (MIC) of 223 Escherichia coli strains isolated from mastitis in the the 5th Region, Metropolitan Region (VR,RM) and 10th Region (XR).


(µg/ml)

Agente antimicrobiano
MIC50
MIC90
Rango
Punto de corte
Cefoperazona
0.5
2.0
0.125 - 32.0
³ 8.0
Cefquinoma
0.5
2.0
0.125 -32.0
³ 8.0
Ceftiofur
1.0
8.0
0.125 - 32.0
³ 8.0
Enrofloxacino
0.25
4.0
0.062 - 16.0
³ 2.0
Florfenicol
1.0
8.0
0.25 - 64.0
³ 32.0
Gentamicina
2.0
32.0
0.5 - 128.0
³ 16.0
Neomicina
1.0
4.0
0.25 - 16.0
³ 16.0
Oxitetraciclina
2.0
32.0
0.25 ³128.0
³ 16.0
Trimetoprim + Sulfametoxazol
0.125/2.38
0.5/9.5
0.063/1.20 a 2.0/38.0
³ 4.0/76.0

Se observaron valores elevados de resistencia (> 25%), frente a amoxicilina, ampicilina, penicilina, estreptomicina y lincomicina en las cepas de S. aureus aisladas de las regiones en estudio (figura 1). Aunque para los otros antimicrobianos estos valores fueron menores a 25%, en la VR y RM hubo un mayor porcentaje de cepas resistentes a cefoperazona, ceftiofur, cloxacilina, enrofloxacina, gentamicina, oxitetraciclina y sulfadiazina+trimetoprim.

FIGURA 1. Resistencia en cepas de Staphylococcus aureus aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Resistance of Staphylococcus aureus strains isolated from mastitis in dairy farms of the Vth Region, Metropolitan Region (VR, RM) and Xth Region (XR).

Para SCN (figura 2), destaca en ambas regiones la elevada proporción de cepas resistentes a lincomicina, observándose además resistencias superiores al 25% frente a amoxicilina, ampicilina y penicilina. Con respecto a los otros antimicrobianos, las cepas exhibieron resistencias menores al 25%, llamando la atención la gran diferencia observada para enrofloxacino, donde alrededor del 22% de las cepas aisladas de la VR,RM presentaron resistencia, siendo inferior al 1% en la XR.

FIGURA 2. Resistencia en cepas de Staphylococcus coagulasa negativo aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Resistance of Staphylococcus coagulase negative strains isolated from mastitis in dairy farms of the Vth Region, Metropolitan Region (VR, RM) and Xth Region (XR).

En el caso de las cepas de Streptococcus spp (figura 3), se observó una mayor similitud en los porcentajes de resistencia entre regiones, frente a las diferentes drogas analizadas, siendo muy elevados para estreptomicina (88.8 y 70.0%) y lincomicina (66.3 y 58.5%), en la VR, RM y XR, respectivamente.

FIGURA 3. Resistencia en cepas de Streptococcus spp aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Resistance of Streptococcus spp strains isolated from mastitis in dairiy farms of the Vth Region, Metropolitan Region (VR, RM) and Xth Region (XR).

Respecto a las cepas de E. coli (figura 4), es importante destacar la alta sensibilidad a sulfadiazina+trimetroprim detectada en ambas regiones y a neomicina en la VR,RM. En general, estos aislados presentaron bajos porcentajes de resistencia al resto de los antimicrobianos analizados en ambas regiones, considerando que ninguno sobrepasó el 25%. Sin embargo, la resistencia a enrofloxacino, gentamicina y oxitetraciclina fue mayor en la VR y RM, mientras que para cefquinoma resultó más elevada en la XR.

FIGURA 4. Resistencia en cepas de Escherichia coli aisladas de mastitis en predios lecheros de la V Región, Región Metropolitana (VR, RM) y Décima Región (XR).
Resistance of Escherichia coli strains isolated from mastitis in dairy farms of the Vth Region, Metropolitan Region (VR, RM) and Xth Region (XR).

DISCUSION

El análisis de los resultados obtenidos respecto a frecuencia y distribución de los patógenos mamarios, aislados en los rebaños lecheros de las regiones geográficas en estudio, revela que no se han producido cambios importantes en los últimos años, de acuerdo a lo descrito previamente por otros autores (Kruze y col., 1986; Zurita, 1988; San Martín y col., 1991; Donoso,1997; León, 1997). En consecuencia, es posible afirmar que en la zona central del país predomina la mastitis ambiental causada, principalmente, por E. coli; en cambio, en la zona sur son más frecuentes la mastitis contagiosas, cuyo principal agente etiológico es S. aureus. Estos antecedentes tienen gran importancia práctica, puesto que permiten definir mejor las medidas de control que se requieren en ambas regiones, incluidas en éstas la terapéutica antimicrobiana.

Atendiendo a su frecuencia, en ambas regiones la mastitis por Streptococcus spp podría calificarse como de importancia secundaria. Llama la atención el alto porcentaje de infecciones por SCN, situación que viene ocurriendo desde hace varios años en Chile (Saá y Kruze, 1995; León 1997) y también ha sido señalada en otros países como Finlandia, Brasil y Bélgica (Devriese y col., 1994; Myllys y col., 1998; Costa y col., 2000). Al respecto, diferentes investigadores sostienen que el rol de los SCN como agentes etiológicos de mastitis bovina no está completamente claro, ya que, por un lado, incrementan el recuento de células somáticas en la glándula mamaria, alterando la calidad de la leche y, por otro, contribuyen a mantener elevada la barrera leucocitaria previniendo la colonización de otros patógenos mamarios (Mathews y col., 1991, Nickerson y Boddie, 1994). También se ha descrito que la mayoría de las mastitis por SCN son más leves y con mayores probabilidades de ser tratadas exitosamente, en comparación a las causadas por S. aureus (Pyörälä y Pyörälä, 1994), aunque algunas especies de SCN pueden ser más patógenas que S. aureus (Saá y Kruze, 1995).

En relación a los resultados de sensibilidad, es importante destacar el alto porcentaje de resistencia a más de un antimicrobiano, observada en las cepas grampositivas (figuras 1,2 y 3). Esta situación era previsible ya que en Chile, a pesar que existen estudios locales de sensibilidad (San Martín y col.,1991; Borie y col., 1993; León, 1997; San Martín y col., 2001), no hay programas organizados de monitoreo de la resistencia a antimicrobianos en medicina veterinaria como ocurre en otros países. Al respecto, en los países miembros de la Unión Europea, con el fin de disminuir este factor de riesgo, se han instaurado programas permanentes de monitoreo de resistencia en todas las especies animales productoras de alimentos, y los resultados emanados de ellos son informados periódicamente a instituciones gubernamentales y privadas. La importancia de tales programas, radica en que permite adoptar medidas para evitar que la resistencia vaya en aumento. Existen suficientes antecedentes que demuestran que las bacterias son capaces de generar mecanismos de defensa frente a una exposición permanente a un determinado antimicrobiano; cuando se dejan de exponer las bacterias a ese fármaco, por presión selectiva dejan de crecer las resistentes, exacerbándose las bacterias sensibles a otros antimicrobianos (Aarestrup y col., 1998; Bager, 2000; Caprioli y col., 2000; Martel y col., 2000).

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud, señala que la antibioticoresistencia debe ser considerada un problema grave, complejo y de repercusión internacional, recomendando poner en marcha un sistema globalizado de vigilancia de la resistencia bacteriana tanto en medicina humana y como en veterinaria (WHO, 2000).

Al analizar la resistencia de cada especie bacteriana a los antimicrobianos de uso habitual en nuestro país, es interesante señalar que, en general, en ambas regiones las bacterias grampositivas (Streptococcus spp, S. aureus y SCN), presentaron elevada resistencia frente a ampicilina, amoxicilina y penicilina, determinándose los valores mayores en las cepas de S. aureus. Estos resultados no difieren de los observados a nivel internacional (Watts y Salmon, 1997; Myllys y col., 1998; Costa y col., 2000; Gentilini y col., 2000), y corroboran que las bacterias, mediante inactivación enzimática (como las betalactamasas entre otras), pueden generar resistencia no sólo a un antibiótico sino a un grupo de ellos con estructura química común, como es el caso de los betalactámicos, cuya estructura básica es el anillo tiazolidina unido a otro anillo ß–lactámico (Goodman y Gilman, 1996).

Otro antimicrobiano importante de analizar frente a las cepas grampositivas es lincomicina, ya que en ambas regiones geográficas se observaron elevados porcentajes de resistencia. Al respecto, Prescott y Baggot (1993) señalan que en los microorganismos aparece resistencia cromosómica con bastante facilidad y en forma gradual a las lincosamidas. Por otro lado, debe recordarse que en nuestro país, este antibiótico se ha utilizado por más de una década, como una de las principales alternativas terapéuticas frente a las mastitis agudas producidas por estos microorganismos patógenos, pudiendo también explicarse estos resultados por una presión de selección.

En relación a la cloxacilina, antibiótico de primera elección frente a cepas de S. aureus betalactamasa positivas, si bien a nivel internacional se ha descrito una sensibilidad de 100% (Watts y Salmon, 1997; Gentilini y col., 2000), llama la atención que en este estudio se encontraron cepas resistentes (6.2% en VR y RM y 3.7% en XR, figura 1), situación también señalada a nivel nacional en medicina humana (Trucco y col., 2000). Esto, podría explicarse por una presión de selección ante el uso masivo de la droga, ya que en nuestro país, hasta la fecha no existe restricción del uso de estos fármacos en medicina veterinaria, situación que recién a fines del año 1999 comienza a ser controlada en medicina humana a través del uso de receta obligatoria.

Al igual que lo descrito en Estados Unidos (Brown y Scasserra, 1990; Owens y col., 1990), en ambas regiones geográficas en estudio se observó un alto porcentaje de resistencia en las cepas de Streptococcus spp frente a estreptomicina. La resistencia adquirida a esta droga es muy frecuente en las bacterias patógenas de origen animal, debido a la gran facilidad con que ocurren mutaciones cromosómicas después de unos pocos días de iniciado un tratamiento (Prescott y Baggot, 1993). Similar a lo ocurrido con lincomicina, esta situación también podría deberse al uso terapéutico por más de una década de la asociación penicilina-estreptomicina en los rebaños bovinos, originando una presión de selección que agrava la situación.

En general, las cepas de E. coli aisladas en este estudio, presentaron una mayor sensibilidad en relación a las cepas grampositivas, no observándose resistencias superiores al 25% frente a cada antimicrobiano analizado (figura 4).

Los resultados obtenidos en el presente trabajo, demuestran claramente que la terapia antimicrobiana en ganado lechero de nuestro país no está ajena a la problemática mundial de la resistencia bacteriana denunciada por la OMS (WHO, 2000). Además, refuerzan la conveniencia de establecer, en el corto plazo, una racionalización y control del uso de esta importante herramienta terapéutica, mediante la introducción obligatoria de la receta médico veterinaria, además de la implementación de programas permanentes de monitoreo de resistencia bacteriana a nivel nacional. Al respecto, Aarestrup (1999) señala que los mayores niveles de resistencia se pueden observar en países donde no existen políticas de restricción en el uso de estos fármacos, como es también el caso de Argentina (Gentilini y col., 2000), Brasil (Costa y col., 2000) y Finlandia (Myllys y col., 1998).

RESUMEN

La quimioterapia antimicrobiana en medicina humana y veterinaria es la principal herramienta terapéutica frente a los microorganismos patógenos causantes de enfermedades infecciosas; sin embargo, con el transcurrir de los años se ha observado la aparición de cepas multiresistentes. Dentro de las medidas utilizadas a nivel mundial para enfrentar este riesgo, están el uso de antimicrobianos bajo receta veterinaria, la rotación en el uso de estos fármacos y la instauración de programas permanentes de monitoreo de la resistencia bacteriana. Este trabajo forma parte de un proyecto de fármacovigilancia de resistencia bacteriana en el ganado lechero, cuyo objetivo fue determinar la sensibilidad en bacterias patógenas aisladas de mastitis en vacas lecheras de la V Región, Región Metropolitana (VR,RM) y X Región (XR), frente a los antimicrobianos utilizados con mayor frecuencia en lecherías del país. Para evaluar la resistencia bacteriana, se utilizó el Método de Dilución en Placa con el fin de determinar la Concentración Mínima Inhibitoria (MIC) de cada cepa bacteriana. En la VR,RM a partir de 963 muestras de leche, se lograron aislar 449 cepas bacterianas, observándose un fuerte predominio de E. coli (40.76%). En la XR, de 2.000 muestras se aislaron 1.012 cepas, observándose un claro predominio de S. aureus (55.53%). Las bacterias grampositivas (Staphylococcus aureus, Streptococcus spp y Staphylococcus coagulasa negativo) presentaron altos porcentajes de resistencia (> 25%), frente a amoxicilina, ampicilina, penicilina, estreptomicina y lincomicina. Para S. aureus, un 6.15% y 3.74% de las cepas aisladas de la VR,RM y XR respectivamente, mostraron resistencia a cloxacilina. Las cepas de E. coli presentaron una mayor sensibilidad, no observándose resistencias superiores al 25%. De los resultados se puede concluir también que las bacterias causantes de mastitis en las regiones en estudio presentan resistencia a más de un antimicrobiano, siendo recomendable que la adquisición de estos fármacos se realice a través de receta veterinaria, instaurando además programas permanentes de monitoreo de resistencia bacteriana en nuestro país.

AGRADECIMIENTOS

Los autores quieren expresar sus agradecimientos a los Médicos Veterinarios asesores de los planteles lecheros, cuya valiosa colaboración resultó fundamental para la programación y cumplimiento del plan de muestreo. Además, agradecen a Cooprinsem el apoyo prestado a través de su Laboratorio Bacteriológico.

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